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Pensamiento Crítico

¿Donde están los desaparecidos políticos de Obama?

Por Cora Currier | ProPublica. Traducido por PuertoEspín. | 01 Marzo 2013

En uno de sus primeros actos en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama ordenó el cierre de los centros clandestinos de detención de la CIA (las llamadas, en inglés, Black-Site Prisions) donde sospechosos de actos de terrorismo fueron detenidos y, a veces, torturados. La CIA dice que se ha "salido del negocio de las detenciones", en recientes palabras de John Brennan, elegido por Obama para dirigir la agencia.

Pero las prisiones de la CIA dejaron algunos asuntos pendientes. En 2009, la periodista Dafna Linzer, de ProPublica, hizo un listado de más de treinta personas que habían estado detenidas en prisiones de la CIA y todavía estaban desaparecidas.

Algunos de esos prisioneros reaparecieron desde entonces, pero al menos veinte siguen aún con paradero desconocido.

Entre el 4 y el 8 de febrero, la Iniciativa por la Justicia de la Open Society Foundation difundió un informe en el que reunió la información disponible más actual sobre la suerte de los prisioneros. Unos pocos salieron de prisiones extranjeras luego de los disturbios de la Primavera Árabe. Uno murió. (El informe se basó exclusivamente en reportes de prensa e información reunida previamente por grupos defensores de los derechos humanos. La Open Society Foundation dona fondos a ProPublica).

El informe enumera 136 prisiones que fueron o bien mantenidos en un centro clandestino de la CIA o sujetos a la llamada "entrega extraordinaria", por la que detenidos fueron enviados en secreto a otros países para ser interrogados.

Muchos de los prisioneros fueron torturados, ya sea con el programa de "técnicas ampliadas de interrogación" de la CIA  o por otros países luego de su traslado. El informe también enumera 54 países que asistieron de algún modo en las detenciones y entregas. Estados Unidos no ha revelado cuáles son los países con los que trabajó, y pocos han admitido su participación.

La CIA rechazó nuestro pedido de comentarios.

Este fue la suerte corrida por unos pocos de los prisioneros listados como desaparecidos en 2009:

* Ayoub al-Libi, conocido también como Mustafa Jawda al-Mahdi, es un libio presuntamente interrogado y detenido por personal norteamericano en Pakistán y Afganistán en 2004. El año siguiente,  regresó a Libia, donde fue sentenciado a muerte como miembro de LIFG, un grupo islamista anti-Gadafi (considerada como una organización terrorista por los Estados Unidos). Fue liberado cuando comenzaron los levantamientos contra Gadafi en febrero de 2011. Human Rights Watch lo entrevistó en 2012.

* Hassan Rabai, también conocido como Mohamed Ahmad Mohamed Al Shoroieya, es un libio capturado en Pakistán en 2003 y luego transferido a Afganistán, donde alega que personal norteamericano lo sometió a la técnica del submarino. Oficiales del gobierno de Bush han dicho repetidamente que sólo tres sospechosos de terrorismo han sido alguna vez sometidos a la técnica de submarino. Rabai sería el cuarto. Fue luego transferido a una prisión en Libia, donde permaneció hasta febrero de 2011. Human Rights Watch lo entrevistó el año pasado.

* Khaled al-Sharif, conocido también como Abu Hazam, fue detenido junto con su coterráneo libio y miembro del LIFG Hassan Rabai, y también fue retenido en Afganistán. Estuvo en una prisión libia hasta marzo de 2010, según entrevistas que dio a Human Rights Watch.

* Mohammed Omar Abdel-Rahman es un egipcio que fue capturado en Pakistán en 2003, considerado un "operativo de alto rango de Al Qaeda". Fue transferido a prisión en Egipto y liberado a fines de 2010. Dio una entrevista en 2011 en la que admitió haber dirigido campos de entrenamiento en Afganistán antes de 2001 pero dijo que había renunciado a la violencia.

* Mustafa Setmariam Nasar, también conocido como Abu Musab al-Suri, fue ligado a los atentados de Madrid y Londres de 2004 y 2005. Detenido por la CIA en 2005, fue transferido a una prisión en su Siria natal. Según la prensa siria, fue liberado por el presidente sirio Bashar Al-Assad en febrero de 2012.

* Ali Abdul-Hamid al-Fakhiri, conocido también como Ibn al-Sheikh al-Libi, era un libio detenido por breve tiempo luego de los ataques del 11 de septiembre. Fue mantenido mantenido bajo custodia de la CIA y de los egipcios durante varios años posteriores. Según un informe del Comité de Inteligencia del Senado (norteamericano), proveyó información sobre contactos entre las supuestas armas de destrucción masiva de la CIA y Al Qaeda –información que, según admitió tiempo después, había inventado. Fue transferido a una cárcel libia en 2005 o 2006, y hallado muerto en su celda en mayo de 2009.

El paradero (y en algunos casos, las identidades) de muchos más siguen siendo desconocidas o inciertas.

En 2007, el entonces director de la CIA Michael Hayden, dijo que "menos de cien personas han estado detenidas en instalaciones de la CIA". Pero sólo 16 fueron identificados oficialmente por el gobierno norteamericano. El ex presidente George W. Bush admitió la existencia del programa de detención de la CIA en septiembre de 2006 y anunció la transferencia de 14 detenido "de gran valor" a la prisión de Guantánamo. Dos otros detenidos de gran valor fueron más tarde reconocidos.

Mucho más permanece todavía sin saberse sobre el programa de la CIA. El presidente Barack Obama cerró los centros clandestinos al asumir el cargo, pero mantuvo la capacidad para tener gente detenida en "el corto plazo".

Obama prohibió la tortura, pero anunció que nadie podría ser procesado por haber participado de interrogatorios severos que habían sido permitidos. Una investigación del Departamento de Justicia sobre las muertes de detenidos en poder de la CIA se cerró sin que se levantaran cargos.

El Comité de Inteligencia del Senado redactó recientemente un informe de 6.000 páginas sobre el programa de detención del Senado. En las audiencias de confirmación de Brenan, el señador Jay Rockefeller (Demócrata de West Virginia) dijo que el informe muestra que el programa de interrogatorios era llevado adelante por personas "ignorantes del tema, ejecutado por personal sin experiencia relevante, manejado incompetentemente por oficiales de alto rango que no prestaban atención al detalle, y corrompido por personal con conflictos de interés económico". Rockefeller es una de las pocas personas que leyeron el informe, que sigue siendo clasificado. 

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