Pensamiento Crítico

Rodney Arismendi y los estudiantes

Por Anna Lidia Beltrán Marín | Cuba Siglo XXI. | 23 Marzo 2008
La juventud universitaria latinoamericana ha tenido una actuación determinante en los diversos momentos históricos del continente, desde la Reforma de Córdoba hasta la generación de la protesta y la revolución. La lucha por la autonomía de la educación pública y por la participación estudiantil en el gobierno ha sido significativa en la historia del movimiento estudiantil. La participación estudiantil en consejos o claustros universitarios se remonta al siglo XIX. Pero, fue solo con el establecimiento y consolidación del ideario de la Reforma Universitaria, que ésta alcanzó su real significación: es decir, el valor del cogobierno en el marco de una concepción de Universidad fuertemente comprometida con la realidad social, en el ámbito de una intención política transformadora de la realidad. En las primeras décadas del siglo XX se fortaleció el movimiento estudiantil, comprometido con las luchas populares del siglo, y como actor protagónico de las principales conquistas educacionales. El Congreso Internacional de Estudiantes Americanos, realizado en 1908 en Montevideo, marcó el comienzo del futuro programa de Reforma Universitaria y fue un factor fundamental en la consolidación de un movimiento estudiantil de carácter latinoamericano, participaron más de un centenar de delegados de países latinoamericanos, y de España. Se abordaron cuestiones relacionadas con: reivindicaciones por la participación directa de los estudiantes en el gobierno de la institución; la autonomía universitaria; el concurso docente; cursos libres; la propuesta de extensión universitaria, la que daba cuenta del nacimiento de un movimiento estudiantil fuertemente ligado a los trabajadores; lo que fue definido por un delegado peruano como: "sustituir el profesionalismo de levita por la blusa de obrero". El carácter latinoamericano de la lucha estudiantil por la Reforma fue fundamental en la consolidación de una corriente transformadora que sacudió a las universidades del continente de sus vestigios coloniales. La insurgencia estudiantil de Córdoba fue sin dudas un acontecimiento histórico clave en el inicio de luchas universitarias, pero fue también, producto de un proceso que tuvo sus antecedentes en el Congreso de 1908. El Manifiesto de Córdoba expresa la consolidación del ideario de la Universidad Latinoamericana. Entre sus principales postulados se encuentran: la autonomía del poder político y confesional; el cogobierno, que sacude el autoritarismo presente en las universidades del continente; la defensa de producción de conocimiento desde una perspectiva latinoamericana; en contraposición con universidades que habían nacido y crecido mirando a Europa; y la convicción de poner la Universidad al servicio del pueblo. La lucha del movimiento estudiantil por la autonomía y el cogobierno, estuvo enmarcada en un ideario latinoamericano que implicaba una clara opción, el fuerte impulso de los gremios estudiantiles de proyectos de extensión universitaria, experiencia que buscaban plasmar en la práctica la concepción de Universidad comprometida con la causa popular. El movimiento estudiantil uruguayo El Centro Ariel, fue durante la década del '20 el principal encargado de impulsar la lucha por la Reforma, acercando al movimiento estudiantil al movimiento sindical. Se caracterizó por impulsar proyectos de extensión universitaria, y gestar las Universidades Populares. En 1929 se fundó la Federación Estudiantil Universitaria uruguaya (FEUU), hecho fundamental para la unidad del movimiento estudiantil, que se consolidaría al siguiente año, en el Congreso Nacional de Estudiantes, cuyo tema central fue la Reforma universitaria, y finalizó con el establecimiento de un programa político que guiaría a los estudiantes uruguayos en las luchas del siglo, y que sintetizaba los ideales de la Reforma: autonomía, definida como: "independencia administrativa, pedagógica y financiera" respecto al gobierno nacional; cogobierno, entendido como participación directa y paritaria de los estudiantes en el gobierno de la Universidad; integración de la clase trabajadora a la Universidad mediante ayuda económica, becas, etc.; extensión universitaria; elección de los docentes por concurso, participación estudiantil en los tribunales, y provisión de los cargos docentes por un máximo de cinco años; carácter antiimperialista de la FEUU, y compromiso con el movimiento sindical. En este congreso se aprobó la implementación de una red de Universidades Populares, que acometieron programas de alfabetización, formación en idiomas, filosofía, y problemas nacionales e internacionales. Alcanzaron a miles de trabajadores en Montevideo y también en el interior, y funcionaron desde 1931 a 1942, sin decaer incluso cuando la dictadura de Terra. El contexto socio-político en el que Rodney Arismendi (1913-1989), arriba a Montevideo y comienza su actividad como dirigente estudiantil, en la preparatoria de Derecho, se caracterizó por el auge creciente del movimiento estudiantil universitario, hecho que propició la madurez de sus reflexiones sobre las potencialidades del estudiantado como fuerza motriz de la revolución. La toma de la facultad de Derecho (1930) marcó el comienzo de lo que denominó: segunda Reforma Universitaria, pues a su juicio, la primera fue la del 18, la toma de la facultad significó el derrumbe del último reducto de una Universidad aristocratizante, los primeros planteamientos de la exclaustración de la cultura, de democratización de la enseñanza. Participó en la fundación del primer movimiento-inmediato a la toma de la facultad-; el primer movimiento revolucionario de inspiración marxista, la Asociación Estudiantil Roja, lo que le propició buscar los caminos que posteriormente lo definirían como estudiante y como revolucionario. Así nació el ala revolucionaria dentro del movimiento estudiantil y con ella Lucha Estudiantil el primer periódico de inspiración marxista que apareció en el movimiento universitario uruguayo. Durante la década del ’50 toma nueva fuerza la lucha por la Reforma. En 1951, el gobierno promueve un proyecto de ley que reglamentaba la dependencia directa de la Universidad al poder político partidario. El movimiento estudiantil respondió con una huelga histórica, que terminó con la inclusión en la Constitución, de la autonomía universitaria, en ella participaron junto a la FEUU los estudiantes de secundaria, y el movimiento sindical. Los años siguientes fueron de elaboración y discusión en el seno de la Universidad de un proyecto de Ley Orgánica, proceso que culminó en 1958, año en que la FEUU impulsa, junto a los estudiantes de secundaria y el movimiento sindical, una huelga en defensa de la Ley Orgánica de la Universidad. Todo el proceso de discusión en el Parlamento estuvo signado por jornadas multitudinarias en las calles, con enfrentamientos policiales, y una firme unidad de todo el movimiento popular en defensa de la ley. Fue ésta una huelga victoriosa que terminó con la aprobación de la Ley Orgánica. La crisis estructural y económica generó el avance hacia una peculiar situación revolucionaria caracterizada por la madurez y la ampliación de la conciencia democrática y antiimperialista, donde las nuevas generaciones se van planteando el camino de la revolución y el socialismo, se incrementan las organizaciones de izquierda. Es la etapa preparatoria del XVI Congreso del Partido Comunista de Uruguay (PCU), que una vez efectuado, constituyó un proceso de examen teórico de la sociedad uruguaya, a la luz del marxismo, se tratan de definir los caminos para la construcción de un frente antiimperialista y democrático, se proyecta la unidad de la clase obrera con los campesinos, las capas medias, los intelectuales, todo ello en el contexto latinoamericano. Arismendi se desempeñaba como secretario del PCU en Montevideo, en su opinión, maduraban ya en la cabeza de algunos de los militantes la idea de la unidad en la diversidad del proceso revolucionario latinoamericano. Sus ideas acerca de la revolución continental se van desplazando del reconocimiento explícito de los aportes teóricos del marxismo, en este sentido, hasta un nivel de concreción donde dichos aportes, son replanteados a partir de las exigencias de las condiciones reales. En el marco de la elaboración de estas concepciones, analiza la situación de la Universidad, y el rol de los universitarios en el proceso revolucionario uruguayo y continental. Los '60 estuvieron marcados por una intensa movilización en contra del autoritarismo creciente que llegó a su máxima expresión con el pachecato; y en defensa de la autonomía universitaria constantemente amenazada por este autoritarismo. Los trabajos: Encuentros y desencuentros de la universidad con la revolución (1965); Sobre la insurgencia juvenil (1968); Conversación con los jóvenes (1970) y el discurso pronunciado en la Cámara de Representantes, cuando en esta se discutía la Ley de de elecciones universitarias: Hay que rendir Homenaje a esta Universidad, a sus autoridades y a su estudiantado ardiente y combativo (1968), sistematizan la problemática de la lucha de clases, refiriéndose, muy especialmente a los sectores juveniles. En su condición de líder partidista sostiene diversas conversaciones con los estudiantes, tal es el caso de la conocida conferencia Encuentros y desencuentros de la Universidad con la revolución en la que realiza un análisis de la historia del movimiento universitario latinoamericano, y se refiere a la Universidad como institución del Estado, que responde a los intereses de la sociedad en el marco de la cual se desarrolla y enriquece a partir de las propias exigencias sociales, a través de sus relaciones económico sociales y su carácter clasista, cuya misión es formar técnicos y científicos según las necesidades del desarrollo social, entendiendo éstas de un modo históricamente concreto. Entre 1967- 1968, retoma sus reflexiones sobre los problemas de la Universidad y su rol en la lucha por la emancipación nacional y regional. En su intervención en homenaje a ésta institución reconoce que ésta, se inserta en la problemática general del país, en lo relacionado con la continuidad de las mejores tradiciones, en la lucha por la libertad, por la superación teórica de los profesionales, en la aplicación de la ciencia a los problemas de la sociedad y señala que la insurgencia universitaria, es parte del gran movimiento liberador que recorre los pueblos de América Latina. Se refiere a las conquistas de las Universidades desde la Reforma de Córdoba y apunta que la insurgencia latinoamericana nace de la crisis profunda de la estructura de nuestra sociedad, de la dominación y la frustración del destino de la patria por la presencia del imperialismo norteamericano. La insurgencia universitaria, es parte del gran movimiento liberador que recorre los pueblos de América Latina. En la mesa redonda La Universidad y la Revolución hace referencia a la participación estudiantil en la revolución, a los conflictos que la Universidad ha tenido con los regímenes establecidos, afirma que ésta interviene en la lucha por la libertad, la independencia, y la defensa de las tradiciones democráticas. El Movimiento estudiantil fortalecido en las luchas por la autonomía universitaria, aumenta su organización, su combatividad, crece, se enfrenta al régimen dictatorial, ocurren fatales sucesos como el asesinato del estudiante Liber Arce. Ante el auge revolucionario se incrementa la represión: se militarizan los gremios en conflicto, se destituyen dirigentes sindicales, se toman medidas que anulan las libertades personales, aumenta la violencia policial. La enseñanza, es considerada como una amenaza subversiva a las nuevas generaciones. El gobierno elimina la autonomía de las organizaciones estudiantiles, e implanta la Ley de enseñanza. En el 68, los estudiantes se vuelcan decidida y masivamente a la lucha contra la política de la clase dominante, sensibilizados por el deterioro de una situación que compromete su presente y su futuro, estimulados por las luchas de otros sectores populares y por el acontecer internacional en el cual, los jóvenes, han estado en el centro de importantes acontecimientos, lo que marca una nueva etapa en la historia del movimiento estudiantil: la incorporación masiva a la confrontación política con las orientaciones de la clase en el poder. Esta peculiar coyuntura es producto histórico de dos elementos: las experiencias de la lucha estudiantil manifestadas en los combates de los ’60, y la maduración teórica de sectores del movimiento, resultado del trabajo político de los militantes. Arismendi señala los siguientes rasgos de la rebelión estudiantil: movimiento de la compleja evolución que, puntuada por altibajos y desvíos lleva al estudiantado al encuentro de las fuerzas y los problemas del movimiento revolucionario, del que se ha convertido en parte inseparable. Afirma que el centro de la problemática estudiantil debe estar en responder a aquellas interrogantes que se presentan como trabas para convertir e impulsar cada lucha, en aporte permanente al proceso de liberación. Los factores que han motivado esa rebelión en Uruguay son: avance de la crisis económico-social; deterioro de las condiciones de participación política de incidencia en la estructura de poder; desprestigio en aumento de los partidos tradicionales; quiebra del batllismo como la "ideología uruguaya"; ampliación de la lucha sindical más allá de la clase obrera, la adopción por otros sectores y capas de sus métodos y formas de lucha; desarrollo de una central sindical, que posibilita una actividad orgánica y da una efectividad a cada lucha particular que no tiene en otros países las luchas estudiantiles; alcance de las luchas antiimperialista (especialmente Cuba y Viet Nam); ampliación del movimiento político juvenil; ampliación del dominio imperialista; difusión del marxismo en el país y a escala mundial, hecho que en América Latina fue favorecido por la Revolución cubana. En 1970, fue intervenida la Enseñanza Secundaria, se destituyeron las autoridades que habían sido electas por los docentes. La represión llegó incluso a la Universidad, la que fue intervenida, se les exigió a los profesores y estudiantes una declaración de fe democrática, lo que provocó la renuncia masiva de los docentes. Las presiones ejercidas marcaron la particular situación revolucionaria de esta institución, incluso después de la caída de la dictadura y durante el proceso de restauración se evidencian secuelas: la inestabilidad educativa que ha desembocado en autoritarismo y la inseguridad ideológica. El proceso de deterioro de las instituciones, vivido dramáticamente por una sociedad que con lentitud dejó de tener fe en ellas, culminó con el Golpe de Estado que las Fuerzas Armadas protagonizaron el 27 de junio de 1973, disolviendo las cámaras legislativas y asumiendo, bajo la cobertura del presidente, la totalidad del poder público hasta febrero de 1985. Los 12 años de la dictadura militar estuvieron signados por la represión de todas las fuerzas políticas, el encarcelamiento de todos los dirigentes sindicales y la prohibición de la actividad gremial a obreros y empleados, y por la expulsión de los funcionarios públicos, especialmente los docentes, sospechosos de cualquier inclinación izquierdista. En la conferencia pronunciada en el Seminario de Estudiantes Latinoamericanos Moscú (1979) Conversación con los estudiantes latinoamericanos, Arismendi enfatiza que el continente americano es un continente en revolución en el que se plantea cada día la necesidad de cambios revolucionarios, cuya tendencia general se hizo irreversible a partir del triunfo de la Revolución cubana, y es el resultado de una gran revolución, en la que se entrelazan la lucha antiimperialista y las tareas democráticas de la revolución. Analiza además, el proceso histórico independentista en América Latina desde el siglo XIX, y plantea que hay un elemento común: la reafirmación del rompimiento con el sistema de opresión que significa el imperialismo mundial, proceso en el que ha intervenido el movimiento estudiantil, en estrecho vínculo con la clase obrera; destaca el renacimiento, con otra proyección social y política avanzada, de la consigna "obreros y estudiantes, unidos y adelante", otra vez presente, desde 1958, en las grandes movilizaciones del pueblo uruguayo. Entre las limitaciones y dificultades que se presentaron a la realidad estudiantil, se pueden mencionar: las trabas-derivadas de su propia estructura y composición- que el movimiento estudiantil encuentra para transformar las experiencias vividas por el en conciencia acumulada (tradición). La cual tiene como reverso la ausencia de un nivel mínimo de homogeneidad, lo que agrava la carencia mencionada. Y el tema de las formas de expresión de las luchas estudiantiles, la naturaleza de las mismas. Así como saber conjugar el rasgo antes señalado con las urgencias generales de lucha, incluso más allá de las coyuntura favorables. Es decir, entender el importante hecho de que la acción revolucionaria se construye diariamente). Lo anterior lleva a otros temas del movimiento: el sorteo del papel de la "ideología revolucionaria", actitud que persiste entre el grado de maduración teórica de algunos sectores estudiantiles y las insuficiencias del resto. En otro plano es el retardo respecto al desarrollo de las luchas del movimiento estudiantil. En consecuencia, Arismendi planteaba que la labor consiste en desarrollar y extender la maduración teórica a zonas del movimiento cuasi vírgenes, en cuanto a ésta significa apoyo y desarrollo a una práctica avanzada; y por la otra en el surgimiento e impulso de nuevas formas de lucha y de acción, que enriqueciendo la realidad estudiantil y universitaria permitan, en su conjunto el avance del movimiento. A modo de conclusión Los actuales escenarios en la región, presentan retos sustantivos a las luchas de los movimientos sociales y a las fuerzas políticas identificadas con las luchas populares. Es el momento de avanzar hacia nuevas formas de lucha que articulen enérgicamente, los diversos sectores. En ese sentido se hace necesario el rescate del pensamiento de aquellas personalidades que desde disímiles posiciones abordaron esta problemática. Las principales concepciones de Arismendi sobre las particularidades del movimiento estudiantil uruguayo y latinoamericano son: • La Reforma de Córdoba, fue un movimiento estudiantil que abogó por la democratización de la cultura, por la autonomía y la representación estudiantil; • La insurgencia estudiantil latinoamericana, nace de la crisis profunda de la estructura de esta sociedad, de la dominación y la frustración del destino de la patria por la presencia del imperialismo norteamericano. • La insurgencia universitaria, es parte del movimiento liberador que recorre los pueblos de América Latina. La vigencia del legado arismendiano se confirma en su aporte a la militancia revolucionaria uruguaya y latinoamericana, las repetidas ediciones de sus obras dedicadas al tema de la insurgencia juvenil, validan el significado de su visión acerca del carácter de la participación juvenil en la lucha de clases, y la necesidad de la conjunción de obreros y estudiantes como requisito para logra la liberación; así como la importancia de que los partidos comunistas posean un proyecto que permita incorporar al movimiento estudiantil a la revolución. (** Ponencia en la IV Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI".