Pensamiento Crítico

A tropezones por la<br>América Nuestra

None | 12 Febrero 2006

Madres de la Plaza

Por Raúl Zibechi, diario La Jornada, México

La reciente decisión de la Asociación Madres de Plaza de Mayo de poner fin a las anuales Marchas de la Resistencia estampa en negro sobre blanco los desafíos que los movimientos sociales enfrentan ante el nuevo escenario político en América Latina. Hebe de Bonafini, presidenta de Madres, señaló que "ya no tenemos un enemigo en la casa de gobierno y por eso no reconocer el momento político que se está viviendo es un error". Fue más lejos: "Estamos obteniendo revoluciones por el voto democrático en toda Sudamérica sin derramar sangre, pero sobre la sangre derramada por miles y millones". Hebe, fiel a su trayectoria, sigue mostrando un fino olfato para detectar los virajes políticos.

La decisión de Madres fue contestada por otros organismos de derechos humanos que argumentan que, pese a los indudables avances registrados por el gobierno de Néstor Kirchner, sigue habiendo torturas en comisarías, redadas y detenciones arbitrarias de jóvenes pobres, y la protesta social sigue siendo duramente castigada. Línea Fundadora, el otro sector de las Madres, separado de la organización original en 1986, recordó a las presididas por Hebe que "los 30 mil desaparecidos tienen que ver con la deuda externa que se está pagando". La mayor parte de la izquierda partidaria rechazó también la decisión de Madres.

Sin embargo, nadie en su sano juicio puede acusar a Hebe y a las Madres de estar bajando los brazos. Pocos grupos y pocas personas pueden esgrimir la biografía de Hebe y sus compañeras. Comenzaron la ronda de los jueves en la Plaza de Mayo en abril de 1977, en el pico del genocidio que perpetraba la dictadura de Videla. Se las denominó "locas", porque nadie comprendía aquel extraño coraje despojado de todo cálculo político, capaz de desafiar y poner a la defensiva a un régimen asesino. Pagaron con sangre y desapariciones. La perseverancia y potencia de sus acciones –que resonaron afectivamente en los rincones más inesperados– les abrieron con el tiempo un lugar en el corazón de los argentinos. Y del mundo. Desafiaron la soledad. Quien pasara por la plaza los jueves a las tres de la tarde podía contemplar un pequeño círculo de mujeres rodeadas de indiferencia y agresividad: no pocos las insultaban y salivaban por "antiargentinas", cuando el país entero tenía ojos y oídos sólo para el Mundial de Futbol de 1978.

Con el fin de la dictadura las Madres intensificaron y ampliaron la protesta. En la década de los 80 fueron un puente entre generaciones. Por Madres pasaron miles de jóvenes que se formaron como activistas junto a estas amas de casa que no hablaban de ideología sino de afectos. Cuando la dictadura invadió las islas Malvinas (1982) desafiaron el carnaval chovinista con un lema memorable: "Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también"; y cuando un grupo armado intentó copar el cuartel de La Tablada (1989) afrontaron la histeria fascista –ante la que claudicó la mayor parte de la izquierda– exigiendo respetar la vida de los detenidos.

¿Quién puede darle lecciones de dignidad a las Madres? Un minúsculo grupo de octogenarias jugó un papel decisivo el 20 de diciembre de 2001, al poner el cuerpo (siempre ponen el cuerpo) ante las balas y los caballos de la gendarmería. Golpeadas con saña, su gesto electrizó aquella jornada empujando a miles de jóvenes a seguir su ejemplo, llevándose por delante al represivo gobierno de Fernando de la Rúa. En el acierto o en el error, Hebe siempre fue ella misma: pensamiento y acción autónomos, anclada en la cultura popular, esa misma cultura que las llevó a enarbolar como símbolo de su lucha el pañal–pañuelo que recuerda a sus hijos. Ahora no son pocos los que recuerdan alguna pifia célebre de Hebe, como el apoyo a los atentados del 11 de septiembre. Otros esbozan el terrible adjetivo de "traición". Pero los críticos están dejando pasar una doble oportunidad: las Madres fueron una de las primeras organizaciones que hicieron política desde abajo, por fuera de las instituciones. Y no por eso fueron ni menos políticas ni menos eficientes. Enseñaron, por medio de hechos, otra forma de hacer.

Por otro lado, la decisión de Madres y el discurso de Hebe colocan al movimiento social ante la ineludible necesidad de procesar un debate acerca de las relaciones con los nuevos gobiernos progresistas. Kirchner es el resultado de un importante ciclo de protestas, de la potencia de unos movimientos que ahora oscilan entre la sumisión al gobierno y la repetición de formas de acción que los debilitan. El MTD de Solano, un grupo piquetero radical donde los haya, hace tiempo dejó de cortar las rutas porque entiende que ahora los desgasta más a ellos que a sus adversarios.

El desconcierto lleva a muchos a repetir machaconamente discursos y métodos intemporales que no hacen sino extenuar a los movimientos, profundizar su aislamiento y agotar sus potencialidades. Aceptar que un ciclo ha terminado y debe dar paso a algo diferente choca con las inercias y resistencias de quienes creen posible una acumulación lineal de fuerzas. La llegada de sectores progresistas a los gobiernos de la región debería ser una buena noticia y, en todo caso, es poco realista pensar que nada ha cambiado.

El nuevo escenario pone en jaque las formas de acción centradas en la demanda al Estado; cuando los nuevos gobiernos hacen concesiones sin necesidad de movilización, ¿salir a la calle tiene el mismo sentido? La dialéctica demanda–concesión –centrada siempre en la relación con los estados– puede dar paso, como muestran los movimientos más creativos, a dinámicas más autocentradas que profundizan la construcción de mundos nuevos y la acción política no institucional. Supone, además, ir más allá de la simple relación causa–efecto. Requiere arriesgar, experimentar, sin la menor certeza acerca de los resultados. Todo esto impone romper los viejos moldes. "Los marcos mentales también son prisiones de larga duración", nos recuerda Braudel. En este trayecto incierto el camino de 28 años de Madres es, fuera de duda, fuente de inspiración, renovación y radicalidad.

El mundo solidario, 2006

Por Boaventura de Sousa Santos, Doctor en sociología del derecho por la Universidad de Yale; profesor titular de la Universidad de Coimbra, Portugal. Traducción: Ruben Montedónico

El Foro Social Mundial (FSM) de 2006 es policéntrico: se realiza en tres continentes. Acaban de tener lugar los encuentros africano (Bamako, Malí) y americano (Caracas, Venezuela), y en marzo próximo se realizará el asiático (Karachi, Pakistán). La idea original era realizar los tres foros simultáneamente, pero el terremoto que recientemente asoló Pakistán obligó a su aplazamiento. El FSM de Bamako, en el que participaron cerca de 20 mil personas, reveló una capacidad más de Africa para, a pesar de todas las dificultades, establecer relaciones internacionales que permiten dar proyección a las perspectivas de ese continente, no sólo sobre los problemas propios, sino también acerca de los del mundo. Merecieron especial atención los temas de seguridad y paz, deuda externa, modelos de desarrollo, acceso a la tierra y al agua, la lucha de las mujeres contra las muchas formas de discriminación (violencia doméstica, destrucción de los mercados locales, VIH /sida). El foro de Bamako puso en claro que los problemas que afligen a Africa no son sólo producto de las relaciones injustas entre el Norte y el Sur; se deben también a los gobiernos nacionales corruptos y autoritarios. A la luz de la experiencia de Bamako se puede prever que el FSM de 2007 (en un solo acto), a realizarse en Nairobi (Kenya), será un éxito, y que tal como el de Mumbai (India), en 2004, contribuirá a ampliar aún más la globalización solidaria de los pueblos del mundo contra el neoliberalismo, la guerra imperialista y la degradación ambiental.

En el FSM de Caracas participaron unas 100 mil personas, siendo particularmente significativas –por el número de integrantes y el de sesiones de trabajo organizadas– las delegaciones de Colombia, Brasil y Estados Unidos. La gran participación de organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales estadounidenses fue una de las novedades más sobresalientes de este foro. La presencia destacada de la activista contra la guerra en Irak Cinthia Sheehan –que erigió en su momento una carpa de protesta frente al rancho de George W. Bush en Texas– simbolizó la integración de las fuerzas progresistas estadounidenses –hasta ahora relativamente aisladas– a la lucha continental y mundial por una sociedad más justa y pacífica. Por las mismas razones debe destacarse la Plataforma Sindical de las Américas, elaborada por la Organización Interamericana de Trabajadores.

El FSM refleja siempre el contexto político de la región en la que se lleva a cabo. Fue así en Bamako y también en Caracas. En este último caso, ese contexto se reflejó en tres niveles. Primero, en la prominente lucha contra el imperialismo económico y militar de Estados Unidos. Nunca como hoy Washington tiene tantas dificultades para relacionarse con tantos países del continente. El proyecto continental de libre comercio (ALCA), promovido por la Casa Blanca, quedó enterrado (tal vez, definitivamente) en Mar del Plata, donde tuvo lugar la última reunión cumbre interamericana (noviembre de 2005). Mientras Estados Unidos recurre a tratados bilaterales de libre comercio con los países más pobres del continente (los alquitas, como les llama Hugo Chávez), Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay y Cuba van desarrollando un proyecto alternativo de integración regional. No quedan dudas acerca de que América Latina es hoy el hilo delgado del imperialismo estadounidense.

En segundo lugar, el contexto regional orilló a muchos debates sobre la onda de gobiernos democráticos de izquierda que permean el continente, cuyas manifestaciones más recientes son la elección de Evo Morales en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile, las que se podrían acrecentar en un futuro próximo con la relección de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil y la elección de Andrés Manuel López Obrador en México. No se trata de una izquierda, sino más bien de varias izquierdas que tienen en común el respeto por el juego democrático, su afirmación de autonomía en relación con Washington –tanto en el plano económico (rechazando el ALCA), como en el político, con una práctica exterior no alineada– y la búsqueda de una integración regional endógena, tanto económica como política y cultural. Se está ante diferentes agrupamientos políticos a partir de una matriz que podemos designar como socialdemócrata desarrollista. Recorren, cada cual, las muy diferentes institucionalidades, desde la socialdemocracia europea, pasando por el programa asistencial brasileño Bolsa Familia (para abatir el hambre y la miseria) hasta las "misiones" venezolanas. No crean estamentos estructurales de cohesión social del tipo de las vigentes en la Unión Europea, pero procuran que la integración regional combine solidaridad con ventajas económicas. Por eso cambian servicios y bienes (por ejemplo, petróleo por vacas preñadas o servicios médicos) fuera del mercado capitalista. Esta onda y estas nuevas institucionalidades suscitan un conjunto renovado de cuestionamientos acerca de las estrategias de los movimientos sociales y, en especial, sobre las articulaciones de éstos con los gobiernos y los partidos progresistas. Desde la autonomía radical de los zapatistas hasta la opción de sacrificar la autonomía a cambio de eficacia derivada de la adhesión a un programa político victorioso, son posibles muchas posiciones intermedias; por ejemplo, la de la cooperación autónoma y confrontativa del Movimiento de los Sin Tierra.

En tercer lugar, el contexto regional se reflejó en el foro por la presencia del presidente Chávez. La sumatoria de sus intervenciones señala que el mandatario se dirigió a los participantes durante cerca de seis horas. Pienso, sin embargo, que no se puede deducir aquí que por eso Chávez haya manipulado el foro: fue escuchado con agrado porque muchos activistas individualizaron en sus palabras los objetivos de la lucha por la que siempre pelearon. Pero los más veteranos no dejaron de pensar que si el mandatario venezolano parece ser el salvador en 2006, ya lo mismo había sucedido con Lula en 2003 y es natural pensar que sea sucedido por otro líder en 2007 o 2008, en tanto la lucha continúa. Donde Chávez se equivocó fue en tomar partido, en su primer discurso, en un debate interno del FSM, a favor de quienes pretenden transformar el foro de espacio abierto de encuentro en actor político global más eficaz o, inclusive, tal vez, en una nueva internacional. Pienso que Chávez tuvo conciencia del malestar creado no por su posición, sino por la interferencia misma. Por eso, de seguro, en el último discurso no se cansó de alentar la autonomía del foro.

Bamako y Caracas fueron en las últimas semanas los rostros de la sociedad civil global en lucha por la paz y la justicia social.

«No veo mal que Chávez se quede una o dos décadas»

Richard Gott, el periodista que entrevistó al Che Guevara en Cuba y en 1967 fue el primero en reconocer su cadáver, es ahora, en dos libros, biógrafo de Hugo Chávez, y habló con Página/12 sobre el fenómeno.

Por Darío Pignotti, diario Página/12

Entre el jueves y ayer Hugo Chávez celebró dos efemérides de distinto signo, al menos en apariencia. El 2 de febrero conmemoró siete años como presidente constitucional y el sábado, el 14 aniversario de la que él denomina "rebelión" y otros definen como golpe de Estado fallido contra el ex presidente Carlos Andrés Pérez. El 9 de octubre de 1967 en Bolivia Richard Gott, que había entrevistado a Ernesto Guevara en Cuba, fue el primer corresponsal extranjero que reconoció el cadáver del guerrillero asesinado unas horas antes. El mítico ex corresponsal del diario The Guardian sigue el proceso bolivariano desde sus orígenes. Y como la vida del líder bolivariano no cabe en una biografía, Gott ya ha escrito dos: A la sombra del Libertador, de 2000, y Hugo Chávez, la revolución bolivariana (según una adaptación del título en inglés), lanzada el año pasado.

–Alguna vez Chávez dijo que temía un magnicidio. ¿Es posible?

–Los cerebros que en EE.UU. pudieran estar analizando esa hipótesis la descartarían porque no les traería los objetivos que ellos buscan. Pienso que si Chávez es asesinado una masa indignada saldría a la calle y haría de Venezuela un país ingobernable, eso no le conviene tampoco a la derecha. Ellos no quieren que pase como en Colombia en 1948 cuando fue asesinado el líder (Jorge Eliecer) Gaitan y se comenzó una guerra civil que lleva medio siglo. Tal vez sea posible no un magnicidio y sí un proceso como el que ocurrió en Colombia cuando el M19 (guerrilla) dejó las armas, se presentó en elecciones y decenas de sus candidatos y sindicalistas fueron asesinados.

–¿La desaparición de Chávez acabaría con el experimento bolivariano?

–Yo creo que si eso hubiera ocurrido hace algunos años el proceso hubiera desaparecido, pero hoy me parece difícil, hay mayor identificación del pueblo con el proceso y también hay algunos hombres que pueden tomar la conducción, aunque no tengan el mismo liderazgo de Chávez. Mi impresión es que con el correr de los años se habrá formado una generación de nuevos chavistas, que son los adolescentes y jóvenes que se están formando a través de la "Misión Robinson" y otras campañas de educación y politización de masas, que están actuando hasta en el último rincón de los barrios populares.

–¿Y la relación Chávez–Castro?

–Empezó muy temprano, en diciembre de 1994, después de ser liberado por su participación en el golpe de 1992 y cuando a Chávez se lo veía con recelo en la izquierda latinoamericana. Chávez había viajado a La Habana para conferenciar sobre Bolívar y al llegar al aeropuerto lo sorprende Fidel, que estaba increíblemente bien informado de lo que ocurría en Venezuela. Pero la alianza entre ambos se estrechó después del golpe de 2002. En estos últimos años la presencia de profesionales cubanos ha crecido notablemente, Chávez les ha abierto las puertas, ellos cuentan con plena libertad de acción.

–¿Es pertinente comparar a Chávez con Castro?

–Fidel es heredero de un sistema comunista soviético muy duro, en Cuba no hay sociedad de consumo ni libre empresa. En Venezuela las cosas son muy diferentes, Chávez no plantea la ida a una economía estatizada, aunque sí quiere establecer industrias de base con peso estatal. Chávez no tiene problemas en convivir con el capitalismo, pero quiere dar impulso a la burguesía nacional que aquí no la hay como en Brasil, por ejemplo.

–Chávez parece dispuesto a permanecer en el poder tantos años como Fidel.

–No veo mal que Chávez se mantenga en el poder durante una o dos décadas, en eso es como Fidel.

–¿Eso no puede acabar en un personalismo extremo?

–No lo veo así, además esa dinámica no sólo depende del chavismo, también depende de una oposición que está atomizada y parece más dispuesta a participar en conspiraciones que en el juego político.

–¿Son los militares el verdadero partido de Chávez?

–Chávez tiene una justificada resistencia al sistema de democracia representativa fundamentada en el sistema tradicional de partidos, un sistema que dominó aquí durante 40 años cuando el poder se alternaba entre socialdemócratas y socialcristianos. Ahora se está montando un régimen de democracia participativa donde los militares actúan como una organización que, de algún modo, es un partido que responde a Chávez.

–¿Los militares le son verdaderamente leales?

–Creo que en estos momentos lo son. Es interesante cómo Chávez se conduce con los militares. Les habla a los superiores pero también a la tropa, que tiene una formidable admiración por él. Los militares están gradualmente recibiendo una formación política similar a la que se imparte a gran parte de la población, además hay muchos militares que están participando de los proyectos sociales del gobierno. Hoy por hoy, gracias a la depuración de los viejos cuadros superiores, es casi imposible organizar un golpe contra Chávez, por lo menos en el Ejército. Los posibles golpistas son generales que no tienen mando de tropa, ellos pueden hablar lo que quieran pero sin eco en la milicia. En general, los militares son favorables a este proceso por dos grandes razones. Primero, la política antiimperialista que toca en el sentimiento nacionalista y segundo la estrategia bolivariana hacia América latina: ya hace un tiempo que los militares venezolanos están visitando a sus colegas de la región, para contar lo que pasa aquí. Diría que los militares, en general, se han chavizado.

–¿Incomodan a los militares las milicias de civiles?

–Yo creo que eso, aunque en cierto modo quite el monopolio de la fuerza al Estado en el sentido convencional; también está aceptado por ellos porque los militares participan de esos programas. Es obvio que serán ellos quienes van a controlar a quién se le entrega cada arma.

–Sin el petróleo, ¿sería viable la revolución bolivariana?

–El paro petrolero organizado por sindicatos de trabajadores (fines de 2002, comienzos de 2003) en arreglo con las cámaras empresariales fue un hecho definitorio, ya que hizo visible la dependencia del gobierno del petróleo para impulsar cualquier estrategia de cambio. Finalmente, el paro fue derrotado y todo dio un cambio radical. Antes PDVSA era un isla, era una compañía muy yanquizada: aunque era estatal desde 1975, sus gerentes actuaban con mentalidad privada, evadían impuestos, favorecían a compañías extranjeras, etcétera. Después del paro, el gobierno quitó a esa casta y tomó el control y gracias a ello controla todo aquel dinero que antes iba a cualquier parte y, además, el excedente por el aumento de petróleo. Hoy por hoy, en Venezuela pasa algo único en Latinoamérica: el Estado tiene recursos extraordinarios para aplicar sus políticas. Hoy aquí sobra el dinero.

Un enigma que se llama Humala

Por Carlos Noriega, desde Lima para Página/12

Ollanta Humala, de 43 años, saltó a la fama cuando siendo comandante de un batallón militar acantonado en la frontera con Chile se sublevó en el año 2000 contra el agonizante gobierno de Alberto Fujimori (1990–2000). La sublevación no llegó a nada, pero tuvo una gran cobertura mediática y se convirtió en el inicio de su carrera política. Dado de baja y después reincorporado al ejército, fue agregado militar en París y Seúl, hasta que en diciembre de 2004 fue pasado a retiro. En pocos meses se convirtió en el favorito para las elecciones de abril. Favoritismo que, sin embargo, ha perdido en los últimos días a manos de la derechista Lourdes Flores.

Consultado por Página/12, el politólogo Carlos Reyna señaló que "Humala no es de izquierda, lo suyo es un nacionalismo militarista y un neopopulismo que inclusive es de derecha, porque hace girar toda su prédica alrededor de su figura de militar". "La izquierda básicamente se define –agrega Reyna– por su cuestionamiento al modelo neoliberal y por una clara defensa de los trabajadores. Si bien Humala cuestiona el modelo neoliberal, en el sentido de defender los recursos naturales o promover la industria nacional, en su discurso no hay nada que se refiera a la defensa de los derechos de los trabajadores, que han sido eliminados en las últimas dos décadas, ni a la promoción de una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones del Estado. Si aplica el nacionalismo elemental que propone, Humala podría hacer una alianza con los grandes capitales nacionales para desplazar a inversionistas extranjeros, sin tener en cuenta la situación de los trabajadores. Finalmente, Mussolini y Hitler también fueron nacionalistas."

Una opinión diferente tiene el historiador Nelson Manrique, quien le señaló a este diario que, "en tanto se declara contra el sistema, Humala se pone del lado de la izquierda; es una opción de izquierda, aunque ciertamente no es la izquierda clásica. Si bien es cierto que los planteamientos de Humala son muy vagos, lo real es que está ocupando el espacio de la izquierda". Sin embargo, Manrique coincide con Reyna en que Humala representa "un nacionalismo militarista, con un componente autoritario". Humala ha declarado su admiración por los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, pero Manrique recuerda que "en el Perú no existen partidos ni movimientos indígenas organizados, como hay en Bolivia, y su asociación de Humala con lo indígena es más declarativa que orgánica"; para Reyna, Humala se parece más al depuesto ex presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez, que a Morales o Chávez. "Estoy convencido –asegura Reyna– de que si Humala llega al gobierno terminará como Lucio Gutiérrez. Yo diría, incluso, que ya ha sido cooptado por la derecha. Si gana las elecciones, será un gobernante más de derecha".

El gobierno Lula fracasó en la Reforma Agraria

Por José Juliano de Carvalho Filho, profesor de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad de São Paulo (USP). Trabajó en la elaboración del Plano Nacional de Reforma Agraria y es dirigente de la Asociación Brasileña de la reforma Agraria (ABRA). O Globo. Traducción: Comitè de Suport al MST de Barcelona.

Controversia sobre números no es ninguna novedad cuando se trata de reforma agraria. Quien sigue la política agraria en Brasil debe recordar varias situaciones donde este hecho ya ocurrió.Le ha llegado el turno al gobierno Lula

En el gobierno Figueiredo, a finales del periodo dictatorial, hubo controversia sobre los números de la reforma. En aquella época, finales de 1984, se anunció oficialmente la emisión del millonésimo documento de títulos de tierra. El gobierno de entonces apuntaba este hecho como una evidencia de que estaba en curso en el país el mayor programa de reforma agraria del mundo.

Los periódicos publicaron varios análisis. Me manifesté al respecto en un artículo publicado por la Folha de São Paulo en la época: El millón de títulos anunciados se refieren a una serie de documentos, entre los que se incluyen títulos de propiedad definitivos para agricultores sin tierra, para posseiros que ya ocupaban la tierra y títulos con derecho a ocupación provisional. Evidentemente, la llamada mayor reforma agraria del mundo, y de los militares, no se realizó. Es necasario también recordar lo óbvio, o sea, los movimientos sociales fueron perseguidos y reprimidos en este periodo negro de la historia.

En diciembre de 1995, primer año del gobierno FHC, el presidente de la República afirmaba en la prensa haber conseguido cumplir la meta de la campaña, asentando más de 40 mil familias. El MST cuestionaba los números oficiales, presentando el número de familias asentadas en 1995 como inferior a 15 mil. De acuerdo con el movimiento, la diferencia se debía al hecho de que FHC, para llegar a la meta de 40 mil familias asentadas en aquel año, sumó títulos de regularización fundiaria de procesos que venían de gobiernos anteriores y, también, títulos de posseiros. Para el MST, la meta anunciada por el gobierno se refería a 40 mil nuevas familias que serían sentadas.

Durante la campaña para la reelección, siempre para engrosar sus supuestos realizados, el entonces candidato FHC afirmaba en la página web del Incra: Brasil está realizando la mayor reforma agraria en curso del mundo. En la televisión, en la propaganda oficial, un actor famoso anunciaba: Una familia es asentada cada cinco minutos.

El segundo mandato, marcado por la llamada reforma agraria de mercado de FHC, desmontó conceptos y condiciones para una distribución fundiaria efectiva. Dos lineas de actuación norteaban el gobierno. Por un lado, la agresividad en la implantación de la política fundiaria, el anuncio de medidas y números, siempre, con razón, contestados. Por el otro, con la connivencia de los medios de comunicación, la crítica contínua a los movimientos sociales, sobretodo, el MST con el objetivo de descalificarlos, enflaquecerlos y criminalizarlos. Esta otra mayor reforma agraria en curso en el mundo tampoco no se llevó a cabo.

Llegamos al gobierno Lula. En un principio hubo una esperanza en la concretización de la deseada reforma agraria. Fue encomendada una propuesta de Plano Nacional de Reforma Agraria (PNRA). Su objetivo era desencadenar el proceso tan necesario de cambio estructural en favor de la población vulnerable al modelo vigente y revertir el proceso de concentración fundiaria.

La propuesta no se aceptó. En su lugar, el gobierno anunció el II PNRA. Más tímido en sus metas, significó el abandono de la pretensión de instalar un proceso de cambio de la absurda estructura agraria brasileña. A pesar de todo, hubo colaboración por parte de los movimientos en el sentido de acordar con el gobierno un conjunto de metas que significasen una política fundiaria aceptable.

Nueva frustración

El 22 de diciembre pasado, después de anunciar que la meta anual había sido superada, el gobierno emite una nota en respuesta a la crítica recibida del MST por carta en octubre, durante la Asamblea Popular, en Brasilia. Entre otras afirmaciones, dice que Brasil superó la meta de asentamientos prevista en el II PNRA... el mejor resultado de reforma agraria de toda la historia. Rebate además las contestaciones del MST afirmando que el Movimiento hace una crítica liviana e intenta establecer un debate con el gobierno sin ninguna seriedad.

El análisis de los datos disponibles confirma la crítica al gobierno. De las 127,5 mil familias consideradas asentadas en 2005, sólo el 45,7 % lo fueron en áreas de reforma agraria. El 54,3 % restante se refiere a asentamientos o reordenación de asentamientos en tierras públicas. Los datos también muestran que gran parte de los asentamientos se crean en áreas de frontera agrícola, siguiendo el comportamiento de gobiernos anteriores. El geógrafo Bernardo Mançano, de la USP, con las informaciones del Banco de Datos de la Lucha por la Tierra, prueba que en los tres años de gobierno Lula sólo un 25 % de familias fueron asentadas en tierras expropiadas.

La reforma agraria en el gobierno Lula no tiene capacidad para alterar la estructura fundiaria. Los únicos resultados positivos se refieren al Pronaf (Programa Nacional de Fortalecimineto de la Agricultura Familiar), lo que es poco para sustentar la afirmación de que la reforma agraria de calidad está siendo realizada. Lo que aún diferenciaba el gobierno Lula de los demás era su postura en relación a los movimientos sociales. Ahora, ni esto. Su política es inócua al latifundio. No afecta al monopolio de la tierra.

Una nueva situación, una nueva izquierda, una nueva estrategia
Las ilusiones reformistas no mueren solas
Por Valério Arcary.
El autor es militante del Partido Socialista Dos Trabalhadores Unificado (PSTU) y miembro del consejo editorial de la revista marxista Outubro. El texto completo puede leerse en portugués: (www.pstu.org.br/). Traducción de Ernesto Herrera para Correspondencia de Prensa. Rebelión

El fin de la influencia dirigente del PT, sea cual fuera el resultado de las elecciones del 2006, abrirá una etapa política nueva porque llevará al poder a un gobierno más débil que todos los que hubo en Brasilia desde la caída de Collor. Los procesos políticos en Brasil, no lo olvidemos, son lentos. Pero la posibilidad en un futuro inmediato, de canalizar vía el calendario electoral el desgaste acumulado entre los sectores organizados, disminuirá. El régimen de dominación democrático ¿podrá, todavía, tener estabilidad social y política, si la crisis debilita cualitativamente a la CUT, la UNE y el PT? Admitiendo la posibilidad de un segundo mandato, cuando la perspectiva de una recesión mundial es muy probable ¿Lula conseguiría mantener la paz social? Un PT en la oposición, luego de una derrota de Lula ¿podría cumplir el mismo papel que en los años noventa?

Estas preguntas remiten a la cuestión decisiva, o sea, saber si estamos o no caminando en la dirección de una situación revolucionaria.

Parece una ironía de la historia, pero no se puede dejar de observar que cuando el capitalismo brasilero crecía con tasas significativamente elevadas, como en los años sesenta y setenta, la burguesía recurrió a la dictadura, acosada por la onda de entusiasmo que la revolución cubana alimentó. En las últimas décadas, que coinciden con cuatro elecciones presidenciales sucesivas - un record para los padrones brasileros - la economía capitalista brasilera perdió su impulso de desarrollo, disminuyeron las concesiones a las masas y no ocurrieron reformas. El año 2005 pasará a la historia brasilera como el año del colapso del PT: una crisis que se manifiesta en el "mensualón", pero que tiene como telón de fondo la incapacidad de realizar reformas progresivas, incluso cuando se beneficiaba de una fase de crecimiento mundial.

Por el momento, la perspectiva del calendario electoral parece ser suficiente para encuadrar el malestar social. Las incertidumbres en las encuestas son una señal de un margen de imprevistos mayores. ¿Cuándo el humor de las masas se transformará en exasperación? Es importante considerar que el colapso del PT no fue detonado por una onda de movilizaciones de masas contra Lula. Pero, si es verdad que los batallones organizados entre los trabajadores no quisieron la caída de Lula, no es menos significativa, también, la revolución mental que muchos millones están realizando. Una expectativa de un cuarto de siglo se derrumbó. La crisis mortal del PT no significa que Lula no pueda tener una votación importante en el año 2006. No podrá, sin embargo, continuar siendo el Partido que detentaba un casi monopolio de la representación política de la clase trabajadora. La fascinación que el PT despertaba entre los activistas más audaces o más capaces, y el encanto que el liderazgo de Lula –aún perdiendo tres elecciones seguidas– alimentaba en el país, desaparecieron. Un enorme espacio político se abrió y será duramente disputado. El PMDB fue destruido durante el gobierno de Sarney, pero por eso ni dejó de existir y ni de tener muchos votos. Todavía es un gran partido parlamentario, aunque sin ninguna identidad política y con una fuerza regional residual.

En tanto, las ilusiones en la reforma del capitalismo sólo podrán ser superadas por la experiencia práctica de la insolvencia del reformismo, y la comprobación de que los métodos revolucionarios son superiores y, por lo tanto, más eficaces. Sólo el fracaso del reformismo llevará a la conciencia a retroceder a un nivel de sobrevivencia individual o el descreimiento en la acción colectiva. La determinación revolucionaria de lucha sólo podrá afirmarse a través de un gran ascenso. Uno de los mayores peligros abierto por la crisis del PT es caer en la tentación de reeditar el proyecto - sea intentando depurarlo o replicándolo desde afuera – manteniendo el mismo programa reformista, y conservando las mismas tácticas. En pocas palabras, preparándose para las elecciones, aunque diciendo lo contrario, y no para las luchas que vendrán.

Políticas sociales compensatorias son insuficientes para mantener el orden

La priorización de la acción directa sólo es coherente cuando se trabaja con el pronóstico de que vendrán grandes luchas, y se elige un terreno. Si la previsión es de que la economía mundial podrá tener todavía un ciclo largo de expansión, que la demanda de exportaciones permitirá un crecimiento de Brasil, que las políticas compensatorias mantendrán un apoyo mayoritario al gobierno, sea petista o tucano, que los sectores organizados no irán más allá de luchas defensivas, la estrategia revolucionaria aparece como un catastrofismo.

La socialdemocratización del PT en Brasil solamente puede ser comprendida, plenamente, inclusive su adhesión al ajuste fiscal neoliberal y la revelación de un fondo ilegal de decenas (o centenas) de millones para financiar campañas electorales del 2002 al 2004, si se la ubica en una perspectiva más amplia. La izquierda latinoamericana, salvadas algunas excepciones, rompió con toda la tradición marxista, en verdad, rompió hasta con su pasado. Puede haber sido las presiones de ascenso social, combinadas con la restauración del Este, o las ilusiones campistas de que la URSS era una retaguardia estratégica. Lo que no se puede disimular es que el destino de las organizaciones nacionalistas guerrilleras en Nicaragua, en El Salvador o en Uruguay, no fueron menos desalentadoras que el PT: FSLN, FMLN, Tupamaros siguieron la misma dinámica. De puntos de apoyo a la lucha popular, se transformaron en "caballos de Troya" dentro de los movimientos sociales.

En los años setenta, la socialdemocratización del PCI en Italia fue la antesala del eurocomunismo, la primera etapa del transformismo que culminó en la adhesión al programa de la Tercera Vía. Uno de los peligros de la forma, admitamos, pintoresca o bizarra de la bancarrota del PT - desmoralizado por el "mensualón", el alquiler de lemas electorales, los dólares de asesores parlamentarios, las conexiones con los paraísos fiscales, su financiamiento por monopolios capitalistas – es que oscurezca las lecciones más estratégicas de la derrota del proyecto que definió como eje político ordenador de la acumulación de fuerzas a la institucionalidad, o sea, el "método alemán" que citaba Rosa Luxemburgo.

En América Latina, la decadencia económico-social tiene dimensiones continentales y un significado de consecuencias históricas, incluso si consideramos que Brasil consiguió preservar su condición de sub-metrópoli atrayendo, comparativamente, más inversiones - y favoreciéndose de la desindustrialización de Argentina y la región andina – y disminuyendo la desigualdad. La economía capitalista mundial perdió, hace tres décadas, el impulso de la pos-guerra. La restauración capitalista no abrió una etapa de prosperidad como anunciaban los entusiastas de los ajustes neoliberales. Por el contrario, Rusia vive todavía hoy las secuelas de una contracción de su PIB, de tal proporción que la destrucción sólo podría ser comparada a la de una guerra.

En el último ciclo de crecimiento entre 1992-2000 - que ya fue moderado comparado con las décadas de los años cincuenta y sesenta – solamente Estados Unidos se beneficiaron por el proceso de acumulación del doble déficit comercial y presupuestario, un proceso solamente posible en función del lugar del dólar en el mercado mundial, mientras que Europa y Japón andaban al costado. El 2005 quedará como el año en que el mundo miró, asombrado, a París arder. Las políticas sociales focalizadas se han revelado insuficientes para preservar, indefinidamente, el orden del régimen democrático. Tal vez sea un atrevimiento de nuestro mirar pretender, desde Brasil, un país de la periferia, buscar una nueva explicación para un proceso que fue internacional, y ya tiene una dimensión histórica. Pero por otro lado, la crisis de los regímenes democráticos en América Latina tal vez nos ayude a ver, anticipadamente, lo que se puede estar diseñando como una verdadera tendencia internacional.

La coartada de la relación de fuerzas desfavorable

Volvemos de nuevo al tema de la relación política y social de fuerzas, y a la proyección de que expectativas alimentamos en relación al futuro. ¿Inestabilidad mayor o menor de los regímenes democráticos en los próximos años? La argumentación que pretende justificar el fiasco del gobierno Lula como producto de una relación de fuerzas internacional adversa, o del reflujo en Brasil, no tiene sustentación. El gobierno Lula sucumbió delante del imperialismo y de la burguesía brasilera como producto de una estrategia política conciente. No triunfó ninguna revolución socialista en el mundo, después que Estados Unidos fue derrotado en Vietnam, pero de allí no se puede concluir que la dominación imperialista se ejerce, actualmente, en las mismas condiciones de la situación reaccionaria de diez años atrás. El foco más agudo de la resistencia a la dominación imperialista, en ese intervalo fue el Medio Oriente. Pero los gobiernos cómplices del ajuste recolonizador en América Latina se desgastaron hasta el límite del desmoronamiento, al punto de que varios expresidentes - Salinas de Gortari, Menem, Cubas Grau, Fujimori – fueron presos o se encuentran prófugos.

Los marxistas polemizaron hasta el cansancio sobre los criterios para inferir las relaciones de fuerzas. Existieron, grosso modo, dos grandes campos. Los que priorizaban los factores objetivos, como el porcentaje de trabajadores afiliados a los sindicatos, la influencia de las publicaciones socialistas, las votaciones en las elecciones, y hasta la proporción de trabajadores asalariados sobre el total de la población económicamente activa, y los que valorizaban los factores subjetivos, como el nivel de actividades sindicales de las masas, la disposición de lucha para las huelgas y manifestaciones.

El primer criterio de la apreciación de la relación de fuerzas siempre fue indiscutible para todos, la mayor o menor estabilidad del régimen burgués de dominación. Si consideramos la evolución política de América Latina, en los últimos años, parece incontestable que los regímenes democráticos vieron a sus instituciones seriamente cuestionadas por las movilizaciones de masas en varios países. Ya vimos que diez presidentes no complementaron sus mandatos. La argumentación de la relación de fuerzas adversas ha sido la coartada de los que pretenden justificar las increíbles políticas reaccionarias del gobierno Lula - como el ajuste fiscal todavía más severo que el gobierno Cardoso, la liberalización de los transgénicos, el envío de tropas a Haití, entre otros – explicando que no es posible otro camino. Ya habían explicado las espantosas alianzas electorales porque, supuestamente, no había otro camino. El financiamiento de las campañas electorales por los monopolios era necesario, también, porque al final, no había otro camino. El fatalismo se transformó en una doctrina política.

Agregaban los defensores de Lula, que la expresión máxima de la relación de fuerzas desfavorable sería la caída del padrón de vida de los trabajadores, incluso en los países imperialistas. El desempleo crónico, la caída de los salarios medios, la reducción de los servicios públicos de educación, salud, previsión social, entre otros indicadores, serían la demostración de fuerza del Capital. Entre los innumerables criterios de medida de la relación de fuerzas, la imaginación marxista nunca había esgrimido el alarmante argumento del padrón de vida de los trabajadores. Admitamos que puede ser justo acusar a los marxistas "de todo", menos de la falta de imaginación. Cuando el capital fue capaz de hacer concesiones a los trabajadores afirmaba su fortaleza, no su debilidad. Es justamente porque la economía capitalista mundial está en crisis crónica de larga duración, que los márgenes de negociación entre los países del centro y de la periferia, o entre las clases de cada país, se reducen. La previsión de caída del padrón de vida medio de las masas, reafirma el pronóstico de una mayor inestabilidad de los regímenes democráticos, cuando se agote la actual fase de crecimiento del ciclo.

Las presiones que explican la adaptación a la democracia burguesa

Por último, miremos el fondo del pozo sin miedo ni vértigo. El calendario electoral del régimen democrático burgués ejerce, hace por lo menos cien años, una fuerza de presión terrible sobre las organizaciones revolucionarias. En Brasil, cada dos años hay elecciones, y se crea la ilusión de que se puede cambiar la vida cambiando el partido que está en el gobierno.

En mayor o menor medida, la agenda de las organizaciones que reivindican el proyecto socialista se adaptó a la preparación de las elecciones: adaptación a las exigencias jurídicas de la legalización, levantamiento de fondos, elección de candidatos, utilización de la televisión, formación de comités de apoyo, elección de diputados, control de gabinetes, traslado de cuadros, y todo lo demás que viene después con la necesidad de renovación de mandatos. Son rarísimos los partidos que consiguen sobrevivir a esas presiones. Ninguna organización, ni aquella que muchos consideran la más revolucionaria del Siglo XX - el bolchevismo ruso - pasó incólume la prueba de la democracia burguesa en los breves meses que separaron febrero de octubre de 1917. O sucumbirían, o se dividirían, o surgirían luchas políticas tremendas en su interior.

Estas presiones son complejas. En primer lugar, están las presiones del Estado. La democracia invita a los partidos a esperar su hora de llegada al poder acumulando votos. Son los partidos que gobiernan. Pero, la tradición marxista defiende que las organizaciones socialistas no aspiran el poder para sí. Los revolucionarios se educan en el desapego de todos los cargos, antes y después de la revolución. Ese fue el ejemplo de los comuneros, de Lénin y de Trosky. Su vocación es ser instrumentos útiles de formación y centralización de liderazgos para que los trabajadores construyan el poder obrero y popular. Son los trabajadores que imponen su voluntad y deben gobernar, y los revolucionarios defenderán sus propuestas en los órganos que las masas reconocen como los suyos.

Después, están las presiones que vienen de las propias bases sociales de la izquierda revolucionaria. En una situación no-revolucionaria, la mayoría de los trabajadores y de la juventud no desea una revolución. No tienen disposición para acciones revolucionarias, porque están dominadas por el miedo. La mentalidad de las masas se construye a partir de experiencias defensivas, en el terreno de las luchas de clases por reformas que disminuyan su sufrimiento, sin un desafío frontal del sistema. Su universo de referencias es una tradición política heredada y una experiencia precedente. La lucha por la revolución exige, por lo tanto, el combate de las ilusiones de que las reformas son posibles. Pero, no se refutan ilusiones solamente con argumentos. No hay forma de superar las ilusiones en la colaboración de clases, sino luchando por las reformas que serán, en la mejor de las hipótesis, victorias parciales y efímeras. Sólo las lucha por reformas podrán probar que no son posibles las conquistas duraderas.

Los revolucionarios deben luchar por reformas, mucho más seria e incansablemente que los reformistas, para demostrar que no defienden otros intereses que el de las propias masas. No defienden la revolución porque son exaltados o irascibles. La revolución es necesaria porque sin la lucha por el poder, no es posible avanzar contra la propiedad privada. En eso se resume el combate socialista: la lucha por el poder de los trabajadores para destruir el Capital y socializar la riqueza. Sin embargo - ironía de la vida - estas conquistas son solamente transitorias y pasajeras para las masas, pueden permitir a los líderes importantes triunfos: posiciones al frente de sindicatos y cargos parlamentarios que son menos provisorios. No hay reformas duraderas para las masas, pero puede haber una vida próspera para los dirigentes.

Contener las presiones sociales y políticas que conducen a la adaptación no parece simple: intervención permanente en las luchas y defensa incondicional de la resistencia proletaria a la explotación, rotación de militantes que asumen las profesionalizaciones, inclusive de los parlamentarios, sindicalistas rentados y militantes mantenidos por los partidos; disposición para la acción y organización legal, semi-legal e ilegal contra el Estado burgués; compromiso internacionalista activo; competencia colectiva por la valorización de los organismos sobre los talentos de los individuos; formación cultural, teórica y programática de la militancia para asegurar condiciones de control de los liderazgos; rotación de cuadros y de tareas para evitar la adquisición de hábitos burocráticos; régimen interno democrático con estímulo para aclarar las diferencias y críticas de acuerdos consensuales. La crisis de estrategia de la izquierda marxista contemporánea es la crisis del "método alemán", la adaptación a la rutina sindical-parlamentaria, por lo tanto, a los límites de la legalidad del régimen.

El mercado de las ideas y su «mano invisible»

Por Salim Lamrani, La Habana. La Jiribilla

La ideología dominante tiene una característica fundamental: siente una aversión feroz hacia todo pensamiento alternativo. Controla el mercado de las ideas y se encarga de no dar espacio a las opiniones heréticas. El pensamiento que entra en el marco doctrinal se considera como objetivo y legítimo. Todo pensamiento disidente, que sale del marco, se califica de subjetivo y por consiguiente ilegítimo. Un pensamiento legítimo se caracteriza por el culto que rinde al sacrosanto orden establecido.

Los medios desempeñan un papel importante, e incluso principal, en la difusión de este pensamiento único. Por esta razón, las transnacionales de la información están controladas por las elites que tienen mucho interés en marginalizar a los pensamientos heterodoxos.

La alternativa histórica que representa Cuba al capitalismo salvaje, ha sido una sempiterna obsesión para los amos del mundo. A los ojos de la ideología dominante, Cuba es una "dictadura", un "Estado totalitario", no porque los derechos humanos no se respetasen, sino porque el sistema capitalista de empresa privada no se erige en norma inquebrantable.

Evidentemente, no es posible el debate contradictorio sobre la problemática cubana, pues toda visión que no asocie a Cuba con una "tiranía", se elimina sistemáticamente del marco de las opiniones aceptables. En realidad, a cualquier persona sana, no contaminada ideológicamente, le costaría mucho encontrar una nación del Tercer Mundo, e incluso del mundo desarrollado, que respete mejor la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 que Cuba.

El caso de Cuba es único por el grado de desinformación vehiculada por los medios al servicio del poder. La censura es la mejor forma para asesinar todo proyecto alternativo a la corriente dominante. La censura es una necesidad ideológica, pues las elites saben a ciencia cierta que la confrontación de ideas es sumamente peligrosa.

No obstante, para los EE.UU., la sumisión de la prensa no es suficiente, y por eso una legislación especial y única prohíbe los viajes a Cuba. La voluntad feroz de silenciar la realidad cubana ha alcanzado un nivel tal, que la OFAC emplea a 24 personas encargadas de acosar a los turistas que violan esta ley, mientras que solo cuatro funcionarios vigilan los flujos financieros susceptibles de apoyar el terrorismo internacional. Desde 1990, el Departamento del Tesoro admitió haber realizado solo 93 investigaciones relacionadas con este terrorismo. Al mismo tiempo, efectuó otras 10 683 "para impedir que los norteamericanos ejerzan su derecho de viajar a Cuba". Luego de las 93 investigaciones sobre le terrorismo, el Departamento del Tesoro infligió un total de 9 425 dólares de multa a los inculpados. En cambio, demandó un total de 8 millones de dólares a los turistas estadounidenses que habían visitado la Isla.

¿Cómo se explica la aversión de los dueños del mundo para con la Revolución Cubana? Porque amenaza el modelo democrático occidental. En la sociedad capitalista, existen dos grupos de gentes: la elite que piensa y que decide y las masas cuyo papel es ser espectadores y no entrar en el campo de la toma de decisión. Este modelo es sagrado. Por eso, el odio de las elites mundiales hacia Cuba y ahora Venezuela es tan grande, pues en estas sociedades, el papel de las masas en la toma de decisión es preponderante. La idea según la cual los pueblos pueden decidir de su propio destino sin someterse a una autoridad superior es insoportable para las elites.

Para los medios, defensores encarnizados de la ideología dominante, es difícil aceptar los éxitos del modelo económico cubano que ha permitido a la población alcanzar un nivel de desarrollo humano sin precedentes. Les resulta intolerable oír las Naciones Unidas afirmar que la política social de Cuba es "el modelo preeminente para los países subdesarrollados". Les resulta delicado admitir que el pueblo cubano haya podido no solo resistir a la tentativa de genocidio orquestada por EE.UU. desde 1959, lo que constituye de por sí, sin duda alguna, una de las proezas más grandes de la historia de la humanidad; sino también proponer soluciones eficaces y revolucionarias a las pandemias que asolan al 80% de la población mundial, a saber el hambre, el analfabetismo y la falta de atención médica.

¿Cómo la prensa internacional puede, desde un punto de vista doctrinal, admitir y divulgar al público las prodigiosas misiones humanitarias de Cuba en el exterior? ¿Cómo es posible informar a la opinión internacional sobre el hecho de que Cuba manda más médicos a trabajar voluntariamente en las regiones rurales más apartadas del Tercer Mundo que el resto del planeta reunido sin pagar un precio ideológico consecuente? ¿Cómo alabar las virtudes del neoliberalismo y, al mismo tiempo, subrayar que Cuba, una pequeña nación asediada por EE.UU., tiene dos veces más médicos que Inglaterra, una potencia mundial de primera dimensión, cuya población es cuatro veces más elevada? ¿Cómo se puede estigmatizar la Revolución Cubana y confesar, sin destruir el edificio artificial construido desde 1959, que en Cuba, para encontrar a una analfabeta, hay que buscar entre los turistas?

Si se hace la siguiente pregunta a un ciudadano del mundo occidental: ¿cuál es el país que dispone del número más elevado de profesores per cápita? La probabilidad para que la respuesta sea Cuba es casi nula. La respuesta común sería más bien Escandinavia o Francia. ¿Por qué nuestra cultura política occidental nos deja en la ignorancia sepultándonos bajo una montaña de contraverdades sobre la realidad cubana? Simplemente porque esta realidad es sumamente peligrosa para el orden establecido. Si se presentara a los ciudadanos un panorama objetivo y honesto de Cuba, podrían exigirles cuentas a sus dirigentes. En efecto, si una pequeña nación del Tercer Mundo, víctima además de un castigo económico sin precedentes, puede alcanzar semejante nivel de desarrollo humano, ¿qué bienestar podrían alcanzar los habitantes de una nación desarrollada si los recursos se destinaran a la mayoría y no a una ínfima minoría? De ahí la importancia de mantener a la población occidental en un estado de total ignorancia

De la misma manera, ¿cuántas personas saben que Cuba dispone del número más elevado de médicos y profesores per cápita del mundo? ¿Quién sabe que la tasa de mortalidad infantil cubana es inferior a la de EE.UU.? ¿Quién sabe que Cuba ha mandado más médicos a Paquistán que cualquier país del mundo? ¿Quién sabe que Cuba dispone actualmente de 68 000 médicos y personal de salud en las regiones más pobres del Tercer Mundo?

Así, entre el modelo neoliberal y la alternativa representada por Cuba y ahora Venezuela, dos concepciones del mundo se enfrentan en un combate desigual. Sin embargo, la legitimidad ha escogido su campo y como dijera José Martí, "una idea justa en el fondo de una cueva puede más que un ejército".

Rubens Ricupero: «Habrá mucha turbulencia pero el Mercosur resistirá»

Es el hombre que puso su sello por décadas a la respetada Cancillería brasileña. Fue uno de los que "soñó" el Mercosur y seguramente el que más conoce sus actuales fortalezas y debilidades. Asegura que fue "excesiva" la reacción en su país frente al acuerdo alcanzado esta semana por Lula y Kirchner, aunque también reclama "buena fe" argentina. El papel que ve para Chávez, Uruguay y la Bolivia de Evo.

Por Darío Pignotti, diario Página/12, Buenos Aires

"Creo que fue un tanto excesiva la reacción de la Federación de Industriales de San Pablo (Fiesp) ante el programa de adaptación competitiva del Mercosur." Al embajador Rubens Ricúpero, ex secretario general de la ONU para el comercio y el desarrollo, nadie podría acusarlo de enemigo de la Fiesp. Muy por el contrario. Sus análisis académicos y columnas de opinión lo ubican como uno de los más influyentes pensadores "desarrollistas", defensor de la industrialización y detractor de la "ortodoxia monetarista" del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Ricúpero es, además, uno de los mayores expertos brasileños en el Mercosur, un "sueño" al que estuvo vinculado desde sus orígenes. Pero, en su mirada actual, la "realidad" del bloque fue menos exitosa de lo esperado y las "actuales turbulencias" exigen que Brasil "actúe con un poco más de humildad frente a la coyuntura".

–¿Usted defiende las salvaguardias?

–Son un mal necesario, se trata de una retirada táctica para mantener en pie la estrategia de largo plazo de una zona de libre comercio sin restricciones y una unión aduanera pura. Entiendo que las salvaguardias no deben volverse permanentes, ellas sólo sirven para que los sectores afectados recuperen competitividad. Es un hecho que el desequilibrio regional aumentó porque Brasil no ofreció a los demás países del bloque un mercado para que diversificaran sus estructuras productivas y sus exportaciones. Es por eso que, en mi parecer, la reacción aquí es un poco excesiva. En estos años Brasil ha conseguido expandir sus exportaciones al Mercosur. Pero para alcanzar una solución se necesita buena fe de ambas partes...

–¿Está aludiendo a los industriales argentinos?

–Sucede que las salvaguardias, según una investigación de mi amigo argentino Dante Sica, a veces favorecen el desvío del comercio. Es el caso de las tasas impuestas a los calzados brasileños para defender la industria argentina, pero, en vez de ocurrir eso, lo que se observó fue un aumento de cerca del 80 por ciento en las importaciones chinas. Por eso creo que precisamos que haya buena fe.

–En Argentina se dice que es imposible competir contra la industria brasileña y los créditos blandos del Bndes.

–No hay dudas de que el desarrollo de la industria de base y las inversiones de largo plazo se han beneficiado del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, que tiene el doble de recursos que el Banco Interamericano de Desarrollo. Pero ésa no es una competencia desleal porque cabe a cada país crear mecanismos financieros que amparen su producción. Sería desleal si hubiera subsidios como los que prohíbe la OMC.

–¿A qué obedece la hostilidad de la Fiesp?

–No puedo decirle que la Fiesp sea agresiva sólo contra el Mercosur, mi impresión es que ellos también lo son en relación con China. Creo que eso se debe a la nueva conducción (Paulo Skaf, electo en 2004), pero no creo que haya motivos de fondo. En la Fiesp y el Brasil en general hay una percepción equivocada del Mercosur, porque debido a estos problemas puntuales con Argentina, como los conflictos por zapatos y los electrodomésticos, se creó la impresión de que la integración no nos beneficia: lo que es errado, seguimos aumentando las exportaciones y acumulando saldos expresivos en la balanza comercial.

–El canciller Celso Amorim propuso ampliar las salvaguardas al resto del bloque, ¿eso puede disuadir a Uruguay de emigrar al ALCA?

–En el caso específico de Uruguay es necesario encontrar caminos para que exporte más, pero sinceramente no creo que la posibilidad de un acuerdo unilateral con ALCA sea una verdadera alternativa. La mayor parte de las exportaciones uruguayas se componen de productos que los EE.UU. difícilmente aceptarán importarlos sin aplicarles restricciones. Creo que nuestro interés en relación con Uruguay, Paraguay o Bolivia (que postula integrarse plenamente) es tener vecinos prósperos. No debemos ayudarlos por el temor de que se vayan al ALCA, sino por el propio interés brasileño. Sería bueno que los brasileños nos diéramos cuenta de que el proteccionismo ocurre aquí. En el caso del arroz uruguayo puedo hablar con conocimiento de causa, ya hace 20 años, cuando era director del departamento de las Américas de la Cancillería, recuerdo que Brasil creaba dificultades.

–El presidente del Mercosur, Chacho Alvarez, discutirá mañana con el presidente Lula avances en la institucionalización. Brasil siempre fue cauto sobre el tema.

–La institucionalización depende de un conjunto de medidas. En general se considera que el Parlamento es la más importante, pero yo no lo creo así. Creo que el Parlamento llama la atención de los políticos porque permite la elección de diputados y la invención de nuevos cargos. Más importante es la creación de un tribunal similar al que existe en la Unión Europea. También creo prioritario avanzar en el área de servicios y en el reconocimiento de diplomas.

–¿El Gasoducto del Sur puede dar un impulso estratégico a la integración?

–La implementación va a ser muy difícil por problemas técnicos porque parte de sus más de 8000 km estarían trazados en la Amazonia donde las dificultades de construcción son grandes. Además, en la Amazonia los estudios de viabilidad deben tomar en cuenta problemas ambientales, tierras indígenas y la estructura geológica. Hay también problemas financieros, es un proyecto muy caro y a pesar de los recursos con que cuenta Venezuela ellos no serían suficientes y habría que obtener financiamiento externo: no sé si es viable su concreción.

–¿Como impactará la incorporación de Venezuela en el Mercosur?

–Creo que es una buena idea que Venezuela se incorpore al Mercosur, porque así, poco a poco se irá ampliando esa área comercial. Pero el impacto para Venezuela no será muy importante porque sus exportaciones son casi exclusivamente petrolíferas y nuestros países no son grandes importadores de petróleo. Claro que Brasil y Argentina podrían tener ventajas al crecer sus ventas hacia Venezuela, pero aun así esa incorporación no parece tener un impacto transformador muy grande para el Mercosur en el corto plazo.

–¿Hacia dónde va el Mercosur?

–Creo que va a haber mucha turbulencia, pero que finalmente el Mercosur resistirá. Los próximos años no serán brillantes, más bien estarán dedicados a reparar el daño ocurrido en estos tiempos, porque tanto Argentina como Brasil tienen problemas. Brasil, para recuperar la actividad después de estos años de excesiva ortodoxia monetarista elogiada por el FMI. Argentina, por lo opuesto: está creciendo mucho pero hay quienes se preguntan si eso es sustentable desde el punto de vista de la inflación y las limitaciones energéticas.

–¿Qué escenarios imagina para la relación de Brasil y Argentina con Bolivia?

–Creo que Bolivia va a enfrentar un período difícil, aunque no creo que Evo Morales actúe con irresponsabilidad, él sabe de las fragilidades de su país. De todos modos deberá dar respuesta al movimiento campesino e indígena que lo eligió. Finalmente entiendo que Brasil y Argentina deberán tener una gran dosis de paciencia, de ayuda, pero no va a ser fácil, porque va a poner a prueba la relación.

–¿Petrobras debe aceptar las exigencias planteadas por Morales, como la nacionalización de refinerías y el aumento de impuestos?

–En parte de las reivindicaciones bolivianas hay alguna razón, porque las condiciones que ellos ofrecieron a los inversores extranjeros fueron previas al descubrimiento de las grandes reservas gasíferas. En términos jurídicos estrictos, los inversores pueden decir que imponer nuevas condiciones es ruptura de contrato, pero en términos políticos y sociales es preciso comprender que hay una nueva situación. A mi ver los inversionistas deberán aceptar algunas pérdidas, pero el problema central es encontrar el punto de equilibrio. También los bolivianos deben saber que hay un límite para sus exigencias y ese límite es que el negocio se torne inviable para los inversores.

Argentina-Uruguay: La Guerra del Papel

Por Raúl Zibechi, Masiosare. El autor es colaborador mensual con el IRC Programa de las Américas.

"Mientras tengamos gente para rotar, seguiremos cortando los puentes", dijo uno de los miembros de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú a mediados de enero. En esa fecha los permanentes cortes de los tres puentes que unen Argentina y Uruguay –algunos de ellos hasta por más de 24 horas- habían conseguido disminuir el flujo de turistas y mercaderías, pero sobre todo instalaron un clima de "guerra" entre los gobiernos de Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner. Los cortes buscan presionar sobre la temporada de turismo uruguaya, para frenar la construcción de las plantas que comenzarán a producir a mediados de este año. El tupamaro José Mujica, ministro de Ganadería uruguayo, denunció lo que considera un "sabotaje de la temporada turística", mostrando que los cortes de los puentes internacionales–una forma de acción novedosa para el movimiento social--es capaz de erosionar la economía uruguaya muy dependiente del turismo argentino de los meses de enero y febrero.

El 17 de enero el conflicto se intensificó cuando una decena de activistas de Greenpeace ocuparon "el muelle que la corporación finlandesa Botnia construye ilegalmente sobre el río Uruguay", e instalaron un campamento para detener la construcción de la planta 1. Los ambientalistas consideran, con razón, que la construcción de las plantas es ilegal ya que no fue consultado el organismo binacional que administra el cauce del río Uruguay. Para el gobierno de Vázquez se había llegado al climax en una situación que consideró insoportable, al darse la convergencia de los cortes permanentes al tránsito internacional y la denuncia de una organización tan importante como Greenpeace, cuyas acciones tienen repercusión a escala mundial.

Movimiento social

La Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú (la ciudad argentina más cercana a las plantas de la finlandesa Botnia y la española Ence) es una organización que agrupa ambientalistas, grupos sociales, de comerciantes y sectores productivos rurales y urbanos. Tiene un importante apoyo social en toda la provincia de Entre Ríos (limítrofe con Uruguay): un recorrido por la ciudad permite constatar que gran cantidad de comercios y coches lucen carteles de rechazo a las fábricas de celulosa. Una periodista del semanario Brecha de Uruguay asegura que casi todas las personas con las que pudo conversar en las calles de Gualeguaychú, habían participado en alguna de las actividades convocadas por la Asamblea: marchas, actos, el "abrazo" al puente y hasta los cortes que son la medida más polémica y arriesgada.

A lo largo del año 2005 se produjeron ocasionales cortes de ruta sobre el puente San Martín, que une las ciudades de Fray Bentos (Uruguay) y Puerto Unzué (Argentina), el más cercano a las plantas de celulosa y el más transitado de los tres que atraviesan el río Uruguay. Pero al iniciarse la temporada turística, a mediados de diciembre, la Asamblea decidió declarar un boicot al turismo hacia Uruguay: no sólo incrementó la cantidad de cortes y su duración sino que los extendió a los tres puentes de forma simultánea, con lo que la comunicación terrestre entre ambos países se interrumpió en numerosas ocasiones. Uno de cada tres pasajeros que viajan entre Argentina y Uruguay lo hace a través del puente San Martín, y más del 40% lo hacen por tierra a través de alguno de los tres puentes. Lo cierto es que este año el tránsito de personas cayó un 15% en diciembre, pero por el puente San Martín la caída alcanzó un 32%. Se espera que los datos de enero registren descensos aún mayores.

Estos datos revelan la intensidad de los cortes y el brusco descenso que experimenta tanto el tránsito de personas como de mercaderías, lo que habla del éxito del movimiento ambientalista (apoyado por el gobierno provincial de Entre Ríos) así como de las dificultades que atraviesan las relaciones entre los dos países.

La Asamblea de Gualeguaychú cuenta con una lista de dos mil vecinos dispuestos a participar en piquetes de entre 300 y 350 personas que se considera la cantidad necesaria para cortar los puentes. Las informaciones recogidas y difundidas ampliamente por la Asamblea ilustran el daño ambiental que provocarán las plantas, que producirán 1,5 millones de toneladas anuales de celulosa que serán exportadas al primer mundo. Argentina cuenta con diez fábricas de celulosa que producen la mitad de lo que producirán las dos plantas de Fray Bentos, lo que da una idea de la magnitud de la contaminación que sufrirá el río. Juan Carlos Villalonga, de Greenpeace, anticipa "la destrucción de los ecosistemas del río Uruguay, mortandad de peces y contaminación de alto impacto en las comunidades locales" 2.

Uno de los argumentos más sólidos que esgrimen los ambientalistas, más allá de los áridos estudios de impacto ambiental que muy pocos leen y comprenden, es la experiencia de la ciudad gallega de Pontevedra, donde funciona una fábrica de Ence, la misma empresa que se instalará en Fray Bentos. Miguel Angel Fernández, alcalde de Pontevedra, es una de las personas más entrevistadas por la prensa argentina. Siempre repite lo mismo: "Contaminación del agua, lluvia ácida, enfermedades, pérdida de puestos de trabajo y olor a huevo podrido que envuelve permanentemente la zona" 3. La ciudad gallega consiguió la aprobación de una ley por la que Ence deberá retirarase en 2018, al comprobarse los daños ambientales y sociales. "Una vez que se instala algo así es muy difícil de quitar. No los echas ni en 30, 40 o 50 años, porque es una inversión impresionante", advierte Fernández.

Estos sólidos argumentos han calado hondo entre los entrerrianos, que ahora extienden la protesta a la capital, Buenos Aires, donde este mes comenzaron a realizar movilizaciones que siempre buscan colapsar el tránsito entre los dos países. Sin embargo, también prevén que es una forma de frenar la instalación de más y más plantas de celulosa en la región. En Uruguay ya se decidió la instalación de una tercera planta, de la sueca Stora Enso que opera también en Brasil. Según el director nacional forestal de Uruguay, Andrés Berterreche, "seguramente habrá más de tres", ya que la estadounidense Weyerheuser se propone instalar cinco plantas (no todas de celulosa pero todas vinculadas a la forestación) y hay otros emprendimientos que las autoridades mantienen en secreto 4. Se cree que un pequeño país como Uruguay puede albergar en los próximos años hasta siete enormes plantas de celulosa.

En Brasil, el negocio forestal y de celulosa está también en plena expansión. Aracruz, la mayor productora mundial de celulosa a partir de eucaliptos, tiene ya varias plantas y aspira a abrir una nueva en el estado limítrofe con Uruguay, Rio Grande do Sul, en la que invertirá 1.200 millones de dólares. La empresa viene acumulando grandes beneficios en Brasil y sólo en 2005 declaró ganancias por 485 mil dólares, un 9% más que en 2004 5. Por esa razón, los ambientalistas sostienen la urgencia de frenar las dos fábricas de Fray Bentos. "Lo que vemos a futuro es una expansión de esta actividad en ambos países, por lo que reclamamos un plan de producción limpia que impida la transferencia de tecnología sucia y contaminante hacia los países en desarrollo", señala Greenpeace.

Crisis política

La intensidad del movimiento contra las papeleras está creando una verdadera tormenta en las relaciones entre Argentina y Uruguay que pone en peligro al Mercosur. El gobierno uruguayo acusa al argentino de no reprimir los cortes de puentes porque violan los tratados binacionales y provocan daños económicos que califican como "irreparables". Pero el gobierno de Kirchner confirmó que no va a impedir los cortes mientras sean pacíficos y que optará por el diálogo con los ambientalistas, aunque dada la fuerza del movimiento la represión tendría un elevado costo político.

En realidad la construcción de las papeleras registra un rosario de irregularidades. Uruguay no planteó el tema ante las autoridades binacionales que regulan el cauce del río Uruguay (CARU) 6, por lo que los ambientalistas hablan de "ilegalidad" de las plantas. Pero Argentina tampoco defendió sus derechos con la firmeza necesaria, por lo que ambos países fueron dando largas al problema y dejando pasar el tiempo sin tomar iniciativas, hasta que los ambientalistas fueron desbordando a ambos gobiernos. Nadie imaginaba que el movimiento social de Entre Ríos (Argentina), pero sobre todo el de Gualeguaychú, llegara a tener la potencia que viene demostrando en los últimos tiempos. Los gobernantes uruguayos, en particular, hicieron una pésima lectura de la realidad social: pensaron que las movilizaciones eran obra del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, que buscaba la reelección en octubre de 2005, y que pasadas las elecciones todo volvería a la normalidad. Cuando bajaron de las nubes, ya era demasiado tarde.

Lo peor es el clima de insultos hacia los argentinos que se extiende en Uruguay por parte de los principales dirigentes políticos. El ministro José Mujica y su compañero el senador Eleuterio Fernández, se han destacado por agravios serios a los ambientalistas. Se está generando un clima de "unidad nacional" que trasciende a todos los partidos y familias ideológicas, con la excusa de la "defensa de los intereses nacionales". Todos los gobernantes uruguayos aseguran que "no hay ningún riesgo ambiental", y el ministro de Medio Ambiente, Mariano Arana, llegó a asegurar que las papeleras devuelven al río el agua más limpia que cuando la recogen. Una actitud que tendrá costos políticos altos cuando comiencen a sentirse los primeros síntomas de contaminación de las papeleras.

Pero el Mercosur también se ve afectado por la crisis entre los gobiernos de Kirchner y Vázquez, cuyas relaciones personales son cada vez peores. Este decidió no acudir a la asunción del mando de Evo Morales en Bolivia, el 22 de enero, ocasión en la que se encontrarán los presidentes de la región. Cada vez son más las voces que se preguntan para qué sirve el Mercosur si es incapaz de abordar los problemas entre sus miembros, como es el caso de la "guerra del papel".

En el fondo, el movimiento social cuestiona el modelo de globalización actual, en particular lo que Andrés Barreda denomina "los procesos de conformación de las fábricas mundiales, todas ellas organizadas a la manera de un gran autómata planetario" 7. En efecto, la fiebre de instalación de fábricas de celulosa en países del sur, forma parte de un plan global diseñado por ese "autómata planetario" que supone la creación de una "red de transporte física que es la red intermodal". De este modo, las papeleras y la contaminación ambiental son apenas la parte más visible y detestable de un modelo que está rediseñando todo el continente en base a la creación de "corredores terrestres intermodales" que unen los océanos Pacífico y Atlántico. La articulación de todos los transportes entre sí, es también parte de la formación de "un autómata a escala global", siguiendo a Barreda, en el que se integran las "fábricas globales" como pequeños nodos de una gigantesca red que abarca todo el planeta.

Si este es el panorama que nos domina, los cortes de rutas y puentes de los ambientalistas tal vez sean una de las pocas opciones para frenar a ese autómata, realmente monstruoso, que está consumiendo los recursos del planeta y convirtiendo nuestras vidas en verdaderas pesadillas.

Notas
1. Comunicado de Greenpeace Uruguay, 17 de enero de 2006.
2. Idem.
3. "Papeleras uruguayas. Las protestas llegan a Buenos Aires", www.lavaca.org.
4. En www.brecha.com.uy.
5. Diario Zero Hora, 13 de enero de 2005.
6. Comisión Administradora del Río Uruguay, entidad binacional que administra el río por considerarse un recurso compartido entre ambos países.
7. Andrés Barreda en www.alainet.org.

Colombia: Los dineros calientes

Por Amylkar D. Acosta Medina, Argenpress

Vuelve y juegan los dineros calientes, los mismos que se hicieron tan célebres en tiempos que creíamos superados. La historia se repite; con ocasión del embeleco aperturista de los 90, al amparo de la liberación del mercado cambiario, se presentó una avalancha de dólares y euros de toda procedencia, lícita e ilícita, que distorsionó totalmente el tipo de cambio. La revaluación del peso no se hizo esperar y la enfermedad holandesa que se temía contraer por cuenta de la bonanza petrolera que se avizoraba con el hallazgo de Cusiana, en últimas la portadora de la misma fue el masivo lavado de dólares provenientes del narcotráfico. La economía se narcotizó (1), causándosele grandes estragos a la economía legal a la hora en que esta terminó despresurizándose, después del efímero boom de varias actividades, entre ellas la de la construcción, que se vieron insufladas por tales dineros. A ello nos estamos exponiendo nuevamente.

Dólares y euros a tutiplén

La noticia económica de esta semana ha sido el alud de U$S 3.104 millones de dólares, más de $7 billones, en rama, que entraron al país en el año 2005, sin que se haya podido establecer ni su origen ni la vía por la cual ingresaron y luego salieron, como lo acaba de confirmar la DIAN, sin dejar huella. Y no estamos hablando de una bicoca, pues el monto de divisas de dudosa procedencia a que estamos haciendo alusión equivale a dos veces las que se reciben por exportación de café en la época de las vacas gordas y cuatro veces las de la exportación de flores. Y claro, su monetización a su paso por el país tenía que repercutir fuertemente, pues tales ingresos representan un 3% del PIB o el 5% del consumo de los hogares.

Llama la atención que el gobierno se ufana de tener "…una oficina de inteligencia financiera, probablemente la más sofisticada de Latinoamérica" (2), al tiempo que el perplejo Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, afirma que no tiene "…la menor idea de cómo impacta el narcotráfico en la economía, esos estudios cuantitativos se hicieron a finales de los 90, pero ya están desactualizados. No soy experto en el tema, ni tengo cifras recientes" (3). Pero, ello no fue óbice para que se viniera lanza en ristre contra quienes han activado las alarmas por esta inusitada afluencia de dólares y euros, doliéndose de que "…un colombiano considere que cualquier visión de éxito, dinamismo empresarial o reducción del desempleo tenga que ver con el narcotráfico" (4). Sin embargo, es el propio Superintendente financiero, Augusto Acosta, quien reconoce que "Aunque hemos hecho esfuerzos muy importantes, no podemos descartar que todavía esté circulando dinero de lavado de activos o de financiación de terrorismo a través del sistema financiero" (5). Algo más que "la confianza de los empresarios" (6), debe haber influido para que los registros de tales ingresos dieran semejante brinco, al pasar de U$S 540 millones en el 2002 a U$S 3.104 millones en el 2005. Sin querer queriendo, el director de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas, nos termina dándonos la razón cuando afirma que aunque él no cree "…que el narcotráfico explique ni la crisis ni la recuperación de la economía…" (7), advierte que el hecho no es nuevo, pues "…desde hace diez años se habla de montos entre U$S 2.500 y U$S 3.000 millones del narcotráfico en la economía, es decir no hay evidencia de que haya crecido en los últimos dos años" (8). Dicho de otra manera, no hay de qué alarmarse, pues la entrada de dólares y euros de procedencia ilícito sigue dentro de las "justas proporciones", como dijo el expresidente Turbay respecto a la corrupción. No hay nada nuevo bajo el sol, es lo que nos quiere decir Cárdenas!

Agua pasó por aquí…

No se necesita ser suspicaz para preguntarse con Javier Fernández Riva, director de Prospectiva: "Alguien puede ofrecer una explicación plausible del aumento de ese ingreso de dólares en efectivo, que no tenga que ver con narcotráfico?" (9). Y no es él la única persona entendida en estos intríngulis de la economía que lo sospecha; ya va a ser dos años el Presidente de la ANDI, Luis Carlos Villegas, advertía que "Sigue siendo abundante la cantidad de dólares de origen ilícito que continúa entrando al país y es posible que se haya facilitado su ingreso con la amnistía de la pasada reforma tributaria y la eliminación de la retención en la fuente a todas las ventas de divisas" (10). En efecto, en el año 2003 se dispararon los depósitos en efectivo de los bancos en sus cuentas en el Banco Emisor, alcanzando la cifra de U$S 938 millones (!) (11), el equivalente a 8.2 veces los ingresos registrados por concepto de turismo y casi una tercera parte del monto de las remesas. Ello, llevó a firmar a Fernández Riva, que "Solo un niño de pecho se tragaría que esa suma ingente de dólares en billete no tiene nada que ver con el narcotráfico…" (12). Pues, no le pararon bolas y el problema se nos creció; la banca, que prefirió mirar para otro lado ya que le estaba sacando partida a la orgía de dólares, demandó del gobierno el que ya había llegado la hora "…de que las autoridades dejen de preocuparse por tratar de atajar los flujos de capital que está generando la revaluación del peso y analicen, en cambio, cómo aprovechar esta situación" (13). Esos polvos, señores, tenían que traer estos lodos; remembranzas de Julio Cesar Presarpina, a quien una de sus concubinas le decía que el dinero era buena proviniera de donde proviniera!.

El repunte que ha tenido la economía no es ajeno a la presencia de este fenómeno, que no se puede atribuir a las remesas, pues estas en su integridad entran al país a través de medios electrónicos. Más bien las familias receptoras de tales remesas, que el año anterior sobrepasaron los U$S 3.300 millones han visto resentidos sus ingresos a consecuencia de la revaluación del peso; $340.000 millones han dejado de recibir por esta causa. Si bien es cierto las exportaciones han tenido en los últimos años un excelente comportamiento, jalonadas por la gran demanda de China y la India de productos básicos, cuyos precios han mejorado ostensiblemente, lo cual ha contribuido a que mejoren también los términos de intercambio, las importaciones también han reaccionado, de modo tal que la balanza comercial ha estado muy cerca del equilibrio. Luego, tampoco allí está la explicación. Como lo afirmara ANIF, refiriéndose al I semestre del año anterior, "El balance neto en materia de disponibilidad de divisas fue entonces de sólo U$S 180 millones. Esta cifra es claramente insuficiente para explicar la marcada apreciación cambiaria de 13% nominal que se observó en promedio durante el primer semestre de este año" (14). También ellos abrigan la duda hasta dónde "…es la revaluación producto de una revitalización del narcotráfico y de su consabido lavado de activos…?" (15). Además, como lo sostiene Mauricio Cabrera, es impensable haya alguna "… exportación legal que genere la traída al país de tal cantidad de billetes en rama" (16). Ello es más propio de las actividades ilícitas. No se puede, entonces, tapar el sol con las manos negando el influjo sobre la economía de los narcoeurodólares que han venido entrando a rodos al país y de los cuales no se puede sustraer, ya que el efecto piscina hace que el ingreso al torrente circulatorio enherbolándola irremediablemente.

El banco hace lo que puede

Hay que reconocer que la Junta directiva del Banco de la República ha sido esta vez más proactivo y ha sido diligente a la hora de tomar medidas tendientes a sofrenar la revaluación, que tanto daño le ha infligido al sector exportador. El año pasado el B de la R adquirió U$S 5.000 millones para atajar la revaluación sin lograrlo; en circunstancias normales otra cosa hubiera sido, a ella se le abona la buena intención. El sector cafetero, por ejemplo, dejó de recibir el año anterior la suma nada despreciable de $170.000 millones por culpa de la maldita revaluación, la cual de paso ha contribuido a que las importaciones, ahora más baratas, hayan capturado buena parte de la mayor demanda que ha estimulado los mayores ingresos. Claro que esta mayor demanda interna no sólo se orienta, en muy buena medida, al consumo de bienes importados, sino que ha contribuido al auge de los negocios de finca raíz en estratos altos, de la construcción de vivienda suntuosa y de vehículos lujosos y costosos (en el 2005 se vendieron 146.567 vehículos, 27.9% más que en el 2004), sobre todo en ciudades como Barranquilla y Montería, muy próximas al área de influencia de Santa Fe del Ralito, que se convirtió de la noche a la mañana en el epicentro de una febril actividad financiera que no tiene antecedentes. Entre tanto, el consumo de alimentos, a duras penas se acompasa con el ritmo de crecimiento de la población. La mayor demanda se ha concentrado en el consumo suntuario; ello explica que a pesar de que el consumo privado ha venido creciendo a un ritmo mayor, se pudo alcanzar la meta de inflación del año pasado, situándose esta en el 4.85%.

Esos polvos traen esos lodos

Y todo ello ocurre concomitantemente con el proceso de desmovilización de las autodefensas y se esta viendo estimulado por el blindaje que les significó a los testaferros el Decreto reglamentario de la Ley de Justicia y Paz (17). Cada vez es más patente, que los dineros calientes están perneando no sólo la actividad económica sino también la actividad social y política; la traquetización de Bogotá, de la que daba buena cuenta el alcalde Garzón es una cruda, cruel y cruenta realidad incontrastable. Es increíble que ante semejante problema, el Ministro de Hacienda y el Director de la DIAN pretendan lavarse las manos y salirse por la tangente con el socorrido argumento de que los U$S 3.104 millones no es que hayan entrado, sino que por el contrario salieron por los aeropuertos del país hasta donde fueron transportados por empresas especializadas. Acaso, si salieron no tuvieron que haber entrado antes por algún medio y por algún lugar? Por que, hasta donde sabemos Colombia tiene la fama de imprimir billetes falsos de toda denominación y de excelente calidad, pero no son esos propiamente los que están remesando las entidades financieras a sus cuentas en exterior. Como lo sostiene Javier Fernández Riva, "Los dólares en efectivo que las casas de cambio le vendieron a los bancos y que estos luego llevaron al exterior usando las transportadoras, son los que sobraron después de atender la demanda local de dólares en efectivo realizada, principalmente, por los viajeros…El efectivo no salió del país para pagar importaciones o deuda externa. Salió para depositarse en los bancos y poder incorporarse luego al mercado bancario mediante transferencias electrónicas, explotando la diferencia de precio entre la tasa bancaria y la del dólar billete" (18) Los voceros del gobierno, como Le Fígaro, se dirán para sí: "Ya que estos misterios se nos escapan, finjamos que los organizamos" Pero, ¿quién les cree?

Notas: 1) Ver: Amylkar D. Acosta M. Ajuste fiscal o desajuste estructural. Imprenta Nacional. Noviembre de 1999. 2) El Nuevo Siglo. Febrero, 1 de 2006. 3) Portafolio. Febrero, 1 de 2006. 4) El Nuevo Siglo. Febrero 1 de 2006. 5) Idem. 6) Idem. 7) Portafolio. Febrero, 2 de 2006. 8) Idem. 9) Portafolio. Enero, 31 de 2006. 10) Portafolio. Editorial. Marzo, 5 de 2004. 11) Portafolio. Marzo, 16 de 2004. 12) El Tiempo. Marzo, 16 de 2004. 13) Portafolio. Patricia Cárdenas. Febrero, 25 de 2004. 14) ANIF. Informe Semanal. Diciembre, 5 de 2005. 15) Idem. 16) Portafolio, enero 31 de 2006. 17) Artículo 13 del Decreto 4760 de 2005, reglamentario de la Ley 975 de 2005. 18) La República. Febrero, 3 de 2006.

Trasnacionales trucadoras de reservas petroleras

Por Carlos Fernández–Vega, diario La Jornada, México

A PRINCIPIOS DE 2004, una de las más caritativas hermanitas petroleras, la anglo–holandesa Shell, se vio en la penosa necesidad de reconocer públicamente "un error" de 20 por ciento en la cuantificación de sus reservas probadas (aunque desde 2001 un informe interno del consorcio reconocía la obvia sobre valoración), lo que de inmediato provocó el desplome de sus acciones en la bolsa, la renuncia del presidente corporativo, del director de exploración y producción y una multa de 150 millones de dólares, cortesía de las autoridades bursátiles estadounidenses.

DOS AÑOS DESPUES la historia parece repetirse, pero ahora con música de flamenco, porque la trasnacional española Repsol se encuentra al filo de la navaja luego de anunciar una reducción de 25 por ciento en "sus" reservas energéticas probadas (especialmente en Bolivia), lo que equivale a una rebaja de mil 254 millones de barriles de petróleo equivalente.

CON DICHO ANUNCIO, las acciones de Repsol se desplomaron casi 8 por ciento en una sola jornada bursátil, proporción equivalente a 3 mil 300 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones de la bolsa madrileña. La caída se mantuvo hasta que los papeles acumularon una pérdida cercana a 11 por ciento.

COMO EN SU momento Shell, Repsol "cálculo mal" el monto de sus reservas energéticas probadas y por ello decidió, en aras "de la transparencia", aplicar el correctivo, aunque en los hechos el problema no es de "equivocación", sino de robo en despoblado, porque a la trasnacional se le hizo fácil registrar como propias –en la Bolsa de Valores de Nueva York– las reservas bolivianas de gas y el proceso de producción de hidrocarburos en aquel país sudamericano, con lo que incrementó sustancial, ilegal y fraudulentamente el precio de sus acciones (de 10 a 30 dólares), sus balances financieros y la perspectiva de utilidad, lo que a los ojos de los inversionistas financieros resultó por demás atractivo.

CON LA LLEGADA de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia, Repsol pretendió esconder el hurto y presentar el recorte de reservas probadas como un "acto de transparencia" ante los mercados internacionales. Sin embargo, como a la Shell, el movimiento le salió mal.

MAS ALLA DEL severo impacto financiero que dicho recorte implica para accionistas e inversionistas en los mercados bursátiles, más la pésima imagen que tiene, la trasnacional deberá enfrentar una demanda colectiva que puede causar estragos en las arcas de Repsol, consorcio que también en México opera a sus anchas.

EL NUEVO CAPITULO de Repsol, resumido por Euro Press, es el siguiente: el bufete estadounidense Schiffrin and Barroway ha presentado ante un tribunal de Nueva York una demanda colectiva contra Repsol YPF por difundir información "falsa y engañosa" relacionada entre otras cuestiones con la revisión de sus reservas, con el propósito de "inflar artificialmente" el valor de los títulos de la compañía.

FUENTES DE LA trasnacional se negaron a valorar la demanda y explicaron que desde el anuncio de la revisión a la baja de las reservas a finales de enero pasado se han presentado otras dos denuncias similares ante la justicia estadounidense.

LA DEMANDA DE Schiffrin and Barroway se refiere a operaciones realizadas entre el 28 de julio de 2005 y el 27 de enero de 2006, e incluye presuntas violaciones de la ley de operaciones mercantiles Securities Exchange Act. En concreto, el bufete considera que Repsol YPF no informó de algunos aspectos "adversos para el mercado", como las modificaciones en sus reservas probadas, la repercusión sobre su negocio de los cambios legislativos en Bolivia y los problemas de producción en Argentina. Además de estos aspectos, la compañía tampoco informó, según el bufete, de que debía afrontar una carga por impago valorada en 50 millones de euros.

SOBRE UNO DE los aspectos centrales, la demanda colectiva considera que Repsol YPF no informó de que "las reservas probadas fueron exageradas materialmente" ni de que "los comunicados positivos de la compañía acerca de sus reservas y del crecimiento del negocio carecían de cualquier base razonable en el momento de ser emitidos".

TRAS ANUNCIAR EL recorte de sus reservas, Repsol YPF nombró otro grupo de trabajo también dependiente de esta Comisión de auditoría formado por expertos independientes para determinar los errores y responsabilidades que provocaron el recorte.

A FINALES DE enero, Repsol YPF anunció un recorte de 25 por ciento en sus reservas probadas de crudo y gas. Aquella noticia provocó pérdidas de las acciones de Repsol ADR en la Bolsa de Nueva York de 7 por ciento (2.12 dólares por título) y más de 8 por ciento en el mercado bursátil de Buenos Aires. Al día siguiente, el valor se apuntó otro retroceso de 4.79 por ciento.

DE AQUEL RECORTE en las reservas probadas, 52.5 por ciento correspondió a Bolivia, mientras que 40.6 por ciento a Argentina y el porcentaje restante a los recursos en Venezuela y Argelia (Repsol es una empresa energética española, único país en la que no cuenta con un solo barril). La empresa prevé que este recorte tenga una incidencia de 50 millones de euros en las utilidades de 2005, y de 160 a 170 millones en el de este año.

LOS DEMANDANTES, DICE el bufete, "aspiran a recuperar los daños causados". Schiffrin & Barroway es una firma experta en reclamaciones millonarias relacionadas con alteraciones en la cotización de los valores bursátiles. La firma ha abierto un plazo hasta el 3 de abril para que nuevos inversionistas se adhieran a la demanda.

EN ESPAÑA, EL presidente ejecutivo de Repsol YPF, Antonio Brufau, rechazó "cualquier analogía" con el escándalo surgido cuando la petrolera anglo–holandesa Shell se vio obligada a revelar una reducción de sus reservas probadas, algo que se saldó con la dimisión en marzo de 2005 de su entonces presidente y del director de exploración y producción.

SI LA CAIDA de Repsol se mantiene, nada raro sería que en un futuro no lejano la trasnacional se dedicara a vender cerillos.