Pensamiento Crítico

El debate económico en Cuba, en las páginas del diario Granma

Varios autores | Diario Granma, Cuba. | 23 Marzo 2008
Recientemente, el 14 de marzo, el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, ha publicado un artículo sobre la situación económica de la isla y sus eventuales salidas. Lázaro Barredo Medina, autor del trabajo, cree que hay que ser cautelosos en el tema de la doble moneda, aquella que sirve para pagar los salarios ordinarios y comprar artículos de producción cubana, y la otra, la llamada Peso Convertible, que se utiliza para adquirir bienes importados. Publicamos el artículo original y tres comentarios de los lectores del diario Granma publicados el 21 de marzo, y además, otros dos artículos de ese mismo día, que abordan los problemas en el sector agrícola y cómo se están resolviendo, y el desempleo en Cuba, con su paradoja que hay vacantes y al mismo tiempo, gente que no quiere trabajar. Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro Por Lázaro Barredo Medina Diario Granma La sed en el desierto genera espejismos y hacen falta más que oasis para calmarla. Observo con preocupación que algunas personas están a la espera de que el anuncio de determinadas medidas resuelvan de por sí, de ahora para ahorita, necesidades domésticas acumuladas, espirituales o que tengan un reflejo automático en el consumo. Una cosa será encarar el despeje de algunas medidas relacionadas con las llamadas "prohibiciones", como puede ser, por ejemplo, el acceso al turismo, la venta de equipos, y otra, digamos que el asunto de la doble moneda, donde debemos avanzar en su solución pero cuyas complejidades son enormes, o seguir creyendo que todo se puede dilucidar aumentando salarios sin contrapartida material. Como han pasado poco más de 20 años desde que se adoptó la política del turismo internacional, considero imprescindible recordar que la industria turística alcanzó su mayor desarrollo en la Revolución para facilitar el pleno acceso de los cubanos. La prioridad al turismo foráneo (aun cuando se han mantenido algunas capacidades para nacionales) fue el resultado de una situación crítica del país, que se asumió por la propia dirección revolucionaria a regañadientes y a sabiendas de que siempre generaría incomprensiones y resquemores. Pero no había otra alternativa y obedeció a hechos económicos incuestionables. Descalabrado el mercado natural que teníamos con los países socialistas y la Unión Soviética, recrudecida la guerra económica con nuevas medidas extraterritoriales yankis a partir de la ley Torricelli, junto a la obsesiva política de procurar nuestro aislamiento internacional, coyunturas que dieron paso a la severa crisis que hemos llamado periodo especial, ¿de dónde podía el país obtener de manera rápida más divisas para acrecentar los recursos que permitieran adquirir los bienes materiales indispensables, preservar en cierta manera la industria nacional y no renunciar a los planes de desarrollo, en momentos además que como nación exportadora de materias primas los precios internacionales han estado alterados constantemente? Junto a ello, estuvieron presentes además otras muchas consideraciones de limitación del acceso y entre ellas una de fuerza mayor: el deseo de evitar la desigualdad en una sociedad marcadamente igualitarista. Las circunstancias de este momento son diferentes y ese es el análisis que hoy quizás se esté ponderando con otra óptica más ajustada a la realidad. Ahora, "el pollo de nuestro arroz con pollo" se reduce a una ecuación matemática: no es posible esperar a que se resuelvan más necesidades si no se trabaja más, si no se produce más. Por eso es elemental comprender que la dirección del país no puede decir de hoy para mañana que desaparece la doble moneda, que tuvimos que adoptar como algo perentorio cuando empezamos a buscar fórmulas propias para remontar el momento más crítico y agudo del periodo especial. Si se despenalizaba la tenencia de divisas, si se daban pasos positivos en la relación con la comunidad cubana en el exterior y el envío de remesas, si se adoptaban formas de propiedad y empleo con la creación de las empresas mixtas y se ampliaba el marco de cooperación internacional en diversos sectores económicos, sociales, culturales y deportivos, era imprescindible contar con un peso convertible que tuviera cada vez mayor fuerza como moneda nacional, mucho más después que desterramos el dólar. No hay que ser experto para plantearse qué es lo que le da valía a una moneda, como no sea el valor productivo, de servicios o de otra índole financiera que la respaldan. En nuestro colectivo nos hemos planteado varias veces la hipótesis de qué pasaría si se dice que mañana desaparece la doble moneda. No hay que ser sabio para imaginarse que la gente arrasaría de inmediato con los mercados, ¿y después, qué? Indudablemente, lo esencial para que mejoren los servicios, para que mejore el consumo, es que haya productos y recursos. Y esos no caerán del cielo, surgirán del trabajo y que gane más salario el que más produzca. Y desgraciadamente hay un segmento no despreciable en nuestra sociedad que no tiene en el centro de sus inquietudes la mentalidad de productores, quieren vivir sin trabajar y consideran que meroliqueando lo van a tener todo a cuenta de los demás. Nuestro legítimo afán por vivir mejor estará siempre condicionado por el desarrollo económico que alcancemos. He ahí lo imprescindible de que la esfera productiva aporte más, con eficiencia y calidad y que evitemos el gasto de miles de millones de dólares en importaciones y así ayudar a recuperar la industria nacional. El grueso de lo que se vende en las tiendas en divisas no es de nuestra industria nacional, es importado: también la mayor parte de lo que se consume en los servicios turísticos es importado, hasta vegetales hubo que importar en un momento determinado en un embarque aéreo que un compañero llamó un día como el vuelo de la indignidad, y muchos olvidan que buena parte de lo que consumimos en nuestra subsidiada canasta básica familiar, proviene igualmente de las compras en el exterior y cada vez más caras. No menos importante es que la actividad presupuestada combata sin tregua la mentalidad gastadora que tenemos en muchos lugares y que es un despilfarro de recursos al no establecerse por las administraciones las normas de gastos elementales. Si uno se fija, en el discurso administrativo, salvo excepciones, no se escucha que en el centro de las preocupaciones esté la productividad del trabajo, los costos, el rendimiento, mientras en el ahorro siguen predominando la formalidad y el consignismo. Así no avanzaremos. Este carro tiene gasolina para rato, pero tenemos que halar parejo. La nación no puede seguir gastando tanto dinero y comprometer su balanza de pagos. Sería imperdonable que por nuestra inercia hipotecáramos el futuro. La gente comenta La correspondencia se multiplicó en los últimos días con llamadas telefónicas, cartas y mensajes electrónicos de muchos lectores en torno a la publicación el pasado viernes del comentario Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro. A partir de la diversidad de criterios y preocupaciones sobre los temas económicos, publicamos hoy tres opiniones, con las que se puede estar o no de acuerdo. Imperdonable Estimados compañeros de Granma: Es cierto que a ustedes les toca informar, pero pienso que otros debían partir lanzas y dar sus opiniones e ideas, sobre todo educativas, como lo que explicaron en el periódico del pasado viernes. No puede ser que dejemos solo a Raúl para hacer la necesaria labor educativa; ustedes saben bien lo que la población planteó, y por lo que a mí llega, hace falta mucha, muchísima educación económica... Insisto que funcionarios conocedores de finanzas, economía y el banco tienen que salir a explicar y hasta correr el riesgo de no resultar simpáticos. Los felicito, pero también aprovecho para reiterar que se tiene que hacer más por muchos otros. W. Rodríguez Desacuerdo Hace ya varios días leí en Granma un artículo en el que comentaba, entre otros un asuntos de interés, lo relativo a la posible eliminación de la doble moneda en Cuba. Cuando lo leí por primera vez no entendí lo que usted quería decir, pero luego de leerlo nuevamente y comentarlo en mi marco familiar llegué a la conclusión de que usted había hecho un enfoque que no es el que espera por lo menos una parte de la población que tenemos los pies sobre la tierra y que como nos ha dicho Raúl, no esperamos milagros. El comentario sobre el particular es que para dejar de existir en la práctica la doble moneda para la población, en lo empresarial no sería así, bastaría con decirse que usted puede adquirir productos en las Tiendas recaudadoras de divisa pagando con las dos monedas y punto. No habría ninguna crisis, nadie vaciaría las tiendas y así de sencillo dejamos de tener dos monedas. Si esto va aparejado a un fortalecimiento del CUP con la decisión de que el cambio sería a razón de 20 CUP por un CUC en lugar de los 25 que hay actualmente, mucho mejor, ya que esto significaría un aumento general de salarios para todo nuestro pueblo. ¿Qué pienso permitiría esto? Primero quitarnos de arriba la doble moneda y luego decidir si nos quedamos con los CUC (para mí mucho más confiables por su calidad) o con los CUP tradicionales. En el mundo ha sido práctica el cambiar la denominación de las monedas, así que no haríamos ninguna barrabasada. Lo hizo recientemente Venezuela. A mí nunca me ha mortificado que los detractores de la Revolución nos acusen de ganar 20 CUC al mes, pues siempre he ripostado con lo que Fidel nos ha enseñado: no pago vivienda, ni servicios de salud, ni escuela para mis hijos y recibo una canasta subsidiada por el estado, que aunque realmente no alcanza (sobre todo en provincias, no tanto en la capital), nos ayuda a sortear los gastos. Incluso podríamos recibir nuestro salario en ambas monedas, previo acuerdo sindical. En segundo lugar, y quiero que a esto le preste especial atención, nos ayudaría a comprender mejor los disparatados salarios que reciben los que tienen estimulación en CUC, que no es la mayoría de nuestro pueblo y de lo que se excluye la Educación y la Salud (para los que no han estado en misiones) respecto a otros que son estimulados con estas monedas en cuantías que superan, en muchas empresas, los 30 CUC mensuales. Además nos ayudaría a entender también por qué el flujo de trabajadores hacia esas labores, no siempre las más productivas ni las más necesarias, donde la dieta para salir fuera del municipio la reciben en CUC y en cantidades exageradas si se compara con las que recibimos los trabajadores del MINAZ o MINAGRI. No deseo cansarlo ni ocupar su tiempo con más argumentos. Pienso que como persona inteligente con lo que he escrito tenga suficientes argumentos para comprender el porqué discrepo del enfoque dado por usted al asunto. Muchas gracias. M. Terán Qué saber y qué hacer para no hipotecar nuestro futuro Me parece que el tema abordado en el artículo, Sería imperdonable que hipotecáramos el futuro, da en la diana de la temática que más se trata a nivel de pueblo, la situación económica del país, en respuesta a incertidumbres, perspectivas y medidas para "arreglarla" a partir de las medidas que se manejan por los "economistas" populares, que hay tantos como "politólogos" y "médicos", porque así somos los cubanos, que también sabemos más de pelota que los árbitros... Aunque yo encontré el artículo muy atinado y clarísimo en sus percepciones, me consta, porque hasta recibí una llamada de un familiar en el exterior que interpretó equivocadamente algo dicho en el artículo¼ que algunos tomaron el rábano por las hojas y no entendieron correctamente lo que hay que entender, en qué situación real estamos y cuáles son las perspectivas. Hay tendencia al facilismo, la banalidad, la superficialidad en el conocimiento y enfoque de la realidad nacional, en particular la situación económica. Por otra parte, es muy difícil, por la complejidad del tema y los términos que explican los problemas económicos, entender y conocer con palabras accesibles y comprensibles para el ciudadano promedio lo que está pasando y sobre todo, lo que puede pasar... Oigo repetidamente a los que opinan que hay que "desaparecer la doble moneda" pero sin que nadie me sepa decir qué quieren lograr con eso, cuál moneda es la que tiene o va a desaparecer, cómo se va a hacer para que no se produzca un verdadero descalabro económico... No me considero economista para aventurar fórmulas, espero que los expertos lo estén pensando y analizando muy bien y cuando las cosas sucedan, afecten lo menos posible a los menos favorecidos, pues estoy consciente también de que hay desigualdad y capas con diferente poder adquisitivo en nuestra actual sociedad. Otros hablan con ligereza de que "acaben de quitar la libreta, total para lo que dan", sin pensar lo que cuesta realmente comprar libremente un artículo de los que hoy se ofertan subsidiados y olvidando la protección que el Estado ha dado al pueblo con esa distribución equitativa... Al menos los productos que me ofrecen actualmente por la libreta los puedo adquirir con mi pensión de jubilada, lo que no puedo decir de los productos del agro o de las shoppings. Aprecio avidez por ver más bienes de consumo en las tiendas y me pregunto cual es el real poder adquisitivo de nuestra población, que continuamente se queja de que no tiene con que comprar esto o lo otro...no veo mentalidad de ahorro ni preocupación a pesar de lo que nos están alertando a diario, como la crisis económica internacional¼ Quiero sugerir a Granma que traten en otros artículos estos temas económicos que nos preocupan y afectan, qué consecuencias concretas, en nuestra realidad diaria y actual tienen ya o van a tener, los nefastos cambios derivados de la crisis de la economía mundial, para que tomemos mayor conciencia, adoptemos medidas a nuestro nivel, sepamos ya o lo que nos va a costar mas caro, o lo que no vamos a tener o lo que debemos cuidar y ahorrar¼ La idea esencial es exhortarlos a escribir más sobre estos tópicos especialmente tan polémicos. J. R. R. Sánchez Los problemas en la agricultura: limón, limonero, lo mío primero Por Freddy Pérez Cabrera Diario Granma Hace unos años, cuando Rigoberto Pérez conoció que Cuba debía comprar pimientos, tomates y otros productos del agro en el exterior para poder abastecer al turismo, no lo podía creer. Él, que ha dedicado toda su vida a labrar la tierra, se preguntaba una y otra vez cómo era posible que eso sucediera si aquí tenemos suelos bendecidos por la naturaleza. Esa constituyó una de las razones por las cuales este campesino santaclareño no dudó en incorporarse como trabajador de una casa de cultivo protegido en la Empresa de Cultivos Varios Valle del Yabú, a pesar de frisar los 75 abriles. Allí, entre las frondosas plantaciones de pimiento labora Rigoberto, orgulloso de producir hermosos ajíes para que el país no tenga que salir a comprarlos al exterior. "En cada ciclo, que puede durar alrededor de 150 días, yo puedo cosechar hasta cinco toneladas del vegetal, lo que demuestra la eficacia de esta forma de cultivo", asegura el incansable trabajador. Jorge Luis Tartabull, jefe del módulo de cultivo protegido y semiprotegido del Yabú, pondera esta forma productiva, dedicada en su mayor parte a la exportación en frontera y fuera de estas, lo que permite autofinanciar el proyecto y ahorrar al país importantes sumas de divisas. "Las siembras fundamentales en las casas de cultivos tapados son de tomate, pepino y pimiento; y en las semiprotegidas: berro, lechuga, acelga, remolacha, apio, zanahoria y perejil, entre otras", refiere el directivo. Esta empresa y La Cuba, de Ciego de Ávila, son las únicas de la Isla que han logrado materializar ventas por encima del millón de CUC. En el caso de la entidad villaclareña, el crecimiento ha sido sostenido. En el 2003 lograron vender 297 000 CUC y tres años después rebasaron el millón 32 000. Un reto de la entidad es garantizar la estabilidad de los suministros, para lo cual han concebido el escalonamiento de las siembras, de modo que haya ofertas todo el año con el apoyo de los frigoríficos, donde son guardadas algunas cantidades con el objetivo de que no falte en el verano, que es la etapa más compleja, añade Tartabull. Voluntad de integración Santiago Oliva Núñez, director de Agrotur en Villa Clara, reconoce que los problemas derivados del periodo especial conspiraron contra la voluntad de abastecer a la industria sin chimenea de productos frescos creados en el territorio, pero lo que más golpeaba eran las barreras en la mente de los hombres. "Era más fácil salir a buscar tomate, ajo, cebolla, pimiento y hasta lechuga al exterior que producirlas aquí. Esa era la mentalidad que imperaba en muchos directivos, tanto del Ministerio de la Agricultura como del Turismo", refiere Oliva. La necesidad de sustituir importaciones llevó a integrar todas las fuerzas y luchar por revertir esta situación. Para ello fue necesario emplear tecnologías y recursos, y, sobre todo, cambiar el concepto de que no se podía lograr ese objetivo, señala el funcionario. Tomás Vázquez Enríquez, delegado del MINTUR en el territorio, reconoce la sensible mejoría que ha experimentado el sector en materia de abastecimiento de productos derivados de la agricultura. "Aquí coordinamos todos los meses las necesidades de nuestras instalaciones, y un día a la semana nos sentamos los directivos del MINTUR y el MINAGRI para concebir las ofertas. Incluso, si es imprescindible una fruta, un vegetal o un cárnico, por citar un ejemplo, que no exista en el territorio, a través de Agrotur o Frutiflora se gestionan en otra provincia y llega en tiempo a la instalación", explica Vázquez. Hoy más del 80% de lo que consumen las instalaciones turísticas es de producción nacional, refiere el delegado del sector en la provincia, algo que hace unos años parecía imposible. A pesar de los avances en la sustitución de importaciones, persisten las insatisfacciones de uno y otro lado. Urge elevar la calidad de algunas ofertas para que sean competitivas; el embalaje y la presentación de las muestras deben ser reconsideradas, teniendo en consideración que el cliente siempre busca lo mejor y paga por recibir un buen servicio. Aún quedan renglones como el ajo, la cebolla, algunos cárnicos y el limón, entre los más significativos, que se adquieren en el exterior porque los creados aquí no tienen la calidad necesaria o no se producen en las cantidades requeridas. En materia de frutas, el déficit más revelador es el de la fruta bomba, una de las más demandadas, la que no siempre llega a su destino con las condiciones idóneas para su consumo, debido a que los clientes la compran madura y en ese estado es más propensa a adquirir hongos. Hoy existe una voluntad en el país para solucionar estos problemas. Al respecto, Santiago Oliva pone como ejemplo la experiencia de Villa Clara para sustituir las importaciones de ajo a partir de la entrega de un paquete tecnológico a campesinos de los municipios de Camajuaní, Ranchuelo y Cifuentes, los que comprometieron sus cosechas con el Estado. Y así existen otros programas para ubicar en el lugar que le corresponde a la producción nacional, con la idea de aportar al turismo, que significa incrementar esa vital fuente de ingresos en divisas, para garantizar otros planes de la economía y necesidades de la población, pero también con el objetivo de crear bases para tener mucho más en el Mercado Agropecuario. Desempleo en Cuba: más plazas que desvinculados Por Alberto Núñez Betancourt Diario Granma Puede parecer una paradoja, pero más bien se trata de la complejidad que caracteriza a una gran urbe: Ciudad de La Habana presenta un índice de ocupación de un 78% de su población económicamente activa empleada, y una tasa de desocupación de un 3%. Pero esas cifras no pueden dejar complacencia. Sobre todo cuando uno conoce que hoy día existen más plazas en oferta que cantidad de desvinculados del trabajo. Estudios recientes realizados por funcionarios de la Oficina Nacional de Estadísticas señalan que un 20% de la población de la provincia en edad laboral no trabaja. A juicio de Odalys González López, directora de Trabajo en la capital, la contradicción fundamental se da en que actualmente las plazas vacantes existentes abarcan todas las categorías laborales. Partimos —explica— de que todos los empleos son dignos y en el presente se revisan los sistemas de pago de cada uno de ellos, pero llama la atención que más allá de los puestos en servicios comunales, construcción y agricultura, permanecen sin ocuparse otros considerados de más calificación. La respuesta repetida en el momento del pesquisaje realizado por trabajadores sociales de "no trabajo porque no me pagan bien", "mi mamá y mi papá me mantienen" o el "negocio¢ me da más", invita a meditar. ¿Cómo resolver el complejo problema de la doble moneda y el desarrollo del país sin producir ni elevar la calidad de los servicios? Durmiendo mañanas y estando "ociosos" en las aceras y portales no es el camino. Duele pensar que el Estado se esmera en brindar, sin límites, niveles educacional y de instrucción a los individuos y luego la sociedad no recibe la adecuada compensación de buena parte de estos. Solo un ejemplo: de los 17 610 graduados de la enseñanza técnico-profesional en Ciudad de La Habana el pasado año, 3 015 no se presentaron a la ubicación determinada y un número cercano a 200 se retiró del puesto de trabajo a los pocos meses de iniciarse en él. El hecho se hace más lamentable si tomamos en cuenta que la capital posee una fuerza de trabajo calificada. Entre la población económicamente activa, el nivel medio superior representa el 54,2%, mientras el superior alcanza el 19, 4%. Al cierre de enero se reportaba un total de 3 494 técnicos de nivel medio sin trabajar. Entre tanto 7 301 plazas relacionadas con la economía esperan en los centros laborales, y así en otras especialidades. En cuanto a obreros, el Ministerio de la Construcción en la Ciudad demanda unos 6 000, número que con seguridad se multiplicaría si nos proponemos darle un impulso real a la construcción y el mantenimiento de viviendas, y asumirlo con personal propio. La historia del insuficiente número de capitalinos en sectores como la educación, la construcción y la policía, se repite ahora con los choferes necesarios para cubrir los ómnibus metropolitanos que comienzan a reanimar el transporte en el territorio. Llama la atención que ante tal reclamo, ni siquiera buenas ofertas se completan. La plaza de choferes de ómnibus articulados concibe un salario básico de 315,00 en moneda nacional, con un monto adicional si se cumple con el plan de viajes y de recaudación y otros requisitos, así como por concepto de antigüedad en la función. Además de recibir 13,00 CUC. Odalys y Arián Piñero Álvarez, subdirector de empleo en Ciudad de La Habana, coinciden en la necesidad de eliminar trabas establecidas por organismos e instituciones que impiden otorgar plazas por no cumplir un requisito perfectamente soluble a partir de una oportunidad de superación y de habilitación una vez empleada la persona. Los especialistas entienden que si se crean condiciones y motivaciones, el número de empleados crece, porque entre los desvinculados, alrededor de un 45% realiza gestiones para trabajar, lo cual indica que la realidad no es apocalíptica. A los renuentes al trabajo, porque plantean que son remunerados de manera insuficiente, cabe preguntar: ¿puede lograrse productividad con varitas mágicas? Para estos, y como principio general, tendrán que idearse fórmulas que hagan del trabajo una necesidad imperiosa. Aquellos que exigen resultados sin aportar desconocen el tremendo desafío por sustituir importaciones, sobre todo en el terreno alimentario, pues el constante aumento de los precios de estos productos en el mercado internacional llevó a nuestro Estado a erogar más de 1 000 millones de dólares durante el año 2007. Una vez más está planteado el dilema ¿quién llegó primero: la gallina o el huevo? En este caso todo está claro. Tiene que llegar primero la fuerza ocupada para luego impulsar la producción, mejorar los servicios... Entonces, en el terreno, y no desde las gradas, resolveremos los esenciales problemas económicos y financieros que nos agobian. Si no se trabaja, y se hace bien, nunca será posible.