Pensamiento Crítico

Los aciertos y desaciertos de Bob Marley

Por Juan Camilo Maldonado T. | El Espectador, de Colombia | 10 Septiembre 2007
Aston ‘Family Man’ Barrett y Al Anderson acompañaron a Bob Marley durante la década que lo vio convertirse en leyenda. El bajista y el guitarrista de The Wailers conversaron con El Espectador en vísperas de su presentación en Bogotá. Detrás de cada leyenda de la música, siempre hay una gran banda. En el caso de Bob Marley, el adagio es inevitable: su leyenda esconde a The Wailers, esos "lamentadores" a los que alude su nombre, que le ayudaron a transformar el reggae jamaiquino y convertirlo en un fenómeno global a mediados de los 70. Aston Family Man Barrett es una leyenda viva de la música. Al lado de su hermano, Carlton Barrett, hizo parte de todos los discos emblemáticos de Bob Marley and The Wailers, desde 1971, cuando lanzaron su debut internacional Catch the fire, hasta el álbum póstumo, Confrontation, en 1983. Hoy, tras 25 años de la muerte de Marley, Family Man es líder y productor de la banda, que aún mantiene algunos de su plana original. "La música nos unió con Bob", dice Barret con un tono grave, opaco y un arraigado acento jamaiquino, "gracias a Dios todopoderoso fuimos escogidos para la misión de llevar el mensaje del reggae al mundo: raíces, cultura, realidad y la búsqueda de la emancipación de la esclavitud mental". Con sus contribuciones rítmicas en The Wailers, los Barrett contribuyeron a transformar el sonido que venía construyendo Marley con otros dos grandes músicos de la isla: Peter Tosh y Bunny Wailer. "Pero antes de nosotros, The Wailers eran músicos corales", afirma. "Yo reuní a la banda, soy el arreglista musical y su productor. No es sólo la música de Bob Marley, es mi música. Yo creé muchos sonidos y tras la partida de Peter y Bunny llevé el reggae a un nivel más alto". El tono de Fam es combativo. Desde la muerte de Marley, él y el resto de los integrantes originales de la agrupación se han enfrascado en una lucha legal para que se les reconozcan sus aportes musicales en los discos grabados con Bob Marley. La misma queja la tiene el guitarrista Al Anderson: "Bob no quería quedarse con un sonido tradicional, él quería que el reggae se modernizara, y en el momento en que más progresivo se convirtió, fue cuando contrató a Al Anderson", dice hablando en tercera persona. Anderson, de origen norteamericano, fue invitado por Bob Marley en 1973, cuando se retiraron Peter Tosh y Bunny Wailer, miembros fundadores de los Wailers. En 1974 nació entonces Bob Marley and The Wailers, con el disco Natty Dread, que contiene el primer éxito de la banda en Gran Bretaña: No woman, no cry.

Canción de libertad

Tras sus primeros álbumes, Bob Marley se convirtió en una figura global, logrando que un género musical tercermundista, en diálogo con el rock y el rythm and blues, se posicionara por primera vez en la radio de los países del primer mundo. "Él no arrancó con mucha plata, pero después de que los discos se empezaron a vender, Bob se posicionó como una de las más ricas y poderosas superestrellas en la isla. Él podía lograr cosas políticamente; miles de personas se iban con el partido que tenía a The Wailers", dice Al Anderson. Marley tomó la vocería de su raza y de su isla, le inyectó el fundamento espiritual del rastafirismo y se lo llevó por el mundo, en un momento crucial en que África veía caer los últimos reductos de la colonización y Estados Unidos vivía la primera década de vida de los derechos civiles de la comunidad afroamericana. "La visión política de Marley era al comienzo pura", comenta el guitarrista, "pero yo creo que él no era consciente del problema tan grande en el que se estaba metiendo. Él era el hacedor de dinero más grande de Jamaica en ese momento y empezó a poner en riesgo su vida por culpa de su poder; entre más poderoso se volvía como pop star, más peligroso se volvía para él. Al final, la política no fue una jugada inteligente". Tanto Anderson como Barrett hablan con recelo del poderío alcanzado por Bob. Durante esos años fueron perseguidos. Marley jugaba un inmenso papel en la polarizada política interna de la isla, pero también a nivel internacional. Se rumoraba que la CIA andaba tras los pasos del cantante, debido a su simpatía por Cuba y su apoyo a las causas independentistas africanas como la de Robert Mugabe, que plasmó en su clásico Zimbawe. Esto le costó persecuciones; intentaron asesinarlo, la banda cayó una vez en una emboscada, e incluso el padre de Family Man fue secuestrado y asesinado. "Bob simpatizaba con el comunismo, y cualquiera que fuera cercano al comunismo era tenido como una amenaza. Y como John Lennon, Bob Marley era una amenaza para la seguridad, así que lo mataron. Él fue envenenado con el veneno del sistema", afirma Anderson.

Al nacer la leyenda

Pese a toda teoría de conspiración, la historia cuenta que el 2 de mayo de 1981, a sus 36 años, Bob Marley moría de cáncer en la pierna. Dejaba tras de sí una brillante carrera, un género musical establecido, la fama de ser un talentoso jugador de fútbol ("al estilo brasileño", dice Anderson) y la globalización de la marihuana como símbolo de paz y meditación de los rastaman. ¿Qué habría de pasar con el resto de la banda, aún joven, tras la partida de su líder? Aston Family Man lo dice sin tapujos: "Lo que pasó fue una conspiración, un genocidio musical…". Al Anderson lo explica con la misma crudeza: "Los Marley lo querían todo. Después de la muerte de Bob, todo lo que tenía conexión con Bob era de ellos, y de Bob, y de nadie más". Los Wailers se enfrascaron desde entonces en un eterna disputa legal con la familia y la disquera. Ellos afirman que no han visto un solo centavo de las regalías de los miles de dólares que se han producido con los discos póstumos de Marley. Por ejemplo, el compilatorio Legend, uno de los más vendidos en la historia de la música. "Ellos se volvieron codiciosos… todo marchó muy bien mientras Bob Marley estuvo vivo, pero al morir, sólo quisieron quedarse con el dinero", afirma Barrett. "Pero es mi música, yo la creé, no pueden robarse mi vida". En entrevistas, Al Anderson afirma que el 70 por ciento de su música se debía a Bob Marley. No hay duda de que su genio lírico y músical, y su figura carismática, lo convirtieron en un símbolo de juventud y libertad para el mundo. Sus músicos buscan hoy demostrar el genio colectivo que ayudó a convertir a Marley en un ícono del rock, del folk y de la música antillana. Family Man lo repite insistentemente: "Bob era como yo, y yo era como Bob: gente ordinaria que hace un trabajo extraordinario".