Pensamiento Crítico

Los demócratas piden la dupla Clinton-Obama

Por Marc Pitzke | Der Spiegel. Traducción del diario Página/12, de Argentina. | 09 Febrero 2008
Con ambos candidatos sumidos en lo que parece ser un empate, cobra fuerza la especulación sobre una posible fórmula presidencial que los incluya a los dos. Los resultados del "súper martes" han hecho aún más atractiva esa idea. ¿Es realista o sólo un sueño de opio? Los neoyorquinos son personas inventivas, con olfato para las nuevas tendencias. Tome, por ejemplo, al West Village, un bastión de la cultura intelectual, donde la gente colgaba en sus ventanas letreros anti Bush en un momento en que el resto del país todavía celebraba su marcha hacia una guerra. Durante los últimos días, en la puerta de una casa en la West 12th Street, se ha venido exhibiendo un profético letrero de campaña. En él hay sólo dos nombres: "Clinton-Obama". Clinton-Obama: un dúo en lugar del duelo que hemos visto hasta ahora en esta elección. La realista y el idealista, la pragmática y el utopista, juntos en la Casa Blanca. ¿Un sueño, una pesadilla, un deseo o una fantasía? ¿O podría ser la fórmula demócrata para una victoria? Lo único cierto en este momento es que el "súper martes", que se suponía terminaría con un candidato para la nominación demócrata, no arrojó conclusión alguna. La única cosa clara es que las bases del Partido Demócrata no pueden decidir cuál les gusta más. 49% está con Clinton y otro tanto con Obama. Los blancos, latinos y la clase trabajadora respaldan a Clinton. Los afroamericanos, los jóvenes y los trabajadores más acomodados siguen a Obama. Juntos podrían ser imbatibles. Podrían crear un frente que ni siquiera John McCain tendría posibilidad de vencer, incluso en combinación con Mike Huckabee. En todo caso, estos son tiempos históricos. El próximo candidato demócrata será un hombre negro o una mujer. Y esos dos factores solos ya son una sensación. ¿Por qué entonces no intentar una fórmula que los incluya a ambos? ¿O sería demasiado para los estadounidenses tener a representantes de dos "minorías" dirigiendo al país? Por supuesto, la idea no tiene nada de novedosa. Ha sido tratada en los medios. A veces la idea es ridiculizada; otras, quienes la mencionan lo hacen inflamados de esperanzas. El conductor de televisión David Letterman fue el primero en plantearla, ante una audiencia de millones de personas, cuando tuvo en su programa a Obama, en abril pasado. Obama en ese tiempo no había ascendido todavía a su actual estatus. "Esa sería una fórmula poderosa", dijo Letterman. La tranquila respuesta de Obama: "No se hace campaña para ser el número dos". Fin de la discusión. Por cierto, eso fue antes de Iowa, Carolina del Sur y el "súper martes". Al comienzo, Clinton y Obama intercambiaron golpes terribles, pero cuando advirtieron una palpable resistencia de la base del partido, ambos se sacaron los guantes de box. En el debate del 31 de enero, Obama movió la silla para ella e incluso susurró, quizás conspirativamente, en su oído, haciendo que ambos rieran. Una fórmula de fantasía ¿Ha sido todo esto un show? Después de todo, es en Hollywood donde las escenas entre ellos dos se hicieron menos tensas: con ocasión del debate de CNN en el teatro Kodak, en el escenario del Oscar, donde muchas parejas enfadadas han terminado sus disputas privadas entre susurros. Wolf Blitzer, de CNN, piensa que hay posibilidad para una fórmula dual. En aquel debate demócrata preguntó a los candidatos: "¿Considerarían una fórmula Obama-Clinton o Clinton-Obama más adelante?". Eso dependería, dijo Obama, de quién encabezara la fórmula. Clinton no respondió. Por supuesto, sólo podría haber una secuencia: Clinton-Obama. Clinton, de 60 años de edad, nunca se permitiría ser subordinada de Obama. Por lo que la pregunta restante es si Obama estaría dispuesto a subordinarse. "Si Obama gana casi tantos estados como ella, habrá una tremenda presión para que los dos combinen sus considerables recursos y fuerzas", señala el estratega demócrata Tad Devine. No sería la primera vez que enemigos políticos han enterrado el hacha para lograr una meta común. Basta con mirar a John F. Kennedy y Lyndon B. Jonson (1960) o a John Kerry y John Edwards (2004). La idea de combinar el pragmatismo de Hillary con el carisma de Obama, el éxito de ella en las ciudades con el de él en las áreas rurales, entusiasma a los demócratas y pone nerviosos a los republicanos. De pronto se ven enfrentados a una versión demócrata de la coalición de Reagan. "Ese sería precisamente el tipo de fórmula que los haría transpirar", dice un asesor conservador. "No es una fórmula soñada", retruca la estratega demócrata Donna Brazile, ex jefa de campaña de Al Gore, "¡Es de fantasía!". Pero se haría a contrapelo de todos los criterios aceptados respecto a cómo se conforman estas fórmulas. Se supone que los candidatos a la vicepresidencia ofrezcan equilibrio político y demográfico: liberal-conservador, hacedor-pensador, viejo-joven. Especialmente en la primera categoría, la combinación Clinton-Obama estaría un poco al límite. En segundo lugar, deberían lograr un equilibrio geográfico. En esto podría argumentarse que Clinton representa al noreste, pero de hecho ella es del medio oeste y vivió largo tiempo en el sur. Obama viene del medio oeste, pero, como afroamericano, tiene una mayor resonancia emocional en el sur. En tercer término, las fortalezas y debilidades de los dos candidatos deberían complementarse. La gran debilidad de Hillary Clinton es su tendencia a polarizar: genera odio en muchas personas. Obama podría contrarrestar eso. ¿Es, entonces, todo esto sólo un sueño? Si alguna vez ha habido tiempo para un pensamiento nuevo, ese tiempo es ahora. A medida que se van definiendo las candidaturas presidenciales, ya comenzaron las especulaciones respecto de quiénes serán los compañeros de fórmula de cada uno de los nominados. En el caso de John McCain, necesita alguien que le sume apoyos en la derecha conservadora, por lo que suenan los nombres del pastor evangélico y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee –aún en carrera pero con quien mantiene una relación cordial– o del actual gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty. En el caso de Hillary, se ha hablado del ex gobernador de Indiana Evan Bayh, y del ex general Wesley Clark. Pero el favorito parece ser el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, muy cercano a ella y a su marido. Y para Obama se menciona al senador Tom Daschle (Dakota del Sur), que ha sido uno de sus principales apoyos, al gobernador de Virgina, Tim Kaine, y a la gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, sin olvidar a John Edwards.