Pensamiento Crítico

El renacer de Lula

None | 26 Febrero 2006

Degustaron pescado y carnes asadas. Las frutas tropicales endulzaron sus paladares. Sólo bebieron refrescos. Luiz Inácio Lula da Silva y Bono se reunieron hace una semana en Brasilia para hablar de Hambre Cero. Después del almuerzo, el cantante de U2 donó su guitarra para recaudar fondos destinados al programa social insignia del presidente brasileño.

Lula parece tener suerte con algunas estrellas del rock. El año pasado, el estadounidense Lenny Kravitz tuvo el mismo gesto filantrópico y su instrumento se vendió por 132.000 dólares (111.000 euros). Al presidente le ha faltado una acción altruista de sir Mick Jagger para cerrar el círculo musical. El sábado 18, los Rolling Stones tocaron gratis en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro. Satisfaction se convirtió allí en una palabra mágica para casi dos millones personas.

Aunque se quedó sin Jagger, Lula tiene por estos días buenas razones para sentirse satisfecho. Acaba de superar ocho meses vertiginosos en los que, al compás de un resonante escándalo --la financiación ilegal del oficialista Partido de los Trabajadores (PT)-- se conjeturó que no iba a terminar su mandato. Ahora, Lula vuelve a sentir el calor de su buena estrella. Dos encuestas erizan a la voraz oposición.

Según la consultora Sensus, el presidente brasileño obtendrá la reelección en octubre con 10 puntos de ventaja sobre su principal competidor, el actual alcalde de Sao Paulo, José Serra, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), a quien ya venció en el 2002. Datafolha confirma esos números. La diferencia a favor del jefe del Estado será mayor si su rival es el actual gobernador paulista, Geraldo Alckmin, también del PSDB.

Y todo ello a pesar de que Brasil tuvo el año pasado el más bajo crecimiento económico de América.

La resurrección de Lula tiene al parecer mucho que ver con Hambre Cero y las políticas sociales. Según Ricardo Guedes, de Sensus, los brasileños dejan de lado "los cuestionamientos éticos" surgidos en medio de una crisis que le costó la carrera a José Dirceu, el número dos del Gobierno, y ponderan "las mejoras reales en su vida cotidiana". Con el humor social a favor, Lula vuelve a ponerse en marcha.

"Entre los 200 millones de brasileños hay un único y solitario personaje en campaña presidencial en estos momentos. Controlando un millonario presupuesto para obras y subiendo a las tribunas de todo el país, Lula no precisa decir que busca la reelección", señala al respecto el semanario Isto é. Según la publicación, la "confortable situación" del presidente cuenta con el respaldo de los opositores que no tienen candidato y se sumen en disputas internas.

Con la imagen recompuesta, Lula hasta vuelve a mostrarse sin ambigüedades junto a la cúpula de un PT que, tras unos meses en los que su dirección quedó descabezada y su credibilidad, perdida, creyó encontrar otra vez razones para el festejo. El que hasta hace poco se consideraba el mayor partido de izquierdas de Occidente conmemoró su 26° aniversario con una cena en la que los cubiertos más próximos al sitio de Lula costaban algo más de 2.000 euros. El dinero, se dijo, servirá para financiar la próxima campaña electoral. Para la revista Primera Lectura, cercana al PSDB, más que una cena fue una "celebración de la amoralidad", un acto de "prepotencia".

En este contexto acaba de publicarse Mosca azul, una reflexión sobre el poder, escrito por el sacerdote dominico Frai Betto, amigo personal y confesor de Lula. El presidente lo hizo parte de su programa Hambre Cero, pero Frai Betto renunció por el giro hacia el centro del Gobierno. En el libro recuerda que Lula fue elegido por los sectores sociales más castigados. Para el religioso, el Gobierno es "esquizofrénico" al tener "políticas sociales avanzadas y una política económica ultraneoliberal". Esa contradicción, cree, tiene que ser resuelta.

Por eso, como muchos otros, Betto votará a Lula en octubre.