Pensamiento Crítico

Tres historias peligrosas

Por Alina Perera | Diario Juventud Rebelde, Cuba | 29 Enero 2012

Entre finales del año 2008 e inicios del 2009, algunos que buscaban descolgarse de la realidad a través del espejismo de las drogas compraron «por la calle», en varios puntos del archipiélago, tabletas de Parkisonil que en verdad eran de Benadrilina. Caían al abismo de un engaño por partida doble: la pretensión de enajenarse; y para lograrlo, el pago por una sustancia que en realidad era otra.

Como toda historia vivida por protagonistas ingenuos, esta que nuestras autoridades del orden interior se encargaron de desenrollar y detener, tuvo infractores para quienes la trampa y la sensación de impunidad no tuvieron límites.

La primera hebra de la madeja salió a la luz gracias al trabajo investigativo del Ministerio del Interior (MININT) para enfrentar el delito relacionado con el robo de medicamentos. Varias señales emanaban de tres centros de producción: Laboratorio Farmacéutico Reinaldo Gutiérrez, ubicado en Vento y Boyeros, en La Habana; Laboratorios MEDSOL, entidad ubicada en 23 y 266, municipio capitalino de La Lisa; y Laboratorios NOVATEC, empresa ubicada en 222 y 15, municipio de Playa.

Llegó a tenerse la certeza de que en los tres lugares se estaban sustrayendo insumos (material de envase y etiquetas) y tabletas a granel. Las autoridades estaban al tanto, además, de la comercialización ilegal de un grupo de productos elaborados artesanalmente, cuyas características apuntaban a los laboratorios mencionados como puntos de partida de una cadena.

Investigando y sumando detalles, se pudo constatar que un operario del Laboratorio Reinaldo Gutiérrez había decidido sustraer de su puesto de trabajo partes de la máquina donde se confeccionaban los blísteres, es decir, lo que popularmente conocemos como tiras de medicamentos, donde vienen envasadas las tabletas. Y así, poco a poco, hizo de modo artesanal una pequeña prensa, o blisteadora, para conformar la falsa mercancía que luego encontraría compradores.

Mientras este episodio transcurría en el municipio de Marianao, en las Alturas de La Lisa otro tramposo, desvinculado laboralmente, había montado su taller artesanal aunque más rústico. Era en este último donde la Benadrilina se envasaba como si fuera Parkisonil.

De vez en cuando, para despistar a las autoridades, los fabricantes ocultos desmontaban sus máquinas y escondían las piezas. ¿Así, quién les seguiría el rastro y podría atraparlos?, pensaban ellos...

Cuando la investigación de los especialistas avanzó, pudo saberse que entre ambos infractores existía una conexión: el operario de Marianao suministraba materias primas al de La Lisa. Y ambos, cada uno en sus recintos clandestinos, adulteraban todo cuanto podían sin pensar en las consecuencias de una oferta tan peligrosa para la salud humana.

Registros domiciliarios permitieron ocupar en Marianao la máquina artesanal armada con piezas del Laboratorio Reinaldo Gutiérrez; y en los dos lugares clandestinos, diversas materias primas e implementos usados en las faenas de la falsificación.

El lugar de los hechos en las Alturas de La Lisa era un cuchitril donde los medicamentos distaban solo metros de aguas albañales. Pero nada de eso conocían, en el momento de la compra «por la izquierda», quienes adquirían los blísteres.

El timador de Marianao, auxiliar operario de la máquina blisteadora en el Laboratorio Reinaldo Gutiérrez, tenía en su domicilio, cuando se le realizó el registro, 46 980 tabletas y una suma importante de dinero en moneda nacional. En cuanto a insumos, guardaba dos bobinas de papel de aluminio, y 901 blísteres vacíos, listos para ser utilizados, de diferentes renglones de psicotrópicos.

Al estafador de La Lisa se le ocuparon 20 141 tabletas de diferentes renglones de psicotrópicos, 26 metros de material para blíster (con alvéolos, o sea, con cavidades donde prensar las tabletas), y 14 libras de papel de aluminio rotulado.

Los dos fueron procesados y juzgados por las autoridades. Y entre tantas lecciones derivadas de este caso, afloró una consabida: el deficiente control de materias primas y de otros recursos que demandan de estricta vigilancia (por el nocivo impacto que su uso incorrecto puede tener) constituyen el error primario de transgresiones que ponen en riesgo la vida de muchas personas.

Es evidente que las violaciones no surgen de la nada: siempre, para proliferar, deben tener escenarios propicios, es decir, fallos en premisas como el rigor, la disciplina y el sentido de la responsabilidad.

Tras una sombra

El personaje principal de este episodio prefería no conversar con otras personas. Cuidaba demasiado sus palabras, para no errar. Por nada de este mundo ofrecía datos sobre su existencia. Algunos le decían el Discreto; y otros, el Pantera. Nacido en 1981 era una sombra cuya cautela dio mucho que hacer a las autoridades. Él fue el eje de un caso cerrado en el año 2009.

Los especialistas del MININT a cargo de enfrentar el delito relacionado con el robo de medicamentos, supieron algo sobre un hombre del barrio de Arroyo Arenas, en La Lisa, quien no tenía vínculos laborales y se dedicaba a vender medicamentos de todo tipo.

Este infractor, escurridizo como anguila, pasaba sus días adulterando la fecha de vencimiento de las tabletas que sustraía, junto con frascos y etiquetas, de los laboratorios NOVATEC y MEDSOL. Los productos salían de la primera empresa a través de un operario; y de la segunda, a través de un auxiliar de higienización.

Los especialistas develaron la ruta crítica de la fechoría, desde el primer eslabón hasta el último. Confirmaron, por ejemplo, que el trabajador de NOVATEC pretendía salir ilegalmente del país, razón por la cual necesitaba una alta suma de dinero.

En busca del capital que le urgía, el operario llegó a sustraer, de acuerdo con un chofer de la empresa, cuatro lotes de Meprobamato (53 cajas con 659 570 tabletas) ubicados en el almacén, en estado de cuarentena, los cuales debían ser incinerados por haber contraído una bacteria durante el proceso de producción.

En casa del engañador, en La Lisa, fue hallada una parte de los lotes contaminados. El truhan disponía de un cuarto donde almacenaba sus mercancías. No tenía vínculos laborales y su «búsqueda» tenía que ver con el trasiego y venta de los medicamentos. Le fueron ocupados frascos vacíos, etiquetas, alcohol y otros accesorios necesarios para la falsificación.

Paralelamente, en el capitalino poblado de Valle Grande, fue identificada una persona que había receptado del operador de NOVATEC una parte de los lotes contaminados. Tenía en su poder 57 420 tabletas ocultas en una pequeña cochiquera.

Ninguno de los involucrados en esta peligrosa historia quedó impune. Las autoridades procedieron en dependencia de la responsabilidad de cada cual. Un día antes de la pretendida salida del país, el operario que sustrajo los lotes de Meprobamato fue arrestado. De igual manera se procedió con el transportista de NOVATEC, y con dos trabajadores que habían facilitado la sustracción de los medicamentos.

La peligrosidad social de este pillaje cometido sin escrúpulos, y que afortunadamente pudo ser neutralizado, no es cuantificable.

Otra trama oscura

En las inmediaciones de la concurrida avenida de Diez de Octubre, en La Habana, algunas personas estaban consumiendo una droga a la cual habían bautizado como «principio activo». Ellos, el eslabón final de sucesos encadenados, aseguraban que «el material» había salido de un laboratorio.

Así, sin muchos pormenores pero por más de un camino, llegaron las primeras informaciones a los especialistas encargados de desarticular las típicas y nocivas redes de ladrones, expendedores y consumidores de drogas.

Una de las primeras piezas sobre la que pudo haber claridad en este acertijo apuntaba a trabajadores de Laboratorios MEDSOL. Eran varios los sospechosos: dos operarios de troquelación, un auxiliar de elaboración, y un operario de mezcladora (máquina a la que también llaman Canguro).

Es en el Canguro donde tiene lugar un proceso clave en la elaboración de un medicamento: se lleva a cabo la mezcla de los componentes del producto y su homogeneización. Para ese paso se crea una comisión especial, pues las materias primas a emplear requieren, por sus características, de un control estricto.

Todo comenzó cuando los ejecutores de esta trama que quebrantó toda disciplina sobornaron a un custodio y lograron sustraer del área del Canguro unos doce kilos de granulado de Parkisonil. A la par de esta fechoría, y en contubernio con operarios de troquelación, sustrajeron más de 3 000 tabletas troqueladas.

A los 12 kilos del material granulado, los raptores añadieron almidón de maíz -que habían guardado intencionalmente-, con el propósito de aumentar el volumen del «material», acción que, desde luego, alteraba la concentración del producto químico.

En el transcurso de la investigación le fueron ocupados al operario del Canguro unos diez kilos de Parkisonil y otros medicamentos, así como acetona, papel de aluminio e insumos diversos.

Además de la detención de este trabajador, se produjo la de dos troqueladores, un auxiliar de elaboración y la de un hombre que no tenía vínculos laborales y formaba parte de la red. Y entre los culpables, fue detectado un comercializador que vendía el medicamento granulado en pequeños envoltorios de nailon.

Con los diez kilos ocupados de Parkisonil, las autoridades evitaron el consumo, en cualquier punto del país, de 47 000 dosis (envoltorios de nailon). ¿A manos de cuántos adolescentes y jóvenes habría ido a parar una sustancia que fuera de parámetros de verdadera necesidad significa la perdición?

Involucionar 15 millones

El libro Las drogas bajo piel de cordero. Alcohol, medicamentos y tabaco: Riesgos y soluciones, quedó entre mis manos antes de comenzar el diálogo con su autor, Ricardo Ángel González Menéndez, Académico de Mérito, Doctor en Ciencias Médicas y Doctor en Ciencias Generales. Una primera interrogante propició la oportunidad de acceder a un conocimiento de inestimable valor, donde se advierte sobre el peligro de consumir cualquier sustancia que modifique nuestra conducta.

-¿Por qué utilizó el término «piel de cordero»?

-Estamos hablando de un libro que salió en Cuba en pequeña tirada, pero auspiciado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En esencia el título -Las drogas bajo piel de cordero...- alude a sustancias que casi nadie reconoce como drogas y por eso entran en la vida de las personas como el lobo disfrazado con piel de cordero, listo para acabar con todo en el corral.

«Cuando en cualquier país del mundo se habla de drogas, las personas piensan en las sustancias ilegales. Sin embargo existen tres categorías: las legales, las de prescripción médica, y las ilícitas.

«En el grupo de las drogas legales están el café, el tabaco, el té, la cola, el mate. El alcohol también es una droga legal, como los medicamentos; pero hay una diferencia sustancial entre estas dos últimas y las drogas que se conocen como drogas blandas.

«Es importante saber que existen dos clases fundamentales de drogas: aquellas que pueden modificar en forma relevante la conducta y transformar al mejor de los seres humanos en un animal primitivo, y aquellas otras que afortunadamente no tienen ese efecto. A las primeras se les llama drogas duras, y a las segundas, drogas blandas.

«Entre las drogas duras están el alcohol; algunos medicamentos de utilidad científica comprobada, cuando son orientados y tomados según los criterios del médico; y el resto de las drogas que se conocen: heroína, morfina, cocaína, marihuana, hongos, ice, love, éxtasis. De modo que las drogas de prescripción, o medicamentos, caen en un grupo de mucho cuidado».

-Enajenarse es, en casi todos los casos, el motivo de quienes buscan ciertos medicamentos «por la izquierda».

-Tácitamente eso es lo que los mueve a buscar el medicamento; y desconocen cuántos peligros hay detrás de la decisión. Si supieran algo al respecto, seguramente disminuiría esa conducta social que se ve en todos los países del mundo.

«Hay una tendencia que en cierta forma también se da en Cuba: según avanzan las medidas contra las drogas ilegales convencionales como la marihuana, la cocaína, la heroína, las personas tienden a buscar los medicamentos como sustitutos de esas drogas».

-Porque están al alcance de la mano...

-Exactamente. Son más económicas, pueden disimular más lo que está sucediendo (como olores y sabores extraños), en una especie de enmascaramiento de la conducta. Es importante saber que las potencialidades de las drogas médicas llegan a ser de tal magnitud, que en algunos países desarrollados las personas las consumen con preferencia a las drogas convencionales.

«¿Qué ocurre con las drogas médicas?: podría suponerse que las más buscadas son las que producen tranquilidad, sueño, bienestar. Pues la mayoría de las veces las que se prefieren provocan otro tipo de efecto, como es el caso del Parkisonil.

«En estos momentos existen dos medicamentos que desgraciadamente están siendo utilizados por los jóvenes con fines de crear estados de embriaguez. Es importante hablar de esta combinación de sustancias, porque la mayoría de las drogas que se consumen en el Tercer Mundo no son de por sí mortales; pueden producir muertes por complicaciones -cuando uno consume cocaína la presión arterial llega a 300 milímetros de mercurio, y eso desde luego puede hacer estallar una arteria del cerebro y provocar hemorragias-; pero esta combinación de la cual estamos hablando sí produce muerte por sobredosis.

«Los dos medicamentos, relativamente nuevos en nuestro medio, producen un bloqueo respiratorio. Cuando hay una sobredosis la persona se asfixia como un pez fuera del agua. La víctima tiene plena conciencia mientras su respiración está bloqueada. Pero no es como el asmático que debe hacer un esfuerzo por respirar; es que no se puede lograr ningún movimiento respiratorio.

«Se bloquea el diafragma, y los pulmones se quedan con el aire que tenían. Es una muerte en asfixia estando despierto.

«Hemos hablado de una combinación de medicamentos que produce una muerte brutal por sobredosis, y no se trata de sobredosis garrafales, de 20 veces lo que toma un paciente. Con dos o tres veces lo que mandó el médico se puede caer en sobredosis según la sensibilidad del paciente».

-¿Qué buscan los muchachos con esta combinación?

-Siempre el consumo de drogas es totalmente absurdo. Hay más de una vía por las cuales se llega a él. Está la vía hedónica: las personas quieren buscar un placer artificial, y les sale el tiro por la culata, porque después sufren enormemente por la dependencia, además de sufrir los peligros de muerte.

«La otra vía es la mala compañía de las personas que consumen cualquier otra cosa y empiezan a incidir sobre los muchachos jóvenes. Algunos asumen el acto de consumir una droga como una prueba de audacia, de valentía, y muchos no saben que la verdadera expresión de valentía sería decir «no, yo no consumo esto porque no quiero». El que lo está induciendo a veces no lo hace por mala fe sino porque puede que él mismo esté enredado en la droga. El que sí actúa de muy mala fe es el que lucra a toda costa».

-El expendedor es el eslabón siniestro de toda la cadena.

-Es el enlace entre la producción y el consumo. Cuando ves a uno de ellos enganchado de una droga y en busca de algún dinero para seguir consumiendo, de cierta forma puedes entender su conducta desastrosa. Lo terrible es que la mayoría de los expendedores no son adictos, y lo que hacen es desgraciar a infinidad de familias, porque el consumo no solo afecta a una persona, sino también a sus seres queridos.

«Las drogas pueden producir un infarto del miocardio, o una hemorragia cerebral, o una ceguera súbita, o infinidad de disfunciones sexuales, sin hablar de una imagen social que sencillamente desaparece.

«Hablábamos sobre las vías por las cuales se llega al consumo de drogas. Podríamos mencionar la moda. Los especialistas en este campo hemos esperado por décadas que esa moda pase. Pero no podemos cruzarnos de brazos, sino hacer lo que se está haciendo en Cuba: el Programa Antidrogas con todas las de la ley.

«Nos falta, sin embargo, algo en lo social: rechazar el consumo embriagante de alcohol: cuando la comunidad de un barrio rechace la embriaguez alcohólica como se rechaza a quien entra a un elevador con un tabaco encendido, el mal disminuirá notablemente. Muchas personas beben alcohol con el propósito de embriagarse; y cuando se embriagan lo que viene después es el lobo».

-Son muchos los caminos que pueden llevar al consumo...

-Desde luego, y puedes sumar a los ya mencionados el de la evasión. En nuestro país el fenómeno se da fundamentalmente en el escenario microsocial (es decir el microgrupo, la familia, el contexto laboral). En la práctica la evasión de los conflictos de microgrupos es mayor que la de los conflictos macrosociales.

«Hay evasión macrosocial cuando no hay posibilidades de ver a un médico para atenderse la salud, o cuando un hijo no puede ser atendido porque cuesta, o cuando uno no puede lograr un nivel escolar porque la enseñanza universitaria es cuestión de miles y miles de dólares. En ese tipo de situaciones puede haber personas que se frustren, que se sientan fracasados y utilicen la droga con la finalidad de escapar de una situación dolorosa.

«Otro mecanismo tiene que ver con que los muchachos tienen la falsa idea de que cualquier droga que transforme la conducta los hará más audaces, o más atractivos, y desgraciadamente es todo lo contrario: afectan la imagen de forma brutal, y las muchachas, cuando ven que ellos están en esos andares, inmediatamente evitan seguir una relación, por las consecuencias que vendrán.

«Y hay otro mecanismo que también resulta importante: se ve en aquellas personas que utilizan una droga como si fuera un medicamento, por sentir molestias depresivas, angustiosas, fóbicas, y por no saber que hay medicamentos adecuados que cuando son indicados correctamente no producen adicción o problemas de otro tipo. Se automedican en dosis muy elevadas, y empiezan a engancharse con la droga.

«Ya sea por una cuestión de costumbre de un grupo, o por el deseo de sentir placer artificial, o por el deseo de olvidar problemas, o por una conducta orientada a aumentar la seguridad personal, o buscando atenuar algún síntoma, está científicamente demostrado que en todos los casos el tiro sale por la culata».

-Creo que es esencial tener un sentido de la vida, como antídoto...

-Siempre alertamos a la población sobre el peligro del cigarrillo o del tabaco; pues son seis millones de vidas que se pierden todos los años. Pese a ello son drogas blandas, porque actúan en la parte lateral y dorsal de los hemisferios cerebrales, y en esa zona lo que existen son los mecanismos para estar despiertos. Pero las drogas duras actúan en la parte del cerebro que está detrás de la frente y por encima de las órbitas de los ojos.

«Esa región es la prefrontal, y cuando se bloquea -ese es el efecto de las drogas duras-, lo que se afecta es el centro cerebral donde están la ética, los aspectos deontológicos, el sentido de la dignidad, de la solidaridad, del altruismo o amor por los semejantes, y la calidad humana.

«Esa parte del cerebro es exclusiva de los seres humanos. No la tiene ningún otro animal por desarrollado que sea. Las especies más avanzadas de monos antropoides (gorilas, orangutanes, chimpancés, etc.) no tienen la región hacia delante. El cerebro de esos animales termina chato, y el nuestro tiene una prolongación. Lo interesante es que para lograr esa diferencia tuvieron que pasar 15 millones de años. Cuando alguien se embriaga retrocede todo ese tiempo y se convierte en un animal. Y cuando algunos medicamentos se toman en dosis no adecuadas, tienen la misma acción que las otras drogas duras.

«Entonces ahí entra la tragedia: la del consumo, la de los precios, la de vender objetos de valor de la casa, la del sufrimiento de la familia...

«Para nuestra Revolución la salud del pueblo es un principio básico, una motivación de esfuerzo y de dedicación del presupuesto, y de tener una población sana, digna como la tenemos. Por eso hay tanta responsabilidad en lo referente a luchar por todos los medios contra estos flagelos, y a no subestimar las sustancias que no son tan conocidas.

«Somos del criterio de que siempre, en todos los países del mundo, cuando empiezan estos problemas la lucha se orienta enfáticamente hacia las sustancias más conocidas, y con peor fama, las drogas ilegales típicas. Sin embargo, no podemos subestimar el alcohol, ni los medicamentos. Los dos son realmente peligrosos si no se consumen en la debida forma».