Pensamiento Crítico

Un viaje al despertar indígena en Bolivia

Por Unai Aranzadi | Gara | 06 Octubre 2008
Las naciones indígenas de Bolivia despiertan como una mayoría organizada frente a un racismo histórico que en diversas formas perdura hasta nuestros días. Para devolver la dignidad a esos pueblos originarios, el aymara Evo Morales lidera de forma pacifica el mayor cambio vivido en la región desde que el libertador Simón Bolívar abanderó su independencia. Sin embargo estas reformas democráticas son vistas como amenazas por los acaudalados sectores conservadores del país. Bolivia, el país mas pobre de Sudamérica despierta y se organiza, a pesar de la ultraderecha de Santa Cruz, las transnacionales de los hidrocarburos y los errores del propio Evo. Las organizaciones de base, constituidas por mujeres, campesinos, sindicalistas y estudiantes han tomado el poder de una forma que para algunos se revela desafiantemente honesta, es decir por las urnas. Y es que nada podría desconcertar tanto y generar mas impotencia entre las elites económicas que hasta ahora expoliaban el país. La aplastante victoria de Evo en el referéndum revocatorio del pasado mes de agosto, en la que obtuvo un 67% de los votos, confirma el apoyo de una mayoría popular sedienta de dignidad y progreso. Pero esta victoria, disfrazada de empate por la prensa española, parece ser motivo de "preocupación" y no de esperanza, dejando al descubierto el hecho de que el país con mas población indígena de América no había alcanzado la verdadera emancipación política y económica del Imperio estadounidense y la "madre patria" española. De Evo al Presidente Juan Evo Morales Ayma nació el 26 de octubre del año 1959 en Isallavi una pequeña comunidad campesina del departamento de Oruro. Como todos sus vecinos, los Morales eran pobres. La infravivienda en la cual se crío tenía el techo de paja y las paredes de adobe y en ella su madre vio morir a cuatro de sus siete hijos. El propio Evo lo explica así. "Mis otros hermanos perdieron la vida con uno o dos años, este es el término de vida que tienen los niños en las comunidades campesinas. Más de la mitad se muere y nosotros, por suerte, nos salvamos tres de los siete". Fue quizás esa capacidad para luchar y sobrevivir lo que le arrastró hacia el sindicalismo, actividad a la que dedicó gran parte de su juventud, siendo el periodo de dirigente cocalero su etapa mas remarcable y arriesgada. "He pasado momentos difíciles, como cuando un helicóptero la DEA (Departamento Antinarcóticos de EE.UU.) nos ametralló en Eterazama causándonos cinco muertos en pocos minutos. Mas tarde en la sede de Derechos Humanos de Villa Tunari intentaron acribillarme de nuevo, pero fracasaron. La bala paso rozándome". La capacidad movilizadora de Evo y su campaña para reivindicar el derecho a cultivar y a discernir coca de cocaína le valió un sillón de diputado en el parlamento, además del respeto de una clase política demasiado acostumbrada a subestimar todo lo indígena. Rápidamente, Evo se convirtió en máximo líder de la oposición, encarando con determinación las impopulares medidas económicas del presidente -y empresario- Sánchez de Losada. Supo canalizar los anhelos del descontento popular en un proyecto político que se nutría de los sindicatos, los campesinos y un sin fin de pequeñas organizaciones de base. Esa propuesta generada por él y sus compañeros del MAS (Movimiento Al Socialismo) le auparon al poder, convirtiéndole en uno de los dirigentes mas votados de la historia y el primer presidente indígena de América. Desde el principio de su mandato expresó la necesidad de nacionalizar los hidrocarburos, cuya propiedad se encontraba en manos de empresas petroleras transnacionales mediante concesiones que catalogó como nulas de pleno derecho al considerarlas acuerdos ilícitos entre políticos corruptos y empresarios sin escrúpulos. Si antes Bolivia se llevaba las migajas y los políticos y las transnacionales la fortuna, ahora el gobierno recoge lo justo, generando una importante –y discutida– caja destinada a ser usada por las mayoritarias clases populares. El cambio Pero Bolivia y su cambio es mucho mas que Evo. De hecho entre muchos activistas responsables del fenómeno Evo aflora la preocupación por condicionar todo el proceso a la fragilidad de un solo personaje. Para entender mejor la reforma socialista que atraviesa el país se hace imprescindible visitar la combativa ciudad de El Alto, la urbe mas elevada del mundo y el bastión de Morales. Allí las pintadas de apoyo al presidente visten todas las esquinas y como en el resto del país, los indígenas son mayoría. En sus humildes calles se gestaron dramáticas protestas que sepultaron la era del neoliberalismo que aterrorizó el país hasta la caída del expresidente Carlos Mesa. Teresa Canaviri, periodista y activista con una larga trayectoria en la arena política, utiliza un sencillo programa de radio como herramienta revalorizadora de la, hasta ahora, subestimada identidad indígena y campesina. Para ello, despacha su espacio en su lengua, el quechua, debatiendo constantemente sobre sus necesidades y aportando nuevos valores que contribuyan al progreso de su gente. Para Teresa, la radio ha jugado un papel determinante en todo este proceso, ya que programas como el suyo surgen del interés público, dejando de lado las prioridades comerciales de los grandes medios dominantes. Como muchos otros comunicadores bolivianos, Teresa lamenta la injusta realidad transmitida en tono alarmante por diversos agentes externos. "La imagen del Gobierno boliviano en España es muy mala. Es curioso, pues hasta ahora nunca habíamos gozado de tantos recursos sociales para erradicar la pobreza. Sin embargo uno ve con pena que la prensa extranjera, hace auténticos malabarismos para omitir el hecho de que somos una mayoría pacifica y democrática. Pero eso no les basta, pues no nos ajustamos a sus intereses, que no son otros que la dominación económica a través de sus corporaciones transnacionales". Lo cierto es que en el Estado español pocas veces se observan referencias a alguno de los importantes avances sociales que el Gobierno de Morales ha conseguido instaurar y financiar gracias a la nacionalización de los codiciados hidrocarburos. Por ejemplo, la "Renta Dignidad". Un pago vitalicio para todos los ciudadanos mayores de 60 años que han trabajado toda su vida y hasta ahora no tenían jubilación. El "Juancito Pinto", destinado a beneficiar a los escolares para que compren libros y puedan invertirlo en su educación o el "Yo si puedo" un exitoso programa de alfabetización para adultos acogido por los mayores bolivianos con gran entusiasmo, por citar tan solo algunos de los cambios mas urgentes que demandaba el país. En un modesto quiosco de prensa, Edgar vende ediciones de la futura constitución boliviana, auténtico motivo de disputa entre el Oriente, de mayoría criolla, terrateniente y poseedora de la riqueza energética y el Occidente andino, pobre y –hasta ahora– marginado del ámbito de decisión político. Pero Edgar asegura que donde antes había desazón y analfabetismo, ahora hay verdadero interés social. Las gentes se muestran mas preocupadas por saber que es lo que pasa y cuales son sus derechos. "Quizás ya no sea tan fácil subestimarlas como antes, entonando aquel latiguillo de estos 'pobres inditos' que venía a decir que no estábamos capacitados ni tan siquiera para decidir sobre nuestra propia vida. Ahora eso ha cambiado". Y añade. "Nos ha costado mucho sacrificio tener lo que tenemos. Muchos años de lucha, de salir a la calle y de decir basta. Ahora que los racistas del Oriente nos boicotean es cuando mas firmes hemos de ser. A Evo le falta determinación en este momento tan critico y como no se imponga, se lo van a quitar de en medio. Además no está protegiendo a los indígenas y campesinos que allí son muchos y apenas sobreviven". Racismo institucionalizado Santa Cruz es la capital económica del país y la ciudad mas grande del Oriente autonomista. Tres departamentos de esta región conforman lo que muchos llaman "la media luna opositora". A pesar de haber gozado siempre de todo tipo de privilegios, la minoría criolla (hoy organizada en el Comité Cívico de Santa Cruz) que controla gran parte de la economía, y por lo tanto los salarios y muchos cargos públicos de la zona, se siente hoy marginada. El motivo no es otro que la nacionalización de los hidrocarburos, la pérdida de control sobre este lucrativo negocio y el reparto equitativo de este a lo largo y ancho del país. La autoproclamada "Nación Camba" (una suerte de orgullo caciquil) nunca se sintió a gusto entre indígenas a pesar de que su tierra les enriquecía y trataban a estos como esclavos. Sin mas motivación para la autonomía que el vil dinero (pues carecen de identidad nacional o cualquier otra reivindicación propia de los pueblos independentistas) descartan incluir en su proyecto independentista a ninguno de los muy vivos idiomas que desde hace miles de años se hablan en la región. Quizás por ello esta elite pretendidamente blanca realiza pintadas en las que acusan a Evo de ser "un maldito indígena" como muestran las calles de Santa Cruz al atónito viajero, que se sorprenderá al apreciar aquí, el racismo institucionalizado. Es de noche, y en la carretera que va de Santa Cruz a Camiri, la capital petrolera del país, se ha producido un violento bloqueo. Los miembros de la UJC (Unión Juvenil Cruceñista) el grupo de choque del Comité Cívico Pro Santa Cruz, ha decidido interrumpir la circulación de vehículos, tratando así de sabotear la economía del país y por añadidura al Gobierno de Morales. Alfredo Saucedo, el secretario general trata de organizar a estos jóvenes neofascistas, que por sus rostros y sus ropas (rotuladas con cruces blancas) mas bien parecen europeos. "En Bolivia se gobierna solo para los indígenas. Nosotros nos vemos obligados a emplear la fuerza contra ellos porque queremos sentirnos también reflejados y beneficiados por esa nueva constitución". Si bien es cierto que la nueva constitución boliviana, aprobada con mayoría (pero sin consenso) para ser votada en referéndum el próximo 7 de diciembre cuenta con algunos artículos discutibles, los métodos de la UJC y los prefectos departamentales que los apoyan se vislumbran aún peores que la mas horrible de las interpretaciones constitucionales. Evo sintetizó en una sola frase la instrumentalización que las elites conservadoras están haciendo de la constitución y la autonomía: "Necesitamos autonomías de los pueblos, no autonomías de los grupos de poder". A pesar de todo, el tira y afloja continúa y el otoño se presenta repleto de encuentros y negociaciones, pues el descontento del Oriente y la urgencia de un acuerdo es ineludible hasta para la mayoría del MAS, le guste o no al presidente y su Gobierno. El concepto de democracia para los prefectos mas reaccionarios es alarmantemente racista, agresivo y arbitrario. De hecho, uno de ellos, Manfred Reyes, fue instruido en la tenebrosa "Escuela de las Américas" (N. de R.: perdió su puesto en el referendo revocatorio de agosto). Esa academia en la que militares estadounidenses enseñaron a la servil ultraderecha latinoamericana como torturar sindicalistas, estudiantes, políticos y amas de casa. Pero lamentablemente, hoy en Bolivia, los asesinatos en masa han minimizado la tortura. Recientemente, el episodio mas triste transcurrió en el río Tahuamasu (población de Porvenir, Departamento de Pando) la mañana del día 11 de septiembre. Cuando un grupo de humildes campesinos se dirigían a una concentración al menos dos docenas de ellos fueron ejecutados con armas automáticas mientras de fondo, la multitud "cívica" gritaba: "disparen, disparen, allí quedan mas indios" Mas esto tuvo una lamentable cobertura mediática en el Estado español, que definió la masacre como "enfrentamientos civiles" y "disturbios". Lamentablemente la historia se repite pues masacres así han sucedido con anterioridad, cuando en España tampoco se consideraba una masacre asesinar a muchos "indios". En 1815 el jesuita Armentia, un sacerdote de origen vasco, realizó una expedición por ese mismo río y contabilizó miles de araonas (una etnia indígena de la zona) asesinados por los terratenientes criollos en las orillas de los ríos. Se estima que entonces había unos 200.000. Hoy solo quedan 94. Ellos, de nuevo, en aras del progreso (pues poseen los negocios madereros de la zona) tratan de mantener un territorio que nunca les perteneció y quizás por ello, Evo y su proyecto son visceralmente odiados. "¿Enseñan ustedes en las escuelas lo que sucedió en el genocidio americano?" pregunta ingenuamente Marfa, una afroboliviana descendiente de esclavos, sin comprender que no solo no se enseña, sino que de muchas maneras, se contribuye a que se repita. Bolivia hoy Walter Limache, es un veterano activista político de la Red Unitas, una organización de acción social por la que pasó el presidente Evo. Para Walter es importante mantener la base social y diferenciarla del Gobierno. Afirma que solo así se podrá mantener un proyecto firme y duradero, que no dependa de lideres, sino del pueblo. "El embajador de los Estados Unidos que hemos tenido aquí, era el mismo embajador que estaba en Kosovo para lo de su independencia, ¿puedes creer el descaro?" El vecino norteamericano vigila amenazante. Al igual que en Colombia, utiliza la lucha contra la droga (a través de la DEA) para monitorear y desestabilizar la nación si hiciese falta, como ya ha ocurrido anteriormente en Chile, Guatemala o Nicaragua. La cooperación entre Cuba, Venezuela, Ecuador, Brasil y otras naciones sudamericanas es vista con ansiedad por Washington, que intuye una emancipación inminente en el sur del hemisferio. Los próximos meses y años serán cruciales no solo para los indígenas, sino para todos los pueblos de Sudamérica. El cambio aparenta imparable pero hace falta audacia. "Se quiera o no, habrá que negociar con el Comité Cívico del Oriente para obtener el consenso y hacer país, eso es innegable" advierte Walter en su continuo ir y venir de reuniones, citas con ministros, campesinos y trabajadores. En el altiplano, cuna de Bolivia y hogar de los mas pobres, la ilusión va en aumento, aunque no son pocas las voces criticas. Un taxista que asegura ser apolítico define bien la situación con sentido del humor. "Desde que Evo ha llegado al poder, todos protestan. Lo malo de este Gobierno es que ha enseñado demasiado a la gente. Ahora todos organizan manifestaciones para pedir mas. ¡Todos queremos mas!" ¿Piensa el ladrón que todo el mundo es de su condición", dice un viejo refrán. Quizás como la minoría oligárquica ha dado históricamente un trato inhumano a la mayoría indígena ahora estos piensan que serán tratados igual. Lo que el escritor Ignacio Ramonet define como "pensamiento preventivo", manifestado violentamente por los "cívicos" cruceñistas en su beligerante proceder. Al igual que el decadente neoliberalismo ha generado guerras preventivas, ahora la oligarquía latinoamericana en general y la boliviana en particular, piensa que debe hacer una política preventiva de choque, no vaya a ser que la actual mayoría (que antes ni votaba) les haga lo que ellos hicieron miserablemente cuando gobernaban corruptamente como minoría. Hace 226 años las autoridades coloniales descuartizaron con caballos el cuerpo del indígena Túpac Katari. Su delito fue encabezar un levantamiento del campesinado contra la dominación española. A pesar de rozar el éxito fue capturado y sentenciado con la pena capital por los "cívicos" de entonces. Antes de morir exclamó: "Volveré y seré millones". Hoy, mas de doscientos años después, ese mismo pueblo regresa, pero esta vez para quedarse.