Pensamiento Crítico

¿En qué quedamos? ¿sirve la democracia? ¿y Palestina?

None | 04 Febrero 2006

Nuevo cerco al pueblo palestino

Por Ernesto Tamara, Liberación. BolPress

La Unión Europea, Estados Unidos e Israel le dicen a Hamas, "ahora que ganaste las elecciones, debes rendirte", y en una muestra de la más brutal intromisión en los asuntos internos de un país -aunque aún no exista un Estado Palestino- se aprestan a desconocer un gobierno electo por aplastante mayoría.

El contundente triunfo de Hamas en las elecciones palestinas, no sólo transformó el escenario político del conflicto en Medio Oriente, sino que pone a prueba los conceptos democráticos de las potencias mundiales. A juzgar por las declaraciones de los dirigentes europeos y norteamericanos, obtener el respaldo del más del 50% del pueblo no alcanza para lograr legitimidad popular y legal, pese a que esas elecciones se realizaron bajo los parámetros de las democracias occdidentales y bajo la atenta mirada de los observadores extranjeros.

La Unión Europea, Estados Unidos e Israel le dicen a Hamas, "ahora que ganaste las elecciones, debes rendirte", y en una muestra de la más brutal intromisión en los asuntos internos de un país -aunque aún no exista un Estado Palestino- se aprestan a desconocer un gobierno electo por aplastante mayoría.

Mas allá de la discusión sobre las tácticas de lucha empleadas por Hamas en sus esfuerzos de obtener un Estado Palestino independiente, resulta obvio que cuenta con el respaldo del pueblo palestino, hastiado por las disputas internas del actual gobierno encabezado por el grupo de Al Fatah, las denuncias de corrupción, y el nulo avance en la devolución de los territorios ocupados y la construcción del Estado palestino.Nadie esperaba que Hamas lograra una victoria, aunque si se consideraba que llegaría a ser la segunda fuerza política.

Días antes de los comicios, el Departamento de Estado norteamericano envió 10 millones de dólares a la Autoridad Nacional Palestina, y de hecho al grupo de Al Fatah, para ser utilizado en la campaña electoral y facilitarle la continuidad en el gobierno.Los días en que Al Fatah era un grupo que también usaba el terror parecían haber quedado de lado. Tras la muerte de su líder histórico, Yasser Arafat, los medios de comunicación occidentales, dejaron de aplicar ese adjetivo para el partido gobernante palestino, que al igual que Hamas, también mantiene una fracción armada.Ahora se le exige a Hamas que descarte la armas en la lucha por la independencia, y disuelva sus milicias, pese a que todos los grupos palestinos,incluyendo Al-Fatah mantienen sus grupos armados. En respuesta, Hamas anunció la intención de unificar a todas las milicias y crear un ejército palestino, como el de cualquier Estado.

Los resultados electoralesHamas obtuvo 74 escaños en el recuento final de las elecciones legislativas palestinas, lo que supone una pérdida de dos escaños en beneficio del movimiento nacionalista Al Fatah, que consiguió 45.La Comisión Central Electoral (CCE) palestina, con sede en la ciudad cisjornada de Ramala, dio a conocer los resultados definitivos de las elecciones legislativas en los que la agrupación Hamas obtuvo 74 escaños de los 132 en disputa, mientras que Al-Fatah, hasta ahora en gobierno, sólo logró 45.En los primeros resultados oficiales al otro día de las elecciones, Hamas tenía 76 bancas y Al-Fatah 43.En tercer lugar quedó el Frente Popular para la Liberación Palestina (FPLP), que obtuvo 3 escaños. Le siguen la lista de Mustafa Barguti, "Palestina Independiente", con 2 escaños, la lista de Salam Fayad, "La Tercera Vía", con 2 escaños, la lista "Alternativa" que lidera el Frente Democrático, 2 escaños y 4 escaños para candidatos independientes.

El trabajo social de Hamas, el mantenimiento de escuelas, policlínicos, y una conducta transparente en el manejo de las finanzas, constrató con la desidia y denuncias de corrupción del gobierno de la ANP, y posibilitó su victoria electoral.

Cercar a Palestina

Desde que el pueblo palestino se decidió por apoyar mayoritariamente a Hamas, las potencias occidentales y los grandes medios de comunicación, se adelantaron a pronosticar caos y violencia en la región, y no han ocultado que la promoverán de todas maneras. Voceros israelíes, europeos y norteamericanos se han apresurado a anunciar que buscarán ahogar económicamente al nuevo gobierno, paralizarán las ayudas económicas a la Autoridad Nacional Palestina -que cubren más de la mitad de su presupuesto-, retendrán los impuestos aduaneros e impedieron el libre tránsito de los diputados de Hamas electos.

El Ministerio de Defensa israelí anunció que los diputados electos de Hamas no podrán circular libremente entre Gaza y Cisjordania y que cada vez que intenten hacerlo deberán solicitar una autorización especial."No hay ninguna razón para que Israel entregue salvoconductos a palestinos que pertenenecen a una organización que insta a la destrucción de Israel", aseguró el director del Departamento Político del Ministerio de Defensa israelí, Amos Guilad, ante la posibilidad de que los legisladores de Hamas electos en Gaza viajen a Ramala, en Cisjordania, donde está la sede del Parlamento.

Mientras tanto, ante el supuesto retorno a territorios palestinos de Jaled Mechaal, líder de Hamas en el exilio, el ministerio de Defensa afirmó que sería "inmediatamente detenido si entra en una zona de control israelí".

El primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, ha asegurado que no tratará con un Gobierno palestino dominado por Hamás porque "no es un socio" para la paz sino "un Ejecutivo que apoya el terrorismo". "Israel y el mundo ignorarán a ese Gobierno y será, por tanto, irrelevante", ha dicho Olmert.Por su parte el presidente norteamericano, George W. Bush, aseguró: "No veo cómo un partido puede ser un aliado para la paz si se aboga por la destrucción de un país, y no se puede ser un aliado para la paz si se tiene un ala militar en el partido. No negociaremos con un partido que incluya en su programa la destrucción de Israel".

La misma noche de las elecciones y cuando era evidente la victoria de Hamas, la ministra de Asuntos Exteriores israelí, Tzipi Livni, inició una serie de llamadas telefónicas a colegas de todo el mundo para concertar una postura común hacia Hamas. La ministra habló, entre otros, con la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, y el alto representante de Política y Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana.

El pedido era evidente, ignorar la votación del pueblo palestino, y cercar a Hamas, aunque ello derive en caos económico y más violencia.Así, representantes de la Unión Europea han adelantado la posible suspensión de la ayuda económica mientras Hamas no renuncia a la lucha armada contra Israel, y en el mismo sentido se han expresado voceros norteamericanos, donde ya se han presentado proyectos de ley en el Congreso para suspender la asistencia económica a la autoridad palestina.

El Banco Mundial calcula que la mitad del presupuesto de la ANP -es decir, unos 1.100 millones de dólares- procede de la asistencia extranjera.

El cónsul general de Estados Unidos en Israel, Jacob Walles, dijo que su país congelaría la asistencia a un gobierno encabezado por Hamas. Walles dijo que en el 2005, Washington envió a la ANP unos 400 millones de dólares. El senador estadounidense John Thune presentó en su cámara legislativa un proyecto de resolución para poner fin a la asistencia de Washington a la ANP si el partido mayoritario en el parlamento palestino mantiene la opción de las armas contra Israel. "Sería un error que un solo dólar de los contribuyentes estadounidenses se dirigiera a la ANP si un partido mayoritario en su parlamento llama a la destrucción de Israel", dijo Tune. "Israel es uno de nuestros aliados más cercanos y la paz en Medio Oriente es una de nuestras máximas prioridades."También el senador republicano Lindsey Graham dijo que había que reconsiderar la asistencia estadounidense a Palestina. "Los resultados de las elecciones conducen a una declaración de guerra de hecho del pueblo palestino contra el estado de Israel", dijo Graham. "Es un imperativo que nuestra nación redoble su compromiso con el estado de Israel y evalúe con cautela cualquier futura asistencia a un régimen palestino gobernado por terroristas", subrayó.

Israel, que también entrega fondos a la ANP a través de transferencias de impuestos, pagos a la seguridad social y aranceles, anuncio que también retraería esos aportes a un gobierno encabezado por Hamas."Si quieren seguir trabajando con nostros, deberán encontrar una solución. De lo contrario, no veo cómo conseguirán el dinero", indicó el alto funcionario del Ministerio de Finanzas Yossi Bachar.

El ex presidente del Banco Mundial y enviado especial de la ONU a Medio Oriente, James Wolfensohn, alertó que recortar la asistencia sumiría la economía palestina en el "caos". "Palestina está, básicamente, en la bancarrota", dijo Wolfensohn. La ANP carece de dinero suficiente para pagar los salarios a sus 135.000 empleados, añadió.

Hamas renuncia a dejar las armas

Los dirigentes de Hamas, rechazaron las presiones exteriores para disolver sus milicias, y por el contrario han asegurado que en el camino para construir un Estado palestino, buscarán la unificación de todas las milicias y crear un ejército palestino.El líder del Hamas en Damasco, Jaled Mashal -que escapó a un intento de Israel de asesinarlo en Amman en 1997- dijo que continuarán los ataques contra ciudadanos israelíes "todo tiempo que continúen los ataques de Israel contra ciudadanos palestinos, ya que la resistencia violenta es un nuestro derecho natural".

El dirigente también puso a un lado el reclamo para el reconocimiento de Israel al sostener que que no puede reconocer la ocupación de los territorios palestinos.Sin embargo, Mashal dejó abierta varias puertas para la negociación. No rechazó la posibilidad de realizar cambios en el acta fundacional de la organización en 1987 y afirmó que respetará los acuerdos firmados por la Autoridad Palestina con los israelíes. Y amplió luego reiterando que aunque "no reconoceremos a la ocupación israelí, pero somos realistas y sabemos que hay cosas que llevan su tiempo concretarse".Mashal planteó también su disposición de crear un ejército de defensa del pueblo palestino, que "sea como el ejército de cada país soberano" y en el que se fundan las ramas armadas de todas las organizaciones políticas palestinas.

Esta afirmación, también tiene una doble lectura. Es amenazante, pero al mismo tiempo la propuesta de unificar todos los organismos de seguridad palestinos en una sola fuerza, forma parte del acuerdo de paz que respalda EE.UU. la ONU, Europa y Rusia denominado "mapa de ruta" y es una antigua exigencia de la comunidad internacional y también de Israel que en una tremenda paradoja, podría concretarse cuando Hamas llega al poder."Nosotros deseamos dialogar con EE.UU. y con Europa, pero ellos deben respetar la voluntad del pueblo palestino sin poner condiciones", añadió el dirigente.

Por otra parte, Mahmoud Zahar, uno de los principales líderes del grupo, afirmó que si Israel renuncia a la agresión, Hamas se comprometerá a lo que llamó silencio o tregua (Hudna), y otro líder de la organización -Abu al-Izz Mohamed Abd al-Wahab- señaló que "los límites de flexibilidad son establecer un estado (palestino) en Cisjordania y Gaza y establecer una tregua por un período aproximado de diez años", abriendo una opción a un diálogo directo o indirecto con Israel. Rebelión en Al FatahAunque las protestas de los militantes de Al-Fatah aparezcan en la prensa como una reacción a la victoria de Hamas, la realidad es que se trata de una rebelión interna.

Miles de manifestantes marcharon en distintas ciudades de los territorios, exigiendo la renuncia inmediata del presidente Abu Mazen a quien culpan por la aplastante derrota sufrida por el oficialismo a manos de Hamas y exigen una fuerte discusión y reestructuración interna.Milicias de Al-Fatah ocuparon por algunas horas la sede del parlamento palestino, realizaron disparos al aire, mientras otros manifestantes quemaron varios automóviles y arrojaron piedras en un ataque de furia colectiva de la generación que se siente traicionada por los veteranos fundadores de Al Fatah.Mujamad Dajlán, uno de los representantes de la generación intermedia que fuera desplazada por los veteranos dirigentes, salió sin embargo a enfrentar a los manifestantes en Gaza y les llamó a no ofender la memoria de Yasser A-rafat, instándolos a participar en un encuentro especial de militantes del partido donde podrían elevar de manera más concreta y eficiente sus quejas y críticas a la dirección del movimiento.

En los próximos días comenzará la batalla interna dentro de Al Fatah para la reunión de la Convención general que debió haberse celebrado en agosto, meses antes de las elecciones.

El problema con la democracia

Por Robert Fisk, The Independent. Traducción para el diario La Jornada de México, Gabriela Fonseca

¡Oh, no! ¿Otra vez más democracia? No fue esto lo que le regalamos a esos argelinos en 1990? ¿Y no nos retribuyeron por ello con el lindo regalo de un gobierno islamita para luego, con toda benevolencia, cancelar la segunda ronda electoral? ¡Gracias al cielo por eso!

Cierto, los afganos eligieron a una serie de representantes a pesar de que entre ellos figuran varios señores de la guerra y asesinos. Luego los iraquíes eligieron el año pasado al partido Dawa para encabezar el poder en Bagdad; el mismo que es responsable (no hablemos de esto en Washington) de la mayoría de los secuestros de occidentales en Beirut durante los años 80, del coche bomba del fallecido Emir y de los atentados contra las embajadas estadounidense y francesa en Kuwait.

Y ahora, horror de horrores, los palestinos eligieron al partido equivocado para ejercer el poder. Se suponía que debían apoyar al amistoso, pro Occidental, corrupto y absolutamente leal a Estados Unidos Fatah, que había prometido "controlarlos", a diferencia de Hamas, que se comprometió a representarlos. Bingo, volvieron a elegir al partido político equivocado.

Resultado: 76 de un total de 132 escaños parlamentarios. Con eso tenemos. Maldita sea la democracia. ¿Qué vamos a hacer con gente que no vota como debería?

En los años 30, los británicos encarcelaban a los egipcios que se volvieran en contra del gobierno del rey Farouk. Fue así como se originó la estructura del gobierno antidemocrático que siguió posteriormente. Los franceses encarcelaba a los libaneses cuando se ponían exigentes, y después los franceses salieron de Líbano.

Pero siempre hemos esperado que los gobiernos árabes hagan lo que se les dice. Por eso hoy en día esperamos que los sirios se comporten, que los iraníes respeten nuestros deseos en lo referente a lo nuclear (aunque no hayan hecho nada ilegal) y que Corea del Norte entregue sus armas nucleares (a pesar de que las tiene y, por tanto, no se le puede atacar).

Dejemos que el fardo del poder pese sobre los hombros del partido. Dejemos que el peso de la responsabilidad hacia el pueblo caiga sobre ellos. Nosotros los británicos nunca le hablaríamos al ERI, al Eoka o al Mau Mau. Pero llegado el momento, Gerry Adams, el arzobispo Makarios y Jomo Kenyatta vineron a tomar té con la reina. Los estadounidenses nunca le hablarían a sus enemigos de Vietnam del Norte. Sin embargo, lo hicieron: en París.

No, Al Qaeda no hará eso. Pero los líderes iraquíes de la insurgencia en Mesopotamia lo harán. Ya hablaron con los británicos en 1920, y hablarán con los estadounidenses en 2006.

En 1983, Hamas habló con Israel. Le habló de forma muy directa sobre el incremento de las mezquitas y de la enseñanza religiosa. El ejército israelí alardeó sobre esto en la primera plana del Jerusalem Post. En esos tiempos, parecía que la OLP iba a acatar las resoluciones de Oslo.

Si entonces nada indicaba que hubiera algo de malo en continuar las conversaciones con Hamas, ¿por qué ahora parece algo tan imposible?

No mucho después de que el liderazgo de Hamas se exilió en el sur de Líbano, uno de los principales miembros de la organización armada me escuchó decir que yo iba camino a Israel. "Será mejor que llame a Shimon Peres. Este es el teléfono de su casa", me dijo.

El número telefónico era correcto. Aquí estaba la prueba de que los líderes de la jerarquía del movimiento más extremo entre los palestinos le hablaban a los políticos israelíes de más alto rango.

Los israelíes conocen bien al liderazgo de Hamas. Y el liderazgo palestino conoce bien a los israelíes. No tiene caso que nosotros los periodistas queramos dar a entender lo contrario. Nuestros enemigos invariablemente se convierten en nuestros mejores amigos y nuestros amigos, tristemente, se vuelven nuestros enemigos.

Qué ecuación terrible, pero debemos comprender la historia de nuestros padres. Mi padre, que fue soldado en la Primera Guerra Mundial, me legó un mapa según el cual los británicos y franceses dominaban Medio Oriente. Los estadounidenses han tratado, en vano, de dominar el mapa desde la Segunda Guerra Mundial. Han fracasado. Desde entonces, nuestra maldición es seguir dominando.

Qué terrible es hablar con quienes han asesinado a nuestros hijos. Es indecible tener que conversar con los que tienen en las manos la sangre de nuestros hermanos. Sin duda esto era lo que pensaban los estadounidenses que creían en la independencia cuando los ingleses les disparaban.

Corresponderá a los iraquíes tratar con Al Qaeda. Esa es su carga, no la nuestra. Sin embargo, a lo largo de la historia hemos terminado por hablar con nuestros enemigos. Hablamos con los representantes del emperador de Japón. Al final, tuvimos que aceptar la rendición del Reich alemán del sucesor de Adolfo Hitler. Hoy en día, comerciamos alegremente con japoneses, alemanes e italianos.

Medio Oriente jamás fue el sucesor de la Alemania nazi o la Italia fascista, pese a la basura que digan los señores Bush y Blair. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que podarmos deshacernos de la carga de ésta, la más titánica de las guerras, y podamos ver nuestro futuro, no como algo igual a nuestro pasado, sino como una realidad?

Ciertamente, en una era en que nuestros gobiernos ya no están formados por hombres y mujeres que tienen la experiencia de la guerra, debemos dirigir a un pueblo con el entendimiento de lo que significa una guerra. La democracia no es lo que dice Hollywood que es. No es lo que aparece en los documentales. La democracia significa verdadera libertad, no sólo para las personas que nosotros escogemos para que sean electas y ejerzan el poder.

Y ese es el problema en Medio Oriente.

Dos países en guerra

Por Claudio Uriarte, Página/12 Buenos Aires

Palestina aún no es un Estado; sin embargo, a partir del terremoto político suscitado por el arrasador triunfo de la guerrilla fundamentalista de Hamas en las elecciones palestinas, puede considerarse que Israel y Palestina son desde ayer dos países en guerra. Si antes no lo eran del todo, fue porque el carácter políticamente resbaloso de Al Fatah, la facción dominante de la Organización para la Liberación de Palestina –y luego la Autoridad Palestina– siempre pareció dejar un margen para la negociación. Lo que ha ganado ayer, en cambio, es una formación explícitamente comprometida con la destrucción del Estado de Israel, los asesinatos de civiles y la creación de un Estado Palestino "del río (Jordán) al mar (Mediterráneo)" por más que George W. Bush haya intentado racionalizar y relativizar lo ocurrido con banalidades sobre la corrupción y la falta de buenos servicios públicos bajo el liderazgo de Al Fatah.

Israel ha sufrido un doble golpe político que la deja en un territorio sin mapas: la desaparición de la escena política de Ariel Sharon, el único líder con la legitimidad necesaria para concretar nuevos retiros de Cisjordania (después de la evacuación de Gaza), y ahora estos comicios que van a permitirle a la ultraderecha de Benjamin Netanhayu proclamar a los cuatro vientos que las evacuaciones unilaterales no funcionan porque los palestinos las leen como triunfos de las luchas de sus alas más radicalizadas, y usar este triunfo para ganar las críticas elecciones israelíes de marzo próximo. ¿No le pasó algo parecido al ex primer ministro laborista Ehud Barak con su precipitado retiro de El Líbano en 1999, y luego con sus ofertas de un Estado Palestino en casi toda Cisjordania y Gaza, con capital en Jerusalén Oriental, al año siguiente? Por cierto, Ehud Olmert, el sucesor de Sharon, puede reivindicar para la coalición gobernante el mérito de haber bajado el nivel de atentados terroristas dentro de Israel gracias a la construcción del muro de seguridad; sin embargo, y de repente, la sabiduría de dejar gran parte de Cisjordania bajo un gobierno que puede desarrollar vínculos militares con Irán aparece puesta en duda –y, por ende, la posibilidad de un bombardeo de las centrales nucleares iraníes crece–. La política norteamericana hacia Medio Oriente también queda a la deriva, en la medida en que presuponía la existencia de dos entidades nacionales dispuestas a reconocerse. Algo es seguro: la guerra de baja intensidad está en Medio Oriente para quedarse.

¿Así que George W. quería una democracia?

Por Rupert Cornwell, The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. Traducción: Celita Doyhambéhère.

La impactante victoria de Hamas ha provocado un conflicto entre los dos principios del enfoque del presidente Bush hacia Medio Oriente: su negativa a aprobar el terrorismo y su determinación en promover la democracia en toda la región. El dilema era evidente en la reacción inicial del presidente de Estados Unidos ayer, ante una conferencia de prensa convocada con cierto apuro donde dejó la puerta abierta para trabajar con el gobierno de Hamas, a condición de que éste renuncie al terrorismo y formalmente reconozca el derecho de Israel a existir.

Bush celebró los resultados como prueba del poder de la democracia. Aunque no ocultó que hubiera preferido que se quedase Al Fatah al frente del Ejecutivo palestino, reconoció que los resultados demuestran que "obviamente, la gente no estaba contenta con el statu quo". Afirmó que Hamas "debe renunciar" a su pretensión de destruir Israel y a la violencia. Estados Unidos ha dejado claro que sin estas condiciones, Hamas no puede ser un interlocutor en el proceso de paz de Medio Oriente. "No se puede ser un socio para la paz con un brazo armado", agregó Bush. Es un "llamado de alerta" para que la vieja guardia abra los ojos, dijo. Hamas no es "un socio para la paz". "No sé cómo se puede ser socio en la paz si se defiende la destrucción de un país como parte de su plataforma." Bush dijo que esperaba que Mahmoud Abbas, el actual presidente palestino, permaneciera en funciones. Los palestinos, agregó, quieren un gobierno "honesto" y servicios públicos que funcionen.

Ayer, Condoleezza Rice, la secretaria de Estado, habló con Abbas. También se puso en contacto con representantes de la Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas, que junto con Estados Unidos son los miembros del "cuarteto" que supervisa el proceso de paz de Medio Oriente, con vistas a la reunión prevista del grupo el lunes en Londres. Bush, por su parte, evitó cuidadosamente entrar en detalles diplomáticos específicos. La pelota está ahora en el campo palestino, dicen los funcionarios de Estados Unidos esperando que el nuevo liderazgo de Hamas decida su política hacia Israel. En todo caso, añadieron los funcionarios, no habrá ninguna negociación significativa hasta después de la próxima elección parlamentaria de Israel, que estará influenciada por la conmoción política palestina.

Hablando en videoconferencia con los participantes del Foro Económico de Davos, Suiza, Rice dijo que el resultado de la elección no había modificado la clasificación de Washington de Hamas como un grupo terrorista. "No se puede tener un pie en la política y otro en el terror. Nuestra posición sobre Hamas por lo tanto no ha cambiado." "El pueblo palestino aparentemente votó por el cambio, pero creemos que sus aspiraciones de paz y vida pacífica no han cambiado", dijo. Pero estos objetivos requerirían la renuncia a la violencia y al terrorismo, y la aceptación del derecho de Israel de existir junto con un Estado palestino.

Viaje a lo desconocido

Por Claudio Uriarte, Página/12, Buenos Aires.

En principio, el panorama emergente en estos días de Gaza y Cisjordania sugiere una implosión de Al Fatah, la formación que por más de medio siglo condujo los destinos de la rebelión palestina contra Israel: hay hombres armados en las calles que piden la renuncia del presidente Mahmud Abbas, que integra su formación, como castigo ante la apabullante derrota de su facción ante los fundamentalistas de Hamas (por 74 contra 45 bancas, según los últimos datos actualizados); hay quienes quieren ir más allá y ocupar el Parlamento para impedir que los diputados integristas se sienten en sus bancos, y hay quienes, por último, y capitalizando el hecho de que la mayoría de los miembros de las fuerzas de seguridad palestinas integra también las filas de Al Fatah, aconsejan sin rodeos un golpe de Estado militar para bloquear el acceso de los integristas al poder. Y así sucesivamente.

¿O será tal vez una implosión de la Autoridad Palestina misma? Es verdad que las fuerzas de seguridad dependen de Al Fatah, así como la masa de empleados administrativos (también mayoritariamente integrantes de Al Fatah) que dependen para cobrar sus sueldos de unas ayudas que Estados Unidos, Israel y el resto de la comunidad internacional se muestran renuentes a entregar mientras Hamas no deponga las armas ni renuncie a su propósito manifiesto de destruir a Israel. Pese a las declaraciones apaciguadoras de una parte de estos actores, los hechos de ayer sugieren que éste no será el caso: Khaled Meshaal, exiliado líder de Hamas, se burló ayer desde Damasco de la perspectiva de sanciones internacionales (total, han vivido durante años sin ayudas de Estados Unidos, Europa o Rusia y sí con las ayudas, económicas y/o militares, de Siria, Irán y militares disidentes de Egipto) y proclamó fuerte y claramente el derecho del gobierno que viene a "formar un ejército como cualquier otro país... un ejército que defienda a nuestra población de agresiones". Esto es una ruptura formal de lo que quedaba del proceso de paz y una declaración de guerra en regla contra Israel, aunque ni Hamas ni Al Fatah ni todos los grupos armados palestinos juntos tengan el poder para desafiar seriamente al Estado judío.

Pero, de todos modos, lo poco que también quedaba de proceso de paz queda en serio entredicho (si no aniquilado). El mismo Meshaal puso el dedo en la llaga al ironizar ayer contra las potencias exteriores que recomiendan primero la democracia pero después se arrepienten cuando gana el candidato que no les gusta. Analistas y estrategas de tendencias apaciguadoras de todo el mundo han tratado de relativizar en estos días el triunfo de Hamas señalando que se trata menos de un voto a favor de una guerra en pleno contra Israel que de una protesta contra la corrupción y deficiencias de los servicios públicos bajo los sucesivos gobiernos de Al Fatah. Puede ser, pero lo cierto es que esa protesta contra esa corrupción y esas deficiencias cloacales ha catapultado al poder a una dirigencia que declara su voluntad de destruir a Israel, y la proclama en serio. Cientos de asesinatos de civiles y una intransigencia retórica sin límites (incluyendo referencias al panfleto antisemita Protocolos de los sabios de Sión) así lo atestiguan.

De cara a la inevitable toma de posesión por Hamas del gobierno palestino, sectores de la Unión Europea han sugerido que una buena idea para moderar al grupo es mantener su ayuda económica a la Autoridad Palestina. Si alguien puede creer eso, puede creer cualquier cosa: lo mismo se ensayó con el liderazgo presuntamente laico y moderado de Yasser Arafat, y el fuego nunca cesó. Este lunes, el desafinado "Cuarteto" internacional para Medio Oriente (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas) se reunirá para tratar de definir en situación agravada lo que no pudo resolver cuando las condiciones eran (o parecían) más abiertas al diálogo. Y este domingo, Angela Merkel, canciller de Alemania, inicia la primera visita de una autoridad occidental a la región después del terremoto. Ehud Olmert, primer ministro interino de Israel, ha dicho que no negociará con Hamas mientras ésta no renuncie a las armas ni reconozca a Israel. Lo mismo ha declarado el presidente norteamericano George W. Bush. Esto no cambiará, pero lo interesante va a ser qué ocurre en el campo minado de Cisjordania y Gaza, entre distintas facciones de Al Fatah y distintas facciones de Hamas, mientras una comunidad internacional (si tal cosa existe de verdad), más dividida y desconcertada que nunca, decide (si puede) qué hacer.