Pensamiento Crítico

La verdad sobre inmigración y delincuencia

Por Tom Barry | Revista SinPermiso. Traducción: Andreu Espasa. | 02 Marzo 2008
Las fuerzas anti-inmigración nos han estado martilleando de forma insistente sobre la peligrosa relación entre la inmigración ilegal y el aumento de crímenes violentos. Su único problema: los hechos no corroboran sus alarmistas afirmaciones. "Actualmente, la mayoría de los criminales más violentos son extranjeros ilegales", ésta es la idea principal que aparece en el informe político publicado por el Center for Immigration Studies, un instituto de Washington DC, que proporciona munición intelectual a las fuerzas anti-inmigración. Otro estudio del Center for Immigration Studies contiene una afirmación sorprendente sobre la relación entre delincuencia e inmigrantes: "En los últimos años, ha sido difícil evitar la percepción de que los inmigrantes, legales o no, están saturando este país con delitos graves." El Center for Immigration Studies no es el único que formula opiniones basadas en impresiones acerca de cómo son los inmigrantes ilegales. Sobre la base de la rumorología del miedo en lugar de los estudios científicos, grupos como el Center for Immigration Studies han logrado convencer a los medios de comunicación y a los ciudadanos estadounidenses que los inmigrantes indocumentados son criminales. Según una encuesta del National Opinion Research Center del año 2000, el 73% de los estadounidenses creen que los inmigrantes están relacionados indirectamente con la delincuencia. Pero, como en otros aspectos del debate sobre la inmigración, los hechos no corroboran la alarma. Se han realizado decenas de estudios nacionales para examinar la inmigración y la delincuencia, y todos ellos concluyen de la misma manera: los inmigrantes son más respetuosos con la ley que los estadounidenses. Según un estudio realizado por el Immigration Policy Center en el 2007, los inmigrantes, legales o ilegales, son considerablemente menos propensos a cometer delitos o a ser encarcelados que los ciudadanos estadounidenses. Ruben G. Rumbaut, coautor del estudio The Myth of Immigrant Criminality afirma, "La percepción errónea de que los inmigrantes, especialmente los inmigrantes ilegales, son responsables de mayores índices de delincuencia está profundamente arraigada en la opinión pública norteamericana y es sostenida por rumores mediáticos y mitos populares". Según Rumbaut, un profesor de sociología en la Universidad de California en Irvine, "Esta percepción no está apoyada empíricamente. De hecho, está refutada por la preponderancia de evidencias científicas". Un estudio del Imnmigration Policy Center demostró que: - Al mismo tiempo que la inmigración -sobre todo la inmigración de indocumentados- ha alcanzado o superado máximos históricos, las tasas de delincuencia han disminuido, especialmente en ciudades con un gran número de inmigrantes indocumentados, incluyendo ciudades fronterizas como El Paso y San Diego. - La tasa de encarcelamiento para los hombres nacidos en EE.UU. en el grupo de edad de 18-39 fue cinco veces superior a la de los nacidos en el extranjero, en los hombres del mismo grupo de edad. - Los datos del censo y otras fuentes muestran que por cada grupo étnico, las tasas de encarcelamiento entre los hombres jóvenes son más bajas para los inmigrantes, incluso entre aquellos que tienen menos estudios y están menos asimilados a la cultura norteamericana. Como señaló el estudio, el hecho de que muchos inmigrantes entren en el país ilegalmente es interpretado por las fuerzas anti-inmigración como un ataque al "imperio de la ley", reforzando así la falsa impresión de que la inmigración y la delincuencia están vinculadas. Una de las conclusiones más inquietantes del estudio del Immigration Policy Center fue que los niños inmigrantes y los inmigrantes con muchos años en el país son más propensos a convertirse en criminales que los inmigrantes de primera generación o de aquellos que llevan menos de 15 años en el país. En otras palabras, cuanto más asimilados estén los inmigrantes, más probabilidades tienen de convertirse en delincuentes, aunque todavía en tasas menores que las de los no inmigrantes. Las voces indignadas contra la inmigración dominan las discusiones en Internet con su virulencia y desinformación, incluso sosteniendo datos falsos para apoyar sus afirmaciones. Las fuerzas anti-inmigrantes recurrieron, por ejemplo, al "Informe estadístico sobre los inmigrantes indocumentados, 2006 (primer trimestre) INS/FBI", con su selección de alarmantes estadísticas sobre los inmigrantes ilegales y la delincuencia para demostrar que los inmigrantes indocumentados no sólo violan la ley entrando en el país, sino también quebrantan las leyes —con propensión a los delitos violentos—, después de establecerse en el país. Las estadísticas de este estudio circulan en sitios webs partidarios de las medidas restrictivas contra anti-inmigración. También aparecen rutinariamente en blogs y en los comentarios a artículos de páginas web. De hecho, no existe tal informe. INS, la agencia que supuestamente elaboró el informe, dejó de existir en 2003. Pero los hechos no dan la razón a aquellos que tienen la intención de demonizar a los inmigrantes indocumentados o "ilegales", en el vocabulario de los restriccionistas. ¿Cómo explican grupos como el Center for Immigration Studies el abismo entre sus opiniones y las estadísticas reales sobre la delincuencia y la inmigración? Center for Immigration Studies se pregunta la misma cuestión en un informe de 2001 ¿Por qué los estudios no establecen la relación inmigración-delincuencia cuando "tantas otras pruebas indican que son responsables de una ola de delincuencia organizada e individual?" En contra de su propio argumento dominante según el cual la delincuencia de los inmigrantes está aterrorizando a los estadounidenses, el Center for Immigration Studies sostiene que los delitos de la población inmigrante no salen a la luz pública, ya que se cometen dentro de la propia comunidad de inmigrantes. Además, los departamentos de policía tienden a evitar el cumplimiento de las leyes, cuando los inmigrantes están involucrados, porque la policía no es el organismo encargado de hacer cumplir la ley de inmigración. Tal como Heather MacDonald sostuvo en un informe publicado por el Center for Immigration Studies: "En las ciudades donde la delincuencia de estos malhechores ["extranjeros ilegales"] es más alto, la policía no puede utilizar la herramienta más obvia para detener a los mismos: su condición de inmigrante ilegal". El Center for Immigration Studies y otros think tanks restriccionistas sostienen que, dada su supuesta naturaleza penal, la mejor manera de resolver el problema de la delincuencia en ciudades como Los Ángeles es hacer redadas contra los inmigrantes ilegales. "La policía debe tener la posibilidad de informar y actuar sobre las infracciones de los inmigrantes, cuando ello contribuya a la seguridad pública", escribió MacDonald, un académico, en el conservador Manhattan Institute. Teniendo en cuenta las conclusiones de los estudios según las cuales los niños inmigrantes son más propensos a cometer crímenes que sus padres, el Center for Immigration Studies sostiene que nuestra sociedad debe erradicar de inmediato el problema deportando a los padres de los posibles futuros delincuentes. "Sobre el tema de la delincuencia, seguramente el mayor impacto de la inmigración está aún por venir", advierte Steve Camarota, director de investigación en el Center for Immigration Studies. La gran distancia entre los hechos y su percepción, entre realidad y ficción, era demasiado evidente en Iowa y New Hampshire durante las primarias presidenciales, en donde el temor de los inmigrantes ha hecho de la inmigración un tema principal de campaña, especialmente entre los republicanos. Oyendo a los candidatos y a los electores hablando contra la inmigración, se podría pensar que los inmigrantes estaban desbordando la frontera entre EE.UU. y México en su camino hacia Iowa y New Hampshire. Alimentada por grupos anti-inmigración, como la Federation for American Immigration Reform, que difunde documentos alarmistas sobre los supuestos impactos negativos de los inmigrantes en cada Estado, la fiebre restriccionista se ha extendido por todo el país. Ambos estados (Iowa y New Hampshire) tienen una proporción abrumadora de población blanca, con sólo una pequeña población de inmigrantes. Incluso de acuerdo con el cálculo elevado de FAIR, la población de inmigrantes indocumentados o "ilegales" no es superior a 55.000 en Iowa, ni a 15.000 en New Hampshire. Ciertamente, la inmigración es un tema que merece un debate público y debe formar parte del debate electoral. Pero los hechos, no el miedo y el temor irracional, deben informar el debate nacional sobre la política de inmigración. (**) Tom Barry es un reconocido analista que colabora en el Americas Policy Program del Center for International Policy.