Pensamiento Crítico

AH1N1: Una epidemia mediática

Por Jessica Dos Santos | La Radio del Sur | 17 Junio 2013

(Foto: CiudadCC)

(Foto: CiudadCCS)

 

Actualmente en el mundo mueren, cada año, dos millones de personas a causa de la malaria y diez millones por enfermedades curables como el sarampión o la neumonía. ¿Cuántas de estas muertes encabezan nuestros titulares? ninguna. Sin embargo, la insistencia mediática con la gripe ah1n1 pareciera inagotable. ¿por qué?

INTERESES MEDIÁTICOS 1 – SALUD 0

Los titulares en la primera página de los tres diarios de circulación nacional más grandes del país se han dedicado, día tras día, a encender las señales de alarma: “Fallece hombre de 55 años por AH1N1 en Lara” (El Universal, 25 de mayo), “162 casos de gripe AH1N1” (El Universal, 25 de mayo), “Reportan muertes por AH1N1 en seis estados” (El Universal, 27 de mayo), “Hay escasez de vacunas contra el AH1N1 (El Nacional, 28 de mayo), “No hay reactivos para diagnosticar el virus AH1N1” (El Universal, 29 de mayo), “Gobierno niega información sobre la epidemia” (El Nacional, 29 de mayo), y el tan polémico “Vuelan vacunas y tapabocas” (Últimas Noticias, 28 de mayo).

Este último titular fue desmontado por la propia ministra para la Salud, Isabel Iturria: “No faltan vacunas. En Venezuela los últimos tres años consecutivos la vacuna de influenza ha estado presente en el esquema de inmunización. En el año 2011 se administraron cuatro millones y en esta temporada, de 2012 hasta 2013, más de tres millones de dosis orientadas a los grupos de riesgo. Léase: personas que padecen enfermedades cardiovasculares con insuficiencia cardiaca, enfermedades pulmonares, diabéticos, personas con cáncer, embarazadas en segundo y tercer trimestre del embarazo y niños de 6 a 11 meses. ¡Y usar tapabocas no tiene ningún sustento científico! Fíjense, el tapabocas solo debe ser usado por personas enfermas. No sirve para protegerse. Por el contrario, mal usado puede incrementar el riesgo de adquirir el virus. Además, si se pone este titular en letras grandes, gruesas, en primera página, ¿qué mensaje le estás dando a la población?: ‘Sal corriendo a ver si encuentras un tapabocas o busca inmediatamente a ver quién te vacuna’. Colocan sus intereses por encima de la salud”.

Ante semejante paliza moral, o llamado a la “ética periodística”, el diario rectificó: “A lavarse las manos llama Min Salud” y no faltó la suspicacia por parte de la Ministra quien, entre sonrisas, afirmó: “Seguro de trasfondo quisieron decir ‘A lavarse las manos como Poncio Pilatos’, o fue la manera de poner ‘La Ministra nos mando a lavar’. Ahora hay que analizar, seriamente, las fotografías que acompañan estos titulares: ¿un llamado a lavarse las manos, pero se observa una imagen de mujeres con tapabocas en el Metro de Caracas? Si se sabe, de antemano, que muchos venezolanos no leen el artículo completo sino que se guían por las fotos, ¿qué ganan con esto?”, agregó Iturria, quien pareciera estar muy bien entrenada en estos menesteres de la llamada guerra mediática.

INFORMADOS, Sí. ALARMADOS, NO

(Foto: CiudadCC)

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La AH1N1 se transmite igual que una gripe común, es decir, a través de la saliva, la tos, el estornudo de una persona enferma o por objetos contagiados. El virus puede estar en superficies por más de 12 horas. Es decir, si una persona estornuda o tose cerca de algún objeto, allí estará el virus.

“¿A quién no le ha dado gripe? Todo el mundo ha pasado por esa enfermedad. En el ambiente están flotando diferentes tipos de influenza, por lo que la paranoia sobre el virus AH1N1 no tiene razón de ser”, afirmó Isabel Iturria.

Un buen ejemplo de esto es que en el mes enero de este mismo año muchas personas estaban con gripe y catarro, porque estaba en el aire la cepa de la influenza tipo AH3N2 y nadie generó ningún tipo de alarma. Informémonos:

Finalmente esta, como todas las epidemias mediáticas, llegará a su fin. Por cierto, ¿se acuerdan del ántrax tan promocionado por los medios privados? Sí, la bacteria que supuestamente llego a La Guajira venezolana proveniente de Colombia, pero nunca se consiguió.

UNA VEZ MÁS

Los medios poco, o nada, han reseñado las medidas preventivas ofrecidas por la Ministra Iturria: “Lo más importante es, repito, el lavado de manos. Carguen una botellita de alcohol con una cucharadita de glicerina o aceite de comer y se lavan el dorso, la palma, la punta de los dedos y las muñecas, durante 30 segundos, para que haga efecto. Además, hay que aprender a toser no tapándose la boca con la mano sino con el brazo. Y si usted sospecha que tiene influenza porque la fiebre supera los 39 oC y está acompañada de vómitos, pues ingiera acetaminofén y quédese en su casa —para evitar contagiar a otros—, tome bastantes líquidos, descanse”.

Pero sí han tenido tiempo y espacio para un personaje tan extremadamente nulo como el ex embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, alias “el mal pintor”, quien escribió a través de su cuenta oficial en Twitter: “¿Cómo es posible que en un país con tantos recursos como Venezuela no haya medicamentos para prevenir la epidemia de AH1N1?”. Después de eso no puede haber dudas: hay intereses económicos y políticos tras esta nueva, pero vieja, ofensiva mediática.

Sí, nueva pero vieja. Tal como lo recordó Iturria: “La influenza AH1N1 es un virus que llegó a Venezuela, y al mundo, en el año 2009 en medio de una suerte de paranoia por la pandemia, que algunos quieren reeditar en la actualidad y que, por supuesto, ya se comprobó que no tiene ningún sustento en el conocimiento científico y epidemiológico”. Sin embargo, si rebobinamos un poco nos encontraremos el mismo guión —pero con fecha 28 de mayo de 2009— cuando, por primera vez, la gripe AH1N1 pisó suelo venezolano convirtiéndonos en el vigésimo país en reportar casos.

En aquella oportunidad el presidente Hugo Chávez expresó, a través de una cadena nacional: “Hay unos medios de comunicación tratando de generar angustia con esto, y lo logran; entonces, nuestro deber es salirle al paso. Esta enfermedad nació en grandes explotaciones porcinas de Estados Unidos, donde se incubó el virus que se terminó propagando por el mundo”.

Por cierto, necesario es acotar que durante aquel año los países más afectados de América Latina fueron México, Perú y Colombia, los mismos que tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y sus industrias farmacéuticas.

LA PANDEMIA QUE “ACABARÍA” EL MUNDO

(Foto: CiudadCC)

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En mayo del año 2009 la Organización Mundial de la Salud declaró fase máxima de alerta por la influenza AH1N1. Sin embargo, 16 meses después se anunció el fin de esta “emergencia” que solo reportó la muerte de 18.500 personas en el mundo ¿Le parece mucho? A ver: la mortalidad por una gripe común deja hasta 500 mil víctimas al año. Entonces, ¿por qué la declararon “pandemia”? Sencillo: las vacunas y el fármaco Tamiflú (antiviral usado contra la AH1N1) eran los negocios farmacéuticos de 2009, y probablemente de la década.

No, no me miré así. Qué más quisiera yo que pecar de paranoica. Pero resulta que en agosto de 2010 la mismísima directora de la OMS, Margaret Chan, explicó que, según las proyecciones de los expertos, la AH1N1 ocasionaría la muerte de millones y millones de personas. Pero, al tiempo, descubrieron que seis de esos “expertos” eran dueños de acciones en las industrias farmacéuticas que fabricaron los medicamentos.

Al respecto, el ex director del secretariado de la OMS para la Salud Pública, Germán Velásquez, afirmó: “Solamente cuatro laboratorios producían las vacunas. Se fabricaron millones. Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, hasta el 6 de agosto de 2009 más de 400 millones de dosis se habían aplicado en el mundo, 197 millones de estas en América, sin contar las que no se aplicaron. Por ejemplo: Francia compró 94 millones y se utilizaron solo 6 millones. El 15 de julio de 2010 Estados Unidos tuvo que incinerar 40 millones de dosis porque no necesitó más y el virus ya había tenido mutaciones. Desde la salud, fue un desastre esa vacuna. Pero desde el marketing alguien debería recibir un premio por la estrategia: nunca antes los laboratorios habían vendido tanto en un par de días”.

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NOS ENFERMAN PARA CURARNOS

Por cierto, los medicamentos promocionados por la OMS y EEUU, como la supuesta cura para la AH1N1, tuvieron graves efectos secundarios en las poblaciones: trastornos digestivos, lesiones en la piel, aumento de transaminasas, hepatitis, convulsiones, arritmia, trastornos visuales, confusiones y pesadillas.

La Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos aceptó que durante la campaña masiva de vacunación del año 2009, en tan solo 6 meses, muchos ciudadanos sufrieron parálisis por culpa de la vacuna. De hecho, la justicia estadounidense culpó a la vacuna por la muerte de 25 personas.

Ya ven… no era tan difícil de entender.