Pensamiento Crítico

La estafa de Stanford a los millonarios latinoamericanos

Revista Semana, Colombia. | Revista Semana, Colombia. | 23 Febrero 2009
El reciente escándalo de Allen Stanford tiene tanto en común con el fraude de Bernard Madoff, como con el tristemente célebre caso de David Murcia y DMG. Esta es la historia de cómo el millonario texano llegó a Colombia y cómo engañó a miles de inversionistas en América Latina. El 9 de noviembre de 2006, Allen Stanford, el hombre que hoy es acusado por las autoridades estadounidenses de una millonaria defraudación en varios países, llegó de visita a Colombia. Ya había pisado esta tierra hacía 20 años, pero en esta ocasión llegaba convertido en todo un poderoso: como uno de los hombres más ricos del planeta, con una fortuna calculada en 2.200 millones de dólares, según la revista Forbes. Acostumbrado a codearse con la crema y nata del poder, el único dueño del Grupo Financiero Stanford no podía arribar así no más a Bogotá. Entró por la puerta grande. Llegó a la Casa de Nariño a entrevistarse con el presidente Álvaro Uribe y con la noticia de su primera compra en el país: una firma de bolsa. "Me decía el presidente del Grupo Stanford que estaba encantado, que quería invertir muchísimo en Colombia, atraer mucha inversión de Estados Unidos, y que encontraba a Bogotá totalmente transformada", dijo entusiasmado el presidente Uribe en un acto empresarial aquella misma noche. Que uno de los 200 hombres más ricos del mundo pusiera sus ojos en Colombia, sin duda era una buena noticia. Hubo una gran recepción en la casa del empresario Gustavo Gaviria para darle la bienvenida y a ella asistió lo más granado de la sociedad, la banca y la política nacional. Las autorizaciones para operar en Colombia no fueron un problema. Augusto Acosta, superintendente financiero de entonces, recuerda que se siguieron todos los procesos y se cumplieron los requisitos que se exigen para la entrada de una persona extranjera al mercado de valores colombiano. Al señor Stanford le sobraban cartas credenciales. En abril de 2007 se protocolizó la compra de la firma Bolsa y Banca, hasta el momento de propiedad del empresario Gustavo Gaviria. El Grupo Stanford asumió el control de la sociedad que pasó a denominarse Stanford Bolsa y Banca. Esto ameritaba otra visita del señor Allen Stanford, esta vez a Bogotá y Medellín, donde hubo presentación en sociedad en los clubes El Nogal y Country, respectivamente. Con la firma de bolsa lista y autorizado para operar una oficina de representación del Stanford Trust Company Limited, con sede en Antigua (conocido como paraíso fiscal), el protagonista del escándalo financiero de 2009 comenzó su operación en Colombia. Un ex ejecutivo del grupo le contó a SEMANA que había un marcado interés por desarrollar este mercado. De hecho, una vez asumieron el control de la sociedad comisionista, visitas fueron y vinieron de los más altos funcionarios a Houston, donde opera el cuartel central de Stanford, y desde Antigua a Bogotá y Medellín para entrenar al personal en la estrategia comercial. Igualmente desplazaron a colombianos a Estados Unidos y a Antigua para recibir capacitación. Todo en avión privado del grupo y con todas las atenciones, recuerda, aún sorprendido, alguno de estos ejecutivos. "Nos encerraban para explicarnos la estrategia de inversión y cómo debíamos promocionar los certificados de depósito porque ofrecía el Banco Internacional de Antigua". Antigua era la joya de la corona. "Parecía como si todos los vehículos en el resto de países -Panamá, Venezuela, Perú, Ecuador, Colombia- trabajaran para conseguir clientes para ese banco", señaló un ex empleado de Stanford en el exterior. Sir Allen, cuyo título honorífico se lo entregó el primer ministro de Antigua, era más rico que el PIB de la isla. En los dos últimos años la operación en Colombia fue muy activa, por eso algunas personas cercanas a este grupo creen que son muchos los colombianos con dineros afectados en el fraude que las autoridades norteamericanas investigan por unos 8.000 millones de dólares. No sólo porque la firma de bolsa que operaba como corresponsal del banco en Antigua fue muy intensa en su tarea de promoción de los productos en el exterior, sino porque en Miami había un equipo de unos 10 corredores que estaban concentrados en el mercado colombiano. Era usual que llevaran misiones de clientes para conocer la estrategia del banco e invitarlos a invertir. Un ex ejecutivo calcula entre 250 y 300 millones de dólares, la suma de dinero de colombianos que podría estar en los depósitos emproblemados. Un ex funcionario de un banco en Miami dijo que tenía un cliente colombiano con 30 millones de dólares invertidos. Al final de la semana, ya varias de las víctimas colombianas estaban buscando abogado en Estados Unidos para demandar a Stanford, El superintendente Financiero, Roberto Borrás, le dijo a SEMANA que no hay una relación de los clientes que fueron referenciados por la oficina de representación y por la corresponsalía que ejercía la firma de bolsa. "La comisionista debe responder por las operaciones propias del mercado colombiano, y en este sentido no hay problema porque acaba de ser capitalizada en tres millones de dólares". Hoy las operaciones en Colombia están inactivas y los organismos de supervisión de los países donde este grupo había extendido sus operaciones trabajan coordinadamente para, por lo menos, compartir información que les permita dar alguna claridad a los clientes que se pudieron ver afectados. Según la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), el fraude de Stanford consistía en vender certificados de depósitos a los inversionistas con la promesa de pagarles rendimientos muy superiores a los del mercado. El organismo de vigilancia se sorprende que en los últimos 15 años el grupo diera rendimientos de dos dígitos y que la pérdida fuera de sólo el 1,3 por ciento durante 2008, cuando el índice S&P 500 cayó 39 por ciento. Con estos rendimientos logró 'cazar' personas adineradas. Ni más ni menos, algo parecido con el sonado caso de Bernard Madoff, que estafó a miles de ricos del mundo en más de 50.000 millones de dólares, mediante el esquema piramidal, gracias a los muy buenos rendimientos que ofrecía. Un hecho que llamó la atención de la SEC es que Stanford trató de tranquilizar a sus clientes diciéndoles que las firmas del grupo no estaban expuestas, ni directa ni indirectamente a las pérdidas de Madoff. "Esas garantías eran falsas", dijo la SEC. Además, según este organismo de supervisión, que con todo lo que le ha pasado a sus espaldas no quiere repetir la historia, Stanford trató de retirar cerca de 200 millones de dólares de sus cuentas en las últimas semanas. Por el momento no hay una acusación directa de que Allen Stanford hubiera montado una pirámide. Lo que sí es cierto es que nadie tiene claro dónde está invertida la plata. Un ex ejecutivo del banco le dijo a SEMANA que una vez quiso saber dónde estaban las inversiones y le contestaron que eso no se preguntaba. Otro ex empleado contó que la única respuesta que le daban era que la estrategia de inversión era secreta, "sólo nos hablaban de diversificación y diversificación del portafolio. Yo no entendía bien. Lo único claro era cómo ingresaba la plata. A mí me parecía muy raro. Eso me aburrió y me fui". En una reciente entrevista que concedió Stanford a la revista World Finance, quien lo nombró el empresario del año 2008, le preguntaron cómo funcionaba el modelo de inversión de Stanford con altos retornos. Y respondió que "la filosofía para la inversión se basa en diversificar a través de regiones del mundo, países, mercados, clases de activos, productos y sectores". Pero, como dice un analista, eso es muy extraño porque con el actual clima de inversión, en el cual el 99 por ciento de los mercados del mundo perdieron, ¿cómo puede él salir ileso y ofrecer rendimientos con esa única estrategia? Como para recordar las explicaciones que acostumbraba dar David Murcia al referirse a su gran secreto en el negocio DMG. Pero es que, guardadas las proporciones, el protagonista de este escándalo internacional tiene un estilo muy similar a Murcia, un hombre que tenía bien claro que debía rodearse del poder, de los mejores juristas, relacionistas y ganar reconocimiento social, como una especie de fachada de su negocio. Ahora el mundo está asombrado con las excentricidades y el estilo de actuar del señor Stanford. Tenía un consejo de asesores de lujo. Según el Nuevo Herald, que cita como fuente a un ex ejecutivo del banco en Venezuela, Allen Stanford nombró como asesores a personajes como Peter Romero, ex subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos; Adolf Ogi, ex presidente de Suiza y Luis Giusti, ex presidente de la petrolera venezolana Pdvsa. Sabía que debía moverse entre los hilos del poder. Pagaba millones de dólares por hacer lobby en el Congreso de Estados Unidos. Aportó a campañas políticas. Un ex ejecutivo del Banco dice que no duda que este escándalo termine volviéndose en una especie 'Stanford-política' en Estados Unidos. El año pasado, fue un gran hombre destacado en la Convención Demócrata en Denver. Un video publicado en Internet lo muestra abrazado con la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, y elogiado por el ex presidente Bill Clinton "Me gustaría dar las gracias al Stanford Financial Group", dijo Clinton a la multitud en el evento. Según el diario El País, entre los beneficiados están John McCain, el candidato republicano a la Presidencia el año pasado, y los senadores demócratas Christopher Dodd y Charles Schumer. Stanford era un gran benefactor también en lo social. Patrocinaba varios programas de salud de los niños, era un gran colaborador del Hospital St. Jude en Memphis, (Tennessee) en Estados Unidos, uno de los principales centros de investigación de cáncer pediátrico en el mundo. Se movía en otros círculos que podían dar réditos. Según el Financial Times, Stanford utilizaba el tiempo en actividades deportivas como el golf y el polo, como un medio de promocionar la marca de las empresas de servicios financieros y vio en patrocinar el 'Twenty20', un campeonato de cricket (el deporte emblemático de Inglaterra), la oportunidad de ganar prestigio. El portal Tengol.com destaca que Stanford es uno de los mayores mecenas del golf. Era el principal patrocinador del torneo del PGA Tour Stanford St.Jude Y auspicia el Stanford Financial Championship, del Lpga en Houston. Además patrocina directamente al colombiano Camilo Villegas. Pero, para Allen Stanford era tan importante el público externo, como sus empleados. Tiene fama de pagar excelentes salarios. Se llevó los ejecutivos más renombrados para trabajar en su grupo. Pagaba bonos de tres y cuatro millones de dólares al año. En una entrevista este enero, confesó que en las actuales condiciones del mercado había contratado a 658 nuevos empleados. Señaló que estaba contratando algunos de los mejores talentos y que esto se iba a acelerar en 2009. Muchos de los empleados están sorprendidos con las noticias que escuchan. Allen Stanford es un gran jefe. Podría coger un avión (tiene hangar privado en el aeropuerto de Miami y una flota de 100 aviones) y aparecerse en la clínica si alguno de sus empleados de confianza estaba enfermo. Su frase de combate ha sido "mis socios son mis clientes y mi familia son mis empleados". Pero la estrategia no le ha funcionado con los empleados que han salido mal de sus compañías. Se cree que algunos de ellos han denunciando las irregularidades ante las autoridades estadounidenses.Tenía un círculo muy estrecho de su entera confianza. James Davis, director financiero del Banco, Laura Pendergest-Holt, directora de inversión y el colombiano Mauricio Alvarado, un abogado de la Universidad de los Andes, que ha sido durante muchos años su asesor jurídico y quien es el artífice de la llegada de Stanford a Colombia. Por ahora, todo alrededor de esa compañía es un misterio con tendencia a agravarse. Según la cadena ABC News, el FBI investiga si Stanford estuvo involucrado en el lavado de dinero de la droga procedente del cartel del Golfo de México. Tal cual ocurrió en Colombia con la Fiscalía y el caso DMG, donde se dijo que no se había actuado antes para no dar al traste con una pesquisa más profunda, en Estados Unidos las autoridades dicen que la acción de la SEC pudo haber complicado la investigación federal de drogas. El escándalo apenas comienza. Dadas sus extensas relaciones sociales y políticas, todo indica que apenas es la punta del iceberg.