Pensamiento Crítico

Una elección histórica en la que EEUU define su lugar en el mundo

Por Ana Baron | Diario Clarín, Argentina. | 03 Noviembre 2008
Con el liderazgo de EE.UU. en el mundo cada vez más cuestionado y una situación interna muy complicada por la dramática crisis financiera, los estadounidenses concurrirán a las urnas el martes y deberán optar entre dos candidatos totalmente diferentes. El republicano John McCain es un viejo veterano de la Guerra de Vietnam, que cree en la doctrina de los ataques preventivos, se opone al retiro de las fuerzas de Irak y propone un recorte de impuestos para las empresas y los ricos a fin de reactivar la economía. El demócrata Barack Obama es un joven afroamericano que dedicó gran parte de su vida a la organización comunitaria de los barrios de Chicago, prometió retirar las tropas de Irak en 16 meses y cuya prioridad a nivel doméstico es rescatar a la clase media y proteger a los más pobres de la crisis, aumentando los impuestos de aquellos que ganan más de 250.000 dólares. 'Quién de los dos ganará? 'El que ofrece experiencia y continuidad? 'O el que promete cambio? Obama concluye su campaña con mucho viento a favor. Nunca antes en el pasado el oficialismo logró ser reelegido durante una crisis tan profunda como la actual. Sólo una vez desde la Segunda Guerra Mundial un mismo partido se mantuvo en la Casa Blanca durante tres períodos. Fue con Ronald Reagan y su vice, luego presidente, George Bush padre. Todos los sondeos de opinión indican además que Obama le gana a McCain por una diferencia que va de los dos puntos hasta los dos dígitos. Sin embargo, éste ha sido un año de grandes sorpresas y de pronósticos fallidos. 'Quién hubiera dicho que Obama podía ganarle a Hillary Clinton la interna demócrata cuando ella fue desde un principio la favorita? 'Cómo hizo McCain para lograr la nominación de su partido cuando todos dieron por muerta su campaña electoral? Más aún, 'quién se atrevió a predecir que la estrella de Sarah Palin, la candidata a vicepresidenta de McCain, se apagaría tan pronto como lo hizo? 'Y cómo fue que ni siquiera el FMI logró pronosticar la crisis financiera y económica en ciernes desde hace ya meses? En 1992, cuando Bill Clinton ganó las elecciones, había en su cuartel general un cartel que decía "Es la economía, estúpido". Este año, en el cuartel general de Obama situado en el piso 11 de uno de los bellos rascacielos de Michigan Avenue en el corazón de Chicago, hay un cartel que podría decir exactamente lo mismo. Sin embargo, dice "Dos palabras: New Hampshire." Este es el estado donde Obama perdió en las internas del partido pese a que todas las encuestas indicaban que, tras su impresionante triunfo en Iowa, tenía la victoria asegurada. "El nuevo Kennedy" Obama irrumpió en la escena política estadounidense con mucha fuerza gracias a su carisma personal y al increíble talento que tiene para la oratoria. Lejos de ser un populista, el primer candidato afroamericano que tiene posibilidades reales de llegar a la Casa Blanca es una mezcla de intelectual y pragmático. "Yo nunca vi a alguien que pudiese evaluar una propuesta y tomar la decisiones pertinentes tan rápido", dijo a Clarín, Carlos Monje, un argentino que trabaja con él desde el 2006 en la oficina que tiene en el Senado en Washington. "Es de una inteligencia muy sorprendente." Desde el día en que logró imponerse en las internas de Iowa, sus actos siempre convocaron a miles y miles de simpatizantes movilizados por lo que muchos lo llamaron "el nuevo Kennedy". "Jamás participé en una campaña electoral antes", dijo a Clarín Karen Thomas, un cineasta de Washington. "Este año es diferente. Estoy colaborando con la campana de Obama en Virginia. Voy de puerta en puerta y le puedo asegurar que no es fácil. Nos encontramos con muchas resistencias. Todavía hay mucho racismo". Hijo de un padre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas de pocos recursos, el mensaje de la campaña de Obama giró continuamente en torno al tema de la unidad. Dijo una y otra vez que había que superar las divisiones raciales, ideológicas y religiosas. A nivel programático, puso énfasis en la importancia de la diplomacia y del diálogo a nivel internacional. Prometió el retiro de la fuerzas de Irak, el envío de más tropas a Afganistán y el cierre de Guantánamo. Su esposa, Michelle, y sus dos hijas, Sasha y Melia, han sido una gran ventaja en su campaña electoral. Pese a que no es el candidato de los valores tradicionales de la familia, su familia es ejemplar. El héroe de Vietnam Así como la vida de Obama es uno buen ejemplo del "sueño americano" convertido en realidad, la de John McCain es un ejemplo del patriotismo estadounidense. Hijo y nieto de comandantes navales de la Marina, el 26 de octubre de 1967 el avión de McCain fue derribado en Vietnam del Norte. Cayó preso y fue trasladado al "Hoa Lo prisión", conocida popularmente como el Hilton de Hanoi, donde permaneció 5 años y medio. Torturado duramente, sin atención médica y al borde de la muerte, McCain se quebró y respondió a todas las preguntas que le hicieron. "Esto forma parte ahora de su psiquis. Por eso tiene posiciones tan duras con respecto a los enemigos de Estados Unidos", explicó a Clarín, Joanne Portland, una psicóloga de San Francisco. En efecto, habiendo votado a favor de la guerra de Irak, durante la campaña prometió que no retirará a las tropas de ese país hasta que no hayan declarado victoria. Se opone también a todo tipo de diálogo con Irán o Cuba. A nivel económico, defiende la libertad de mercados y la no intervención del Estado. Pero frente a la crisis económica ha flexibilizado su posición antirregulaciones. Menos elocuente y menos intelectual que Obama, McCain es conocido por su explosivo carácter. Tiene también en contra su edad. En efecto, con sus 72 años, si llega a ganar las elecciones será el candidato más viejo que logra ingresar a la Casa Blanca. Sin embargo, cuenta en su favor dos factores: el racial y el equilibrio que los estadounidenses siempre buscan entre la Casa Blanca y el Congreso. Muchos encuestadores advierten que no debe descartarse que Obama padezca el llamado "efecto Bradley".'Qué significa eso? Tom Bradley era un alcalde de Los Angeles que en 1982 se presentó a las elecciones para gobernador de California. Hasta último momento todos los sondeos lo daban ganador. Pero al final terminó con una inesperada derrota. Esa caída se debió a que muchos de los interrogados en los sondeos no se atrevieron a reconocer que iban a votar por su rival porque Bradley era negro. Con los demócratas bien posicionados para controlar el Congreso, no sería de extrañar que muchos indecisos opten al final votar por McCain. Un país shockeado La herencia que le deja George Bush a su sucesor no puede ser peor. El "conservadurismo compasivo" que propuso al llegar a la Casa Blanca en enero del 2001, terminó en una de la crisis económicas más serias y dramáticas desde la Gran Depresión, que está aumentando vertiginosamente la división entre pobres y ricos mientras que la clase media va desapareciendo. Su doctrina sobre los ataques preventivos condujo a dos conflagraciones, la guerra de Irak y la guerra en Afganistán, que pese al tiempo transcurrido todavía no han tenido un desenlace razonable. Ambos escenarios forman parte posiblemente de los mayores desafíos de política exterior que enfrentará el próximo gobierno. Esas guerras se agravarán tanto si EE.UU. permanece como si se marcha del frente. El desastre ya ha sido hecho y al nuevo presidente le tocará gestionar la crisis, y no existen alternativas que no sean pesimistas. La presidencia de Bush será recordada como el momento en que EE.UU. perdió el lugar de predominio que tenía en la escena internacional y se vio obligado a comenzar a compartir su liderazgo con otras naciones. Bajo Bush, el mundo dejó de ser unipolar. El nuevo presidente asumirá en una situación internacional muy diferente a la que existía hace ocho años. Sea quien sea quien gane las elecciones, no le será fácil recuperar el territorio perdido. Los ataques terroristas contra las torres gemelas de Nueva York en setiembre del 2001 tuvieron un efecto no previsto. El grupo de neoconservadores que colgó de ideas fundamentalista y mesiánicas al nuevo presidente, desplazaron a consejeros y diplomáticos del sector conocido como los "realistas". Ese ala que integran desde el ex canciller de Bush padre James Baker hasta últimamente el propio Henry Kissinger combina la coerción con el diálogo. En el gobierno de Bush, justamente desapareció la diplomacia tradicional y se cerraron canales de comunicación con países que hubieran facilitado un mayor equilibrio mundial. Así, insistiendo con que Estados Unidos no debe tener vergüenza en utilizar su poder militar para imponer sus valores en favor de la democracia y del libre mercado en el mundo, los neoconservadores fueron quienes más presionaron para que Washington invadiera Irak y se procediera a un "cambio de régimen" en una ofensiva que se pretendía extender a todo Oriente Medio. Más de 500.000 soldados estadounidenses combatieron en Irak, 4.100 murieron y unos 30.000 fueron heridos gravemente. "La guerra ya costó un total de 661.000 millones de dólares", dijo a Clarín Travis Sharp, director del Centro para el control de armas y la no proliferación. "Y si a eso se le suma el costo de la guerra de Afganistán, son US$ 872.000 millones. Es decir, el equivalente a un año de atención médica para 117 millones de personas; un año de escuela pública para 116 millones de niños; cuatro años de universidad para 35 millones de estudiantes ó 4,6 billones de computadoras para promover el desarrollo en los países más pobres", explica. Todo esto, sin embargo, no ha ayudado a estabilizar a Oriente Medio, la región que por su crisis crónica mayor inestabilidad emite en todo el planeta, ni tampoco reducir la proliferación nuclear, ni el riesgo de que un arma atómica caiga en manos de un terrorista. Todo lo contrario. El planeta se ha hecho más peligroso e imprevisible. La acción militar en Irak y la presión sobre los palestinos en Oriente Medio no ha hecho más que aumentar el poder relativo de países como Irán que ahora deberán ser tenidos en cuenta en cualquier estrategia seria para la región. El próximo presidente deberá ver qué hace, además, cuando expire el año próximo el tratado de reducción de armas estratégicas (START), y con Corea del Norte además de Teherán. Nadie sabe qué perjudicó más el bienestar de la economía de Estados Unidos, si las dos guerras o el total laissez faire que reinó en Wall Street y en el mundo empresarial durante estos últimos 8 años. El conservadurismo compasivo que propuso Bush al inicio de su primera presidencia fue definido por Michael Gerson, uno de los redactores de sus discursos presidenciales, como la teoría de que el Estado debe alentar los servicios sociales pero no proveerlos. La idea es que es posible combinar la libertad de los mercados y protección social para los pobres siempre y cuando esta última sea provista por el sector privado. En la práctica ganó el laissez faire y la codicia de quienes operaron en el mercado. La explosión de la burbuja inmobiliaria dejó al desnudo la manera en que los bancos otorgaron créditos a quienes no los podían pagar, únicamente para ganar más dinero. Y mientras el sistema financiero comenzó a venirse abajo, y la gente se quedó sin sus casas, los ejecutivos de Wall Street siguieron cobrando sueldos de 25.000.000 de dólares al año. Tal fue el grado de anarquía en el esquema de libre mercado sin compasión, que incluso los fanáticos de la libertad de la economía son quienes ahora están pidiendo a gritos que regulen la economía. El próximo presidente hereda entonces un sistema financiero en crisis y una economía en recesión, con un déficit que era en el primer trimestre de 331.000 millones de dólares y una deuda de 10 billones interna (millones de millones), es decir cada norteamericano debe hoy 32.895 dólares. El desempleo ha comenzado a aumentar mientras que el consumo está disminuyendo dramáticamente. ¿Quién quiere ser presidente en esta situación? La ventaja que tendrá el próximo mandatario, sin embargo, es que difícilmente pueda hacer una gestión peor que la de George W. Bush. Por mínimo que sea lo que haga bien, ya será un paso hacia adelante.