Pensamiento Crítico

Cristianos ecuménicos por la justicia global

None | 27 Febrero 2006

Porto Alegre, Brasil – Unidad en la espiritualidad, formación ecuménica, justicia global y un claro perfil público en las actividades son las cuatro directrices básicas que deben orientar al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) hasta su próxima asamblea, dentro de siete años.

La novena Asamblea de la organización, que tuvo lugar desde el 14 hasta el 23 de febrero en la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre, aprobó varias declaraciones, recomendaciones y mensajes, celebró una marcha por la paz con cerca de 800 personas por las calles el miércoles, y organizó 90 grupos de estudio de la Biblia y unos 200 talleres y encuentros paralelos.

Intensificar el movimiento ecuménico con agilidad y pluralidad, y un mayor compromiso con la justicia social y la superación de la violencia, son prioridades acentuadas en el encuentro, destacó el secretario general del CMI, Samuel Kobia.

En términos regionales, se concedió un tratamiento especial a América Latina, que por primera vez acoge a una Asamblea del CMI. La región "viene registrando grandes transformaciones que tenemos la obligación de acompañar con mayor cuidado, y por ello la definimos como una de nuestras prioridades", afirmó Kobia.

"Después de las dictaduras militares en América Latina, sus economías crecieron, pero desgraciadamente la pobreza no dejó de crecer", lamentó, relacionando ese hecho con uno de los focos principales del documento final de la Asamblea, el combate a la pobreza.

La violencia, especialmente en las grandes ciudades, es otro punto destacado. "El programa del CMI definió la actual como la Década para Superación de la Violencia, y estamos llamando todas las iglesias a participar más activamente en esta iniciativa" que se prolonga de 2001 a 2010, señaló.

Las cuestiones indígenas constituyen otro acento prioritario. "Esta Asamblea llamó muy claramente la atención sobre la situación de los pueblos indígenas, y orientaremos nuestros programas a atender sus necesidades en América Latina", prometió.

Kobia apuntó el triunfo electoral del indígena Evo Morales, que obtuvo en diciembre la Presidencia de Bolivia, como un ejemplo de las transformaciones en la región. La atención especial que merecen América Latina y sus poblaciones autóctonas se refleja en el hecho de que la CMI trasladó de Ginebra, Suiza, a La Paz, su oficina para temas indígenas.

La realización de la Asamblea en Brasil tuvo gran importancia para el futuro de las iglesias y el movimiento ecuménico, evaluó Walter Altmann, presidente de la Iglesia de Confesión Luterana brasileña, elogiando las decisiones del encuentro.

"Veo un nuevo vigor en el compromiso ecuménico de todos y estoy seguro de que el ecumenismo latinoamericano ganó un fuerte empuje, la novena asamblea en Porto Alegre será una referencia futura para todos en el CMI", afirmó a IPS.

Kobia destacó también la gran participación de los jóvenes en la asamblea, que reunió a 691 delegados de las 348 iglesias del CMI y una cantidad mayor de otros participantes, sumando 3.300 personas de todo el mundo. "Aunque no alcanzamos la proporción esperada, hubo una excelente participación de la juventud", sostuvo.

"Es muy positiva la decisión de crear un organismo compuesto de jóvenes que actuarán como asesores en las cuestiones ecuménicas", ejemplificó.

El CMI reúne a iglesias como la luterana, la calvinista, los ortodoxos y pentecostales. Son 550 millones de fieles en el mundo, ya que los católicos, más numerosos, no están integrados. La plenaria de la Asamblea aprobó el informe del Comité para Asuntos Públicos que contempla varios documentos.

La declaración sobre América Latina llamó a las iglesias a luchar por la superación de la pobreza, la injusticia y las llagas de la violencia, además de promover un tratamiento equitativo de todas las religiones en las leyes nacionales. Saluda asimismo la corriente católica latinoamericana conocida como Teología de la Liberación como "un presente de Dios a toda la Iglesia", al defender las poblaciones indígenas y afrodescendientes de la región.

Otras declaraciones condenan toda forma de terrorismo y de reacciones que conducen igualmente a la violencia, llaman a proteger "a las poblaciones más vulnerables", como las víctimas de tragedias naturales y de acciones humanas en África, principalmente a través de medidas de prevención.

Se reclama en otros documentos la total eliminación de las armas nucleares, la necesidad de conservar el agua como un bien indispensable a la vida, y un "proceso serio de reforma de la Organización de las Naciones Unidas" que vuelva al sistema multilateral más efectivo en promover "la paz global con justicia".

Las caricaturas que ridiculizan al profeta Mahoma, publicadas en diarios europeos, fueron "deploradas" junto con las violentas reacciones musulmanas que costaron muchas vidas en las últimas semanas en varios países. Además, se aprobó una minuta con orientaciones para difundir el respeto mutuo y el diálogo entre las distintas religiones.

La Asamblea eligió a los nuevos presidentes regionales del CMI, fundado en 1948 con sede en Ginebra y presente en más de 110 países. La pastora Ofelia Ortega, de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, fue elegida presidenta para América Latina y el Caribe.