Pensamiento Crítico

Más allá de las caricaturas,<br>de la era nuclear y de Irán

None | 25 Febrero 2006

Mucha de la discusión en torno al programa nuclear de Irán es simplemente histeria. Revisen la declaración del senador John McCain, justo este mes: "Sólo hay algo peor que la acción militar, un Irán armado nuclearmente". Uno se ve tentado a responder con el título de la obra de Shakespeare Mucho ruido y pocas nueces. Pero hay mucho "ruido" y algunas personas en altos puestos parecen seriamente dispuestas a involucrar al país en acciones militares para impedir que Irán asegure sus armas nucleares. Entonces debemos preguntarnos: ¿por qué es esto tan importante?, ¿importante para quién?

Primero que nada, ¿por qué debemos considerar como catástrofe que mañana Irán tenga armas nucleares? Hoy existen nueve países que se sabe poseen armas atómicas: Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Francia, China, Israel, India, Paquistán y Corea del Norte. ¿Qué cambiaría si Irán fuera el décimo? ¿Quién se vería amenazado por Irán? ¿A qué país bombardearía? Hasta ahora, no hay nada que indique que Irán intente ser agresivo militarmente. Claro que el actual presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, ha hecho declaraciones muy hostiles hacia Israel. Pero, ¿alguien piensa que intente bombardear Israel o que Irán tenga la capacidad militar de hacerlo? La retórica y las intenciones son dos cosas muy diferentes.

Si Irán no intenta usar la bomba, ¿por qué quiere tenerla? Hay algunas razones obvias. De los nueve países que tienen la bomba, todos menos uno tienen bases lo suficiente cercanas que podrían usar contra Irán. El gobierno iraní sería muy ingenuo si no se preocupara por esto. Es más, a partir de la política estadunidense de los últimos cinco años puede deducir con facilidad que si Estados Unidos invadió Irak pero no Corea del Norte, una de las grandes diferencias entre ambos países es que Irak no tenía armas nucleares mientras Corea del Norte sí contaba con ellas.

Una segunda razón obvia es el nacionalismo iraní. Debemos recordar que las aspiraciones iraníes de ser una potencia nuclear no comenzaron con su actual presidente. Se remontan a antes de la revolución iraní, a lo días del sha de Irán. Es obvio que hoy una potencia "media" del tamaño de Irán expandirá su fuerza geopolítica si es miembro del club nuclear. Irán tiene sus propios intereses nacionales, como todos los otros estados los tienen, y es claro que desea jugar un papel central en su región.

¿Pero acaso esto en sí mismo amenaza la paz del mundo o de la región? Cuando la Unión Soviética logró su primera explosión atómica, en 1949, los lamentos del mundo occidental se oyeron muy fuerte. Pero en retrospectiva, queda claro que el factor único que más contribuyó a que no ocurriera una guerra soviético-estadunidense, desde 1949 hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991, fue el hecho de que ambas potencias contaban con armas atómicas. Fue el miedo de una destrucción mutua lo que garantizó que ninguno usara armas nucleares a pesar de todas las agudas tensiones (del bloqueo de Berlín a la llamada crisis de los misiles cubanos o la guerra de Afganistán). El hecho de que tanto India como Paquistán tengan la bomba ha sido una fuerte restricción en su conflicto sobre Cachemira.

¿Por qué no habría de operar igualmente bien en Medio Oriente el balance de terror? ¿Por qué no habría de ser un elemento de pacificación en Medio Oriente que Irán posea armas atómicas, en vez de ser lo contrario? La única respuesta ofrecida es que el gobierno de Teherán no es lo suficientemente "racional" como para abstenerse de usar la bomba. Pero esto es claramente un sinsentido (un sinsentido racista, por añadidura). El actual régimen iraní es por lo menos tan sofisticado como el de Bush, y es mucho menos militarista en sus expresiones.

Entonces, ¿por qué todo mundo hace tanta alharaca? Henry Kissinger lo explicó hace más de un año y Thomas Friedman lo repitió hace poco en The New York Times. Queda muy claro que una vez que Irán tenga armas nucleares, el dique se habrá roto y otros 10 o 15 países se pondrían a trabajar rápido para adquirir tal armamento. Hay algunos candidatos obvios: Corea del Sur, Japón, Taiwán, Indonesia, Egipto, Irak (sí, Irak), Sudáfrica, Brasil, Argentina y muchos países europeos. En 2015 podría haber unas veinticinco potencias nucleares.

¿Es esto peligroso? Por supuesto que lo es, en el sentido de que siempre habrá individuos o grupos locos que podrían tener acceso a los botones que es necesario oprimir. Pero estas personas o grupos locos existen hoy en los actuales nueve países que cuentan con armamento atómico, y personalmente no creo que haya más de ellos en los siguientes 15 países. El desarme nuclear es un objetivo urgente, pero no un desarme nuclear de sólo una parte del mundo, un desarme nuclear para todos.

La razón por la cual Estados Unidos en particular está tan agitado con el potencial armamento nuclear iraní es que una diseminación de armas atómicas en los llamados países medios claramente reduce la fuerza militar de Estados Unidos. Pero eso no significa que amenace la paz mundial.

¿Debemos preocuparnos entonces por una invasión de Irán por Estados Unidos o un ataque israelí? En realidad no, porque Estados Unidos no tiene la fuerza militar necesaria para perpetrar un ataque de esa naturaleza, porque el régimen iraquí no lo respaldaría y porque Israel no lo puede hacer solo. Así que mucho ruido y pocas nueces.

Bolsillos vacíos, mentes furiosas

Por Thomas L. Friedman, Semanario El Espectador, Colombia. Ganador del Premio Pulitzer en 2002 por sus columnas en "The New York Times".

No tengo la menor duda de que las caricaturas danesas en las que se ridiculiza al profeta Mahoma hayan causado una verdadera ofensa a muchas personas de la fe musulmana. Me alegra que el diario en el que trabajo no las haya publicado. Sin embargo, hay algo excesivo en la reacción de los musulmanes por todo el mundo hacia estas caricaturas, lo que deja entrever que algo más está en proceso en esta historia. Hace tiempo ya que deberíamos haber hablado al respecto.

Para comprender este polémico asunto danés no basta con leer el clásico de Samuel Huntington, El choque de civilizaciones. Uno también tiene que leer a Karl Marx, porque esta explosión de ira musulmana no solamente tiene que ver con un insulto occidental. También se relaciona con el fracaso oriental. Tiene que ver con que muchos países musulmanes no construyeron economías que preparan a los jóvenes para la modernidad —y con todos los insultos, humillaciones y frustración que eso ha producido.

El mundo actual se ha conectado a tal grado, se ha vuelto tan plano, que no puede uno dejar de ver cuál es su ubicación precisa sobre el planeta; la ubicación precisa de la caravana y exactamente cuánto ha avanzado o cuánto se ha retrasado uno. Sobre este plano mundo, a uno lo humillan vía fibra óptica, a 56K o por banda ancha, sea que uno viva en los suburbios musulmanes de París o en Kabul. Hoy día, la juventud musulmana está enardecida por las caricaturas publicadas en Dinamarca. Antes fue un artículo publicado en la revista Newsweek acerca de un Corán profanado. ¿Por qué? Cuando uno ya siente que lo dejaron atrás, incluso el menor insulto a la distancia llega al núcleo mismo de su ser porque tiene la piel muy delgada.

La India ocupa el segundo lugar entre los países con mayor población de musulmanes en el mundo, pero la oleada de protestas a causa de las caricaturas en este lugar, a diferencia de las vistas en Pakistán, han sido pacíficas en su mayoría. Una de las razones para explicar la diferencia yace, seguramente, en que los indios musulmanes tienen poder y viven en una floreciente democracia. El hombre más rico de India es un empresario musulmán del software. Pero muchísimos jóvenes árabes y musulmanes viven en naciones que los han privado de toda oportunidad de realizar su potencial pleno.

El Instituto de Investigación de Medios de Oriente Medio, conocido como Memri, acaba de publicar un análisis acerca de las cifras más recientes de la tasa de empleo, emitidas por la Oficina Internacional del Trabajo de la ONU. El estudio de dicha oficina, informó el Memri, encontró que "Oriente Medio y el norte de África sobresalen como la región con la mayor tasa de desempleo en el mundo": 13,2 por ciento. Eso es peor que lo registrado en la África subsahariana.

Si bien el producto interno bruto (PIB) de la región de Oriente Medio y el norte de África registró un aumento anual de 5,5 por ciento respecto del período que va de 1993 a 2003, la productividad, esto es, la medición del grado de eficiencia en que fueron usados estos recursos, aumentó apenas en 0,1 por ciento anualmente, siendo mejor solamente que una región: África subsahariana.

El mundo árabe es la única área del mundo en donde la productividad no aumentó a la par del crecimiento del PIB. Eso se debe a que la gran mayoría del crecimiento del PIB en esta región fue impulsada por los ingresos del petróleo, no mediante la educación de los trabajadores para que hagan nuevas cosas con las nuevas tecnologías.

Casi 60% del mundo árabe es menor de 25 años. Con un limitado crecimiento de empleos que los absorba, según estimativos de la oficina de Naciones Unidas, la región está produciendo aproximadamente 500.000 desempleados cada año. En una época en que la India y China están concentradas en lograr que sus hijos sean más pensadores, innovadores, científicos, las normas educativas en buena parte del mundo musulmán —en particular cuando se trata de ciencia e indagación crítica— no están siguiendo el paso.

Pervez Hoodhoy, catedrático de física nuclear por la Universidad Quaid-i-Azam, localizada en Islamabad, Pakistán, mostró su osadía escribiendo lo siguiente en Global Agenda 2006, el periódico del reciente Foro Mundial de Economía, celebrado en Davos: "Las universidades públicas (y prácticamente todas, con la excepción de un puñado de instituciones particulares) son escombros intelectuales, al tiempo que los títulos que emiten son de escasa importancia. Según comentarios del Consejo Paquistaní de Ciencia y Tecnología, los paquistaníes han logrado registrar apenas ocho patentes, en escala internacional, en 57 años. (Hoy día) rara vez se ve un nombre musulmán en las publicaciones científicas. Las contribuciones de musulmanes a la ciencia pura y aplicada —que se miden en relación con descubrimientos, publicaciones, patentes y procesos— son marginales. La dura verdad es que la ciencia y el islamismo siguieron caminos diferentes hace muchos siglos. En pocas palabras, la experiencia musulmana consiste en una era dorada de la ciencia, que va del noveno al decimocuarto siglos, la subsiguiente caída, el modesto renacimiento durante el siglo 19, así como una larga contramarcha en lo concerniente a la ciencia y la modernidad, empezando a partir de las últimas décadas del siglo 20. En cualquier caso, todo parece indicar que esta contramarcha está cobrando velocidad".

No causa extrañeza por qué tantas personas en esta parte del mundo carecen de preparación, y por tanto se enfurecen con facilidad, a medida que se van encontrando con la modernidad. Y tampoco causa sorpresa que retrógrados dirigentes religiosos y dictadores en países como Siria e Irán —quienes le han fallado miserablemente a su juventud— sean tan expeditos para voltear la ira de su juventud en contra de una caricatura insultante y alejarla de sí mismos y de la descomposición que ellos han generado.

Por Júpiter, ¿qué está pasando aquí?

Por Umberto Eco, Semanario El Espectador, Colombia. Crítico literario, semiólogo y novelista italiano.

Escribo esta columna el lunes 13 de febrero y no sé qué pasará con el asunto de las caricaturas de Mahoma de aquí hasta que se publique: quizá el asunto de las viñetas se desinfle, o a lo mejor sucedan otros hechos inquietantes. Pero creo que, por lo menos en línea de principio, son posibles ya algunas reflexiones sobre lo sucedido.

Aclaremos que, si por cuatro viñetas aparecidas en un periódico danés, unos exaltados intentan incendiar incluso la Embajada de Chile, son ellos los que no tienen razón alguna. Claro que será oportuno preguntarse: "¿Quiénes son ellos?". Dicho esto, toda esa serie de heroicos llamamientos a la libertad de prensa y la carrera para publicar por doquier las viñetas (feas, por demás), me han parecido excesivas.

¿Es lícito que uno vaya por esos mundos profiriendo frases como "me cago en Júpiter" o "tu puta Venus"? Si a mí me gusta, es lícito, porque ya no hay paganos sueltos y no ofendo la sensibilidad de nadie (aunque un amigo docto me ha sugerido que ofendería la de Roberto Calasso y algunos clasicistas). En cambio, aunque yo fuera el ateo más radical, el más feroz de los anticlericales y por ende masón, ¿sería lícito que fuera por ahí imprecando contra el Dios de Israel, la beatísima Virgen y todos los santos? Depende de las leyes del país en que me encontrara, pero en cualquier caso sería un maleducado, vulgar y prepotente, porque ofendería la sensibilidad de muchas personas que me estarían escuchando, para las cuales estas cosas son sagradas.

Si tengo que portarme bien con la Virgen María, debería hacer lo mismo con Mahoma, y si hiciera una diferencia, sería porque yo (como muchos) sería un ateo que cree más en la Virgen que en Mahoma. Esto con independencia de lo políticamente correcto por lo que (sugieren algunos), si digo "discapacitado" en lugar de "disminuido" porque los discapacitados así lo prefieren, no debería decir Mahoma sino Muhammad: la denominación del Profeta atañe a las leyes lingüísticas que son lo que son, y si yo digo Londres en vez de London, ningún inglés tiene derecho a ofenderse, así como no me ofendo yo si dicen Florencia en lugar de Firenze.

Lo malo es que me he enterado de que las viñetas de marras habían aparecido en un periódico de derechas; no veo por qué hay que pedirles a unos racistas el respeto por las diferencias culturales. Salvo que esta hermosa reflexión tendrían que habérsela planteado también los que han empujado en algunos países a algunos centenares de fanáticos a incendiar consulados y embajadas. Precisamente, ¿quiénes son ésos? Parece ser que en Copenhague unos skinheads se habían propuesto quemar el Corán en público: si por casualidad la policía no lo hubiera evitado, ¿algún musulmán sensato habría podido tomar a esos degenerados por la Opinión Pública Europea? Entonces preguntémonos si los que están incendiando consulados representan a la Opinión Pública Musulmana.

Hagamos un esfuerzo de imaginación. ¿A estos incendiarios les han escandalizado las viñetas? No, porque si el precepto de no representar figuras humanas e incluso de exhibirlas (que entre otras cosas es una trola, porque encontramos a Muhammad en muchísimas y bellísimas miniaturas) tuviera algún valor, ningún fundamentalista musulmán habrá sido tan inmoral como para mostrárselas, tal y como un sacerdote católico no enseña en la Iglesia fotos de mujeres desnudas para exhortar a los fieles a que no compren Playboy. Y, por lo tanto, no se ve por qué los exaltados se han exaltado. La verdad es que éstos, sabiendo muy poco sobre las viñetas, han sido empujados por los que tienen la posibilidad de agitar a los grupos extremistas y han armado la que han armado "a la carta". Así pues, parece ser que esta amenaza de guerra total entre Oriente y Occidente comprende, por una parte, a algunas decenas de fascistas daneses (con algún seguidor de partidos ultranacionalistas europeos, que no pueden resistirse a semejante tentación) y, por la otra, a algunos centenares de extremistas musulmanes.

Lo que ha pasado hasta este lunes 13 de enero ha sido grave (y quizá se anuncian hechos más dramáticos aún: mientras escribo, leo que en Turquía han matado a un sacerdote católico en nombre de Alá). Ahora bien, ¿no estamos haciendo de todo también nosotros para que se vuelvan aún más graves, dramatizándolos excesivamente, sin intentar aclarar, en cambio, qué es lo que está pasando realmente, cuál es su efectiva proporción y quién está detrás?

Existen, ya se sabe, profecías que se autodeterminan, y si se llama a la guerra de religión (bien lo sabían Pedro de Amiens y Bernardo de Claraval), la guerra de religión estalla de verdad, y se producen las Cruzadas.

Cuando se pone en marcha una Cruzada, nunca se sabe muy bien quiénes se apuntan al grupo de los que de verdad creen, y precisamente la historia de las Cruzadas nos dice que detrás de los caballeros había bandas de desesperados, como los Tafures, que se aprovechaban para saquear las aldeas a lo largo del camino y para cargarse a unos cuantos judíos, y todo ello antes aun de haber visto a un solo sarraceno.

Esto no significa que haya que tomarse la situación a la ligera, sino que hay que hacer lo posible para identificar a los verdaderos responsables de los desórdenes y no combatir el fundamentalismo con fundamentalismo.