Pensamiento Crítico

De regreso de las tinieblas

Por Andrés Gómez | CubaDebate | 07 Noviembre 2008
Al fin, después de un infierno de ocho años, el martes pasado las diabólicas políticas que han fundamentado el gobierno de George W. Bush fueron decisivamente rechazadas por al menos 63 millones de electores estadounidenses, el 52% de los ciudadanos que ejercieron el sufragio. Este porcentaje es el más alto obtenido por ningún presidente o candidato demócrata desde las elecciones de 1964 cuando el presidente Lyndon Johnson obtuvo el 61.1% de los votos, el más alto porcentaje jamás obtenido por ningún candidato a la presidencia. Además del presidente Johnson, entre los candidatos demócratas, desde la Guerra Civil (1861-1865), solamente el presidente Franklin D. Roosevelt superó en sus cuatro elecciones este porcentaje del total de los votos obtenido el martes pasado por el senador, ahora presidente electo, Barack Obama. Este porcentaje representa un total preliminar de un poco más de 63 millones de votos, 8 millones más que los obtenidos por el candidato republicano, el senador, John McCain. Obama obtuvo así 349 votos electorales de los 270 votos electorales que se necesita para obtener la presidencia de esta república. El porcentaje preliminar del porcentaje de votantes que votaron en las elecciones del total de votantes aptos para votar es estimado en haber sido 65%. El segundo más alto en la historia de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El más alto sigue siendo, 68%, que ocurrió en las elecciones presidenciales de 1908. Hasta el momento, quedando algunas senadurías por decidir, los demócratas obtuvieron 5 puestos adicionales en el Senado, para un total de 56 senadores de un total de 100. Los republicanos contarán por los próximos dos años, con 40 senadores. En la Cámara de Representantes federal los demócratas preliminarmente obtuvieron 19 puestos adicionales a los que tienen actualmente, para aumentar su total a 253 representantes, 80 más que sus adversarios republicanos, que contarán con 173. Esta ha sido una elección histórica, a nadie le cabe la menor duda de eso. Y es así porque un mulato, un afroamericano, en este país considerado por la inmensa mayoría como negro, fue electo presidente de la república. Es realmente una victoria extraordinaria para la nación y especialmente para la población afroamericana; una de un altísimo grado de importancia para ellos y ellas así como para los millones de otros latinoamericanos y miembros de otras etnias minoritarias en este país. Además, Obama ha presentado un plan de gobierno fuertemente reformista, contrario al plan y gestión de gobierno ofrecidos por McCain y mantenidos por ocho años por el gobierno de George W. Bush. Y es así en cuanto a la política económica y a otros asuntos vitales de política interna, como son la cuestión de los derechos civiles y sociales fundamentales por años sistemáticamente violados por la administración republicana derrotada. Obama también se ha pronunciado sobre la ineludible necesidad de un cambio sustancial en la política exterior estadounidense. A pesar de las limitaciones impuestas al debate político de los candidatos por el sistema político tal y como existe, Obama se ha comprometido a una retirada militar de Iraq, como también a establecer nuevas bases, más sensatas, como fundamento en las relaciones entre este país y el resto de la comunidad internacional, incluyendo a Cuba. Después de un infierno de ocho años uno tiene razones para sentirse optimista con respecto al futuro, algo que se había perdido desde que la incompetente y corrupta mafia que ha acompañado a George W. Bush en el poder se robó las elecciones presidenciales, en este estado, en el año 2000. Aunque para nosotros en Miami la derrota de las fuerzas del mal no ha sido completa. Anubla el presente la inabilidad de poder desalojar de sus puestos a los tres congresistas ultra reaccionarios cubano americanos, consortes de terroristas: Lincoln y Marío Díaz Balart e Ileana Ros. Creo que muchos aquí fuimos víctimas de mal fundamentadas ilusiones. La realidad es que estos tres individuos han gobernado y se han reelegido en sus puestos durante todos estos largos años sin oposición partidista alguna. Queremos verlos desalojados de sus puestos sencillamente porque los tres representan lo peor posible en la humanidad. Y eso no es suficiente para ganar elecciones en este país ni en esta ciudad. En este país para ganar elecciones y gobernar hay que construir una maquinaria política oposicionista real, que se dedique a hacer una oposición real. No lo que se dió en las pasadas elecciones como la oposición a estos tres, que no fue, no es y no será suficiente. Lo que debe darnos confianza a los que por disímiles razones queremos dar fin a las políticas que sostienen estos tres individuos, es que en cada uno de los tres distritos congresionales en cuestión hay una sólida base electoral de entre 100 mil a 114 votantes, entre el 42% al 47% de los mismos, que consistentemente quieren barrer con ellos. La elección de Barack Obama a la presidencia de la república deja a la derecha ultra reaccionaria cubano americana sin sus bases y vínculos de poder en Washington. Siempre debemos tener presente que ellos solamente son los payasos y no los dueños del circo.