Pensamiento Crítico

Japón y Taiwán: el incidente Mudán en 1874

Por Nishida Masaru | ZNET en español. | 10 Septiembre 2007
La primera guerra del Japón moderno en Asia no fue La Guerra Chino-Japonesa de 1894-1895. Apenas seis años después de la restauración Meiji, en mayo de 1874, el gobierno imperial envió un cuerpo expedicionario a Taiwán. Los líderes del gobierno justificaron tales medidas como "represalias" con el fin de "garantizar la seguridad marítima", pero el envío de aproximadamente 3600 soldados Kumamoto y Samurai tenía como verdadero objetivo la captura del poder en Taiwán. El pretexto utilizado para justificar la intervención militar tenía sus raíces en los acontecimientos de tres años antes: 54 pescadores oriundos de las islas de Ryukyu fueron matados por indígenas taiwaneses tras un naufragio en la punta sur de la isla. Como respuesta, oficiales japoneses enviaron una petición de protesta a la dinastía Qing, pero fue rechazada con la explicación de que la civilización china "no se extendía a la región." Poco satisfechos con la respuesta, los líderes japoneses optaron por utilizar la matanza como motivo para un ataque. Las represalias llevadas a cabo por el ejército japonés tuvieron más éxito que el intento de ocupar Taiwán. Tras unas escaramuzas violentas, el cuerpo expedicionario consiguió capturar varios caciques de la tribu culpable y fueron ejecutados. Las esperanzas de conquistar Taiwán se abandonaron al intervenir el Reino Unido y los EE.UU, quienes promovieron la negociación, aunque la decision de autorizar la expedición se debía en parte a la influencia de un asesor estadounidense del gobierno Meiji. Además, la compra de barcos suministrados por los dos países posibilitó la misión. No obstante, los soldados japoneses perdieron la voluntad de seguir luchando tras la pérdida de más de la mitad de su contingente debido a enfermedades contagiadas en el campo de batalla, que al final mataron a la sexta parte del personal. Sin embargo, el gobierno japonés consiguió celebrar algunas "victorias", la más importante de las cuales era el reconocimiento de la soberanía nipona sobre las islas Ryukyu por parte de la dinastia Qing. Hasta aquellos momentos las islas habían rendido tributo a los dos países.

Romper las cadenas de malicia

En Taiwán, la expedición se conoce simplemente por "el incidente Mudán". Fui invitado a presentar un discurso en un simposio internacional llevado a cabo los días 24-25 de noviembre del año pasado en la aldea sureña de Mudán en Taiwán, lugar de la matanza y la posterior invasión. A pesar de ser el primer despliegue en el extranjero del ejército japonés de la época Meiji, actualmente son pocos los japoneses que saben algo acerca de lo ocurrido. Por este motivo deseo informar sobre el simposio. Quizá lo mas interesante es el hecho de que los organizadores eran miembros de la tribu mudán cuyos antepasados eran los agresores, y también las víctimas durante los sucesos. El primer día empezó con un programa en el ayuntamiento. A cada participante, los organizadores regalaron una camisa con el blasón del tribu Mudán y colocaron una rama de flores en la cabeza de cada uno. Tras un discurso de bienvenida del alcalde, rezaron dos chamanes maravillosamente vestidos. A continuación gozamos de unas canciones y danzas realizadas por un grupo de alumnos de primaria, luciendo los vestidos llenos de color de su etnia, y una pieza de música tradicional interpretada por un grupo de adolescentes. Terminado este espectáculo, Matayoshi Mochikiyo, catedrático de la Universidad de Okinawa discursó acerca de varios documentos que ha reunido a lo largo de sus años de investigación del incidente. Luego, acompañados por los vecinos, los participantes salieron para realizar un trabajo de campo. Subimos a un autobus que nos llevó a la localidad de la matanza de los 54 pescadores de Ryukyu, a la playa donde desembarcó el ejército japones y estableció su sede de comando, y luego a Shimen, donde tuvo lugar la batalla decisiva. El segundo día se dedicó a exposiciones y debates acerca del incidente. En su discurso inaugural titulado "El Japón moderno y el incidente taiwanés," el Catedrático Matayoshi argumentó que el incidente tenía una doble importancia histórica: en primer lugar tuvo como resultado "la conclusión de que las islas Ryukyu pertenecían al Japón," y en segundo lugar actuó como "pasarela hacia la posterior ocupación y colonización de Taiwán." También señaló que el incidente había proporcionado a Japón una experiencia inestimable que aprovecharía durante el "Avance del Sur." El discurso del catedrático Matayoshi impresionó en otro sentido. Calificándose de "Representante del Japón," inició sus comentarios pidiendo disculpas por el sufrimiento experimentado por el pueblo mudán, que empezó con la llegada del cuerpo expedicionario, y culminó en la colonización de Taiwán. A su vez la delegación Mudán, como "representantes de su pueblo," lamentó las acciones de sus antepasados, que no llegaron a superar los obstáculos de la lengua y la cultura, y que mataron a los pescadores de Ryukyu. De este modo se obtuvo la reconciliación 130 años después de los sucesos. Quizá tales discursos parezcan banales, pero creo que el acto de romper las cadenas de malicia que atan a las naciones sirve como un ejemplo que los demás deben seguir, si esperamos que la paz y seguridad mundiales se concreten algún día. Entre los conferenciantes se contaban cinco investigadores japoneses, seis académicos taiwaneses, y un grupo de siete investigadores y profesores Mudán. El lugar de reunión para el segundo día era un impresionante palacio de congresos con un panorama que incluía un proyecto de construcción de un embalse. Más de 80 personas, oriundos tanto de dentro como de fuera del concejo, asistieron a la conferencia. Yo presenté un artículo titulado "Cómo se debatía la 'Expedicion a Taiwan' en la prensa japonesa de la época." Por aquellos tiempos, el gobierno japonés aún no se había dado cuenta del poder de los medios de comunicación y apenas un diario, el Tokio Nichinichi Shinbun, envió un corresponsal no oficial a Taiwán. El gobierno no intentó controlar los artículos que trataron del incidente, como haría a partir de la guerra Chino-Japonesa, y quizá por eso los reportajes demuestran una franqueza sobresaliente al describir el deseo japonés de adquirir territorio en Taiwán y China. La prensa nipona detalló la valentía del ejército japonés, la resistencia inquebrantable de los mudán, el saqueo de comestibles locales tales como castaños, batatas, cerdos, pollos y bebidas alcohólicas, el sufrimiento de la mayoría de la tropa japonesa provocado por enfermedades endémicas como el paludismo, y también la preocupación por las posibles represalias de los ejércitos de la dinastía Qing. Escuchamos dos discursos muy estimulantes. En su discurso "La expedición a Taiwán y el establecimiento del imperio japonés," el catedrático de la Universidad Yamaguchi, Koketsu Atsumi, interpretó el incidente como un acontecimiento que puso fin al sistema chino de guerreros-colonizadores, y abrió el camino hacia un orden fundado en el derecho internacional. Una joven investigadora Mudán, cuya investigación se centraba en las historias contadas por los ancianos del tribu, sugirió que la motivación por la matanza de los pescadores no fue el odio, sino el malentendido provocado por diferencias lingüisticas y culturales.Semejanzas con IrakLa conferencia me dejó con la sensación de que la importancia de la Expedición a Taiwán no se limita a los acontecimientos de 130 años atrás. Quizá vale la pena comparar esta expedición a la guerra actual de EE.UU en Irak. Este conflicto, tal como la Expedición a Taiwán, se basa en transparentes pretextos y ha tenido como resultado la ocupación por parte de un ejército extranjero, un gran número de muertos y la destrucción de propriedad. En ambos casos, tanto los que matan como los que mueren en este "triste infierno" son la gente común y los pobres. En el caso de la expedición, los soldados japoneses o eran hijos menores de campesinos pobres, o ex-guerreros Samurai oriundos de Satsuma que habían perdido la profesión tradicional. (**) Nishida Masaru es Director de la Sociedad para la Investigación de la Paz y representante de la Sociedad para la Investigacion de la Literatura Colonial. Este artículo fue publicado en Shukan Kinyobi, el 11 de febrero 2005. (**) Traducido por Aaron Skabelund (ahs39@columbia.edu), socio de Japan Focus, investigador pos-doctoral de la Universidad de Hokkaido, y autor de "Can the Subaltern Bark? Imperialism, Civilization, and Canine Cultures in Nineteenth-Century Japan," en JAPANimals: History and Culture in Japan's Animal Life, ed. Gregory M. Pflugfelder and Brett L. Walker (Ann Arbor: University of Michigan Press, 2005).