Pensamiento Crítico

Cada vez más mujeres son jefas del hogar en El Salvador

Por Cilia Hernández | Revista Pueblos, España. | 17 Febrero 2008
La situación económica que viven las familias salvadoreñas se agrava cada día más a causa de las políticas económicas que el gobierno está desarrollando. Este sistema económico violenta las condiciones de vida de las mujeres del pueblo salvadoreño; en El Salvador las labores domésticas y de crianza no son reconocidos como un trabajo y no son remuneradas, y el salario de las mujeres que trabajan fuera de casa sigue siendo inferior al de los hombres. Para entender el sistema en el que se enmarca la situación actual de la mujer es necesario entenderlo desde las bases, determinar cuál es la dinámica existente y cómo es que nos insertamos las mujeres en él. Según los rasgos principales de la dinámica económica, podríamos denominar al modelo económico actual salvadoreño como humano-exportador y maquilero-exportador, porque el sector económico principal es la migración de personas hacia Estados Unidos y el retorno a través del envío de remesas, que es lo que sostiene la economía del país. Al igual que los hombres, muchas mujeres migran para salir de la miseria en que viven, a riesgo de que en el camino se enfrenten a peligros como la esclavitud sexual, la servidumbre y en muchos casos la muerte o la desaparición. En cambio, para las que se quedan en el país, el modelo maquilero-exportador ofrece empleos precarios para las mujeres jóvenes, en condiciones que favorecen la concentración de la violencia social y sexista, como lo muestran los centenares de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, México, zona maquilera. Es decir, la violencia social y sexual le es propia al modelo. El trabajo doméstico no remunerado y el doméstico precariamente remunerado de las mujeres son la base subsidiaria del modelo, tanto en el país de origen como para las mujeres migrantes en los países del norte. El mayor auge migratorio en El Salvador ha sido motivado por una guerra civil de doce años, la persecución política, la pobreza, escasez de fuentes de trabajo y los frecuentes desastres causados por los terremotos e inundaciones que sufre constantemente el país. Factores menos determinantes de la emigración salvadoreña son el educativo o el viaje para realizar estudios. Todo ello ha llevado a una gran cantidad de personas, entre 2.5 y 3.3 millones en Estados Unidos y el resto del mundo, a residir o a establecerse fuera del territorio nacional. Se empuja diariamente a un promedio de 300 personas jóvenes a buscar otros territorios, principalmente territorio estadounidense, pese a que los controles migratorios son cada vez más infranqueables y por ello aumenta el riesgo de muerte, y en el caso de las mujeres, de sufrir todo tipo de violencia sexual. El porcentaje de hogares que reciben remesas es del 34%. De éstos, el 42% corresponde a hogares con jefatura femenina y el 27.6% a masculina. Ante todo esto hay un incremento en la violencia contra las mujeres, en parte porque desde el Estado se está potenciando la emigración, dejando obligatoriamente la carga familiar a las mujeres, quienes a la vez deben salir a buscar el sustento para la familia y aparte cuidar de ella; en esa búsqueda del sustento las mujeres sufren violencia laboral, pobreza, y una delincuencia que les provoca inseguridad. Todos los aspectos descritos anteriormente han contribuido al fenómeno de la migración, en particular de la clase trabajadora del sector agrícola y textil, que se ve forzada a emigrar por las pésimas condiciones salariales, la falta de prestaciones sociolaborales, la falta de oportunidades de ascenso y/o desarrollo personal y la incapacidad para mejorar las condiciones de vida del núcleo familiar y en especial de la mujer, entre otras. Por todo ello se deduce que se promueve, desde el Estado, el fenómeno migratorio masivo para mantener la estabilidad macroeconómica de una economía dolarizada y el aumento del consumo en una economía de servicios y de bajos salarios para atraer las inversiones de la industria textil a nuestro país. Una de las problemáticas que ha ido cambiando con el tiempo y de acuerdo a las políticas económicas del gobierno salvadoreño es que muchas mujeres que antes no poseían un trabajo remunerado alegaban como principal razón para no trabajar fuera del hogar el cuidado de hijos e hijas; al contrario, ahora muchas mujeres se ven obligas a salir de sus casas para buscar ingresos y mantener a su familia, si sus esposos no se hacen responsables de los hijos e hijas, o han emigrado y el envío de remesas no es suficiente para la manutención de la familia. Esto deja claro, según datos de la reciente encuesta de hogares de Propósitos Múltiples 2006 que realizó la DIGESTYC en El Salvador, que la carga tanto laboral como de crianza está quedando en manos de las mujeres, quienes a la vez se encuentran en condiciones de pobreza muy graves; de acuerdo a estas encuestas hay un 40% de hogares pobres no indigentes y un 37% de hogares indigentes, es decir que no poseen condiciones de vida, vivienda, salud y otras condiciones mínimas; observamos el resto, un 30% de esos hogares pertenece a la categoría de no pobre. Categoría no muy clara y con vacíos, particularmente porque los precios de la canasta de alimentos no han sido actualizados. Además, a causa de las altas tasas de emigración, el gobierno ha convertido los envíos de remesas desde el exterior "en una estrategia nacional para el combate de la pobreza" y con ello una persona que las reciba se cataloga como no pobre, con lo cual no se puede medir la pobreza real del país. Dichos datos, en comparación con años anteriores han ido en aumento; para el año 1998 era un 28% de hogares en manos de mujeres como jefas de familia; para el año 2003 el dato aumentó en 3 puntos a un 31%, y en la actualidad, como se mencionó anteriormente hay 5,909 mil mujeres como jefas de familia en El Salvador. Esto no indica que las mujeres tengan hoy mayores espacios de poder e igualdad, el cambio ha devenido de la emigración de más hombres hacia el exterior a fin de conseguir trabajo, con ello se generan más separaciones de parejas de índole personal y sociocultural, pues la tendencia es que los hombres que emigran constituyen luego otras parejas en el extranjero, olvidándose de enviar tanto dinero como de mantener contacto con su familia en El Salvador. Además de un Estado machista que sigue produciendo en sus diferentes dependencias una discriminación clara contra las mujeres, no proponiendo leyes ni alternativas acordes a las necesidades de las mujeres. En el caso contrario, cuando los hombres son jefes de hogar, por lo general viven con sus compañeras, y son estas quienes hacen las labores domésticas y de crianza. En la actualidad hay más mujeres que además generan otros ingresos económicos; sin embargo cuando es la mujer la jefa de hogar, ella debe generar ingresos para la manutención, así como asumir toda la carga familiar. Esto genera que las familias lideradas por mujeres vivan en condiciones económicas más duras. Una mujer "jefa" de hogar con una familia de 4 hijos/as necesita de 714 dólares al mes para cubrir los bienes y servicios básicos para vivir; tan solo un 12.5% logra cubrirlo en alguna medida, y el restante 87.5% de las mujeres jefas de hogar no logra cubrir estas necesidades, lo cual deja entrever la desigualdad y las duras condiciones de las mujeres madres y trabajadoras en El Salvador. El trabajo de las mujeres: no remunerado y mal pagado En El Salvador hay 957.000 mujeres dedicadas únicamente a las labores domésticas: de éstas, 835.500 son amas de casa y por ende no reciben pago, y por tanto no están contabilizadas en la categoría de "población económicamente activa", no cotizan a ningún sistema de pensiones, ni al Seguro Social, pues tanto El Salvador como otros países no reconocen el valor económico y social de las labores domésticas y de crianza. Asimismo hay otras 121.500 mujeres que son empleadas domésticas, que apenas reciben, en promedio, 111 dólares mensuales, un salario por debajo del salario mínimo aprobado por el gobierno, que oscila en torno a los 157 dólares al mes. El salario de las mujeres es inferior al de los hombres, sean obreras o empleadas de servicios o comercio: en promedio, el salario mensual de los hombres es de 260 dólares y el de las mujeres de 230, una diferencia de 30 dólares al mes. Como he mencionado anteriormente, en el mercado laboral salvadoreño muchas mujeres siguen realizando actividades tradicionales, asignándoles tareas que erróneamente se consideran "propias" de su sexo, como la enseñanza y el cuidado. El trabajo femenino es considerado menos cualificado y, por lo tanto, se le asigna un estatus inferior, lo que se traduce en una devaluación de las labores que desempeñan o los puestos que ocupan las mujeres, así como en la remuneración por estos trabajos que realizan las mujeres. Al no registrarse el trabajo reproductivo que realizan las mujeres en el ámbito doméstico y las pequeñas iniciativas productivas, los datos que existen sobre el trabajo doméstico no son exactos, asimismo los escasos datos que existen no reflejan la magnitud del problema en El Salvador. Por otro lado, la pobreza de las mujeres no es sólo un producto de factores materiales y del sistema económico, sino también está condicionada por factores más profundos, sociales, educativos, culturales y por tanto también económicos; de acuerdo con Isabel Fabián, representante de la Organización de Mujeres "Melida Anaya Montes", "La división sexual del trabajo, donde se asigna a las mujeres el cuidado de las hijas y los hijos así como la reproducción, menores oportunidades de educación para las mujeres, los trabajos inestables y mal remunerados, la doble y triple jornada de trabajo. Las mujeres estamos accediendo paulatinamente a los espacios públicos, pero por el contrario, los hombres siguen sin incorporarse a los espacios privados, sobre todo en el caso de los hombres de zonas rurales, donde impera, más si cabe, el machismo". BIBLIOGRAFÍA: - VALENCIA, Daniel, "Mapa de Pobreza posee limitantes, según FLACSO", en Elfaro.net. - DIGESTYC (Dirección General de Estadísticas y Censos) de El Salvador, Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, 2006. - Equipo Maíz, La Página de Maíz. Mujeres jefas de Hogar en aumento, 2007. - El Diario de Hoy, Ticos tienen el más alto salario mínimo, 2002. - FABIÁN, Isabel, Participación Política y Ciudadana de las Mujeres, Asociación Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes. El Salvador, 2006. - LAS DIGNAS, Boletina Informativa Las Dignas, 2006. El Salvador, 2006. - GUTIÉRREZ, Raúl, EL SALVADOR - Expertos ponen en duda nuevas estadísticas oficiales sobre reducción de la pobreza. Martes 26 de junio de 2007.