Pensamiento Crítico

Costa Rica: la lucha contra el TLC

Por Luca Martinelli | Boletín "Chiapas al Dia" No. 543. Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria, A.C. (CIEPAC). | 10 Septiembre 2007
El próximo 7 de octubre de 2007 el pueblo de Costa Rica decidirá en un referéndum si entra en vigor o no el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ese país y los Estados Unidos. Firmado en el 2005 después de dos años de negociaciones, el CAFTA ya está en marcha en los demás países de la región. El próximo 7 de octubre de 2007 el pueblo de Costa Rica decidirá en un referéndum si entra en vigor o no el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ese país y los Estados Unidos. Firmado en el 2005 después de dos años de negociaciones, el CAFTA (por sus siglas en ingles Central American Free Trade Agreement o Tratado de Libre Comercio de Centroamérica) ya está en marcha en los demás países de la región. Con el apoyo de la embajada de los Estados Unidos, el gobierno del presidente Arias Sánchez y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) realizan una campaña en favor del "SÍ". Entre las últimas decisiones del TSE figura la de prohibir que las universidades y centros de investigación independientes difundan resultados de investigaciones que evidencien el impacto económico y social negativo del CAFTA. Por su parte, el movimiento opositor, encabezado por el Movimiento Patriótico "NO AL TLC" e integrado por los sectores sindical, campesino, estudiantil y ciudadano, creó a nivel local una estructura de miles de voluntarios aglutinados en comités patrióticos. Según el presidente Arias Sánchez, de no ratificarse el CAFTA, Costa Rica podría dejar de vender sus productos a los EEUU. Lo anterior ni siquiera es una verdad a medias, sino parte de las tácticas del miedo instrumentadas por los defensores del Tratado. Al contrario, no hay datos que confirmen las "increíbles posibilidades de desarrollo" en el marco del Tratado de Libre Comercio que el presidente Arias vende al país como verdades absolutas. Algunos datos ayudan a comprender la situación imperante en el país centroamericano: * Para muestra de la concentración que existe en el país, baste este botón: de las 80 mil empresas que existen en Costa Rica, sólo 83 exportan mercancías hacia Estados Unidos. * El único sector que quedaría favorecido por la instrumentación del TLC sería el textil, pues bajarían los impuestos que se les cobran a los productos terminados en un 20 por ciento. * El 89 por ciento de los productos exportados por Costa Rica hacia los Estados Unidos ya pagan tarifas por debajo del 10 por ciento (piñas: 0,5 centavos de dólar; jugos: 7,8 centavos por litro), y este 89 por ciento representa el 94,4 por ciento en términos de su valor monetario. * En la oposición hay voces en contra del CAFTA pero también, sorprendentemente, una mayoría en el gobierno de Arias se opone al Tratado. Los otros países que negociaron el CAFTA con EEUU son Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. Estos cinco países ratificaron el Tratado y hace más de un año que entró en vigor. Las evidencias de las "ventajas" del Tratado han empezado a aparecer. Por ejemplo, en El Salvador el déficit comercial ha subido en un 24 por ciento en el primer año del Tratado, y tan solo en el campo se han perdido más de 93 mil empleos. En 2005 El Salvador tenía un superávit comercial de 135 millones de dólares con los EEUU que se ha transformado en un déficit de 300 millones en el 2006 (las importaciones han registrado un aumento mientras que las exportaciones han bajado un 10 por ciento, de 2 a 1,8 mil millones de dólares). El primer socio comercial de Guatemala es Estados Unidos pues vende a los EEUU el 34 por ciento de sus exportaciones y compra de los EEUU el 41 por ciento de sus importaciones. En nueve meses Guatemala ha pasado de una balanza comercial positiva a un déficit de 415 millones de dólares. En 2005 Honduras tenía un superávit comercial de casi 500 millones de dólares, pero éste sufrió una brusca caída a sólo 25 millones en 2006. Algunos defensores del TLC en Centroamérica podrían argumentar que un año es muy poco tiempo para ver resultados positivos del "libre comercio". Entonces no tendrían que mirar más lejos que su vecino México, que lleva casi 14 años de TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). En México casi todos los indicadores sociales, ambientales y económicos arrojan saldos negativos. Y lo dice el Banco Mundial: "En el estudio México 2006-2012, creando los fundamentos del crecimiento equitativo, concluido a finales de junio pasado, el Banco Mundial reveló que en cuanto a los indicadores más generales de bienestar, los 13 años transcurridos desde la entrada en vigor del tratado han sido poco favorables para los mexicanos...'La agricultura en México ha tenido un desempeño particularmente pobre en términos de crecimiento de la productividad. México enfrenta nuevos competidores en Estados Unidos y ha logrado una pequeña penetración en nuevos mercados'" (Véase "Banco Mundial: pobres resultados para México en 13 años del TLCAN", La Jornada, 20 de agosto de 2007.) Para entender un poco más sobre la situación que existe en Costa Rica a un mes del referéndum en ese país, CIEPAC entrevistó a Gerardo Cerdas Vega, 33 años, sociólogo y coordinador del movimiento "Grito de los Excluidos/as" para la región mesoamericana. CIEPAC: Costa Rica es el único país de América Central que no ha ratificado el Tratado de Libre Comercio con los Estado Unidos. ¿Cómo se ha logrado esta resistencia? GCV: En el año 2002 comenzamos a organizarnos y a producir materiales, porque ya veíamos venir este asunto del CAFTA, además de que Costa Rica estaba de lleno metida en las negociaciones de la Ronda de Doha y las del Área de Libre Comercio de las Américas. Estrechamos lazos con la Alianza Social Continental (http://www.asc-hsa.org/) y comenzamos a documentarnos sobre la compleja temática relativa al libre comercio. Así, en enero de 2003 cuando comenzaron las negociaciones del CAFTA, ya logramos tener un componente organizativo que fue la base inicial del movimiento ciudadano anti-CAFTA que hoy se ha extendido a toda la sociedad, cruzando de forma transversal incluso a las clases sociales. A lo largo de 5 años se ha gestado una campaña casa por casa, barrio por barrio, sindicato por sindicato, escuela por escuela...lo que llamamos "trabajo de hormiga", es decir, un trabajo lento, aparentemente insignificante, pero con un enorme poder social. Además, ya desde el 2003 iniciamos las movilizaciones contra el CAFTA, la primera en enero y la segunda en febrero de ese año. Es decir, lo que tenemos ahora se debe al hecho de haber actuado a tiempo y a que logramos calar progresivamente en las organizaciones populares del país, que son las verdaderas pioneras de esta lucha que hoy involucra a políticos, partidos, ONGs, universidades públicas, personalidades de diverso tipo y, por supuesto, a una enorme cantidad de ciudadanos y ciudadanas que no pertenecen a las organizaciones antedichas pero que comprendieron la necesidad histórica de organizarse. Un elemento que debe destacarse es la creatividad del movimiento en la producción de materiales y formas de expresión, desde el tradicional "volante" hasta el video, el uso intensivo de la Internet, el recurso del teatro y de la música como transmisores de un mensaje político, la movilización creciente, la presión en la Asamblea Legislativa y otras instancias estatales. CIEPAC: ¿Cuáles son, en tu opinión, los aspectos más novedosos e interesantes del movimiento que se opone al Tratado de Libre Comercio? GCV: Es muy importante que, aunque no exista una única coordinación, exista un objetivo común pues eso unifica más que los liderazgos, que de hecho son muy diversos. Por eso, creo que puede afirmarse que todo el movimiento social y popular está en contra del TLC. Y cada organización es tan importante como las demás, independientemente de su tamaño, porque actúan en planos distintos de la realidad (desde aquellas que salen en los medios de prensa hasta las que actúan en su barrio solamente). En esto hay sindicatos tan importantes como los del Instituto Costarricense de Electricidad y organizaciones campesinas como el Frente Agrario Campesino contra el TLC; no obstante, lo más significativo es que han surgido expresiones organizativas novedosas, a nivel barrial, cantonal, de jóvenes, etc., que rompen de facto los esquemas organizativos tradicionales y eso constituye una riqueza política central en este movimiento, porque lo hace muy flexible y difícil de cooptar. Hay algunos esfuerzos importantes de unidad, entre ellos la Coordinadora Nacional de Lucha contra el TLC, las Coordinadoras regionales (que funcionan con autonomía), entre ellas en la zona sur y la zona norte; está también el Frente Nacional de Apoyo a la Lucha contra el TLC, conformado por personalidades académicas y políticas; partidos políticos como el Frente Amplio y Acción Ciudadana también han tenido un importante papel llamando a la ciudadanía a oponerse al Tratado. Pero lo más relevante es que la sociedad se ha movilizado, por ello el foco dejan de ser las organizaciones en sí mismas, que se convierten más bien en vectores de la movilización ciudadana. CIEPAC: Si se llegara a ratificar el TLC se prevé la necesidad de que la Asamblea Legislativa apruebe 13 proyectos de ley, inseparables del TLC. ¿Qué temas abarcan? ¿Cuáles son las inconstitucionalidades de estos proyectos de ley que ustedes denuncian? GCV: Estos proyectos de ley, llamados "agenda de implementación", son indispensables para que el TLC tenga plena efectividad jurídica y por eso son parte inseparable del Tratado. Los proyectos más controversiales son: 1. La Ley de "fortalecimiento" del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), que debilita a la institución pública más exitosa de Centroamérica para hacerla presa fácil de las transnacionales; 2. La Ley de apertura de los seguros; 3. La aprobación del Convenio para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV-91); 4. La aprobación del Tratado de Budapest; 5. Un préstamo de 220 millones de dólares que el país contraería con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con una contrapartida pública de 135 millones de dólares, para atender áreas como "apoyo a la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, fomento de la producción agropecuaria sostenible y fortalecimiento de la educación rural", sin que se tengan planes concretos en esta línea; 6. La Ley de Recurso Hídrico. La inconstitucionalidad del TLC fue analizada por un equipo de juristas de la Universidad de Costa Rica, que elaboraron un documento donde se señalan 50 inconstitucionalidades. No obstante, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, al servicio descarado del gobierno, declaró que el TLC sí respeta la Constitución Política del país. CIEPAC: En octubre el pueblo de Costa Rica votará SI o NO a la ratificación del TLC. A nivel mundial, es la primera vez que el tema de un acuerdo comercial se debate en una consulta popular. ¿Cómo llegaron a esta propuesta? GCV: El movimiento popular nunca planteó el referéndum como salida al conflicto, ya que desde el inicio apostamos por su retiro definitivo de la Asamblea Legislativa. El referéndum fue propuesto desde el año pasado por un grupo de ciudadanos liderados por José Miguel Corrales, ex diputado y ex candidato presidencial del Partido Liberación Nacional (el mismo partido de Oscar Arias). Después de la gigantesca marcha del 26 de febrero del 2007, donde participaron unas 250 mil personas, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) acogió la petición de dicho grupo para convocar a un referéndum ciudadano, por lo cual autorizó al grupo de Corrales a recoger las firmas del 5% del padrón electoral, con lo cual se habilitaba la convocatoria a referéndum. No obstante, el gobierno de Oscar Arias comprendió las cosas y se adelantó a convocar el referéndum junto con la Asamblea Legislativa, con lo cual quiso presentarse como un gobierno democrático que "escuchaba la voz del pueblo". Pero lo cierto es que todo el proceso hacia este referéndum ha sido fraudulento, plagado de arbitrariedades; por ejemplo, de forma descarada el gobierno está usando los fondos para obras públicas y para obra social como mecanismo de chantaje a las comunidades, presionándolas a votar por el Sí; la publicidad estúpida y engañosa que pautan [difunden] en los medios de prensa confunde a la ciudadanía, a la que nunca se le ofrecen argumentos sólidos (por ejemplo recurriendo al viejo método macartista de la "amenaza comunista"). Si bien a los ojos de la comunidad internacional puede ser histórico este referéndum, no debemos perder la mirada crítica hacia las condiciones en que el mismo se celebrará. El 99,7% de la publicidad pautada en los medios de prensa corresponde al Sí (empresariado, gobierno, etc.), y apenas el 0,3% al No (organizaciones populares, etc.). La diferencia es abismal y el TSE no se ha preocupado por garantizar equidad en el acceso a los medios de comunicación, ni siquiera a los públicos. Ahora bien, todo lo anterior no niega la importancia fundamental del referéndum y estamos haciendo todos nuestros esfuerzos para que el NO derrote al SÍ de forma contundente el 7 de octubre próximo. CIEPAC: ¿Cómo se han organizando para sensibilizar la población sobre los riesgos del CAFTA y para hacer que la mayoría del pueblo de Costa Rica vote "NO" en el referéndum? GCV: Como te explicaba antes, es una organización muy descentralizada, con un activismo de todos los días. Las actividades educativas y deliberativas son fundamentales, la producción y distribución (casi siempre gratuita) de materiales y signos externos (banderas, calcomanías), las giras a comunidades campesinas e indígenas, programas de radio (radios comunitarias), actividades artísticas, etc. La articulación política se ha dado más en los espacios de lo microsocial, eso es importante comprenderlo. También ha habido un enorme esfuerzo por parte de algunos partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa (PAC, PASE, FA), por inscribir y formar fiscales y observadores para el día del referéndum; muchas organizaciones estamos además aportando recursos para ese día en aspectos como transporte, alimentación, signos externos, etc., todo con el fin de garantizar algunas condiciones materiales mínimas para desplegar nuestro trabajo de la mejor manera posible. CIEPAC:¿Qué va a ocurrir en caso de una victoria del frente del "NO"? ¿Cuál prevés que podría ser la reacción de la clase política y en particular del presidente Arias Sánchez? ¿Cuál podría ser la reacción de los Estados Unidos? GCV: Si gana el NO, va a ser un choque para los EEUU y para la clase política costarricense. Creo que no lo esperan y están dispuestos hasta el fraude para evitar el triunfo del pueblo. En principio, tendrían que aceptar el resultado en caso de que perdieran, pero también cabe la posibilidad de que no lo hagan y venga la represión. Es difícil pero es posible. Lo que sí es seguro es que el gobierno seguiría apostando por la ratificación de la "agenda de implementación", que es algo así como "el TLC sin TLC", para asegurar sus principales negocios. Los Estados Unidos podrían imponer sanciones comerciales, para crear una especie de "castigo ejemplar", para advertir así a otros países sobre los riesgos de resistirse a la firma de un TLC. Incluso creo que dentro de ese "castigo ejemplar" podrían desviar inversiones hacia otros países del área, por ejemplo a Nicaragua y Honduras, para culpabilizar a la población costarricense por la supuesta pérdida de empleos, etc. El escenario es difícil de prever pero quiero apuntar algo esencial: las contradicciones en torno al TLC revelan una situación más compleja, profunda y estructural el términos de crítica al neoliberalismo, por eso, ya sea que gane el Sí o el No, dicha contradicción profunda no se va a resolver ahora y seguirá latente como el elemento aglutinador de la vida política del país en los próximos años. Si gana el No, nuestro paso siguiente ha de ser la profundización de la capacidad organizativa y propositiva del pueblo. Costa Rica requiere una profunda transformación económica, política y social que equivale a una refundación del país. Pero la clase política es corrupta, entreguista y sin horizontes, por eso dicha refundación requiere que la sociedad movilizada sea su principal agente. Hay en la actualidad una acumulación política que, si bien por sí misma no basta para crear dicha transformación, es un semillero de iniciativas y fuerzas populares que, a la larga, pueden efectivamente incidir de forma positiva en la construcción del país al que todos y todas aspiramos.