Pensamiento Crítico

Biocombustiles como alternativa

Por Gonzalo Martínez Corbalá | Diario La Jornada, de México. | 14 Mayo 2007
El interés en los agrocombustibles, derivados de la biomasa, está aumentando por razones de índole económica y medio ambiental, así como de seguridad en la energía. Han resurgido como prospectos para remplazar parte del petróleo importado, producido localmente o de fuentes diversas. Los agrocombustibles también pueden ser un factor importante para disminuir las emisiones de gas de efecto invernadero. Los precios del petróleo más altos a partir de octubre de 2005 a la fecha los han hecho más competitivos -por los combustibles fósiles y sus derivados-, pero las reducciones de costo posteriores serán un factor indispensable para hacerlos efectivamente competitivos sin requerir ningún subsidio. En el escenario de referencia del World Energy Outlook (WEO) de 2006 se proyecta aumentar la producción mundial de agrocombustibles de 20 millones de toneladas de equivalente de petróleo (mtoe) en 2005 a 54 mtoe en 2015 y 92 mtoe en 2030; esto es una tasa anual de crecimiento promedio de 7 por ciento. Estos agrocombustibles alcanzaron a cubrir 4 por ciento de la demanda mundial del transporte carretero y más de uno por ciento al final del periodo de análisis. Asimismo, se espera que la producción se eleve mucho más aprisa: 9 por ciento anual, alcanzando 73 mtoe en 2015 y 147 mtoe en 2030, llegando a cubrir 7 por ciento de combustible para transporte carretero. En ambos escenarios, los incrementos más fuertes en consumo de agrocombustibles ocurren en Estados Unidos, que ya es de hecho el mayor consumidor de agrocombustibles en todo el mundo, así como Europa superará a Brasil -segundo más grande consumidor de la región latinoamericana- antes del término de la presente década. El consumo de agrocombustibles fuera de estas regiones permanece todavía en niveles modestos, según los analistas. Cada vez es más mencionado el etanol, el cual se espera que cuente en general como el mayor de los incrementos en el uso de combustibles en todo el planeta, considerando que se espera que los costos de producción se espera que caigan más aprisa que los del biodiesel, el otro agrocombustible de mayor importancia. A pesar de que el comercio aumenta en este ramo, su parte permanece aún pequeña en el abastecimiento mundial. Se asume que la producción se base enteramente en cosechas convencionales, combinada con tecnología muy desarrollada. Cerca de 14 millones de hectáreas de tierra son actualmente usadas en la producción de agrocombustibles, que es aproximadamente uno por ciento de la extensión cultivable del mundo. Esta participación aumentará sobre 2.5 por ciento en 2030, y hasta 3.8 por ciento, si es que se dieran ciertas condiciones de demanda. La que se refiere a alimentos competirá sin duda con los agrocombustibles con la actualmente existente en tierras cultivables y en praderas de pastos, situación que habrá de limitar el potencial para la producción de agrocombustibles, aunque esto puede ser por lo menos parcialmente superado al obtener mayores extensiones de tierra potencialmente disponibles para la agricultura. Las nuevas tecnologías de agrocombustibles que hoy se están desarrollando -notablemente la hidrólisis enzimática y la gasificación proveniente de material de madera de cierta clase, leño-celulósica- permitirá jugar un papel más grande que el que se ha visto en escenarios actuales. Las cosechas de leña-celulósica incluyen árboles y pastos, que si bien pueden ser cultivados en tierras de cualidades más pobres a mucho menor costo que las usadas en la actualidad para hacer agrocombustibles, por otra parte habrá que tener mucho cuidado en los abusos que pudieran cometerse en este aspecto de su producción, para lo cual hay todavía retos muy significativos por vencer desde el punto de vista tecnológico, pues aún se necesitan superar estas tecnologías de segunda generación para ser comercialmente viables. El mercado de agrocombustibles, su producción y uso están aumentando considerablemente en muchos países, manteniendo la idea de remplazar volúmenes sustanciales de petróleo importado con combustibles renovables producidos localmente, y en fuentes de abastecimiento de energía que habrán de diversificarse en las próximas décadas, beneficiando la seguridad y la sustentabilidad en la producción de energía de las naciones importadoras, todo lo cual puede eventualmente aportar beneficios medio ambientales al producirse cantidades más bajas de emisiones de gas de efecto invernadero, porque las materias primas para producir agrocombustibles pueden ser renovables si se adoptan las políticas de explotación adecuadas, contribuyendo también de esta manera al desarrollo rural y a la creación de empleos. La reciente carrera del aumento de los precios internacionales del petróleo, que junto con el costo más bajo de producción de los agrocombustibles, simultáneamente, ha hecho más competitivos a estos últimos, los combustibles extraídos del petróleo, pero en la mayoría de los casos será necesario obtener mayores reducciones en los costos de la producción de energía, procedente de la energía de los agrocombustibles, para ser capaces de competir sin subsidios y de manera efectiva con la gasolina y el diésel. Las necesidades de disponibilidad de tierra y de alimentos, suficientes en cantidad y calidad aceptables, serán indudablemente limitaciones al crecimiento de los agrocombustibles cuya producción esté basada en la caña de azúcar, cereales y granos. Hoy día están siendo desarrolladas nuevas tecnologías para emplearse en la producción energética de los agrocombustibles, como ya se ha mencionado, muy notablemente las hidrólisis enzimática y la gasificación del material de carácter leño-celulósico, como se dice más arriba, a las cuales podría permitírseles jugar un papel mucho mayor en el plazo largo. No ha sido sino hasta muy recientemente que los programas de agrocombustibles en su mayoría fueron concebidos como parte de políticas de soporte a la agricultura, pero un creciente número de gobiernos están planeando expandir su producción en este campo, o bien introducir estos programas para lograr la seguridad del abastecimiento en la energía, movidos también por el interés de las razones económicas y medio ambientales que corresponden.