Pensamiento Crítico

Irán, irán y nunca volverán<br>La France amenaza

None | 04 Febrero 2006

La "crisis iraní": mediación rusa y postura china

Por Alfredo Jalife-Rahme, diario La Jornada

EN MEDIO DEL desplome de las bolsas de Tokio y Nueva York en el lapso de tres días, rescatadas en forma artificial de los cuidados intensivos por la tramposa "mano invisible" ya muy vista, lo cual fue escamoteado por los multimedia desinformativos anglosajones, llama la atención que de las 10 principales empresas de Estados Unidos, según la clasificación de Fortune 500 del año pasado, las únicas que en este trimestre reportaron ganancias han sido las petroleras y la esclavista laboral Wal-Mart (la primera, en cuanto a ingresos se refiere, porque en lo que respecta a ganancias anualizadas Exxon Mobil dejó atrás a todas).

LAS OTRORA DOS empresas omnipotentes, GE y Citigroup, respectivamente quinto y octavo lugares, exhibieron patéticos resultados. ¿Cual sería el fatídico destino del índice industrial Dow Jones sin la aportación milagrosa de las ganancias petroleras estratosféricas de Exxon-Mobil, Chevron-Texaco y ConocoPhillps, respectivamente segundo, sexto y séptimo sitiales?

NO HAREMOS LEÑA de los árboles automotrices caídos de GM y Ford, tercer y cuarto lugares antes de su extinción, cuando la economía de Estados Unidos (EU) redujo bruscamente su cadencia al pasar de 4.1 por ciento a 1.1 por ciento: la menor tasa de crecimiento de los tres años recientes.

A MENOS QUE se busque deliberadamente una guerra, en lo que la "crisis iraní" podría desembocar en un descuido -escenario por el que se pronuncia la aplastante mayoría de los multimedia anglosajones, en especial aquellos que pululan bajo la protección de la distribución tóxica de Project Syndicate que financia el megaespeculador Schwartz György (alias George Soros)-, desde otra perspectiva contrastante e ínfimamente minoritaria, se puede alegar que se trata de un bluff mayúsculo para encubrir agendas ocultas, entre las que destaca el alza impresionante de los dos binomios estratégicos del momento: el petróleo/gas y el oro/plata, los cuales, a propósito, no supo aprovechar la kakistocracia (el gobierno de los peores) neoliberal en México.

EL CONTENCIOSO NUCLEAR iraní estaba en vías de resolución gracias a la mediación rusa que, incluso, había apoyado públicamente Baby Bush en la cumbre de la APEC, en Corea del Sur (lo cual reportamos en su momento). ¿Qué patadas o, en su defecto, acuerdos subrepticios, ocurrieron bajo la mesa que descarrilaron el proceso negociador? Ya se sabrá, pero nuestra hipótesis se centra en que probablemente una parte se haya debido al epifenómeno de la "guerra por los flancos" y a su corolario de balcanización gradual que ha desatado la dupla anglosajona contra Irán, sumadas de la "guerra sicológico-desinformativa" que ahora ha pasado a la escalada de "guerra diplomática" (ver Bajo la lupa 1 y 25.1.06).

LA "GUERRA SICOLOGICA- desinformativa" ha sido develada por Gareth Porter ("EU intenta presionar a Irán con historias de ataques"; Antiwar.com; 26.1.06), quien refiere que las filtraciones en la prensa turca y alemana -sobre el aviso al gobierno turco por el director de la CIA, Porter Goss, de prepararse para un ataque a Irán-, forman parte de una "estrategia de desinformación sembrada (sic) por la administración Bush" cuya "acción militar posible parece estar enfocada a operaciones de comando para sabotear las plantas nucleares más que a ataques aéreos", lo cual fue adelantado en mayo pasado por Jushua Kurlantzick (del The New Republic) en Gentleman's Quarterly. La preferencia por las operaciones encubiertas en lugar de un bombardeo aéreo se debe al "temor de las represalias iraníes en Irak, Afganistán o en cualquier otro punto de Medio Oriente".

MOSTAFA POURMOHAMMADI, ministro del Interior de Irán, acusó a los "servicios secretos de EU, Gran Bretaña e Israel" de encontrarse detrás de los dos accidentes de avión en los dos meses recientes que sufrió Irán mediante "interferencias electrónicas" (Al-Jazeera; 26.1.06). El jefe de las Guardias Revolucionarias, general Yahya Rahim Safavi, señaló a EU y Gran Bretaña por haber colocado las bombas que mataron a nueve personas en Ahvaz, capital de la riquísima provincia petrolera de Khuzestán, que se encuentra muy cerca del sur de Irak, donde Gran Bretaña tiene a 8 mil 500 soldados. Safavi amenazó utilizar los misiles Shahab-3 que pueden alcanzar cualquier objetivo a más de 2 mil kilómetros y que colocan a las fuerzas de EU, Gran Bretaña e Israel a su alcance (An-Nahar; 28.1.06).

LA INTEMPESTIVA DECISION unilateral de la teocracia iraní de reanudar el enriquecimiento de uranio en Natanz molestó mucho a los rusos, quienes se pusieron del lado de la postura maximalista de la troika europea (Gran Bretaña, Francia y Alemania), donde Angela Merckel, la nueva canciller alemana, se mostró más severa que la otra amazona, la estadounidense Condi Rice, en un delicado asunto que debe ser resuelto por la vía diplomática y no por las bravatas primitivas de las partes involucradas.

EL PROBLEMA RADICA en que el enriquecimiento de uranio es de naturaleza dual: puede servir de combustible y/o materia prima para las bombas atómicas, lo cual permite sacar ventajas de las deficiencias intrínsecas del muy deficiente Tratado de No-Proliferación Nuclear, discriminativo a todas luces, que favorece a los poseedores y a los proliferadores clandestinos. ¿Por qué nuestros amigos de la Unión Europea, ya no se diga el caso obsceno de EU, callaron el clandestino enriquecimiento de uranio de Israel, India y Paquistán?

ES EL MOMENTO de que actúe la Agencia Internacional de Energía Atómica, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, a la que le compete la cuestión técnica que debe ser apuntalada políticamente por las dos potencias nucleares y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Rusia, que lleva la batuta, y China.

EN ESTE CONTEXTO complejo y dinámico, el zar ruso Vladimir Putin ofreció realizar la manufactura del combustible nuclear de Irán y recoger su desperdicio para que no pueda ser usado en el desarrollo de armas atómicas. China se manifestó en favor de una solución diplomática y consideró positiva la propuesta rusa para romper la parálisis (Diario del Pueblo 27.1.06).

WU BAIJI, DE la Academia de Ciencias Sociales de China, fustiga la postura de la troika europea que "invita a los disturbios" por dar cabida a un escenario de "amenazas con sanciones totales", edulcoradas de "pasos diplomáticos lentos y ociosos (sic) con el fin de ganar tiempo para obtener el apoyo de la comunidad internacional y buscar la oportunidad de suavizar o vencer a Irán". Solamente faltará saber si "EU e Irán, los principales actores del drama, bailarán al son de la troika una vez que se levante la cortina" (Diario del Pueblo; 27.1.06). Interesante, ¿no?

BAIJI NO ELIMINA la posibilidad de que EU e Irán se sienten "a negociar en forma directa". ¿Por cuál de las cuatro posturas (de Rusia, la troika europea, China y EU) se decidirá Irán?

BABY BUSH SE sumó a China para apoyar la propuesta rusa (Afp; 26 enero 06) que Irán ha aceptado en su contenido general, pero a la que habría que ajustar en sus detalles finos (IRNA; 26 enero 06).

EL MISMO DIA que Baby Bush se pronunciaba por el "poder nuclear civil" y en favor de la mediación rusa, Irán solicitaba a EU (¡súper sic!) "permitir vuelos civiles directos entre los dos países" que fueron suspendidos desde la revolución jomeinista de 1979 (Airwise; 26 enero 06). La decisión fue tomada por el presidente Ahmadin-Nejad para satisfacer la demanda de vuelos de la amplia comunidad iraní que vive en EU. La teocracia iraní es todavía motivo de sanciones unilaterales impuestas por EU desde 1996, por lo que los aviones Boeing comprados por Teherán no han sido modernizados. Tampoco habría que asombrarse que uno de estos días el presidente Ahmadin-Nejad adquiera una buena flotilla de aviones Boeing para apaciguar la codicia insaciable del Moloch financiero estadounidense -cuando convenga a ambas partes.

A RIESGO DE hacer el ridículo, no hay que subestimar demasiado a Irán, que significa "tierra de los arios": desde hace 2 mil 565 años los persas han demostrado ser brillantes estrategas, además de haber inventado el ajedrez. Quizá a Irán le convenga maximizar su cacofónico radicalismo retórico, muchas veces ultrajante, para exponer los alcances reales de las cuatro posturas en juego y así decidir sobre la más favorable a sus intereses.

Lo que realmente está en juego en la crisis iraní

Red Voltaire

Prosigue la escalada de tensión entre la República Islámica de Irán y las potencias atlantistas deseosas de controlar las últimas reservas de hidrocarburos. Bajo la presión británica, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad aceptaron redefinir las relaciones entre el Organismo Internacional de Energía Atómica y la ONU. Este compromiso debe facilitar la tarea de los partidarios de la confrontación armada. Rusia y China apuestan, sin embargo, al factor tiempo. En efecto, Vladimir Putin se dispone a revelar un proyecto de envergadura que podría resolver definitivamente el problema de la proliferación garantizando, al mismo tiempo, el derecho legítimo de cada nación a utilizar la energía atómica con fines pacíficos.

Prosigue el enfrentamiento sobre la cuestión de Irán entre las grandes potencias. Desde diciembre de 2002, Estados Unidos acusa a Irán de tratar de equiparse con la bomba atómica, lo que sería una violación del Tratado de No Proliferación (TNP). Estados Unidos trata de obtener así que el Consejo de Seguridad emita contra Irán una condena oficial que pueda interpretarse como un cheque en blanco que permita atacar a la República Islámica [1].

De establecer su control sobre Irán, Washington adquiriría también el control militar de la costa oriental del Golfo y de la costa sur del Mar Caspio, de sus reservas petrolíferas y gasíferas, consideradas ambas las segundas en importancia a nivel mundial [2]. Estados Unidos dispone ya del control militar de una parte de la cuenca del Caspio y del corredor que permite la comunicación de esa zona con el Océano Índico (Afganistán y Pakistán). La mayor parte del Golfo (Arabia Saudita e Irak) también se encuentra ya bajo el control militar de EE.UU. Al término de esta operación, Washington sería por tanto dueño y señor de las más importantes zonas actuales de explotación de hidrocarburos y de las principales reservas aún por explotar. La economía mundial estaría en manos de Washington que gozaría de un poder total.

En la fase actual del conflicto, las potencias se encuentran divididas en cuanto a las acusaciones estadounidenses. El Reino Unido, Francia y Alemania están convencidos del carácter militar del proyecto nuclear iraní. Su convicción se basa en informes de los servicios de inteligencia estadounidenses. Estos últimos afirman, en documentos confidenciales, que Teherán lleva a cabo un Green Salt Project cuyo objetivo es el desarrollo de un medio de lanzamiento y de cabezas de misiles nucleares. Por el contrario, Rusia, China y la India consideran que el programa nuclear iraní es puramente civil [3]. Basan esta certeza en la fatwa pronunciada por el Guía Supremo, el ayatolá Ali Hoseini Jamenei, que condena la fabricación, tenencia y uso de la bomba atómica como contrarios a la ética islámica.

Objetivamente, la diferencia que establece el TNP entre la tecnología nuclear civil autorizada y la tecnología nuclear militar prohibida ha dejado de ser adecuada en el estado actual de éstas. El conocimiento y las instalaciones civiles pueden ser adaptados rápidamente con fines militares. La estricta interpretación del TNP implicaría la prohibición, para todos los Estados, del desarrollo de una industria nuclear civil mientras que una interpretación liberal abriría la puerta a la proliferación generalizada. Como este debate no ha sido resuelto es imposible resolver con serenidad el caso iraní. Esa falta de definición es el factor que Estados Unidos espera explotar para desatar la guerra [4].

Existe, sin embargo, un medio de esclarecer la situación. Un método específico de enriquecimiento del uranio, hasta ahora conocido sólo de forma parcial, permite al parecer restablecer nuevamente la diferencia entre el uso civil y el militar. Rusia se esforzó por desarrollarlo y tiene la intención, por consiguiente, de ponerlo a la disposición de Irán, así como de toda la comunidad internacional. Esa parece ser una de las tres grandes propuestas que llevará el presidente Putin a la cumbre del G8, encuentro que él mismo presidirá este verano en San Petersburgo.

Será necesario demostrar la factibilidad de ese proyecto. Rusia fabricaría entonces el combustible nuclear, en su propio territorio, en fábricas construidas conjuntamente con los Estados beneficiados y bajo control del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sería necesario elaborar protocolos detallados para garantizar los intereses de las partes. La realización de ese proyecto implicaría un cambio radical en el plano de las relaciones internacionales. La seguridad energética que Rusia proporcionaría al mundo eclipsaría la autoridad de Estados Unidos, país que satisface actualmente su propia seguridad energética en detrimento del resto del mundo.

Irán ha hecho de su proyecto de desarrollo nuclear civil el símbolo de su independencia ante el colonialismo anglosajón que tanto sufrimiento ha significado para su pueblo [5]. Contrariamente a una idea ampliamente difundida por la prensa atlantista, ese proyecto no pertenece simplemente a un grupo del poder iraní sino que es un factor de consenso de la sociedad toda. Además, la República Islámica abandonó su sueño de expandir la revolución jomeinista, hoy tiene en cambio la intención de convertirse en el motor del Movimiento de Países No Alineados, actualmente en fase de revitalización. Irán quiere compartir con otros su actual reclamo y hacer triunfar el derecho a una industria nuclear civil, no sólo para su propio pueblo, sino para todos los demás.

Lejos de estar ligado exclusivamente al porvenir de Irán, el juego diplomático actual tiene que ver por tanto con el equilibrio internacional y la ambición estadounidense, reafirmada ayer en el discurso sobre el estado de la Unión, de acaparar el liderazgo mundial.

A lo largo de los años 2004 y 2005, los diferentes protagonistas emprendieron numerosas maniobras. Una troika europea (Francia, Reino Unido y Alemania) desempeñó supuestamente el papel de intermediario entre Washington y Teherán, pidió a los iraníes que congelaran la situación y acabó inclinándose del lado estadounidense. Irán, luego de haber aceptado una moratoria de dos años y medio para sus investigaciones, las retomó el 10 de enero de 2006, estimando que había esperado lo suficiente como para demostrar su buena voluntad sin que los europeos hicieran ninguna proposición seria. Mientras tanto, la posición rusa se había hecho indescifrable en la medida en que el ministro ruso de Relaciones Exteriores dejaba entrever que se ponía del lado de sus homólogos occidentales, antes de que el presidente Putin lo pusiera públicamente en su lugar al recordar su interés en alcanzar una solución pacífica. Finalmente, durante las últimas semanas, numerosos viajes diplomáticos permitieron a los dirigentes rusos, chinos e iraníes elaborar una estrategia común.

El asunto tuvo una brusca evolución debido a la organización, por parte del Reino Unido, el 30 de enero de 2006, de una «cena ministerial privada» que reunió a los ministros de Relaciones Exteriores británico, francés, alemán, ruso, estadounidense y chino. Durante la reunión, el británico Jack Straw propuso que el OIEA presentara la cuestión al Consejo de Seguridad de la ONU, primera etapa del proceso hacia la guerra. Sus homólogos ruso y chino señalaron que, en la actual situación, una decisión de ese tipo no tendría ninguna base jurídica. Dada su confianza en la factibilidad de su propio proyecto para el enriquecimiento de uranio, la Federación Rusa deseaba únicamente «dejar correr el reloj» el tiempo necesario para preparar un protocolo de acuerdo con Irán, cosa que tomaría un mes o dos según los expertos. Los comensales concluyeron la cena estableciendo una agenda que ambas partes interpretan como una victoria: la semana que viene. La Junta de Gobernadores del OIEA no trasladará el expediente iraní al Consejo de Seguridad ya que no cuenta con la autoridad para hacerlo, pero le entregará un informe pidiendo la adopción de medidas que fortalezcan su propia autoridad para poder hacerlo en el futuro.

Ese compromiso permite a estadounidenses y europeos mantener la presión mientras que permite a rusos y chinos ganar tiempo. Saber quién ganó aquella noche depende de la idea que se tenga sobre si un vaso está medio lleno o medio vacío cuando está por la mitad.

En la práctica, suponiendo que el Consejo de Seguridad le otorgue la prerrogativa a la Junta de Gobernadores del OIEA, este último no podría servirse de ella hasta la próxima reunión, prevista para el 9 de marzo.

Los iraníes fingieron interpretar la componenda como un posible abandono por parte de sus amigos rusos. Es posible, sin embargo, que hayan obtenido de la Federación Rusa un compromiso escrito de que esta recurrirá al veto en el Consejo de Seguridad en caso de presentación de una resolución tendiente a autorizar la guerra.

Como quiera que sea, los iraníes recurrieron inmediatamente a sus colegas del Movimiento de Países No Alineados. El presidente Mahmud Amadineyad obtuvo por teléfono el apoyo de su homólogo sudafricano Thabo Mbeki (aunque el régimen del apartheid fabricó la bomba atómica junto a Israel, África del Sur renunció posteriormente a ella). Indonesia emitió múltiples declaraciones de apaciguamiento mientras que Venezuela y Malasia recibirán próximamente al presidente iraní.

Simultáneamente, Irán prepara «un mundo sin Israel ni Estados Unidos». Teherán espera con optimismo crear una bolsa petrolera que no aceptará el dólar. Esta funciona ya de forma experimental. Aunque ningún Estado ha anunciado oficialmente su participación, muchos estimularán la participación de firmas que servirán de intermediarios. Siendo el dólar una moneda ampliamente sobrevaluada que se mantiene principalmente porque sirve como moneda de cambio ante el petróleo [6] una bolsa de ese tipo, si llegara a funcionar y aún abarcando solamente la décima parte del mercado del petróleo, provocaría un derrumbe del dólar comparable al de 1939. El poderío estadounidense sería arrastrado entonces por la devaluación y el propio Israel se vería condenado a la bancarrota.

Washington no tiene por tanto más remedio que utilizar toda su influencia sobre los actores económicos internacionales para que rompan con Teherán. A falta de una guerra, Estados Unidos tiene que lograr, como mínimo, aislar a Irán en el aspecto económico.

Paradójicamente, ninguna de esas opciones parece realista. Razonablemente, la fuerza aérea estadounidense y el ejército israelí no pueden bombardear las instalaciones nucleares iraníes debido a la presencia en estas últimas de consejeros y técnicos rusos. Golpear a Irán implicaría declarar también la guerra a Rusia. Por lo demás, a ese tipo de ataque seguiría seguramente una respuesta de Irán que utilizaría contra Israel los devastadores misiles Thor M-1 adquiridos en Rusia, además de que los chiítas de Irak harían la vida todavía más difícil a las fuerzas de ocupación. En caso de que Estados Unidos tratara de utilizar el bloqueo económico, Irán podría burlarlo mediante su acuerdo de socio privilegiado con China. Sin embargo, privaría a «Occidente» de una parte de su abastecimiento de petróleo, provocando así un alza de 300% en la cotización del barril y una amplia crisis económica.

En definitiva, el resultado de esta prueba de fuerza depende de la capacidad de cada participante para adaptar su propio calendario al de los demás mientras que la administración Bush se obstina en tratar de arrastrarlos a una confrontación para la que no dispone de los medios necesarios y en la que corre el riesgo de perder su autoridad.

[1] Ver los artículos «Le duel Washington-Téhéran», por Thierry Meyssan, Voltaire, 6 de septiembre de 2005, y las Tribunas y Análisis «Iran: la diabolisation avant quoi?», Voltaire, 16 de enero de 2006.
[2] Para más información sobre las reservas de hidrocarburos, ver nuestros artículos «Le déplacement du pouvoir pétrolier» y «L’avenir du gaz naturel».
[3] Ver, en nuestra rúbrica «Tribunas y Análisis», «L’Iran et la Russie souhaitent renouer avec l’Europe de l’Ouest», Voltaire, 22 de septiembre de 2005, y el artículo «Face aux États-Unis, l’Iran s’allie avec la Chine», Voltaire, 17 de noviembre de 2004.
[4] Ver el artículo «François Géré: «La position iranienne à propos du nucléaire est légitime», por François Géré, Voltaire, 22 de mayo de 2005.
[5] Ver el artículo «BP-Amoco, coalition pétrolière anglo-saxonne», por Arthur Lepic, Voltaire, 10 de junio de 2004.
[6] Ver el artículo «Le talon d’Achille des USA», por L.C. Trudeau, Voltaire, 4 de abril de 2003.

Los 130.000 rehenes de Bush

Por Andrew Cockburn, co-autor, con Patrick Cockburn, de "Out of the Ashes: the Resurrection of Saddam Hussein". http://www.counterpunch.org/andrew01312006.html CounterPunch. Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens

Jimmy Carter obsequió a Irán 52 rehenes. George Bush lo ha hecho mucho mejor, enviando 130.000 usamericanos a través del océano como garantías de buena conducta de su gobierno hacia la República Islámica. La semana pasada, Teherán nos recordó que puede hacer la vida aún más difícil a las fuerzas usamericanas en Iraq cuando recibió a Moqtada al Sadr para una visita de alto relieve, en la cual se comprometió amablemente a que su milicia, el ejército Mahdi, tomará represalias por cualquier ataque usamericano contra Irán. Su portavoz citó sus declaraciones ante sus anfitriones: "Si algún Estado islámico, especialmente la República Islámica de Irán, es atacado, el Ejército Mahdi combatirá dentro y fuera de Iraq."

Hay que tomar en serio esta advertencia. El Jaish al Mahdi, la milicia de al Sadr, ha emergido como una fuerza formidable desde su formación en 2003. Hace quince meses, en noviembre de 2004, cuando estaba menos entrenada y equipada que en la actualidad, ese ejército resistió durante tres semanas un ataque decidido de los Marines de USA en Najaf.

Pero los intereses y la influencia iraníes en Iraq no se limitan de ninguna manera al clérigo radical chií y a sus combatientes. SCIRI, el principal partido en la dominante coalición chií que triunfó en las elecciones iraquíes, fue después de todo originalmente fundada y fomentada en Irán. Su primer líder fue el ayatolá Mahmood Hashemi-Shahroodi, que es actualmente jefe del poder judicial iraní. El brazo militar de SCIRI, el Ejército Badr, combatió del lado iraní en la guerra Irán-Iraq, y fue considerado durante mucho tiempo como el instrumento directo de la inteligencia iraní, Además, la inteligencia iraní puede contar con elementos como Abu Mehdi al-Mohandis--"el ingeniero"-- residente en Najaf con responsabilidades dirigentes en la milicia de Sadr en esa localidad.

En el norte, dentro y alrededor del enclave kurdo, fuentes fiables aseguran que la inteligencia iraní ha estado suministrando un cierto apoyo a insurgentes suníes, incluyendo al grupo islámico suní militante Ansar al Islam. Por cierto, la docena de altos comandantes de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC, por sus siglas en inglés] muertos en un accidente aéreo hace dos semanas, entre ellos posiblemente Mohammed Sulaimani, el principal oficial de los Guardias involucrado en los asuntos iraquíes, iban a Oroumieh en el noroeste de Irán, la principal base para las operaciones iraníes en el norte de Iraq.

Podría parecer inesperado que iraníes chiíes apoyen a grupos con una agenda anti-chií militante, pero el mismo régimen brindó refugio durante muchos años al líder fundamentalista suní afgano Gulbeddin Hekmatyar, a pesar de una profunda antipatía mutua.

Además, el poder en Irán es difuso. Iraq es una presa inmensa, y el control de ese factor, ofrecido a Irán de modo tan amable por George Bush cuando derrocó a Sadam Husein, es inevitablemente motivo de controversia entre poderosas facciones dentro del régimen. Es posible que los comandantes de la Guardia tengan una agenda diferente de "Etalaat", los servicios de inteligencia, o la oficina del Líder Supremo Khamanei, para no hablar del presidente Amahdinejad. Entre otros imperativos, esos diversos feudos tienen intereses financieros en juego en Iraq. Muchos de los comandantes de la IRGC, por ejemplo, son "Moawedun," lo que quiere decir que son de ascendencia iraní pero nacidos en Iraq, que tienen intereses en propiedades en Iraq.

Después de la invasión de USA, la voz más influyente en la política iraní hacia Iraq fue la del presidente Hashemi Rafsanjani, que optó por una cooperación limitada con los ocupantes. A pesar de rumores alarmistas que circularon en Bagdad de que "un millón de iraníes han infiltrado Iraq con falsas tarjetas de identidad iraquíes," la mayoría de los iraníes a la vista eran peregrinos pacíficos que acudían en masa a las ciudades santas de Najaf y Karbala. El consenso en Teherán parecía ser que Iraq debía ser mantenido en lo que los funcionarios llamaban "un caos controlado," tanto para mantenerlo débil como para desalentar una prolongada ocupación usamericana mientras se evitaba la desintegración generalizada de Iraq hacia la anarquía.

Sin embargo, la derrota de Rafsanjani por Mahmoud Ahmadinejad en la elección presidencial y la continua escalada de la confrontación con USA por el programa nuclear de Irán han cambiado las reglas del juego. La posición de Ahmadinejad es muy cercana a la de algunos de los dirigentes más radicales de la IRGC y muestra poca tendencia a ceder ante las susceptibilidades usamericanas. Su desafío abierto a Occidente por el tema nuclear, para no mencionar sus observaciones sobre Israel, sólo han reforzado su posición política en el país, mientras que su capacidad de jugar la carta iraquí ciertamente dará que pensar a Washington. Como me dijo recientemente un cercano adjunto a uno de los líderes de SCIRI, que generalmente es considerado como menos violentamente radical que el grupo de Moqtada Sadr: "Si Usamérica ataca a Irán, puede ocurrir cualquier cosa." ¿Quién necesita un arma nuclear con un disuasivo semejante a su disposición?

Disuasión: ¿qué dijo realmente Jacques Chirac?

Análisis de Red Voltaire

El 19 de enero último, el presidente francés, Jacques Chirac, pronunció un muy esperado discurso en Landivisiau ante las fuerzas estratégicas aéreas y navales de Francia. Dicha intervención, relacionada con la doctrina nuclear francesa, ha sido ampliamente comentada y analizada desde entonces en los medios internacionales, en los que cada cual ha leído lo que quería encontrar.

Los medios occidentales, mayoritariamente, vieron en la misma el anuncio de una reorientación estratégica francesa que a partir de entonces haría de los «Estados que apoyan el terrorismo» un blanco potencial de ataques nucleares. Es decir, otro paso de Francia hacia la doctrina Bush. En realidad, nada en el texto presidencial permite garantizar formalmente la exactitud de esta interpretación, aunque no es de excluir totalmente.

La doctrina de la disuasión nuclear se basa en la amenaza. Esta debe dirigirse a todos sin excepción y a nadie en particular. Los discursos sobre el tema cultivan las generalidades y se abstienen de hacer referencias precisas. De este modo, pueden dar lugar a múltiples interpretaciones, sobre todo cuando se trata –equívocamente– de interpretarlos en función de la actualidad.

Fijémonos antes que todo en el fragmento que más atrajo la atención en el discurso presidencial: « Como subrayé poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la disuasión nuclear no tiene como propósito disuadir a terroristas fanáticos. Sin embargo, los dirigentes de aquellos Estados que recurrieran a medios terroristas contra nosotros, al igual que los que consideraran utilizar, de una forma u otra, armas de destrucción masiva, deben comprender que se exponen a una respuesta firme y adecuada de nuestra parte. Esta respuesta puede ser convencional, pero puede ser también de otro tipo».

Como se puede comprobar, el presidente francés no anuncia que un Estado que apoye una acción terrorista contra Francia enfrentaría una respuesta nuclear, sino «una respuesta firme y adecuada», lo que puede ser todo y cualquier cosa. Además, esta «respuesta firme y adecuada» no se aplica únicamente a un Estado que apoye una acción terrorista, sino también a un Estado que considere utilizar armas de destrucción masiva.

Jacques Chirac aclara otros dos puntos: Francia se concede el derecho de utilizar armas nucleares contra un Estado que no las posea e, incluso en este contexto, se autoriza a atacar primero.

Francia sustituye la distinción armas convencionales o nucleares por una nueva categorización: armas clásicas o de destrucción masiva, que sitúa en el mismo plano las armas químicas, bacteriológicas y nucleares. A partir de ahí, el fuego nuclear puede prevenir o responder a un ataque químico o bacteriológico.

Sobre todo, Francia rechaza claramente la doctrina estadounidense, la llamada «Bush-Wolfowitz», que preconiza el uso de bombas atómicas para atacar las instalaciones de grupos calificados como «terroristas», como es el caso de las bases de Hamas en Siria o del Hezbollah en el Líbano.

Por eso Jacques Chirac declara que lo único que hace es reafirmar la doctrina nuclear francesa tradicional, adecuándola a las realidades del momento.

Se trata de una opinión que comparte el analista atlantista francés de la Fundación para la Investigación Estratégica, Bruno Tertrais, en el diario conservador francés Le Figaro. Tertrais aplaude la declaración del presidente de la República y subraya, como Jacques Chirac, que la doctrina nuclear no ha cambiado, que de lo que se trata es de la aplicación de los grandes principios a las «nuevas amenazas». Por lo tanto el autor no trata en lo absoluto cuestiones planteadas en este texto, y sólo considera que Jacques Chirac ha hecho bien al recordar la utilidad de las fuerzas de disuasión francesas.

El ex primer ministro socialista francés, Michel Rocard, está mucho más preocupado por las palabras del presidente de la República. En Le Monde, las interpreta como una alerta a los Estados que albergan terroristas. Partiendo de esta interpretación, asegura que se trata de una mala política que no puede dar ningún buen resultado ya que los Estados en que se encuentran estos grupos en muy pocos casos pueden hacer algo. Por otra parte, su población podría sentirse amenazada y fortalecer a los grupos terroristas al verlos como defensores frente a una potencia hostil. Por consiguiente, pide a Jacques Chirac que vuelva atrás en sus declaraciones y, por el contrario, comprometa a Francia en una iniciativa internacional de desarme junto a los Estados nucleares signatarios del Tratado de No Proliferación.

El debate suscitado por el discurso del presidente francés no se limitó a las fronteras mediáticas nacionales. Fue ampliamente tratado en los medios internacionales en los que fue objeto de interpretaciones variadas.

Así, en la prensa árabe, el discurso es visto más bien de forma positiva o con cierta flexibilidad.

El periodista egipcio Abdel Adim Hanafi saluda la posición de Jacques Chirac en el periódico británico en lengua árabe Elaph. En su opinión, la insistencia francesa en la cuestión nuclear tiene como objetivo liberar a Francia y luego a Europa de la tutela estadounidense en materia militar, y empujar a Irán a negociar. Este enfoque hace pensar que el autor se interesó fundamentalmente por el fragmento del discurso de Jacques Chirac en el que éste afirma que Francia se ha liberado de las presiones de las demás grandes potencias gracias a su programa nuclear. Sin embargo, no queda claro dónde se encuentra esta independencia si se tiene en cuenta que el presidente francés ha amenazado explícitamente a Irán, siguiendo así el objetivo estratégico estadounidense. En este artículo, sin dudas Jacques Chirac sale beneficiado por la indulgencia que se concede al dirigente occidental que rechazó la invasión a Irak, sin que se tenga en cuenta el realineamiento francés con la posición de Washington en los casos de Haití, Siria y luego Irán.

En el periódico iraquí Newsabah, el editorialista del diario libanés en lengua árabe Assafir, Joseph Samaha, estima que la actitud del presidente francés es normal en el contexto internacional. El mundo atraviesa por una inestabilidad cada vez mayor y muy pronto enfrentará una crisis económica desestabilizadora. Por lo tanto, Francia expone su fuerza nuclear y se muestra amenazante a fin de fortalecerse en el escenario internacional, lo que es una actitud lógica.

En La Padania, el periódico del movimiento secesionista italiano de extrema derecha, la Liga del Norte, el dirigente de dicho partido, Umberto Bossi, no se alarma tampoco por las palabras del presidente francés, sino que se muestra mucho más sarcástico que los analistas árabes. Despreciativo, ve en las palabras de Jacques Chirac una forma de continuidad a su oposición a la guerra de Irak. En 2002-2003, Jacques Chirac no quería tanto la paz como insistir en la importancia de Francia en el mundo, y, hoy, sus recientes declaraciones tienen el mismo objetivo: mostrar que Francia cuenta en el concierto de las naciones. El ex ministro del gobierno Berlusconi considera que, en la actualidad, Jacques Chirac ha escogido existir a través de la amenaza a Irán.

Esta interpretación de una amenaza enmascarada contra Teherán es ampliamente compartida en la prensa internacional, y especialmente en la prensa iraní.

Así, el Teheran Times, en un editorial no firmado y que compromete a toda la redacción, se preocupa por las declaraciones del presidente francés. Lee en este discurso un acercamiento de París a las opciones estratégicas de Washington y se alarma por ver que Francia está dispuesta a emplear sus armas de forma preventiva contra un Estado no nuclear. Sin decirlo explícitamente, el diario teme que el Presidente se dirija a Irán en su discurso y se preocupa: ¿Por qué Francia, comprometida contra la guerra en Irak, adopta una doctrina nuclear próxima a la de los Estados Unidos y se muestra tan amenazadora?

En el Washington Times, el abogado, novelista y propagandista neoconservador estadounidense, Alan Topol, afirma tener la respuesta a esta pregunta: ¡la violencia en los suburbios en Francia tuvieron el mismo impacto en la reflexión estratégica francesa que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos! Asegura que este discurso marca el viraje de Francia. Afirmando mediante citas de Jean-Marie Le Pen (presentado como un diplomático francés) que Francia ha conocido una guerra civil orquestada por los Estados árabes e Irán, afirma que el Elíseo comprendió a partir de entonces la magnitud de la amenaza «yihadista» y está dispuesto a seguir a Estados Unidos en un bombardeo a Irán junto a alemanes e ingleses.

En el mismo diario, el director del diario moonista, Arnaud de Borchgrave, presenta un análisis radicalmente diferente y decididamente menos fantasioso. Lamenta las palabras del presidente francés. Es de la opinión de que Jacques Chirac las dijo únicamente para justificar el presupuesto nuclear francés a los ojos de la opinión pública, pero que, técnicamente, ningún objetivo nuclear puede ser considerado entre los países que podrían corresponder al retrato que el comentador identifica a través del discurso presidencial. Para Borchgrave, los dos objetivos posibles son Siria e Irán. Si Siria fuera alcanzada por un misil nuclear, sería borrada del mapa, y, si lo fuera Irán, el petróleo subiría a 200 dólares. En resumen, no es deseable. Peor aún, este discurso no va a facilitar las relaciones y las negociaciones con Teherán y llevará a Irán a equiparse también con una fuerza de disuasión nuclear.

Por su parte, el vocero de la diplomacia francesa tuvo a bien recordar que el discurso presidencial enunciaba una doctrina general y no apuntaba hacia ningún Estado en particular, y seguramente no a Irán.

Discurso íntegro de Jacques Chirac, presidente de Francia, durante su visita a las fuerzas estratégicas aéreas y navales

Fuente Servicios de prensa del Elíseo (Francia). Referencia «Alocución del Sr. Jacques Chirac, presidente de la República Francesa, durante su visita a las fuerzas estratégicas aéreas y navales », por Jacques Chirac, servicios de prensa del Elíseo, 19 de enero de 2006. Texto adaptado a partir de un discurso pronunciado en Landivisiau - Ile Longue / Brest, ante las fuerzas estratégicas aéreas y navales de Francia.

Resumen Es un gran placer para mí poder reunirme con las mujeres y hombres, militares y civiles, que participan en el cumplimiento de una misión fundamental para nuestra independencia y seguridad: la disuasión nuclear. Nuestra fuerza nacional de disuasión nuclear fue creada gracias a los esfuerzos de todos y encarna lo que Francia es capaz de producir cuando se ha fijado un objetivo. Deseo rendir homenaje a los investigadores y militares que participaron en esos esfuerzos y siguen haciéndolo.

El mundo bipolar llegó a su fin pero no con ello desaparecieron las amenazas contra la paz. En muchos países se divulgan ideas radicales que reclaman la confrontación entre las civilizaciones, culturas y religiones, y esta ideología conduce a infames atentados. Estos crímenes nos recuerdan que el fanatismo puede llevar a todo tipo de locura y mañana podría adquirir formas aún más graves e involucrar a los Estados. La lucha contra el terrorismo constituye una de nuestras prioridades pero no podemos limitar nuestras problemáticas de defensa y seguridad a este combate necesario. Nuestro mundo evoluciona constantemente y ve surgir con rapidez nuevos polos de poder. No existe una fatalidad que conduzca a la hostilidad entre los polos, pero no estamos protegidos contra esta eventualidad. Nuestro mundo se caracteriza asimismo por la aparición de reafirmaciones de poderío que descansan en la posesión de armas nucleares, biológicas o químicas. Ello llevó al Consejo de Seguridad a reconocer que la proliferación de armas de destrucción masiva y de sus vectores constituía una amenaza real para la paz y la seguridad internacionales. Tampoco debemos ignorar la persistencia de los riesgos más tradicionales de inestabilidad regional.

Ante estas amenazas, Francia siempre ha optado en primer término por la vía de la prevención. Pero sería dar pruebas de ingenuidad si creyéramos que la prevención por sí sola basta para protegernos. A veces, cuando es necesario, hay que saber utilizar la fuerza. Debemos contar por lo tanto con una importante capacidad de intervención fuera de nuestras fronteras con medios convencionales para apoyar y completar esta estrategia. La disuasión nuclear es la prolongación directa de nuestra política de prevención. Nos concede asimismo el poder de ser dueños de nuestros actos. Al mismo tiempo, seguimos apoyando los esfuerzos internacionales a favor del desarme general y completo, y la negociación de un tratado que prohíba la producción de materias fisibles para las armas nucleares.

La integridad de nuestro territorio, la protección de nuestra población y el libre ejercicio de nuestra soberanía serán siempre el corazón de nuestros intereses vitales, pero éstos van más allá. La percepción de estos intereses evoluciona al ritmo del mundo, un mundo caracterizado por la creciente interdependencia de los países europeos y por los efectos de la globalización. Por ejemplo, la garantía de nuestros suministros estratégicos o la defensa de países aliados figuran entre otros tantos intereses que es preciso proteger. El Presidente de la República tiene el deber de valorar las amenazas o los chantajes contra nuestros intereses. Como subrayé poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la disuasión nuclear no tiene como propósito disuadir a terroristas fanáticos. Sin embargo, los dirigentes de aquellos Estados que recurrieran a medios terroristas contra nosotros, al igual que los que consideraran utilizar, de una forma u otra, armas de destrucción masiva, deben comprender que se exponen a una firme y adecuada respuesta de nuestra parte. Esta respuesta puede ser convencional, pero puede ser también de otro tipo.

No hemos dejado de adecuar nuestros medios de disuasión nuclear a medida que el mundo ha evolucionado. Somos capaces de causar daños de todo tipo a una gran potencia que quisiera emprenderla contra intereses que consideráramos vitales. Contra una potencia regional, nuestra respuesta no sería ni la inacción ni la aniquilación. La flexibilidad y capacidad de reacción de nuestras fuerzas estratégicas nos permitirían contraatacar directamente esos centros de poder y su capacidad de actuar. Todas nuestras fuerzas nucleares han sido configuradas en ese espíritu.

Pero nuestro concepto de empleo de las armas nucleares sigue siendo el mismo. En ningún caso utilizaríamos medios nucleares con fines militares en el marco de un conflicto. Se trata de «armas para no utilizar» pero que siguen siendo sin embargo una amenaza para los dirigentes que la emprendieran contra nuestros intereses vitales. Los principios que sirven de base a nuestra doctrina de disuasión no han cambiado, pero sus modalidades de expresión han evolucionado y siguen haciéndolo para permitirnos enfrentar el contexto del siglo XXI. También es importante modernizar sin cesar los vectores de nuestra fuerza de disuasión para que no pierda su eficacia. Asimismo, incluso si ésta no es totalmente eficaz, Francia se ha comprometido en un ejercicio de reflexión común con los restantes miembros de la Alianza Atlántica respecto del desarrollo de un sistema antimisiles que complete nuestra capacidad de disuasión.

En estos momentos destinamos el 10% de nuestro presupuesto de defensa a la disuasión nuclear. Sería un acto irresponsable dedicarle menos ya que nos defiende a nosotros y a todo el continente europeo. En 1995, Francia lanzó la ambiciosa idea de contar con una fuerza de disuasión conjunta con el objetivo de favorecer la reflexión europea sobre el tema. Sigo estando convencido de que en su momento deberemos plantearnos el tema de una defensa común.

En mi condición de jefe de los Ejércitos y en nombre de las francesas y franceses, deseo expresar el reconocimiento y gratitud de la nación a todas aquellas y aquellos que participan en esta esencial misión.

Muchas gracias.

«Escalada nuclear: peligro»

Por Michel Rocard, ex primer ministro socialista francés de 1989 a 1991, es diputado al Parlamento europeo. Allegado a George Soros, administra el International Crisis Group. Es miembro de la Commission indépendante sur la Turquie creada por el British Council y el Open Society Institute de George Soros. Fuente Le Monde (Francia) Referencia «Surenchère nucléaire : danger», por Michel Rocard, Le Monde, 26 de enero de 2006.

Resumen

Señor Presidente, el 19 de enero usted pronunció un importante discurso en el que recordó a nuestro país los principios fundamentales que enmarcan nuestra política de defensa. Pero si bien es esencial que los franceses conozcan cómo defendemos nuestros intereses vitales no sería menos esencial que las principales decisiones al respecto fueran irrefutables. Ahora bien, ese no es el caso.

El tema de la utilidad de la disuasión nuclear francesa es objeto de debate desde que terminó la Guerra Fría. A esta polémica usted acaba de añadir otra al afirmar con claridad que nuestra disuasión debe también dirigirse a los Estados terroristas. Esta es una peligrosa innovación.

Considero que es preciso separar ambas polémicas. Durante la Guerra Fría, los franceses se convirtieron de forma masiva a la idea de la importancia de la disuasión francesa. Como Estados Unidos adoptó a partir de 1962 la doctrina del contraataque flexible, que preveía que Estados Unidos no utilizaría el arma atómica si la URSS tampoco lo hacía, la URSS tenía la posibilidad de invadir Europa Occidental sin correr el riesgo de ser objeto de una respuesta nuclear incluso cuando, en este último caso, las cláusulas del Tratado del Atlántico Norte habrían entrado en juego y Estados Unidos habría venido a ponerle fin a la ocupación. Al retirar las fuerzas francesas de la OTAN, el general De Gaulle permitió reconquistar la total autonomía de la decisión francesa. Cualquier movimiento intempestivo del ejército soviético creaba un riesgo instantáneo difícil de calcular, pero enorme. Kissinger y McNamara dieron cada uno por su parte fe de este análisis que compartían: el factor de incertidumbre creado por Francia desempeñó un papel determinante en el mantenimiento de la paz. Este razonamiento creó un consenso sobre la disuasión nuclear en Francia.

El Pacto de Varsovia fue disuelto después de la Guerra Fría, pero nuestra respuesta fue extender la OTAN y excluir a Rusia, condenándola a nuestra perpetua desconfianza, lo que ha provocado su rearme actual. Fuimos mudos testigos de este error norteamericano que consistió en ampliar la OTAN cuando en realidad hubiera hecho falta disolverla. No obstante, fuimos también testigos, a partir de ese momento, de un desarme mutuo. Y hoy, no existe en ninguna parte estratega alguno capaz de inventar otro escenario de crisis para cuyo tratamiento sea pertinente recurrir al arma nuclear. No queda nadie a quien disuadir. Cuando usted interrumpió los ensayos nucleares el mundo creyó que Francia había suscrito la opción del desarme nuclear y estaba decidida por consiguiente a poner en práctica el compromiso del Artículo 6 del Tratado de No Proliferación Nuclear. No hay comparaciones posibles entre el peligro inminente de la proliferación (que sería enfrentado con mucha mayor eficacia si las potencias nucleares estuvieran efectivamente desarmadas) y el tratamiento de conflictos hipotéticos que se producirían en un futuro lejano. Sin embargo, en lugar de convertir a Francia en iniciadora de un programa de desarme, usted sigue los pasos de Estados Unidos, Rusia y China que reforman y fortalecen su arsenal nuclear. Además, usted confía una nueva misión a nuestras fuerzas nucleares: disuadir a los Estados terroristas.

La energía nuclear no es pertinente en materia de terrorismo. La destrucción de los terroristas, de sus refugios y de sus instrumentos será considerada mucho más legítima mientras menos daños colaterales provoque. Venceremos a estos movimientos a través de la inteligencia, del empleo de los servicios especiales y del despegue económico que saque a la población de la desesperanza. Amenazar a los Estados que acogen a los terroristas (a menudo de mala gana) con un contraataque nuclear no es pertinente y puede ser interpretado por esos países, a menudo musulmanes, como una amenaza general contra sus sociedades tan pronto como los terroristas busquen allí refugio. Esta actitud sólo puede ganarnos la reprobación general de toda la comunidad internacional con la única excepción tal vez de Estados Unidos bajo la presidencia actual. Los actuales dirigentes de los países más infestados de terroristas, Pakistán y Arabia Saudita, dicen que son y pretenden ser amigos de Occidente. ¿Cómo va usted a explicarles lo que acaba de decir?

Señor Presidente, no hay por qué abochornarse de desdecirse, el mundo se lo agradecerá.