Pensamiento Crítico

«En EEUU el péndulo oscila, más o menos, cada treinta años»

Por Fabián Bosoer | Diario Clarín, Argentina. | 10 Septiembre 2007
El progresismo forma parte sustancial de la cultura política norteamericana, desde sus orígenes. Con el fin del gobierno de George W. Bush y el desastre de Irak, el ciclo conservador puede empezar a revertirse. Gerald Mc Farland, 68 años, enseña historia y es, él mismo, parte de esa historia de los Estados Unidos. Sus antepasados llegaron a la costa Este y se trasladaron hacia el Oeste en el siglo XIX. El recorrió el camino inverso. Nació en San Francisco y se afincó en Massachusetts, en cuya Universidad vive y trabaja desde hace cuarenta años. "Soy un fanático de Thomas Paine", comenta. Y recuerda una de las cosas que dijo el filósofo y pensador revolucionario como una de sus frases preferidas: "No hay mayor título que el de ciudadano". Dictó en Buenos Aires el curso "EEUU en el mundo actual: política, cultura y movimientos sociales", para jóvenes graduados de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, invitado por la Comisión Fulbright y el CARI. Ya que a analistas y expertos les ha costado tanto prever lo que ocurriría en esta primera década del siglo XXI, ¿tal vez la historia nos ilumine más sobre lo que ocurrirá con la política de los EEUU en los próximos años? Bueno, los historiadores tampoco somos necesariamente buenos para pronosticar el futuro, en primer lugar porque la historia se escribe siempre más a partir de las sorpresas que de los hechos predecibles. Lo que sí podemos hacer desde el presente es mirar hacia atrás. Nadie hubiera imaginado, por ejemplo, que el conservadurismo de George W. Bush y su grupo serían tan fuertes y que irían tan lejos. ¿No fue una reacción al liberalismo dominante durante los años de Clinton? Dejando por un momento de lado el 11 de Septiembre de 2001, el gran imprevisto al que se le atribuye lo que vino después, creo que esa ola venía de muchos años antes; vemos los indicios de eso que se dio en llamar "revolución conservadora" en los años 60 y 70. Ronald Reagan se convierte en el gobernador del estado más grande, California, en 1966. En aquel entonces, la gente decía muchas cosas: que era una aberración, que había ganado porque tenía un rival débil, o porque era una personalidad atractiva, que no tenía nada que ver con el surgimiento del conservadurismo, etc. Para mí, lo verdaderamente interesante de este momento, en 2007, es si vamos a ver una expansión mayor del conservadurismo o el comienzo de su declive. ¿Qué respuestas encuentra a esa inquietud? Las estructuras ideológicas y financieras que se han desarrollado en torno del movimiento conservador y la derecha religiosa son realmente poderosas, pero sin embargo hay indicios claros de que hay mucha gente de distintos sectores que se está cansando de eso. Como el péndulo político osciló tanto hacia un lado ahora quizás esté empezando a volcarse hacia el otro. ¿Preanuncia eso un giro a la izquierda de la política norteamericana? En realidad es difícil llamar "izquierda" al liberalismo norteamericano. Durante muchas décadas se asoció liberalismo con progresismo, y esto tuvo mucho que ver con las ideas de Franklin Roosevelt, John F. Kennedy y Lyndon Johnson, y había cierta coalición que incluía a los sindicalistas y los trabajadores del norte y el Sur, fuertemente demócrata hasta la Segunda Guerra Mundial. Ahora, esa coalición se rompió. Y -como aquella historia de Humpty Dumpty- ni todos los caballos y fuerzas del rey pueden volver a armarla. ¿Entonces, habrá o no habrá un cambio más profundo? Tiene que haber un resurgimiento, pero es difícil anticipar de qué modo se formulará. Debería haberlo porque el péndulo en los EEUU oscila, más o menos, cada treinta años. Lo que digo es que si se produce, como creo que puede ocurrir, el progresismo que veremos será distinto de las posiciones del progresismo anterior. Exploremos esas diferencias bajo el prisma del pasado. ¿A qué otro momento de la historia estadounidense puede compararse el actual? Hay ciertos momentos en los que se produce un cambio decisivo en Estados Unidos. Esto es ir muy lejos, pero en 1894 emerge una supremacía republicana. En 1930, emerge una supremacía demócrata, liberal. En 1980 se produce la llamada "revolución conservadora" cuando fue electo Reagan. Y parecería que, a pesar del período de Clinton, a fines de los 90 e inicios del siglo XXI el dominio republicano fue confirmado. Llegamos a la parte tardía del ciclo (a menudo lo llamamos ciclo partidario o presidencial), del ciclo más conservador. Y, con suerte, estamos ahora al final de ese ciclo. ¿Interpretan los demócratas hoy ese espíritu progresista? Los demócratas se están preparando para reemplazar a los republicanos en el gobierno. Ese es el problema que tienen. Los republicanos están mostrando que ya no están tan interesados en gobernar. Han sido siempre defensores de la "meritocracia" pero han puesto en posiciones de gobierno a gente que no tenía capacidad para estar en ese sitio. El organismo que debía ayudar a las víctimas de desastres naturales estaba lleno de gente sin experiencia previa. Y en la administración federal de veteranos despidieron a la gente más capaz para dar cabida a personas que son republicanos leales o conservadores. De modo que cuando se hace eso, y después se ve que el gobierno no puede cumplir bien con su tarea, es porque ya no le interesa tanto hacerlo. ¿El debate entre conservadores y progresistas en las próximas elecciones se dirimirá también por la guerra de Irak, o pesarán más los temas domésticos? En general, la opinión pública norteamericana se agrupa en tres tercios. Un tercio está comprometido con las percepciones conservadoras, un tercio con los progresistas y la gente que queda en el medio puede volcarse a un lado o a otro. Eso dependerá de los candidatos y de los temas. Inmigración, por ejemplo, será un tema clave. Y los demócratas tienen allí un electorado y una tradición que pueden representar mejor. Podemos exhibir una historia de asimilación de gente de todo el mundo. El hecho básico es que casi todos somos inmigrantes en los EE.UU. ¿Qué otro tema favorecería ese giro progresista? Creo que también la inversión pública. Es algo que se torna muy evidente cuando se produce la caída de un puente sobre el río Mississipi, o cuando suceden catástrofes como las del huracán Katrina. Es evidente que la infraestructura en Estados Unidos está vieja. Y los edificios privados son bellísimos pero el sistema de cloacas o las rutas y los puentes están en problemas. Déjeme ver si encuentro otra área en la que los demócratas pueden construir una buena base... ¿Los derechos civiles de las minorías, por ejemplo...? Sí, por cierto. Yo vivo en un estado que legalizó el matrimonio gay. La reacción conservadora en Massachusetts, y en todo el país, fue terrible: "¡Sodoma y Gomorra!", "¡Una abominación!". Y sin embargo, funcionó perfectamente. Y de hecho, libera energías, lo cual constituye la naturaleza de los derechos civiles. Personas que antes quedaban afuera ahora son incluidas: el elemento de in clusión de la agenda progresista me parece que es energizante para la sociedad. ¿Es posible implementar una estrategia "progresista" en la política exterior de los EEUU? Esa es la pregunta del millón. La tendencia es a responder que es muy difícil. Tratemos de imaginarlo... Permítame decirle cuál es el problema. En EEUU, desde la Guerra Civil los republicanos siempre tomaron para sí la posición de que eran el partido capaz de proteger la seguridad nacional, que sólo ellos pueden ser auténticamente firmes con nuestros opositores o competidores en bien de los intereses de los EEUU en el mundo. O sea que los demócratas siempre están en una posición débil porque tienden a volcarse más hacia la negociación o el diálogo. Creo que haría falta un verdadero genio con un toque político muy sutil para apartarse de ese rumbo de una manera que no fuera demasiado obvia. En este momento no se puede decir: vamos a reducir el gigantesco presupuesto militar a la mitad. De manera que no es fácil pensar en una política exterior norteamericana muy diferente. Aunque sí en algunos tópicos: no más intervenciones militares masivas en otros países, políticas menos unilaterales. Creo que tenemos que conversar y escuchar más. Y recordar que somos una sociedad que es el resultado de una revolución democrática, la gente lo olvida en general. Tenemos ideales admirables escritos en nuestra Constitución, como el Bill of Rights, y cada pueblo debe encontrar, al fin y al cabo, su camino para realizar esos ideales.