Pensamiento Crítico

Redefinir Brasil a partir de la crisis

Redacción Carta Maior | Carta Maior. Traducción para SinPermiso: Carlos Abel Suárez | 04 Febrero 2009
Chico de Oliveira, fundador del Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) y uno de los principales críticos al mantenimiento del modelo neoliberal por el gobierno de Lula, analiza lo que considera la primera gran crisis de la globalización capitalista. "Estamos frente a algo mayor que la propia manifestación financiera de la crisis; algo que persistirá más allá de ella y condicionará todos los pasos en la historia de este siglo", afirma. Oliveira, profesor titular del Departamento de Sociología de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Sao Paulo (USP), y coordinador científico del Centro de Estudios de los Derechos de la Ciudadanía de la USP, anima al PT para que tenga el coraje y la capacidad de ayudar al país a desarrollar un ciclo inédito de inversiones pesadas en la economía. "Algo como crear cinco Embraer (Empresa brasileira de Aeronáutica) por año", ejemplifica. Doña Joventina procuraba para su hijo Francisco María Cavalcanti de Oliveira una carrera en el sacerdocio. Chico, entonces, era sólo uno en una prole de once; eso debe haber facilitado la desobediencia al mandato materno. El desvío de la ruta lo llevaría al compromiso profano que comenzó con su adhesión al Partido Socialista a la edad de 20 años; aunque no por eso la ruta de la izquierda lo apartó de la lectura de los evangelios. Y tomando prestado la palabra de los profetas, que el sociólogo nacido el 7 de noviembre de 1933, en Recife, compañero de Celso Furtado en los inicios de la Sudene, fundador del PT y del PSOL, es hoy una analista mordaz de ambos. Con reflexiones que incomodan pero no son ignoradas, resume las esperanzas – "tal vez fuese mejor decir la ´torcida´", rectifica – en relación al papel que la izquierda brasileña, específicamente el PT, podrá jugar frente a lo que "clasifica como "la primera gran crisis de la globalización capitalista". El PT, según Chico, sería el operador de ese aggiornamiento histórico del desarrollo. "Es quien dispone de la masa y del liderazgo, en tanto los demás agrupamientos socialistas constituirían la punta de lanza instigadora del proceso". En defensa de esa tesis provocativa, el sociólogo ejemplifica apelando a la metamorfosis de aquello que ya caracterizó, al calor del debate político, como "una nueva clase": "El PT tiene la fuerza sindical; la estructura sindical tiene a todos los fondos de pensión bajo su control", subraya. La oportunidad de emancipación del país en la actual crisis seria una inusitada demostración de competencia y osadía política de la izquierda en la canalización de fondos públicos para desarrollar un ciclo inédito de inversiones. "Hablo de crear algo como cinco Embraer por año: acelerar el crecimiento y dar un nuevo rumbo a la economía y a la sociedad", se entusiasma con la idea. "¿Sí un estanciero gaúcho lo hizo en la crisis de 1930, por qué una Dilma, que honestamente solo conozco de la mala voluntad explícita de los medios; o, quien sabe un Gabrielli (presidente de la Petrobrás), no podrían ser instrumentalizados para hacerlo en la crisis actual? La pregunta recibe de la misma voz una respuesta pausada: "Debemos tratar esa posibilidad con una discusión amplia y abierta; no oficialista, tampoco sectaria, menos todavía atravesada por acusaciones entre petistas y no petistas. Lo que está en juego es una re acomodación brutal de fuerzas; si ella devuelve el poder a los tucanos, ahí sí que estaremos fritos: ellos se quedarán en el poder más de diez años". Los siguientes son fragmentos de la extensa entrevista que Francisco de Oliveira concedió a Carta Maior: CM - ¿La crisis financiera actual repone la centralidad del trabajo, o sea, devuelve a la izquierda el sujeto histórico que se pensaba pulverizado en la historia? Chico – En verdad, no estoy de acuerdo en que ésta sea una crisis financiera, tampoco pienso que su origen esté en los mercados financieros centrales. A mi parecer estamos ante una crisis de la globalización del capital. Todas las otras también fueron crisis globales, claro, a causa de la centralidad del capitalismo norteamericano. Sin embargo, esta crisis no florece exactamente en un punto geográfico; en rigor, si vamos a localizarla sería en la incorporación de la plusvalía generada en China y la India en los últimos 20 años, novedad que influenció al conjunto de la globalización capitalista y redundó en el actual colapso; una crisis de realización de valor. El síntoma financiero es su manifestación más evidente, pero no su esencia. – ¿La esencia sería el abaratamiento de la mano de obra mundial? – La esencia es la imposibilidad de realizar el valor generado por ella, o sea, la plusvalía extraída de la incorporación adicional de 800 millones de nuevos obreros baratos al mercado de trabajo mundial. Eso produjo una revolución en la medida en que dobló o triplicó la oferta de mano de obra ofrecida al capitalismo, dilatando la frontera de la plusvalía, sin por otro lado propiciar una expansión equivalente de la capacidad para realizarla. – ¿Por qué? – Porque el costo de reproducción de la mano de obra en las sociedades donde se expande la nueva frontera de la plusvalía, los casos de China y la India, principalmente, es muy bajo, aún cuando la explotación esté aliada a la tecnología de punta. Estamos ante un crisis clásica de realización del valor, amplificada; una crisis de la globalización capitalista. El colapso de las hipotecas en los Estados Unidos es la manifestación de eso. De un lado, la producción de China y la India abarató el consumo norteamericano; propició también excedentes de capital en la periferia para financiar al Tesoro de EE.UU. Solamente China tiene más de 1 billón de dólares aplicados a papeles del gobierno de Bush. ¿De dónde salió ese dinero? Ciertamente no fue de generación espontánea. Es plusvalía extraída del obrero chino que no se realiza allá porque el costo de la reproducción de la mano de obra local es bajísimo. – ¿Pero la crisis no marca el agotamiento de esa endogamia China-EE.UU? – Ella funcionó bien durante algún tiempo y continuará marchando porque es provechosa para los dos lados. Al mismo tiempo el engranaje pulveriza el mundo del trabajo urbi et orbi; los asalariados norteamericanos simplemente no tienen fuente de renta para el patrón de consumo que todavía disfrutan, están devolviendo sus casa y yendo a vivir en playas de estacionamiento, dentro de sus automóviles. Obama tendría que elevar brutalmente el poder adquisitivo de esa gente para superar la crisis. ¿Hará eso? Honestamente, no lo se. El hecho es que las implicaciones de ese proceso deben ser estudiadas cuidadosamente, estamos frente a algo mayor que la propia manifestación financiera de la crisis; algo que persistirá más allá de ella y condicionará todos los pasos de la historia en este siglo. – ¿Lo que usted dice es que la tentativa de evaluar la crisis a partir de su manifestación financiera no basta? – Eso es. La contribución de Chesnais a la comprensión de la dinámica capitalista fue importante en otro momento porque los marxistas siempre tuvieron dificultad en lidiar con la cuestión financiera. Pero la interpretación chesniana no da cuenta de la crisis actual. Es una crisis de la realización del valor. – 1930 también fue una crisis de realización del valor y se resolvió. – Una crisis de realización del valor circunscripta al territorio de las economías centrales. Aún así exigió un Roosevelt y una Guerra Mundial para ser superada. Ese paralelo solo reafirma la gravedad de lo que tenemos frente a nosotros, y lo que tenemos es una crisis de la globalización a la 29, el instrumental de los años ´30 da cuenta de eso. – ¿El recetario keynesiano? – Las opciones keynesianas valían para una economía cerrada que podía contener el libre movimiento de los capitales; hoy sería necesario un dinero mundial para regular la parafernalia financiera, socorrer los déficits en cuenta corriente y armonizar desequilibrios comerciales, etc. El dólar no es eso, el dólar es una moneda hegemónica, no es el dinero único que el instrumental keynesiano necesitaría para actualmente tener eficacia. – Estamos frente a un largo proceso de sacudidas y limbo sin redención... – Una crisis larga, dura, que exigirá un reacomodamiento brutal de fuerzas y va a imponer cambios en todo el mundo y en Brasil también. Pero no nos hagamos ilusiones: el capitalismo no llegó a su límite. Tampoco es el fin de la asociación China-EEE.UU., de algún modo ella proseguirá porque es provechosa para los dos lados. Además, el capitalismo no se destruye, él es superado, como el lector atento de Marx bien sabe. – ¿Qué espacio queda para la periferia del sistema, el caso de Brasil, entre otros? – Estamos atrapados entre la competencia china y el desorden financiero en el corazón del capitalismo. La crisis nos pega en medio del camino y, naturalmente, no podemos retroceder y adoptar un patrón chino de salarios de miseria. Algunos les gustaría, pero no da, felizmente con solo intentarlo sería una calamidad social de proporciones incalculables. – ¿Cuál opción a la parálisis, si es que existe una – y viable? – ¿No existió Vargas en 1930? La opción es una suma de coraje político e inversión pública pesada. Crear algo así como cinco Embraer por año, en diferentes sectores; promover una superación del modelo anclado ahora en las fuerzas sociales de la base de la sociedad. Carlos Lessa sugería eso en el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), en los comienzos del gobierno de Lula y no lo dejaron. – Pero el Brasil de Vargas no existe más. – Para Getulio también no fue fácil, pero él lo hizo. Y lo hizo en rebeldía de la plutocracia más poderosa del país; enfiló su proyecto a la garganta de la burguesía paulista y se convirtió en una estadista de nuestra historia. La élite paulista jamás lo admitirá, pero él fue el gran estadista del desarrollo nacional. – ¿Habría espacio para ese salto en las condiciones del capitalismo del siglo XXI? – La crisis es tan grave que abre un período de suspensión del hegemón, no su derrumbe, aunque sí de un hiato para lamerse sus propias heridas. Eso tomará buena parte del tiempo y de las energías de Obama, en relación al cual, digo, no compartir el optimismo de mucha gente de izquierda. Pero el hecho es que él, estará ocupado y con una cantidad apreciable de problemas. Se abre un espacio, por lo tanto. Tal vez hasta más que eso: habría un potencial de intereses complementarios si tuviésemos aquí un arranque de inversión pública pesada. Eso de cierta forma repercutiría positivamente en el corazón de la economía norteamericana, Estamos frente a una rendija histórica: una suspensión del hegemón y un espacio de complementariedad para remar en una misma dirección, lo que podría favorecer a los dos lados y salir del pozo. – Internamente, la élite tal vez no vea las cosas así, como propiamente complementarias, cuando se asocia crecimiento a un arranque pesado de inversión pública. – Nuestra burguesía se transformó en pandilla. Exponentes nativos son figuras del calibre de un Daniel Dantas o ese Eike Batista que opera en los dos lados de la frontera boliviana; no se puede contar con exponentes de esa calidad para nada, menos todavía para una agenda de desarrollo. No habrá salida por ahí. Pero el Brasil también no habría salido de la crisis del 30 si Vargas hubiese esperado la mano tendida de la plutocracia de San Pablo, por ejemplo. Él ocupó el espacio e hizo. – Luego... – Luego se necesitaría reinventar el PT, un PT con la osadía de un Kubitschek y de un Vargas, para hacer por abajo lo que ellos intentaron hacer por arriba; un arranque de desarrollo inducido por la base social para cambiar la economía y la sociedad. Cinco Embraer por año y punto final. – ¿Usted cree en ese aggiornamiento del PT? – Si dependiera del entusiasmo para que ocurra, tienen el mío. La lógica de acomodamiento de las fuerzas que la crisis mundial impone es de dimensiones tan brutales, tan inauditas que exige de la izquierda brasileña una osadía igualmente inusitada. – ¿Y los recursos para ese ciclo de inversiones pesadas? – El PT tiene la base sindical, y la base sindical tiene el control de todos los fondos de pensión (1) Entonces tiene recursos para ser manejados y pactados con la base trabajadora, dentro de ella el PT disfruta igualmente de masa y representatividad. – ¿Esa es una agenda para el 2010? – Es una cuestión delicada para ser tratada en un debate abierto, sin oficialismos de unos ni preconceptos de otros. La historia brasileña repite una situación difícil en su desarrollo que no puede ser respondida con una farsa porque su resultado sería una tragedia. Esta vez lo que se vislumbra como posible, repito, es hacer por abajo, con bases sociales existentes y organizaciones disponibles, aquello que en los años ´30 y en los años ´50 se hizo por arriba: destrabar el desarrollo y expandir el mercado interno. Es preciso tratar eso con cuidado, insisto, sin oficialismos del PT, ni el sectarismo del PSOL y del PSTU. – ¿La candidatura de Dilma Roussef puede ofrecer un amarre a ese esfuerzo? – Honestamente no conozco a la ministra Dilma, excepto por lo que leo de la mala voluntad explícita de los medios en relación a ella. Apoyo para que sea aquello que los amigos petistas dicen que es. O entonces, que sea alguien como Gabrielli, el presidente de la Petrobrás, que ciertamente también sabe lo que está en juego y las variables para salir de la crisis. Se trata de articular una coalición de fuerzas dentro de la cual el PT sería el operador porque es quien tiene bases y liderazgo electoral, los grupos a la izquierda tendrían su papel de punta de lanza. Lo fundamental es tener un debate con gran apertura y sin preconceptos. – De agravarse la crisis ¿hay riesgo de que la oposición gane terreno y viabilice un triunfo de Serra? – Serra antes de ser un personaje político es un caso psiquiátrico. ¿Al final, cuál es su proyecto? Es la obsesión personal y enfermedad por el poder. Ante una crisis de la proporción como la que tenemos adelante, todavía, si no se avanza será enterrado por manifestaciones mórbidas. La pala de cal vendría de una victoria tucana en 2010, ahí sí que estamos todos fritos. Ellos quedarían ahí por más de diez años. NOTA: 1) Los fondos de pensión aplican solamente en la deuda pública federal recursos del orden de los 155 mil millones de reales. Nota de la redacción de Carta Maior.
(***) Francisco "Chico" de Oliveira es sociólogo, profesor de la USP; fue dirigente del PT y luego uno de los fundadores del PSOL.