Pensamiento Crítico

Guatemala: ¿peligro de Estado fallido?

Por José Zepeda | Radio Nederland Wereldomroep. | 04 Mayo 2007
Se ha celebrado en el Parlamento Europeo una Conferencia Internacional sobre Guatemala, en la que se ha evaluado la situación en el país diez años después de la firma de los Acuerdos de Paz, y se han establecido las perspectivas de cooperación internacional desde la Unión Europea hacia el país centroamericano. Kompass advirtió que "si los problemas no son resueltos en los años venideros, hay riesgo de un gran conflicto social y del deterioro de la vida democrática", y remarcó la persistencia de problemas como la desigualdad social, el débil estado de derecho y el racismo. Con motivo de la celebración de este encuentro en Bruselas, Radio Nederland Wereldomroep organizó una mesa redonda en la que participaron el propio Anders Kompass, Norma Quixtán, Secretaria de la Paz, y Álvaro Ramazzini, Obispo de la Diócesis de San Marcos. Condujo la mesa José Zepeda, director del departamento latinoamericano de Radio Nederland. José Zepeda: Se trata de evaluar diez años de acuerdos de paz en Guatemala y esto coincide con una apreciación muy negativa, que por lo menos fuera del país se está ventilando en los medios de comunicación, y es que se asegura que Guatemala está a punto de ser un Estado fallido e infiltrado hasta los más altos niveles por los llamados SIACS, que son los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad. ¿Tan grave es la situación, Sr. Anders Kompass? Anders Kompass: Sí, es muy preocupante. Guatemala no solamente está enfrentando los problemas viejos de sus propia historia, que tienen que ver con la discriminación racial y la exclusión social, sino también los nuevos problemas que tienen que ver con la globalización y los actos negativos, como el crimen organizado transnacional, el narcotráfico. Guatemala y Centroamérica es cada día más un lugar geográfico de tránsito del narcotráfico del Sur hacia el Norte y se ha encontrado en Guatemala un lugar perfecto para actuar, porque el Estado es muy débil, prácticamente inexistente en algunos lugares del país, especialmente en el Norte en las zonas más pobres del país. Esto ha puesto realmente en jaque la situación en Guatemala donde las fuerzas políticas y las organizaciones de la sociedad civil están realmente enfrentando no sólo los problemas del pasado sino también los problemas actuales, que todos en alguna u otra manera estamos enfrentado en todo el mundo. Pero especialmente es un desafío para países que tienen una estructura institucional tan débil e infiltrada de intereses particulares como es el caso de Guatemala. J.Z.: Sra. Quixtán, usted sabe que el Sr. Kompass presentó durante el mes de marzo el último informe, "La situación de los Derechos Humanos del año 2006", y ahí se habla de esta situación dramática y del aumento sustantivo de la violencia en el país, ¿cómo ve la Secretaria de La Paz esta situación? Norma Quixtán: En Guatemala estamos muy atentos a esa valoración a nivel internacional sobre la situación nacional. Sin embargo, es importante hacer énfasis en que un proceso que nosotros iniciamos desde hace diez años tiene estructuras de cinco siglos. Tenemos una agenda doble, ya lo decía el Sr. Kompass, la demanda de las políticas de globalización y la demanda nacional de poder generar esa sociedad más justa, más igualitaria, y poder tener un estado de derecho fuerte, un acceso a justicia. Y visualizamos que, en el marco del décimo aniversario de los Acuerdos de Paz, el tener ya esa visión de país como políticas de Estado, es una esperanza. Asimismo, ir potencializando la participación ciudadana en un marco legal también es otro espacio que nos va a permitir poder ir resolviendo nuestros problemas internos y enfrentando el mundo globalizado. J.Z.: Yo voy a volver a esto, pero quisiera preguntarle a Monseñor Ramazzini, ¿ve Ud. voluntad por parte de las autoridades competentes, por ejemplo, para crear la comisión internacional, para investigar los cuerpos clandestinos y aparatos ilegales de seguridad? Álvaro Ramazzini: Yo creo que hay que hacer una diferencia entre manifestar una voluntad política hablada y los resultados que se ven. Y hoy por hoy, para mí, los resultados son todavía muy exiguos. Yo creo que el actual Gobierno tiene que hacer todavía grandes esfuerzos para demostrar su coherencia entre lo que dice y lo que hace. J.Z.: Sr. Kompass, ¿es posible que este gobierno pueda poner en práctica el anunciado Plan Integral de Seguridad? ¿Qué sentido tiene que pueda realizarse una actividad de esa naturaleza? Se lo digo porque, por ejemplo, la depuración de la policía no toca los altos mandos, no se hace referencia a los vínculos con gobernación, ¿qué impacto pueden tener estas importantes omisiones en un plan de esa naturaleza? A.K.: De hecho el Gobierno todavía tiene que estar, por lo menos formalmente, en el ejercicio del gobierno hasta diciembre y cada día que no se hace lo que se tiene que hacer es una pérdida para el país y pérdida también para la comunidad internacional. Yo acabo de decir aquí en esta reunión que uno de los fracasos más grandes que hemos visto en estos últimos diez años fue la creación de la nueva Policía Nacional Civil y tener que ver lo que ya es evidente para todo el mundo, lo que ocurrió con el asesinato de los tres parlamentarios centroamericanos en el mes de febrero con la policía guatemalteca involucrada y luego el asesinato de esos policías sospechosos en la cárcel de máxima seguridad, también con la participación directamente de agentes del Estado. Solamente mostró el altísimo grado de infiltración, de degradación y de corrupción en esta institución, que es una de las instituciones más importantes, no solamente en Guatemala sino en cualquier país del mundo. Y yo diría que aquí hay una complicidad y una responsabilidad entre el Estado guatemalteco y la sociedad guatemalteca, al no haber entendido la importancia de tener una policía nacional funcional con control civil y con apoyo financiero e institucional. La situación para la gente en Guatemala se ha puesto ahora en una sensación de inseguridad total. Esta es una preocupación que yo comparto porque vivo en Guatemala, y me da mucho dolor sentir todos los días cómo los guatemaltecos sienten esta inseguridad e indefensión. Existe la necesidad de hacer ahora una depuración y una reestructuración, que tiene que comenzar ya, creo que el Gobierno entendió por fin, también bajo presión internacional y de su país vecino, El Salvador, la necesidad de empezar este trabajo con seriedad. Mi esperanza es que esto no va a ser una acción por un tiempo muy corto sino que realmente tiene que ser un proceso que también se tiene que pactar con otras fuerzas políticas, especialmente con los candidatos que ya tienen más posibilidades de competir y ganar las elecciones en septiembre y en noviembre, para que el Gobierno entrante pueda continuar estas políticas de reforma y de apoyo, con una participación de la sociedad civil en la vigilancia de la conducta de la Policía Nacional Civil. Este proceso de cambio tiene que estar también acompañado de una reforma en el Ministerio Público y en el organismo judicial, tiene que haber una mayor coordinación y trabajo entre estas instituciones para poder realmente disminuir los altísimos índices de impunidad que hay en el país. A.R.:Quisiera añadir a esto el hecho de que el asesinato de los diputados salvadoreños y de los policías puso en evidencia algo de lo que ya se venía hablando desde hace años. Es decir, la existencia de estas estructuras de poderes paralelos que actúan impunemente. Todos nos asustamos de lo que sucedió, pero hace años activistas de derechos humanos han venido denunciando esta situación y sin embargo nunca fueron escuchados. Por eso yo decía que siento que ha habido una brecha muy grande entre la voluntad política y demostrar después esta voluntad con hechos. J.Z.: Sra. Quixtán, escuchando a Monseñor Ramazzini y al Sr. Kompass es fácil deducir la necesidad de tomar medidas urgentes en Guatemala. En relación con la comisión internacional para investigar los Cuerpos Clandestinos y Aparatos Ilegales de Seguridad, más la necesidad de una agenda legislativa y las leyes complementarias, si no se hace esto, se estaría perdiendo al parecer una posibilidad realmente muy importante que tendría consecuencias dramáticas para el país. N.Q.: El país necesita poder ir generando y propiciando una reingeniería de liderazgo político, porque al Congreso llegan los políticos que se someten a elección popular y si no está dentro ese compromiso de ese país, que dicen los Acuerdos de Paz, es difícil que las propuestas avancen. Aunque exista movilización social, capacidad técnica y académica y legal para esas propuestas, si no están desde ese ámbito de poder es difícil que se pueda hacer una realidad para nuestro país. Por eso uno de los puntos prioritarios, además de lo que ya está que es la Ley Marco de los Acuerdos de Paz, en la Secretaría de La Paz nos hemos estado dando a la tarea de poder popularizar la responsabilidad que tienen los ciudadanos y las ciudadanas con los Acuerdos de Paz. Iniciando desde un proceso viable a corto plazo como es ser ciudadanos totales, es decir, tener el derecho a poder elegir a las personas, poder elegir los programas de Gobierno y elegir los compromisos que se tienen con los Acuerdos de Paz. Porque eso va a permitir poder ir caminando y avanzando en ese proceso que ya se inició desde la firma de los Acuerdos de Paz, y si no, el temor más grande es que aún en el mismo Congreso se rumorea que existen poderes paralelos y que eso no permite que pasen esas iniciativas buenas y sanas para nuestro país, que surjan de sociedad civil. Asimismo, la pobreza es el enemigo más grande que tenemos que revertir en Guatemala y el poder económico que generan esos poderes paralelos disminuye la capacidad de las comunidades. J.Z.: Lo que Ud. dice es que la dificultades que tiene el Estado guatemalteco para proteger la vida, por ejemplo de su gente, se debe a esta existencia y persistencia de los poderes paralelos. N.Q.: Yo visualizaría que es la causa fundamental porque ya viene de tiempo atrás la lucha contra la pobreza, tenemos un alto índice de analfabetismo, pero claro la necesidad más básica de las comunidades es comer, es sobrevivir y estos poderes saben que estas necesidades existen y hacen, llamémosle, un cerco de protección a sus actividades en las comunidades más remotas de nuestro país. J.Z: Monseñor Ramazzini, voy a salirme un poco de este tema central que hemos estado conversando en los últimos minutos para preguntarle lo siguiente. Tanto Ud. como la Conferencia Episcopal en su conjunto, más de alguna vez se han preguntado sobre la necesidad de un reordenamiento profundo en el sistema de la tenencia de la tierra y la urgencia de una nueva política agraria, ¿existe algún cambio de perspectiva en este momento, algún plan de desarrollo alternativo que considere a la población del campo de acuerdo con sus tradiciones y su cultura? Msr. R.: Estamos trabajando en diferentes propuestas y, de hecho, organizaciones campesinas junto con lo que nosotros llamamos en la Iglesia la pastoral de la tierra, hemos venido trabajando una propuesta de desarrollo rural. Y precisamente, quisiéramos la próxima semana lanzar la convocatoria para reanudar un gran diálogo nacional sobre este tema. Puesto que ya también la cámara del agro, es decir, la parte del Caciz que discute este tema como también el mismo Gobierno han hecho ya su propuesta. Lo que nosotros hemos venido señalando es que en la elaboración de la propuesta, tanto del Gobierno como de la Cámara del Agro, no se ha escuchado la voz de los sectores de las organizaciones campesinas y estamos insistiendo que eso no puede ser de ese modo, puesto que al final los afectados o beneficiados van a ser los campesinos del país, que son la mayoría. Por lo tanto, estamos en esa perspectiva de lograr que se realice ese gran diálogo nacional. Ha sido algo que ha costado, nos acercamos precisamente a la Secretaría que le da el seguimiento a los Acuerdos de Paz para respetar la institucionalidad pero, en este tema, en Guatemala todavía hay mucha resistencia a entrar en profundidad porque estamos en esto desde el mes de noviembre, tratando de reactivar este diálogo que fue roto cuando representantes del Caciz se retiraron de la mesa de diálogo, y en esta mesa se había venido trabajando desde hacia ya dos años. Entonces, las perspectivas ahora son la posible convocatoria de un gran diálogo para retomar el tema y lograr consensos que beneficien a los más afectados en este tema, como es el campesinado guatemalteco. Digo campesinado incluyendo ladinos y no ladinos indígenas también. J.Z.: Sr. Anders Kompass, representante de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Guatemala, tengo aquí una última noticia que viene desde Washington. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una resolución de condena de la violencia contra las mujeres en Guatemala y llamó al Gobierno guatemalteco a poner fin a dichos crímenes. Se ocupan palabras gruesas para esta condena, se dice que "las familias de las víctimas siguen esperando la verdad sobre los crímenes de sus esposas, madres e hijas, pero las autoridades guatemaltecas no investigan casi ninguno de los asesinatos e ignoran y hasta intimidan a los que tratan de buscar justicia", ¿qué le parece? A.K.: Es muy importante y es increíble ver que todavía parece que lo que está ocurriendo en Guatemala causa más ira y protesta a veces fuera, que en el propio país, con todo respeto a las organizaciones que están trabajando sobre esto en Guatemala. Pero a mí me choca que, cuando enfrentamos a las autoridades, por ejemplo del Ministerio Público o de la Policía Nacional Civil o al Organismo Judicial o el propio Congreso, todavía no se haya discutido y tomado la decisión sobre una Ley contra el feminicidio o sobre la violencia contra la mujer y que no haya este sentimiento de urgencia y de escándalo. Todos los días hay asesinatos crueles contra las mujeres en Guatemala y no hay un levantamiento y un movimiento de protesta que diga que esto no puede ser. No puede ser que esto pase todos los días y se vea en los periódicos y en los medios de comunicación, y después no pase nada. J.Z.: ¿Y por qué no? A.K.: Yo estoy luchando contra esto todos los días. No entiendo por qué hay esta indeferencia, si es el resultado del pasado por ser un país que se acostumbró a vivir con la violencia en tal grado que ya no actúan sobre lo que está ocurriendo hoy día en Guatemala. El año pasado fueron asesinadas más de 6.000 personas y la tendencia es que este año vamos a tener más asesinatos que el año pasado. Y Guatemala ya llega a tener un nivel de tasa de homicidio que es una de las más altas en el mundo, pero hay una actitud de indeferencia o de miedo, de no querer actuar, porque hay un clima que favorece el status quo o la impunidad, que es una mezcla entre esas herencias del pasado, donde no se investigaban hechos que tenían que ver con la gente común. También tiene que ver con la infiltración obviamente de esos grupos paralelos que hoy día son grupos que responden a intereses económicos de la economía ilícita como el narcotráfico, pero también, todavía, a intereses partidarios o políticos o locales. A.R.: Yo quisiera añadir, en este sentido, que eso es la muestra de un Estado muy débil. Muchas veces los obispos hemos denunciado esto, pero no encontramos eco en los que tienen la responsabilidad. Pero aparte yo quisiera añadir un comentario, valoro que la cámara de Representantes haya hecho esta declaración, pero hubiera sido también muy bueno que hubieran declarado algo respecto a los migrantes. Muchos migrantes están en peligro de muerte y están siendo acusados de terroristas y de criminales, están deportándolos por cientos. Yo siempre he criticado ese doble discurso que tiene muchas veces la política exterior de Estados Unidos, porque ahora nos están echando en cara esa declaración, que tienen razón y debe ayudarnos a reaccionar, pero me gustaría mucho que también Estados Unidos hiciera un examen de conciencia y analizara el daño que le están causando a los migrantes deportándolos y construyendo ese muro que están construyendo de manera que me gustaría que las dos cosas las hicieran. J.Z: Les quiero agradecer, muy especialmente esta gentileza que han tenido con Radio Nederland. Sra Norma Quixtán, de la Secretaría de Paz del Gobierno de Guatemala, Sr. Anders Kompass, representante de la oficina, del Alto Comisionado de Naciones Unidas, Monseñor Álvaro Ramazzini, Obispo de la Diócesis de San Marcos, muchísimas gracias.