Pensamiento Crítico

EEUU busca liquidar la Comisión de Derechos Humanos de la ONU

None | 25 Febrero 2006

Estados Unidos apresura la aprobación en la ONU del Consejo de Derechos Humanos, acorde a sus intereses, ante el riesgo de una condena por los abusos cometidos contra prisioneros en su base de Guantánamo, afirmó un alto funcionario de la cancillería cubana

Esa nueva entidad de la ONU (Organización de Naciones Unidas), actualmente en discusión para su aprobación, sustituirá a la Comisión de Derechos Humanos que durante seis semanas sesiona entre marzo y abril de cada año en Ginebra.

"Evitar otra sesión de la Comisión de Derechos Humanos es una prioridad para los países del Norte tras los informes sobre la situación en Guantánamo", dijo en entrevista con IPS el director de Asuntos Multilaterales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Rodolfo Reyes.

Justamente, un reporte de la ONU conocido a mediados de febrero insta a Estados Unidos a cerrar la prisión de Guantánamo, su base naval enclavada en territorio cubano y distante más de 1.000 kilómetros al sudeste de La Habana.

El informe, que es el resultado de una investigación realizada por expertos designados por la Comisión del foro mundial con sede en Ginebra, considera el trato dado a los prisioneros en ese recinto militar una violación de sus derechos humanos y en algunos casos constituye tortura.

Una resolución sobre el tema ya presentada por Cuba el año pasado no fue aprobada por la Comisión, que en cambio acogió favorablemente un texto introducido por Washington que pide se dé seguimiento a la situación de las libertades fundamentales en esta nación caribeña.

Reyes evitó confirmar si La Habana presentaría una nueva moción sobre el caso Guantánamo en una eventual sesión de la Comisión de Derechos Humanos este año, aunque reafirmó "el compromiso" de su país con un asunto al que calificó de "una de las más grandes aberraciones y violaciones a los derechos humanos".

En todo caso, es evidente que Estados Unidos y sus aliados "no quieren correr el riesgo de que se promuevan allí iniciativas y resoluciones para detener y frenar estas prácticas", señaló.

La Asamblea General de la ONU dio plazo hasta septiembre para adoptar una decisión sobre el nuevo organismo de derechos humanos, sin embargo "Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea (UE) quieren forzar una decisión antes del 28 de febrero", dijo.

El funcionario cubano aseguró a IPS que Washington trabaja activamente para lograr una votación pronta y favorable a cualquier costo, a contrapelo de que aún hay muchos puntos que discutir sobre el diseño del Consejo de Derechos Humanos, sustitutivo de la Comisión.

Cuba coincide con la idea de reformar la Comisión, que a su juicio alcanzó sus límites y carece de credibilidad. "Pero debe ser cambiada por un órgano realmente democrático, que no es precisamente lo que se está intentando crear ahora", indicó Reyes.

En su opinión, hay que crear un organismo que ponga fin a "la manipulación política" y deje de ser "tribunal inquisidor contra países del sur" en el cual, al mismo tiempo, resulta "imposible adoptar resoluciones sobre Guantánamo".

Deben existir "criterios claros para la adopción de resoluciones sobre países", a fin de evitar que se sigan manteniendo en el nuevo organismo las "prácticas inaceptables de manipulación" como las ocurridas en el caso de Cuba", puntualizó Reyes.

El gobierno cubano de Fidel Castro ha rechazado de modo sistemático todas las mociones de censura por su historial de derechos humanos aprobadas en la Comisión de la ONU desde 1990, con la única excepción de 1998. A juicio de Reyes, se trata de "injustas" resoluciones impuestas por Washington.

En ese sentido, "mi país exige que el Consejo adopte criterios claros y, antes de imponer un enfoque de confrontación, satanización y condena contra un estado, se agoten todos los esquemas de cooperación que eviten llegar a este extremo", señaló.

Opinó también que debería quedar claramente establecido cuál sería la mayoría necesaria para adoptar una resolución de este tipo, "que tendría un carácter excepcional" y juzgaría violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos.

"No cabe la menor duda de que ese no es el caso de Cuba", afirmó.

Asimismo, La Habana estima necesario que el mecanismo de revisión universal, que se propone en el Consejo para analizar la situación de los derechos humanos en todos los países, "no sea utilizado para sustentar estas acciones políticamente motivadas contra los países del Sur y naciones como Cuba".

"Que se abra un diálogo genuino, que se busque y dedique cada vez mayor cantidad de recursos a la promoción y a la educación en materia de derechos humanos, en vez de al monitoreo dirigido a la condena" por motivos de "dominación geopolítica", indicó.

Cuba cuestiona también el requisito de dos tercios de votación necesarios para ocupar un escaño en el Consejo de Derechos Humanos, que en su opinión debería tener 53 miembros, igual cantidad que conforma hoy la Comisión, y una distribución geográfica equitativa.

A Estados Unidos le bastará con un grupo minoritario de un tercio de los miembros de la Organización de las Naciones Unidas para impedir el ingreso de Cuba y otros países que "le molestan", advirtió Reyes.

En uno de sus párrafos, el proyecto de resolución de creación del ente establece que la membresía del Consejo estará abierta a todos los estados miembros de la ONU, pero se deberá tener en cuenta situaciones que constituyan una violación grave y sistemática de los derechos humanos.

A pocos pasos del nuevo organismo

Por Thalif Deen, agencia IPS

Naciones Unidas – Tras varios días de discusiones a puertas cerradas, los 191 países que conforman la Asamblea General de la ONU se preparan para votar la próxima semana una resolución llamando a la creación del nuevo Consejo de Derechos Humanos, que debería comenzar a funcionar en mayo.

Esa nueva entidad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sustituirá a la Comisión de Derechos Humanos, que durante seis semanas sesiona entre marzo y abril de cada año en Ginebra.

El presidente de la Asamblea General, el sueco Jan Eliasson, presentó sus propuestas de las funciones y composición del Consejo, y señaló que eran el resultado de intensas negociaciones realizadas desde fines de 2005. "Hoy presento mi mejor intento para formular el borrador de una resolución sobre el Consejo de Derechos Humanos", dijo el jueves a los delegados.

Eliasson espera que la resolución sea adoptada por unanimidad, pero los países de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC) insisten en incluir una cláusula contra "blasfemias" en los estatutos del nuevo organismo, a raíz de la polémica causada por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en varios diarios de Europa y que desataron la ira de miles de musulmanes en todo el mundo. La OIC pide que se introduzca un párrafo contra "casos de intolerancia, discriminación, incitación al odio y a la violencia, provocados por acciones contra las religiones y las creencias".

Pero la Unión Europea expresó reservas sobre la propuesta de las naciones islámicas, lo que derivó en un estancamiento de las negociaciones.

Consultado sobre las versiones de que el embajador de Estados Unidos en la ONU, John Bolton, pretende renegociar el borrador, el secretario general del foro mundial, Kofi Annan, dijo que Eliasson ya había consultado extensamente a los países miembros antes de presentar el documento. "Creo que los estados miembros tuvieron suficiente tiempo para discutirlo. Los temas son conocidos, y ahora es momento de tomar una decisión", afirmó.

El propuesto Consejo, con 47 miembros, reemplazará a la Comisión, integrada por 53 países, como organismo supremo de la ONU en asuntos de violaciones a los derechos humanos en el mundo.

"A pesar de que el borrador no refleja todo lo que pedí cuando propuse la creación de un nuevo Consejo hace casi un año, hay elementos importantes para asegurar que sea más que un cambio de cosmética", dijo Annan. El secretario general dijo que hubiera preferido que los miembros del Consejo fueran elegidos por una mayoría de dos tercios de la Asamblea General, en vez de una mayoría absoluta como señala el borrador. No obstante, destacó que el texto deja en claro que los miembros "deben estar comprometidos en la promoción y protección de los derechos humanos".

También subraya que los derechos y privilegios de los miembros pueden ser suspendidos si estos cometen graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Esto no se ha aplicado en la saliente Comisión, indicó Annan. "Su capacidad de reunirse cuando sea necesario durante todo el año, a diferencia de la Comisión, le permitirá al Consejo hacer sonar la alarma y poner las crisis de derechos humanos en el centro de atención de toda la comunidad internacional", destacó.

Estados Unidos y Europa occidental han criticado insistentemente a la Comisión por incluir a países con cuestionados desempeños en derechos humanos, como Libia, Sudán y Zimbabwe.

La conformación del nuevo Consejo se hará sobre la base de una distribución equitativa de asientos para los diferentes grupos regionales identificados por la ONU: 13 serán para el grupo de África, otros 13 para el de Asia, ocho para el de América Latina y el Caribe, seis para Europa oriental, y siete para Europa occidental y el grupo de "otros países".

La integración será temporal. Cada país integrará el Consejo por tres años, y no podrá ser reelegido para dos períodos consecutivos.

La Asamblea General, por una mayoría de dos tercios de los delegados presentes, puede suspender los derechos de participación en el Consejo a cualquier nación que se compruebe cometió graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

"Creo que el presidente (de la Asamblea General) produjo un equilibrado y buen borrador que intenta contemplar, si no todos, la mayoría de los intereses de los países en desarrollo y de los industrializados", dijo a IPS el embajador de Singapur en la ONU, Vanu Gopala Menon. Por supuesto, no dejará contentos a todos. "Si alguna delegación tuviera todo lo que quería, entonces no sería una negociación, sino una rendición de una parte ante la otra", afirmó.

La analista estadounidense Phyllis Bennis, del independiente Instituto de Estudios Políticos, con sede en Washington, sostuvo que los cambios en la ONU para vigilar el respeto de los derechos humanos confirmaron que el foro es un organismo intergubernamental, y no internacional.

"Esto significa que los intereses de las personas están en un ámbito secundario, relegados por los intereses de los gobiernos", dijo a IPS. No obstante, destacó que el Consejo de Derechos Humanos le asegurará un lugar a organizaciones de la sociedad civil y otros grupos no gubernamentales para colaborar en la tarea.

Bennis subrayó también la importancia de que los derechos humanos fueran elevados al mismo nivel de importancia que la paz, la seguridad y el desarrollo, pues sólo así la ONU podrá proteger los derechos de las personas. "Quizás, hasta las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por Estados Unidos, incluyendo su defensa de la pena de muerte, sean finalmente sometidas a la vigilancia de la ONU", afirmó.

Sin embargo, lamentó que la demanda de crear un nuevo Consejo, liderada por Washington, haya tenido motivos puramente políticos. "Todas las mejoras se pudieron haber logrado sin eliminar la Comisión y sin crear una nueva versión, que puede terminar siendo más o menos lo mismo", afirmó.