Pensamiento Crítico

Nuevo orden regional energético: Lejano Oriente ruso y Asia Central

Por Alfredo Jalife-Rahme | Diario La Jornada, México. | 10 Enero 2010
A la dupla anglosajona de EU y Gran Bretaña (GB) se le cae por doquier su proyecto de "gobierno mundial", mientras el incipiente nuevo orden multipolar, que nació por cesárea traumática debido a la distocia global, se manifiesta palmariamente en nuevos órdenes y reordenamientos regionales. El "gobierno mundial" pretendió ser encubierto por el engaño del mortinato G-2 de EU con China (su verdadero competidor geoestratégico y geoeconómico) que fue rechazado por el premier chino, Wen Jiabao, en forma oficial como durante la cumbre de Copenhague, donde brilló intensamente el Grupo BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China, por sus siglas en inglés). Un nuevo orden regional de alcances geoestratégicos emergió en vísperas de la Navidad de 2009 tanto en el Lejano Oriente ruso (LOR) como en Asia Central donde Rusia, China e Irán juegan una sinfonía geoenergética, lo que ha valido varios artículos sumamente interesantes en el portal Asia Times por el ex diplomático indio M.K. Bhadrakumar, muy versado en las regiones aludidas (24/12/09; 8 y 9/1/10), y Pepe Escobar, íntimo conocedor de los oleogasoductos en Asia Central (24/12/09). El oso ruso y el dragón chino han consolidado su alianza, al contrario del amarre de navajas de los multimedia anglosajones que colisionan a Rusia con China por los nuevos oleogasoductos que ha descolgado Pekín en sus espectaculares acuerdos prenavideños con varios países centroasiáticos, donde resalta el más reciente con Turkmenistán (de mil 883 kilómetros). Bhadrakumar demuestra que "Moscú ve favorablemente las inversiones chinas en Asia Central y cita profusamente a Stephen Blank, del Colegio de Guerra de EU, una autoridad en el tema, quien admite que "con la apertura del LOR a las inversiones chinas y con la bendición de inversiones similares en Asia Central, Moscú revierte (sic) sus políticas en el Lejano Oriente y Asia Central". Con antelación de cuatro meses, Blank (citado por Bhadrakumar) había anticipado "la apertura de la puerta a una inmensa (sic) expansión, con el consentimiento (¡supersic!) de Moscú, del perfil estratégico de China en ambas regiones. La creación de un nuevo orden regional en el LOR y Asia Central ha empezado a configurarse y China se ha posicionado para convertirse en el administrador (sic) de la seguridad de la región, garantizando por encima de todo que su portafolio de inversiones está salvo y seguro". A juicio de Bhadrakumar, "el giro del Kremlin" se debe a sus dificultades económicas y busca "avalar la seguridad y la estabilidad en Asia Central", pese a que ello conlleva "un impacto directo a los intereses de seguridad nacional de Rusia", que prefiere detener la expansión irredentista de la OTAN en sus fronteras. A nuestro juicio, también pesaron sobremanera tres asuntos de primer orden: 1. la decadencia acelerada de EU (que ha perdido sus más recientes cinco guerras, incluidas las de sus aliados: dos de Israel y una de Georgia); 2. el fenomenal despegue geoeconómico y geofinanciero de China, y 3. la consolidación del Grupo de Shanghai, que puede incorporar en cualquier momento a Irán e India. Pepe Escobar detalla la "nueva ruta de la seda", esta vez con energéticos, que vincula primordialmente Turkmenistán a China, la cual ha diversificado sus relaciones petroleras y gaseras en todo el mundo (incluyendo Brasil, Venezuela y Angola) por "extrema seguridad nacional" frente a las trasnacionales anglosajonas, a las que cataloga de "cocodrilos (sic) internacionales" que tienen "una agenda oculta (sic), cuyo objetivo final es frenar a China". Resume la estrategia china en Asia Central: "Adiós a los estrechos de Hormuz y Malaca" (lo cual coincide con nuestra tesis; Bajo la Lupa, 6/1/10). A nuestro entender, el nuevo orden regional estaba escrito en el muro desde los "12 acuerdos" –desde el abastecimiento de petróleo y gas por 20 años, pasando por el sensible rubro aeroespacial, hasta el transporte– que sellaron el 13 de octubre de 2009 los primeros ministros de China y Rusia: respectivamente Wen Jiabao (quien resultó un excelente gobernante sin mucho ruido), y Vlady Putin, el zar geoenergético global (People’s Daily, 13/10/09). Más allá del estratégico oleoducto de mil 30 kilómetros que conecta la ciudad rusa de Skovorodino a la ciudad china de Daqing, el rotativo chino considera, con razón, que la complementariedad de Rusia y China alcanzó "nuevas alturas" mediante el intercambio dual de alta tecnología que incluye trenes de alta velocidad y plantas nucleares. No se puede entender la nueva encrucijada geoenérgetica en Asia Central de Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán con China si no se toma en perspectiva el "Programa de Cooperación 2018" entre Moscú y Pekín para desarrollar regionalmente 205 (sic) proyectos conjuntos y la infraestructura del LOR, Siberia y el norte de China (periódico ruso de negocios Vedomosti, 12/10/09). Descuella que Rusia permita las inversiones chinas en sus empresas, incluso con control mayoritario. Renace la vieja "ruta de la seda" en Asia Central, esta vez con energéticos, y, más que nada, se gesta un nuevo orden regional bilateral en el noreste de China y Rusia (pletórico en materias primas) con profundas implicaciones geoestratégicas. Lo que no venía en el guión era la participación de Irán, cuyo presidente Ahmadinejad es un consumado geoestratega. Bhadrakumar aduce que "Rusia, China e Irán rediseñaron el mapa energético" mediante un gasoducto de sólo 182 kilómetros que conecta las vastas reservas de Turkmenistán con el norte del mar Caspio de Irán: "en tres semanas, Turkmenistán comprometió su entera (sic) exportación de gas a China, Rusia e Irán". El presidente iraní Ahmadinejad no perdió la oportunidad de poner de relieve la trascendental conexión energética del mar Caspio al golfo Pérsico gracias al acuerdo estratégico de Turkmenistán con Irán: "el nuevo gasoducto cambiará las presentes ecuaciones energéticas en la región" (Press Tv, de Irán, 8/1/10). Bhadrakumar se entusiasma: quedan fuera las trasnacionales petroleras anglosajonas, mientras "Rusia toma el liderazgo (sic), ejemplo que siguen China e Irán. Rusia, Irán y Turkmenistán poseen respectivamente la mayor, la segunda y la cuarta reserva de gas mundial.Y China será el consumidor por excelencia este siglo. Este asunto traerá consecuencias profundas para la estrategia global de EU". Muy perspicaz, Bhadrakumar pregunta: "¿Estamos escuchando las finas notas de una sinfonía de Rusia, China e Irán?" ¡Claro que sí! Lo más relevante, a nuestro juicio: Irán abre el golfo Pérsico a los energéticos de Asia Central sin salida a los mares calientes, a lo que se suma Rusia en forma subrepticia. Quedan así sembrados en el campo de batalla energético todos los proyectos de oleogasoductos de la OTAN los cuales buscaban eludir insensatamente a Rusia por vías alternas y, sobre todo, asfixiar energéticamente a China.