Pensamiento Crítico

Los vascos, perseguidos en «democracia»

Por María Laura Carpineta | Diario Página/12 | 03 Noviembre 2008
Delgada, chiquitita, sonriente. A lo lejos Katalin Madariaga Markoartu parece una madre que viene de dejar a sus hijos en el colegio o de desayunar con amigas. Nada hace sospechar que esta mujer de voz suave es considerada una posible terrorista por la Justicia española. "¿Qué esperaban, alguien con pasamontañas?", pregunta y se larga a reír. A la dirigente vasca en el fondo le molesta la imagen que se está creando alrededor de ella y de sus compañeros del Partido Comunista de las Tierras Vascas, más conocido en España como EHAK. El 19 de septiembre pasado el Tribunal Supremo de ese país ordenó su ilegalización por considerarlo un apéndice de Batasuna, el brazo político de la organización armada ETA, el cual ya había sido ilegalizado en marzo de 2003. A Madariaga Markoartu le quedan sólo cuatro meses como diputada en el Parlamento vasco. "Me convertí en un nombre contaminado. Cada vez queda menos gente que no haya caído en el radar de la Justicia. Va a ser muy difícil crear un nuevo partido para las próximas elecciones de marzo", contó a PáginaI12. –El Tribunal Supremo aceptó la teoría del juez Baltasar Garzón, según la cual son parte del andamiaje político-institucional de ETA. ¿Cuál es su relación con la organización armada? –Hoy en día todo lo que no vaya con el partido socialista en el gobierno español y sus aliados (y el opositor PP) queda dentro de la red de ETA. Yo, por ejemplo, vine aquí como parlamentaria, pero de la noche a la mañana me puedo convertir en colaboradora o hasta en miembro de ETA. Solamente porque el juez Garzón creó la teoría de que todos los que apoyan o no condenan son ETA. Al final parece que la organización separatista vasca tuviera un ejército de casi 150 mil personas. –¿El PCTV apoya o no condena los atentados de ETA? –Nosotros siempre hemos dicho que no estamos por ninguna violencia. La ilegalización de los partidos sigue. El conflicto en el País Vasco es político y se solucionará por vías políticas y de diálogo. –¿Por qué creen ustedes que ETA rompió la tregua con el atentado al aeropuerto de Barajas? –Desde el principio, el gobierno de Zapatero no demostró voluntad política para llegar a un acuerdo. No cumplió con los compromisos mínimos con los que arrancó el diálogo y aumentó la presión policial. –¿Estuvieron de acuerdo entonces con la ruptura del diálogo? –Creemos que el atentado no se habría producido si las cosas se hubieran dado como se tenían que dar. Para negociar en serio todas las fuerzas tienen que estar en la mesa de diálogo y todas tienen que dejar cosas en el camino. Sólo de esa forma no tendrá sentido que haya un grupo violento ni policía machacando en la calle. –¿En qué situación están ahora? –Tenemos totalmente prohibida cualquier actividad política por fuera del Parlamento. El partido no desapareció, pero nuestra sede está precintada. –¿El resto de la dirigencia vasca se solidarizó con ustedes? –En realidad, no hubo reacciones de ningún tipo, ni ante las cámaras ni a nivel personal. Somos nueve diputados y ningún colega nos vino a decir algo, a dar una palabra de apoyo.