Pensamiento Crítico

La clave para entender a los pueblos originarios de América

Por Sergio Ferrari | E-CHANGER | 11 Mayo 2007
"Al principio me miraban con desconfianza...como si hubiera aterrizado de la luna. Me sentía muy incómoda, era una situación rara...Muchos nunca habían visto una europea, ni siquiera un «blanco»". Tras el recuerdo de la educadora-pedagoga suiza Alexandra Bellini, se activa una intensa vivencia de tres años iniciada en marzo del 2004 en Sucre. A donde llegó como voluntaria de E-CHANGER (Intercambiar) para trabajar con la Nación indígena quechua Qhara Qhara. Y para contribuir al reforzamiento institucional de la Fundación Intercultural Nor-Sud. "Hoy comprendo muy bien esa actitud... era la propia de una Nación con miles de años de historia. Y de indígenas que me miraban, sobre todo, con curiosidad. Una mirada extraña hacia lo que es diferente", reflexiona Bellini, de nacionalidad suiza e italiana, quien tiene planeado iniciar en los próximos meses otra misión en Bolivia, esta vez en Cochabamba. "La clave de comprensión de lo vivido con la Nación Qhara Qhrara es la interculturalidad", explica Bellini. Lo que significa aceptar y reconocer como valiosa la historia, la tradición, la cosmovisión, es decir, la cultura del otro. "Cuando ellos vieron que yo respetaba profundamente su cultura entonces se comenzó a construir una relación de confianza y respeto total". Y si de interculturalidad se habla, la práctica diaria se convierte en la prueba decisiva. "Me empezaron realmente a apreciar cuando vieron que compartía su vida. Visitaba las comunidades con ellos, a pie, caminando a veces más de ocho horas por senderos entrecortados, comiendo lo mismo que ellos, durmiendo con ellos, sintiendo lo que ellos sentían". Sin subestimar en este proceso de acercamiento, "el esfuerzo por usar mi quechua rudimentario y básico para contactarme. Los saludaba y trataba de comunicarme todo lo que podía en su propia lengua. Muchas veces se reían por mis errores. Pero también se emocionaban al ver el esfuerzo que hacía". Fueron largos meses de construcción de una relación horizontal. "De acercarme y trabajar con los líderes jóvenes y sus autoridades indígenas. De planear propuestas y objetivos comunes. Escuchándoles. Recordándome siempre que nuestro rol como cooper-actores de E-CHANGER es trabajar para la gente, junto con la gente, con las comunidades, a partir de sus visiones y necesidades". Si se mira para atrás, "pienso que el cambio esencial de aceptación se dio al hacer la capacitación sobre los derechos de los pueblos indígenas con los dirigentes". Cuando las autoridades sintieron que los respetaba plenamente y valorizaba su cultura, "me dieron el visto bueno«comunitario»y todo comenzó a simplificarse". Ganar la confianza no significa, sin embargo, "lograr los objetivos". Se planteaba entonces la gran pregunta de cómo realizar la formación. "Propuse metodologías participativas utilizando técnicas como los socio-dramas, las marionetas, la música, los periódicos murales... y para mi gran sorpresa les gustó mucho. Todos quería hacer la formación". Llegando a vivir experiencias muy intensas, "especialmente con las mujeres de las comunidades", con quienes, por ejemplo, tal como recuerda Bellini, "hicimos juegos de roles... Difícil imaginar todo lo que puede vivir una mujer indígena actuando el papel, por ejemplo, de un gran terrateniente del oriente de Bolivia...Una experiencia conmovedora". Mirar para atrás implica el balance. "Ahora que me voy me preguntan porqué...tal vez es el mejor indicio que logré sembrar algunas semillitas. Aprendí mucho y esa cosmovisión indígena me transformó profundamente, me cuestionó sobre mis propias raíces, mis identidades culturales", subraya al evaluar el camino recorrido. En cuanto "a mi principal aporte...Tal vez el haber podido expresarme como soy. De haber podido transmitir mi convicción de que la formación es un proceso de aprendizaje mutuo y común basado en el diálogo y el intercambio, de persona a persona, de comunidad a comunidad", insiste. Actitud que aunque simple y básica, no es evidente en un mundo construido con otros valores y dimensiones. Y es a Alexandra Bellini de explicarlo con convicción: "me fascina lo indígena, me conmueve. Sus valores ancestrales como lo comunitario, la reciprocidad, la vida en equilibrio con la naturaleza... Constituyen fundamentos para la construcción, a nivel mundial, de un nuevo modelo político, económico y social. Pero hay que evitar que la cultura indígena se convierta en un espacio cerrado, mono-cultural. Lo más importante es aprender a reconocer al otro y sus necesidades a fin de construir una sociedad que incluya todas las culturas y las mezclas". La reflexión final es contundente: "mi presencia les ayudó a abrir algunas puertas y ventanas. El compartir su existencia y su realidad me cambió mis ideas preconcebidas en tanto que europea, suiza, occidental". La mirada para atrás. Una cierta nostalgia de concluir una pequeña etapa de un camino milenario que la Nación Qhara Qhara seguirá recorriendo sin pausa alguna. Y un deseo profundo de esta «formadora-formada»: "me gustaría que comprendan que Bolivia vive un momento histórico. Que puedan saltar las fronteras de la desconfianza siempre presentes entre los indígenas, campesinos, sindicalistas, militantes políticos y los actores comunitarios". Reflexión que, desde otra perspectiva, también vale para Suiza y para el Norte. "Que se comprenda que la Bolivia actual es mucho más que la experiencia política innovadora de Evo Morales. La dinámica social es más compleja y complicada que la de un gobierno progresista. Y es esencial entenderlo para poder seguir siendo solidarios", concluye Alexandra Bellini.