Pensamiento Crítico

¿Galgos o podencos?

Ramón Sánchez-Parodi Montoto (*) | Granma | 23 Enero 2012

La incuestionable victoria de Newt Gingrich en las primarias de South Carolina (Carolina del Sur), reflejo de la incapacidad de cualquiera de los aspirantes a la presidencia por el Partido Republicano de consolidar la posición como favorito de las bases del partido, hace recordar la conocida fábula del español Tomás de Iriarte sobre los dos conejos que discutían interminablemente si sus perseguidores eran galgos o podencos.

En este caso la discordia se centra en las contradicciones entre los elementos que controlan la maquinaria del Partido Republicano, que sin declararlo abiertamente actúan a favor de Romney, y las bases social conservadoras y del Tea Party, que desconfían de los políticos tradicionales y ponen en duda las convicciones conservadoras de Romney en asuntos como el aborto, la oposición a los programas federales de atención a la salud, el matrimonio entre personas del mismo sexo, y en general las ideas de poner cada vez más en manos del sector privado la actividad que realiza el poder estatal y reducir el papel del gobierno en los asuntos de la nación.

Ejemplo de la preferencia del establishment republicano por Romney fue la maniobra del Partido Republicano de declararlo vencedor por ínfimo margen del caucus de Iowa, con lo cual contribuyeron sustancialmente a impulsar la campaña de aquel en New Hampshire para, después, el día antes de la primaria de South Carolina, tener que emitir una declaración del Presidente y del Comité Central del Partido en Iowa oficializando que el ganador real en el caucus de Iowa había sido Rick Santorum.

Se ha mantenido en las primarias de South Carolina lo señalado en artículo anterior (Lo que nos dicen Iowa y New Hampshire, Granma, 13 de enero del 2012) acerca del descontento de las bases con la actuación de los líderes y la incapacidad de los "rebelados" de presentar un candidato de consenso. Cada uno de los comicios celebrados hasta el momento (Iowa, New Hampshire y ahora South Carolina) ha sido ganado por un candidato distinto pero, además, en el proceso los aspirantes han ido cayendo uno tras otro. En la boleta para las primarias republicanas de South Carolina estaban inscritos nueve aspirantes y solo cuatro estuvieron activos. Las más recientes bajas fueron Michele Bachmann, Jon Huntsman y Rick Perry.

A pesar de tener el estado una población total de solo algo más de cuatro y medio millones de habitantes y menos de tres millones de votantes registrados, la primaria de South Carolina atrae cierta atención porque se le caracteriza como la que "abre" la votación en los estados del sur de Estados Unidos. Se ufanan los sudcarolinos de que desde la primera primaria en 1980, el candidato elegido por ellos ha sido el nominado como candidato presidencial en la Convención del Partido Republicano. Se produjo una votación record en la historia de las primarias del estado con cerca de 600 mil votantes, superando en unos 23 mil votos la del 2000, que había sido la de más alta votación desde 1980, lo que señala un alto grado de movilización de las bases (un 35 % más de votos que los del 2008).

Más del 71 % de los que ejercieron el voto se identificaron como republicanos; el 25 % como independiente y el 4 % como demócratas. El 91 % de los votantes republicanos del estado se caracterizaron ellos mismos de moderados a muy conservadores. El 98 % de los que votaron son blancos (en un estado donde el 27,9 % de la población es negra).

Con el 100 % de los precintos contados, Gingrich ganó con el 40 % de los votos, seguido por Mitt Romney (28 %), Rick Santorum (17 %), Ron Paul (13 %) y Herman Cain (1 %). Las preferencias de los votantes se mantuvieron estables en los 46 condados del estado y Gingrich fue triunfador en 43 de ellos; solo perdió ante Romney en los condados costeros de Beaufort y Charleston y en Richland, donde está situada la capital, Columbia, lo que muestra la influencia del respaldo a Romney del establishment republicano y es quizás el único aspecto favorable que el ex gobernador de Massachussets puede presentar de los resultados de la votación.

Gingrich ofreció una demostración de fuerza que le permite continuar la batalla por la nominación e intentar consolidarse como la alternativa republicana a Romney si consigue una buena votación en las primarias de Florida el 31 de enero próximo. Fue ayudado por el hecho de que quedaban solo cuatro aspirantes.

En South Carolina los social conservadores, los evangélicos fundamentalistas blancos y algunas fuerzas del Tea Party, luego que Rick Perry retirara su aspiración, lograron articular a última hora un remedo de frente unido para apoyar a Gingrich, marginando a los dos restantes aspirantes "antiestablishment": Santorum y Paul.

Los conservadores y fundamentalistas constituyeron, como es tradición en South Carolina, más de las dos terceras partes de los votantes y de ellos obtuvo Gingrich prácticamente la absoluta mayoría de la votación a su favor; 40 % del voto evangélico vs. 20 % Romney; 50 % de los que afirmaron era importante que el candidato compartiera sus creencias religiosas vs. 20 % por Romney. Sin embargo, el 25 % de los votantes que se declararon de filiación política independiente votaron con menor diferencia: 30 % eligieron a Gingrich, 25 % a Romney y 25 % a Paul. De paso, Gingrich le propinó una soberana derrota a la gobernadora Nikki Haley, una figura de influencia entre los Tea Party, que apoyó fuertemente a Romney y no pudo lograr que este triunfara en la mayor parte de las áreas donde concentra su fuerza, lo que es una muestra de la desarticulación entre los grupos del Tea Party.

Santorum ocupó un distante tercer lugar en la votación; no pudo ganar ningún condado; y tampoco superó a Romney en la preferencia de los votantes conservadores sociales o del Tea Party. Resultados que poco ayudan a su objetivo de usar la primaria de South Carolina como un trampolín para mejores desempeños en las de Florida y siguientes. A pesar de haber anunciado la decisión de dar la batalla en Florida y después en Arizona, sus perspectivas son cada vez más tenues. Posiblemente Florida diga la última palabra en cuanto a sus aspiraciones futuras.

En cuanto a Paul, ya ha dejado ver que no piensa gastar sus escasos recursos en Florida y ha puesto la mira en el más modesto estado de Nevada, reconociendo indirectamente que abandona de hecho la puja por la nominación republicana.

Ahora el campo de batalla se traslada a Florida donde se llevará a cabo la próxima primaria el 31 de enero. La experiencia de South Carolina no se repetirá en Florida, un estado, aunque también sureño, con el 70 % más de territorio y cuatro veces más población, de una demografía política bien distinta, que requiere mayor organización y mucho más dinero para hacer la campaña.

Fatalmente, habrá un triunfador entre los tres candidatos restantes: Romney, Gingrich y Santorum, pero lo más que puede esperarse de este próximo evento es que uno de los tres anuncie su retiro de la contienda y, las circunstancias indican que, en ese caso, sería Santorum. Eso nos dejaría no con dos elefantes sino con dos conejos.

(*) Fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington entre 1977-1989 y Viceministro de Relaciones Exteriores.