Pensamiento Crítico

Un golpe al estilo de siempre

Por Antonio Peredo Leigue | Radio La Primerísima | 29 Junio 2009
Fue algo impresionante. Una carta de renuncia fraguada, lo mismo el 11 de abril de 2002 en Venezuela que el 28 de junio de 2009 en Honduras. Un empresario asumiendo la presidencia en nombre de la libertad y la democracia; igual en ambas fechas y países. El respaldo y promoción de los mismos actores en ambos casos. Pero, concentrándonos en los hechos de este domingo, el golpe se inició en la madrugada con la violencia de la que siempre hicieron gala los conspiradores y, en pijama, sacaron a golpes al presidente, lo embarcaron en un avión y lo llevaron a San José de Costa Rica, donde lo dejaron librado a su suerte. En tanto, cortaron la energía eléctrica, silenciaron a los medios de comunicación, cortaron las comunicaciones telefónicas y cerraron todo contacto con el exterior. Por supuesto, los avances tecnológicos impidieron que, el total aislamiento que se propusieron, no fuera tal y la información se conoció ampliamente. Embebidos en su plan operativo, los complotados convocaron al Congreso para darle visos de legalidad al golpe, mientras buscaban a los miembros del gobierno para secuestraron, del mismo modo que hicieron con el presidente Zelaya. La canciller Rodas, que estaba en consultas con los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua, fue secuestrada y los embajadores llevados también a golpes. Es cierto que los dejaron en libertad, pero la canciller sigue secuestrada y se dice que otros 7 ministros han corrido la misma suerte, aparte de autoridades locales. Ahora bien. Los conspiradores aducen que, la consulta popular, propiciada por el presidente para el domingo 28, vulneraba la Constitución y las leyes; ésa habría sido la razón para expulsarlo. Pero es un argumento endeble, tan endeble que ni siquiera los gobiernos más derechistas pueden darle crédito. El verdadero motivo es la incorporación de Honduras al ALBA. Con la voz discursiva, contundente y patronal, el señor Micheletti aseguró que se revisaría esa incorporación y más adelante dijo que ningún país tenía derecho a inmiscuirse en las decisiones soberanas del pueblo hondureño. Claro que, a renglón seguido, anunció el toque de queda, poniendo en evidencia que no era el pueblo quien había tomado la decisión. La comunidad internacional, esta vez en forma unánime, ha desconocido la acción de los complotados. Este lunes están reunidos en Managua, tanto los presidentes del ALBA y los representantes del SICA. En Washington se reunirá la asamblea general de la ONU y, ayer mismo se reunió la OEA. La Unión Europea ya se pronunció contra el golpe. En tales circunstancias, la pregunta básica es: sabiendo que tendrían tan grande y generalizada condena, ¿por qué decidieron dar el golpe? Han debido sopesar todos los elementos de esta situación, pues los complotados contaron y seguramente siguen contando con asesoramiento técnico y, sin embargo, decidieron hacerlo. La respuesta inicial es que ven un peligro, para sus mezquinos intereses, en la ejecución de un programa de real alivio a la pobreza. Micheletti ha prometido luchar contra la pobreza; si no lo hicieron nunca, ¿qué harán en seis meses? No hay, por supuesto, intención seria de encarar ese gran problema. Al contrario, buscan exactamente lo contrario. Las razones de peso son: mantener la relación de sometimiento con Estados Unidos, que les otorga una ayuda suficiente para sus negocios. En segundo lugar, las remesas de los hondureños radicados legal o ilegalmente en el país del norte, que representan uno de los principales ingresos del país. En tercer lugar, la presencia de la base militar norteamericana, con unos 500 efectivos, que aportan su gasto a la economía empobrecida de ese país centroamericano. No hay dónde perderse: el ALBA es la contradicción a ese sistema que les permite medrar sus beneficios sin mayor esfuerzo. Los golpistas se preparan para el siguiente acto. Si no pueden afirmarse, como parece vidente, tratarán de obtener un condicionamiento. El Departamento de Estado norteamericano ha dado la clave: del modo más inocente ha dicho que la salida es el diálogo. En las circunstancias en que se halla la situación en Honduras, tal diálogo no puede significar otra cosa que un planteo de condiciones, tales como el compromiso de no plantear el referendo para reformar la Constitución, así como el retiro del ALBA. Sin embargo, los países que integran el SICA, el ALBA, la OEA, deben definir claramente que, el retorno del presidente Zelaya, n debe ser objeto de ningún condicionamiento.los golpistas deben retirarse en forma incondicional. El pueblo hondureño los repudiará con toda firmeza.