Pensamiento Crítico

La locomotora ya no hala el tren del mundo

Por Oscar Ugarteche | ALAI–Am Latina | 17 Febrero 2008
Durante décadas se habló de la locomotora y los vagones como la metáfora para explicar el arrastre de la economía de Estados Unidos sobre el resto del mundo. En la década del 80 se puso en cuestión si la locomotora arrastraba a los vagones y cuanto, mientras América Latina estaba en depresión y los países miembros del G7 crecían. A inicios del 2008, todo indica que la locomotora se quedó sin vagones y que hay, al menos cinco, auto vagones que están arrastrando sus propios vagones. La Unión Europea, Brasil, China, Rusia y la India serían los nuevos auto vagones que propulsan el crecimiento global. Jorge Beinstein opina lo contrario (ALAI)[1] y por eso, en ánimo de aclarar información y análisis, contribuyo con este texto. Con un mercado de acciones en Nueva York, cuyo índice todos predicen que llegará a los 11,000 puntos, luego de haber tocado el tope en 14,065 puntos los primeros días de noviembre del 2007; nadie en el mundo de los bancos de inversión y agencias de bolsa estadounidense duda de la baja. La pregunta es cuándo. Unos piensan que será en marzo del 2008, otros en julio de este año, otros, entre marzo y julio. Lo que se anticipa en Estados Unidos, entonces, es que el enfriamiento de su economía pondrá a la economía mundial en aprietos. Esta es la tesis revivida del acoplamiento y la locomotora Mientras tanto las acciones de Altria Corp, la empresa propietaria de las marcas de cigarrillos Philip Morris y sus subsidiarias, y la empresa Honeywell fueron retiradas de la canasta con la que se conforma el índice de acciones Dow Jones. Eso es importante porque la canasta Dow Jones está compuesta por treinta acciones y el sacar unas unos y poner a otras puede ser para darle más estabilidad al índice. Entran en su lugar las acciones de Chevron, la empresa petrolea de California y Bank of América, el banco comercial también de California. Hasta ahora Bank of América no ha tenido problemas con las hipotecas de menor calidad porque no es un inversionista en hipotecas. Para recordar, la crisis que se inició a medios del 2007 ocurrió cuando los bancos de inversión que compraron las hipotecas emitidas por bancos comerciales se enfrentaron a la realidad de que la calidad crediticia no era la mejor y que algunos de sus clientes estaban dejando de pagarlas. Esto no se refleja en la contabilidad de los bancos comerciales porque si bien ellos prestan con garantías hipotecarias, luego venden esos créditos a agencias financieras no bancarias. Estas, a su vez proceden a hacer operaciones llamadas de derivados donde emiten bonos poniendo como garantía las hipotecas. De esta manera, si las hipotecas dejan de funcionar –los deudores hipotecarios incumplen con sus pagos más de tres meses–, los bonos dejan de tener garantías. Esto fue lo que llevó en un primer momento a que se emitan menos bonos y en un segundo momento a que los bancos presten menos directamente. Eso es llamado el "credit crunch" o "freno crediticio". Lo que parece estar debajo del problema de los impagos que se iniciaron en el año 2007 es una desaceleración del mercado inmobiliario estadounidense que mirado con detalle comenzó el año 2004[2] El mercado inmobiliario parece haber sido sujeto de una burbuja que fue acompañada por otra burbuja en el mercado de valores. Estas burbujas fueron la forma como las autoridades monetarias estadounidenses decidieron compensar por el problema de la falta de crecimiento en la tasa de inversión real dentro de la economía de dicho país en un momento en que estaba estancada los primeros años de la década. Alan Greenspan, ex presidente del banco central estadounidense (Federal Reserve Board) dice en su autobiografía (The Age of Turbulence: Adventures in a New World, Kindle ed. 2007) que debió decidir en el año 2002 si tomar una política monetaria laxa o no, y que decidió que sí, sabiendo que se crearía una burbuja, pero que luego se preocuparía por ver cómo salir de ella. Ahora estamos en ese segundo momento y aparentemente no hay luces sobre cómo salir de ella sin que el resto de los mercados financieros sufran y sin que ocurra una desaceleración económica en Estados Unidos y no sabemos si en el resto del mundo. La pregunta que ronda desde el año 2000 cuando la crisis estadounidense se dejó sentir por primera vez fue si el problema de fondo era la rentabilidad de los sectores de tecnología de punta. Todo parece indicar que las nuevas tecnologías de la información y otras, no logran recuperar la rentabilidad esperada de forma que le pueda dar crecimiento estable a la economía de Estados Unidos y liderar su proceso de acumulación. El hecho que la corporación Honeywell salga de la canasta de 30 empresas que conforman el índice Dow Jones, por ejemplo, nos indica que la tecnología de punta liderada por el gasto en defensa, no le da a la empresa Honeywell, la cabeza de ese sector, más rentabilidad. La información general de la empresa en Internet dice: "Honeywell Internacional es una empresa líder en la fabricación de productos aeroespaciales y servicios; tecnologías de control para edificios, casas e industrias; productos automotores; turbocompresores; y materiales de especialidad...Si usted vuela un avión, conduce un coche, calienta o refresca su casa, amuebla un apartamento, toma medicina o juega un deporte, los productos Honeywell tocan las vidas de la mayoría de la gente diariamente. Construimos un mundo más seguro... más cómodo y con un uso de la energía más eficiente... innovador y productivo".[3] Emplea a 100,000 personas en 95 países. Recordemos que la economía estadounidense está siendo impulsada, desde el año 2002, por el gasto en defensa y que este tiene una tendencia creciente incluido el presupuesto del gobierno estadounidense del año 2009 recientemente aprobado (enero, 2008). Los sectores donde dicho gasto impactan en la formación de capital dentro de Estados Unidos son transporte aéreo, naval y de óleo/gaso/ductos. Lo demás sectores no parece ser tan beneficiados como se anticiparía. El proceso de quiebra de la empresa Delphi dedicada a la tecnología de punta, eslabonada al gasto militar, es otro ejemplo de la falta de eslabonamentos de la economía estadounidense. Iniciado en octubre del 2005, las cortes están por fallar a inicios del 2008 para buscarle una salida que posiblemente sea la compra por alguna otra empresa. El gasto en defensa creciente no sacó a la empresa de sus dificultades a pesar del "outsourcing" que tiene alrededor del mundo. El impulso a la economía de Estados Unidos que le dio la invasión a Irak, que cambió las tendencias de las bolsas el 12 de marzo del 2003, parece haber terminado. Fue un impulso de optimismo en la guerra más que uno real en el aparato productivo. Dice la información general de la empresa en Internet: "Delphi es un proveedor principal global de electrónica móvil y sistemas de transporte, incluyendo sistemas powertrain, de seguridad, dirección, termal, y control, la arquitectura electrica/electrónica, y tecnologías de entretenimiento dentro de vehículos. Diseñada para estar a la altura y exceder las normas rigurosas de la industria de automotor, la tecnología del Delphi también se encuentra en la informática, comunicaciones, electrónicos de uso doméstico, energía y usos médicos. Con su sede en Troy, Michigan., Delphi tiene aproximadamente 171,000 empleados y maneja 159 sitios industriales en 36 países y con las ventas de 26.4 mil millones de dólares en 2006".[4] General Motors (GM), fabricante que descentralizó en México los Humvee y Hummers, todoterrenos que se usan en la guerra y que se han acoplado al mercado de camionetas de lujo, está arrojando las peores pérdidas de su historia y ha sido calificada el 6 de febrero por Bear Sterns como sub performing, categoría anterior a non performing.[5] El siguiente paso de GM es la quiebra si mantiene su tendencia. El creciente gasto militar no lo ha sacado de sus problemas y eso que ellos son los fabricantes con monopolio en el todo terreno que usa el ejército de dicho país. El índice NASDAQ de acciones tecnológicas ha tenido un descenso desde noviembre aún más acentuado que el Dow Jones. De ser esto cierto, las interrogantes son: si esta vez se logrará encontrar una base tecnológica más sólida para dar pie a la recuperación económica y al crecimiento de las próximas décadas. O si será como en el año 2002, una inyección monetaria para paliar el efecto de la crisis. Esta última no tendría larga vida y sí más inflación. Lo que parece estarse cocinando es un escenario de más inflación dentro de Estados Unidos, por efecto de su devaluación frente a casi todas las monedas del mundo menos el bolívar venezolano, el peso mexicano y las monedas centroamericanas y el impacto del alza del precio de la energía que en dólares es mucho más marcado que en euros o en las monedas nacionales del resto del mundo. De otro lado parece que se está cocinando un estancamiento económico allá. La pregunta al igual que en 1973 es, cuán profundo y cuán largo será. Para el ex banquero y arquitecto del Consenso de Washington, Pedro Pablo Kuczysnki, será corta y de poca profundidad. Otros pensamos que esta es una crisis más profunda que debe hacer pensar sobre teoría económica, crecimiento liderado por las exportaciones y mecanismos de integración regionales. Va a poner sobre el tapete los grados de articulación de la economía mundial y a la fuerza abre la discusión sobre globalización, como propone Beinstein. En lo que sería la redondez de un argumento, todo parece indicar que el aumento del gasto militar estadounidense no lleva a un incremento en la tasa de formación de capital dentro de dicho país, y por lo tanto a una recuperación económica, sino, en cambio a un aumento de las importaciones. Esto sería, según Greenspan, porque la fabricación de partes y piezas se hace fuera de dicho país fruto del "outsourcing", madre de la globalización actual. La teoría económica que sostiene esto es el crecimiento basado en las exportaciones que tiene por objeto aumentar la rentabilidad de las empresas trasnacionales que fabrican fuera de zonas de alto costo. Sin embargo, ni la rentabilidad empresarial mejora, ni la economía estadounidense está fuertemente eslabonada. De ser todo esto cierto, podríamos estar al final de la vigencia de una corriente teórica. Como ya se ha escrito, estamos en la última crisis del siglo XX y los albores de lo que será el nuevo patrón de acumulación del siglo XXI que necesariamente será más consciente ecológicamente y posiblemente menos dependiente de la fabricación en zonas de menor costo de mano de obra. Lo que es menos evidente es si esta es una crisis mundial o nomás una crisis regional. Si es verdad que China, India, Brasil y Rusia tienen motores económicos propios, y si es verdad que hay una articulación de mercados regionales, esta debería de ser una crisis regional de Norteamérica acompañada de una desaceleración mundial modesta y sin mayores efectos sobre los precios de las materias primas. De no serlo, veremos efectos iniciales en los precios de las materias primas. Hasta ahora no hay señales de ello. Los mercados de futuros de cobre, aluminio, zinc, oro, plata, platino, café, están al alza en las operaciones a julio del 2008 (fecha de indagación: 13 de febrero de 2008) mientras el petróleo está estable. La debilidad del dólar arrastra el precio del oro, plata y platino, como metales de refugio de valor, pero los demás son síntomas de actividad económica sólida fuera de Estados Unidos. (**) Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, e integra la Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd). Es presidente de ALAI. Notas [1] Ver: Más allá de la recesión: En el comienzo de la segunda etapa de la crisis global, Jorge Beinstein http://alainet.org/active/22090&lang=es [2] Otra mirada a la crisis estadounidense del 2008 en adelante, Oscar Ugarteche http://alainet.org/active/21692&lang=es [3] http://www.honeywell.com/sites/honeywell/aboutus.htm [4] http://delphi.com/about/ [5] http://news.yahoo.com/s/nm/20080206/bs_nm/gm_ford_shares_dc_1