Pensamiento Crítico

Maíz transgénico, "la peor tragedia" de Lula

Por Fabiana Frayssinet | Agencia Inter Press Service (IPS) | 17 Febrero 2008
Organizaciones no gubernamentales de la "Campaña por un Brasil Libre de Transgénicos" protestaron contra lo que califican de "la peor tragedia" del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva: el cultivo y la comercialización de dos variedades de maíz genéticamente modificadas. La decisión de autorizar las variedades "Liberty", de la empresa alemana Bayer, y "MON810", de la estadounidense Monsanto, fue tomada esta semana por siete votos a favor y cuatro en contra en el Consejo Nacional de Bioseguridad, integrado por 11 ministerios, confirmando a su vez un fallo en enero de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBIO). Se trata de la primera autorización en este país para el cultivo comercial de maíz transgénico. El antecedente fue la autorización para la soja y el algodón. La asesoría de prensa del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que se convirtió de hecho en portavoz de la CTNBIO, señaló que no estaban en condiciones de hacer declaraciones al respecto. Se limitó a recordar una conferencia de prensa que dio el secretario de Estado esta semana. El ministro de Ciencia y Tecnología, Sergio Rezende, quien aprobó la decisión, argumentó en el sitio web de esa cartera que los dos tipos de maíz autorizados son resistentes a herbicidas y a insectos, y que son de 30 a 40 por ciento más productivos. "Es una nueva etapa cumplida en el avance de la ciencia", celebró el ministro al subrayar que el factor que determinó la liberación del cultivo de maíz transgénico fue la seguridad que dieron los estudios enviados a la CTNBIO, asegurando que éste no es perjudicial para el ambiente ni para la salud humana y animal. Sin embargo, no fue lo mismo que expresaron tras bastidores otros secretarios de Estado que integraron el consejo. Aunque el voto fue secreto, trascendió la posición de algunos ministros que se manifestaron en contra de la decisión, revelando así una división en el gobierno de Lula sobre este tema. Los votos favorables fueron de los ministros de Ciencia y Tecnología, de Agricultura, de Relaciones Exteriores, de Desarrollo, de Defensa, Justicia y del gabinete civil de la Presidencia. Las carteras que votaron en contra fueron la de Salud, de Medio Ambiente, de Desarrollo Agrario y de Agricultura y Pesca. Una nota de prensa divulgada por el sitio oficial de la CTNBIO confirmó las versiones que circularon en la prensa, según las cuales el ministro de Salud, José Gomes Temporao, pidió más estudios sobre la posibilidad de que las variantes de maíz autorizadas puedan ser tóxicas o causar alergias. Los otros tres ministerios que votaron en contra se habrían opuesto sólo por razones de orden jurídico. En la votación fueron analizados dos recursos presentados respectivamente por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) y por el también oficial Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (IBAMA), que cuestionaron la competencia legal de la CTNBIO para decidir sobre temas de seguridad de especies genéticamente modificadas. La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, opuesta a los transgénicos, optó por ni siquiera participar de la reunión del consejo. "Perdimos otros rounds con el gobierno", dijo a IPS la activista María José Da Costa, del Movimiento de Pequeños Campesinos. "Pero ésta es para nosotros la mayor tragedia del gobierno de Lula", opinó. El movimiento integra junto a otras organizaciones como Vía Campesina la llamada Campaña por un Brasil Libre de Transgénicos. Esta coalición envió una carta al ministro de Justicia, Tarso Genro, para manifestarse en contra de la decisión de la comisión, pese a los recursos presentados por la ANVISA e IBAMA. Ambas instituciones habían pedido la cancelación de la autorización emitida en enero por considerar, por ejemplo, que los datos presentados no permitían concluir sobre la seguridad para el consumo humano del maíz MON 810. El recurso del IBAMA, particularmente, sostenía que la decisión debía ser anulada por los "numerosos vicios que padece el proceso", entre otros, la inexistencia de estudios ambientales. Al igual que la soja transgénica Roundup Ready, este maíz también es resistente a un herbicida y de la misma forma puede crear problemas ambientales y agronómicos, alertó el IBAMA. Esa institución, según recuerda el comunicado de la Campaña, señaló también que, con la liberación del maíz transgénico, será inevitable la contaminación de las variedades criollas, orgánicas y ecológicas. La medida representa una "flagrante e inconstitucional anteposición de los intereses económicos de las empresas por sobre la salud de la población, la necesidad de protección del ambiente y de los intereses de los agricultores y consumidores que no quieren plantar o consumir alimentos transgénicos", señalaron los activistas. Según Da Costa, considerando los "perjuicios que tuvieron los pueblos" con la soja y otros cultivos transgénicos en Brasil, "los desastres que ocasionará la autorización del maíz serán de proporciones mucho mayores". Ese producto en particular es parte de una cultura milenaria de los pueblos latinoamericanos y, "en ese sentido, habrá una pérdida de biodiversidad, degeneración y erosión genética muy grande", alertó La activista añadió que las semillas criollas cultivadas en la región por pequeños campesinos e indígenas "correrán el riesgo de desaparecer por contaminación". A diferencia de la soja, que tiene una "polinización cerrada", el maíz se caracteriza "una polinización abierta o cruzada", es decir, que los pequeños granos "pueden viajar varios kilómetros y contaminar a otros tipos de maíz a distancias enormes, transportados por el viento y los insectos", explicó. Además, "la soberanía alimentaria de las comunidades campesinas se verá afectada", indicó Da Costa, porque tendrán que adquirir semillas fuera de la comunidad (ellos guardan sus semillas todos los años), y tendrán que pagar regalías a las empresas. La portavoz campesina también llamó la atención sobre los estudios técnicos esgrimidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología para autorizar la liberación del maíz transgénico. La mayoría fueron realizados fuera de Brasil y no consideraron las particularidades de los diversos ecosistemas de este país, explicó.