Pensamiento Crítico

EEUU frente al callejón: sin solución a la crisis económica

Por Elizabeth Subercaseaux | Diario La Nación, Chile. | 20 Julio 2008
Ni Barack Obama ni John McCain han explicado claramente cómo pretenden enfrentar el desastre de la economía ni han sido suficientemente explícitos respecto a la guerra en Irak. La carrera a la Casa Blanca, entonces, se estanca en pequeños escándalos e incidentes irrelevantes. Cuando el Presidente de Estados Unidos convoca a una conferencia de prensa fuera de programa, y frente al podio, con una expresión nada edificante, le pide a sus compatriotas que no se preocupen porque hasta 100 mil dólares de sus ahorros están respaldados por el Gobierno Federal, quiere decir que este país está en graves problemas. Atestiguando ante el Comité Bancario del Senado, Ben S. Bernanke, presidente del directorio del Sistema de Reservas Federales del Gobierno, evitó emplear el término recesión, pero reconoció que la economía atraviesa por un período "oscuro", que se está creciendo a ritmo "lento" y que el sector propiedades continúa decayendo. Con una situación económica tan amenazante que ya hay algunos alarmistas o no tan alarmistas que la comparan con los meses previos a la crisis de los años treinta, el petróleo subiendo, el dólar cada vez más débil y una inflación ad portas, poca gente en Estados Unidos está preocupada de la guerra en Irak. ¿Cómo se entendería entonces que Barack Obama haya publicado un artículo en "The New York Times" ("My plan for Iraq", lunes 14 de julio) explicando su política hacia la guerra una vez que asuma la Presidencia? La gente, atorada con los problemas de la vida diaria, perdiendo sus casas, con problemas para movilizarse por el elevado precio de la gasolina, se pregunta por qué el candidato demócrata no explica, mejor, qué pretende hacer para sacar al país de la crisis económica. Comenzar de nuevo Hay dos razones que explican la actitud de Obama y el porqué le está dando tanto énfasis a la guerra ahora, cuando, según las encuestas, un 78% de los norteamericanos ha dicho que el problema principal es la economía, y sólo un 16% piensa que es el conflicto bélico en Irak. John McCain, quien se ha demostrado como un candidato increíblemente débil titubea, habla mal, tiene una sonrisa aterradora, y aparece avalando las peores causas de Bush ha encontrado lo que él piensa es el flanco más débil de Obama y lo ha empezado a atacar fuertemente por ahí. Primero lo desafió a ir a Irak "donde no ha estado desde hace dos años", dijo y a Afganistán "donde no ha estado nunca", recordó . Luego declaró: "Yo sé cómo ganar guerras, él no", y aunque nadie le preguntó cuáles eran las guerras que había ganado sólo ha estado en una, la de Vietnam, sus frases enardecieron de gusto a las huestes republicanas y los comentaristas políticos de ese partido lo aplaudieron. Animado con esta claque, McCain empezó a decir que Obama era un "flip flop". Es decir, alguien que un día decía que iba a sacar a las tropas en cuanto asumiera, al día siguiente que "afinaría su política" y luego volvía a decir que sacaría a las tropas. El candidato demócrata respondió a estos ataques con un discurso en el que explicó punto por punto cuál era su política frente a la guerra, publicó el citado artículo en el diario más influyente del país y dio una entrevista a Larry King en la CNN hablando de lo mismo. Por otra parte, que Obama esté en ahora enfocado en la guerra y no tanto en el desastre económico se debe también a que las noticias desde el frente en Afganistán no pueden ser peores: hay matanzas todos los días y los talibanes han resurgido en gloria y majestad, rearmando sus campos de entrenamiento en la frontera con Pakistán. Y todo esto se debe, ha dicho el senador por Illinois, a que las fuerzas militares norteamericanas, en lugar de estar en Afganistán, donde siempre debieron haber estado, buscando a Osama bin Laden y enfrentando a los radicales que lo cobijan, están en Irak, un país que nunca tuvo nada que ver con Al Qaeda ni con los ataques del 11 de septiembre de 2001. Su plan, señaló también, consiste en sacar a las tropas de Irak en el plazo de 16 meses y enviar al menos dos batallones para reforzar las fuerzas que aún quedan en Afganistán y reanudar la lucha en contra de los talibanes. Vale decir, comenzar todo de nuevo, como si hoy fuera el miércoles después de los atentados a las Torres Gemelas. Como si los problemas no fueran suficientes, los candidatos tienen que enfrentarse a otras distracciones, que afectan tanto al demócrata como al republicano y que amenazan la popularidad de ambos. Ante la renuencia de ambos en concentrarse en los temas de fondo de la campaña, la prensa prefiere que resaltar escandalillos e incidentes banales que, aunque no son para nada importantes, suelen complicarle de manera increíble la vida a Obama y a McCain. Por ejemplo, la portada de "New Yorker" quizá la revista de circulación masiva más radical de Estados Unidos y de la que nadie en su sano juicio podría decir que apoya a los republicanos, donde Obama aparece vestido de musulmán y su mujer, Michelle, vestida de Black Panther, ambos haciendo un gesto de guerrilleros frente a una foto de Osama bin Laden en la pared de la Oficina Oval, y en la chimenea, quemándose, una bandera norteamericana. ¿Qué pretendía la revista con semejante portada? Una sátira en contra de las derechas que meten miedo a los sectores más ignorantes dejando caer, por aquí y por allá, que Obama es musulmán, que se educó en una madraza, y su mujer, una "peligrosa contestataria". Una pareja de poco fiar, rara, distinta del resto de la comunidad estadounidense. Es decir, era una portada destinada a burlarse de los republicanos y sus mentiras. Pero vastos círculos no la entendieron así, y Obama tuvo que dedicar parte de su entrevista con Larry King a explicar qué le había pasado a él con esa portada. "No creo que con todos los problemas que tenemos debamos dedicarle ni un minuto de tiempo a una caricatura". Fue todo lo que dijo e inmediatamente entró a fondo en el tema que le interesaba difundir: el desastre de Irak versus el resurgimiento de los talibanes en Afganistán y sus planes de Gobierno para enfrentar la situación. No es como nosotros Otra distracción, por la cual también tuvo que dar explicaciones, fue la entrevista que ofreció junto a su mujer y sus dos hijas durante un picnic del 4 de julio. Lo criticaron duramente por haber expuesto a las niñas y él mismo dijo después que no se volvería a repetir. Pero lo peor no fue la entrevista ni la exposición de las niñas, sino que una de ellas dijera que a su papá no le gustaban los helados ni las hamburguesas. Inmediatamente aparecieron artículos de sectores republicanos y locutores de radio del mismo partido diciendo que Obama era "elitista", que comía "tofu", que nunca había probado un McBurger, y otra vez, que no era como "nosotros". McCain tampoco se la lleva fácil en este sentido. Su mujer, Cindy, riquísima heredera y directora de Hensley, una de las grandes distribuidoras de la gigante cervecera Anheuser–Busch, se bajó hace unos días de su avioneta particular en un aeródromo de Arizona. Los periodistas que la estaban esperando le preguntaron por qué había llegado en avión y ella respondió: "Bueno, porque es la única manera de viajar en Arizona". No pasó ni una hora antes de que sus declaraciones estuvieran en todos los programas de radio, televisión e internet. "¿Así que en Arizona no hay caminos lo suficientemente buenos para la heredera?", preguntaba un locutor de radio. "¿No hay puentes suficientemente firmes para que pase su Mercedes?". Así como John Kerry era "aloof" (estirado) y amigo de los franceses, demasiado culto para "nosotros", Obama es demasiado "elitista", porque no va a McDonald"s y se preocupa de su colesterol. Cindy McCain es "una ricacha" que "se cambia de ropa tres veces al día"; Michelle Obama es "peligrosa porque es demasiado inteligente"; John McCain, un "viejo" y "pasado de moda", además no sabe usar un computador aunque ahora ha dicho que está aprendiendo . Lo triste es que cada vez que son atacados con estas cosas su popularidad se ve afectada en las encuestas, lo que los obliga a responder. No obstante, en el fondo de este mar de liviandades, humor fallido y cosas irrelevantes subyace una verdadera tragedia. Hacía muchos años que en Estados Unidos no se vivían momentos de incertidumbre tan agudos como el presente y, desde ese punto de vista, Obama parece estar tomando, definitivamente, la delantera frente a McCain. El demócrata está hablando de las cosas que realmente importan y en un tono más conciliador, apuntando a la búsqueda de soluciones, más que insultos para el contendor. Lo único que le falta aseguran los expertos y opina en su mayoría la gente es que ate los dos cabos: el de la economía con el de la guerra. Porque un Gobierno que está gastando 13 mil millones de dólares al mes en una guerra inútil no puede decir que no tiene ninguna responsabilidad en el desastre económico.