Pensamiento Crítico

Mosaico temático

None | 12 Febrero 2006

¿Por qué se suicidan los agricultores?

Por Girish Mishra, Znet en español. Traducido por Genoveva Santiago y revisado por Maite Padilla

Fue en el año 1997 cuando apareció el fenómeno de los suicidios de los agricultores indios. Desde entonces ha adquirido proporciones alarmantes y hasta ahora más de 25.000 agricultores se han quitado la vida. Sin ir más lejos, el otro día un miembro de la Asamblea Legislativa de Maharashtra amenazó con inmolarse allí mismo y pocos días más tarde llegó la noticia de que agricultores de un pueblo en concreto, cerca de Nagpur, estaban preparando sus propias piras funerarias.

Estos suicidios han ocurrido sobre todo en regiones prósperas de la India, como Andhra Pradesh, Punjab, Karnataka y Maharashtra. Los agricultores que se han suicidado no sólo pertenecen a estratos de terratenientes, también forman parte del redil de los sin tierra. Indudablemente estos suicidios son síntoma de una profunda crisis agraria. ¿Cuál es la naturaleza de esta crisis? ¿Por qué sólo se tiene constancia de esta avalancha de suicidios desde 1997 en adelante y sobre todo en los estados más prósperos? ¿Tiene este fenómeno algo que ver con el florecimiento de la economía india y el proceso de liberalización que se ha estado produciendo desde 1991 bajo la supervisión del Programa de Ajuste Estructural del Banco Mundial? Éstas son algunas de las cuestiones que el Tribunal Supremo de Bombai preguntó el Instituto Tata de Ciencias Sociales a petición de la Asociación de Agricultura Biodinámica y Orgánica de la India.

En 2004, sólo en Maharashtra, se quitaron la vida 644 agricultores. La mayoría de ellos eran de tres regiones: Vidharbha, Marathwada y Khandesh. Para estudiar el caso en profundidad, el Instituto seleccionó una muestra representativa de 36 suicidas, aunque se recogió información de todos los casos de suicidio.

Se desprenden de este informe algunos datos importantes. Primero, en los últimos años la importancia de la agricultura ha ido descendiendo relativamente. Actualmente representa sólo el 25 por ciento del PIB, a pesar de que el 75 por ciento de la población de las áreas rurales depende de ella para vivir. Lo segundo es que del 60 al 70 por ciento de la producción agraria viene de los agricultores de subsistencia. Tercero: la inversión pública en la agricultura viene descendiendo de forma continua desde hace ya muchos años. Según un cálculo aproximado la reducción ha sido del 60 por ciento desde 1985. El informe se remite a un estudio de investigación de R.X. Desai que dice: "Guiados por el FMI y el Banco Mundial, los sucesivos gobiernos de la India rebajaron drásticamente su gasto en desarrollo rural (entre lo que se incluye el gasto en agricultura, el programa de asistencia a las zonas especiales, el control del riego y de las inundaciones, la industria local, la energía y el transporte; las estadísticas comprenden tanto al gobierno central como a los Estados) de un 14,5 por ciento del PIB en 1985 al 5,9 por ciento en 2000-01. El crecimiento del empleo rural es inexistente, el consumo de cereales per cápita ha caído drásticamente ... la situación es calamitosa. Si el gasto que realizan el gobierno central y los Estados en desarrollo rural se hubiera mantenido en el mismo porcentaje del PIB que en 1985-90, no se habría tratado de 10.240.000 rupias en 2000-01, sino de 30.050.000 rupias, o más de dos veces y media la cantidad actual".

La decreciente inversión pública en agricultura ha supuesto, a su vez, que se descuide el mantenimiento de las infraestructuras de riego existentes, por no hablar de su ampliación. Como consecuencia, se sigue dependiendo del régimen de lluvias. Hay que apuntar la ausencia de instalaciones hidráulicas en las tres áreas que comprende Maharashtra. Las lluvias fuera de estación y el absoluto fracaso o insuficiencia de las mismas, sumen en profundas crisis a los agricultores.

Cuarto: en 1998, cuando la coalición encabezada por el Partido Bharatiya Janata (BJP por sus siglas en inglés) llegó al poder en el gobierno central, las políticas de ajuste estructural del Banco Mundial forzaron a la India a abrir sus puertas a multinacionales vendedoras de semillas como Cargill, Monsanto, Syh genta, etc. Consecuentemente, la economía agraria experimentó un gran cambio. Las semillas que se guardaban en los cortijos de un año para otro dieron paso a las semillas de las grandes multinacionales semilleras, que requerían muchos más fertilizantes, pesticidas y agua.

En quinto lugar, de acuerdo con los datos disponibles la fertilidad del suelo se ha deteriorado rápidamente, lo que viene corrigiéndose con crecientes cantidades de agua y fertilizantes. La drástica disminución de los subsidios para fertilizantes, irrigación y electricidad también incrementó el coste de la producción y forzó a los agricultores a movilizar más recursos. La política de liberalización ha cedido cada vez más lugar al sector privado para la producción de fertilizantes y pesticidas. Obviamente, se han ido haciendo cada vez más caros. Según revela el informe la mayoría de los agricultores no tienen ningún acceso a información adicional que pueda proporcionar el Gobierno sobre cómo afrontar el empeoramiento de la fertilidad de la tierra y las amenazas de plagas. Los únicos consejos que puede recibir siguen siendo los de los agentes de las compañías de fertilizantes y pesticidas, que bastantes problemas tienen con lo suyo.

Sexto, en los años 90, especialmente tras 1995, se produjo un crecimiento muy pronunciado del coste de la producción porque casi todos los inputs se encarecieron. El incremento del coste de la producción se compensó con un aumento del rendimiento de las cosechas que requerían más fertilizantes, más pesticidas y más horas de riego, además de un aumento apreciable de los precios mínimos de soporte a varias cosechas que anunció el Gobierno. El informe subraya que ninguna ayuda de los últimos diez años fue reflejo de los altos costos de producción. La distancia media entre el precio mínimo de soporte y el coste del cultivo era del 38 por ciento para los arrozales, el 48 por ciento para el Bajra (mijo perla), el 32 por ciento para el cacahuete, el 50 por ciento para el girasol, el 38 por ciento para el algodón y el 47 por ciento para el trigo.

En séptimo lugar, con el comienzo de nuevas políticas económicas, las oportunidades de trabajo en sectores no agrícolas disminuyeron. Las fábricas textiles, en particular, cerraron sus puertas. Citando el informe, "El descenso de las oportunidades en empleos no agrícolas han agravado aún más la crisis. Parece que en allí donde ocurrieron los suicidios, las ofertas en los sectores no agrícolas son muy limitadas. También hay ejemplos de miembros de familias que han vuelto a su tierra tras perder su trabajo en las áreas urbanas o que se han encontrado con que faltan oportunidades fuera del sector no agrícola y fuera del pueblo... De esta forma, el descenso de las ocupaciones no agrícolas junto con los fracasos de las cosechas y el endeudamiento pueden ser los responsables de las condiciones angustiosas que están viviendo las familias de las zonas rurales".

Por último, las frecuentes pérdidas de las cosechas, el coste creciente de la producción y la imposibilidad de poder vender las cosechas con ganancias lanzan a los agricultores a las garras de los prestamistas. Mientras los agricultores con un título seguro sobre sus tierras están en posición de asegurarse algunos préstamos de las instituciones como los bancos y las sociedades cooperativas de crédito, éstos no están disponibles para quienes no poseen tierras y las arriendan. Una vez están atrapados en deudas, un buen número de ellos se dan cuenta de que suicidarse es la única alternativa a la indigencia y la humillación. En palabras del informe: "... se ha producido un gran incremento de la dependencia en los préstamos para el cultivo. La tendencia a aceptar préstamos aumentó en los noventa. Los agricultores tomaban su primer préstamo del banco (los bancos sólo conceden un préstamo, con la posibilidad de otro préstamo sólo después de haber pagado el primero). El resto de préstamos eran de partes privadas para pagar el préstamo del banco... Más del 75 por ciento de los agricultores tenían deudas con fuentes no formales".

El informe hacía hincapié en que "La apertura de la agricultura india a las empresas multinacionales y la retroceso del Gobierno de la India ... ocurrieron simultáneamente. Además, los mercados internos se han vuelto más inestables por culpa de la bajada de las barreras arancelarias. Las condiciones injustas del comercio ... han hecho que las cosas se pongan más feas para aquellos que se ocupaban o dependían de .... la agricultura". Es obvio que nos encontramos ante una situación muy grave.

Mientras Suiza lucha contra la evasión de impuestos, el dinero viaja hacia Singapur

Por Edward Taylor y Cris Prystay, The Wall Street Journal

Durante décadas, los multimillonarios que buscaban servicios bancarios discretos gravitaban hacia Suiza, donde el secreto bancario era sacrosanto. Pero cuando las autoridades suizas cedieron ante la presión de la Unión Europea para desincentivar la evasión de impuestos, se despejó el camino para que un nuevo destino tratara de captar a los ricos del mundo: Singapur.

Esta diminuta nación asiática reforzó su secreto bancario, cambió las leyes de inversión y comenzó a permitir que los extranjeros que cumplan con los requisitos mínimos de riqueza compren terrenos y se conviertan en residentes.

Ahora, el dinero de la banca privada fluye a raudales desde tres direcciones: asiáticos que se han enriquecido gracias al auge económico de la región, extranjeros que buscan invertir y hacer negocios en Asia y europeos que trasladan dinero desde Suiza por motivos tributarios. Los bancos suizos se están expandiendo en Singapur para no perderse la fiesta. Este flujo de dinero demuestra cómo en el mundo sin fronteras de la banca internacional una nación puede usar las regulaciones bancarias como una herramienta de desarrollo económico, y lo difícil que es para las autoridades tributarias controlar esa fuga de ingresos.

Los fondos totales que maneja el sector de la gestión de activos de Singapur, que incluye a la banca privada, pasaron de US$92.000 millones en 1998 a cerca de US$350.000 millones a fines de 2004, según la Autoridad Monetaria de Singapur, el regulador financiero del país. Roman Scott, director de Boston Consulting Group en Singapur, calcula que los activos de la banca privada representan cerca de US$112.000 millones del total.

Los funcionarios de Singapur dicen que lo que atrae a los nuevos depositantes extranjeros es el sólido sistema legal de la nación, la ausencia de corrupción y un sistema financiero transparente. Algunos banqueros privados suizos también han promocionado a Singapur como una manera de circunvalar nuevos impuestos en Suiza, Luxemburgo y otros paraísos fiscales.

Cediendo a la presión de la UE para tomar medidas contra la evasión, Suiza impuso en julio un impuesto de retención a algunas cuentas de ciudadanos de la UE. "Singapur es una forma de evitar el impuesto", dice Raymond J. Baer, presidente de la junta del banco privado de Zurich Julius Baer Holding Ltd. El año pasado, la entidad compró el Banco di Lugano, una pequeña institución suizo con operaciones de banca privada en Singapur. Baer dice que el hecho de estar presente en varias jurisdicciones le permite al banco atender una clientela internacional y asegura que la oficina de Singapur es una plataforma de crecimiento en Asia. Una vocera para la Autoridad Monetaria de Singapur dice que el país "no busca atraer evasores".

El número de bancos privados que operan en Singapur ha aumentado de 20 en 2000 a 35 a fines de 2005. Varios bancos internacionales, como los suizos Credit Suisse Group y UBS AG, han expandido sus operaciones de banca privada en Singapur para satisfacer las nuevas demandas de sus clientes asiáticos y europeos.

Los bancos privados generalmente ofrecen a sus clientes que depositan al menos US$1 millón en activos líquidos asesoramiento sobre inversiones, planificación patrimonial y tributaria. A menudo también ayudan a los ricos a trasladar activos al exterior, algo que algunos utilizan para eludir impuestos domésticos.

Singapur ha dado varios pasos para atraer a extranjeros acaudalados. Según los cambios legales realizados en 2004, los extranjeros con activos de US$12,2 millones pueden pedir la residencia si depositan al menos US$3,1 millones en una institución financiera en Singapur.

La expansión de la banca privada es parte de un amplio esfuerzo de Singapur para diversificar su economía y dejar de depender de la fabricación de electrónicos, negocio que enfrenta una creciente competencia de países con menores costos como China. El gobierno intenta estimular la biotecnología y la fabricación de químicos y farmacéuticos. En 1998, tras la crisis asiática, creó un plan para convertir Singapur en un centro de banca de inversión, banca privada y fondos de inversión.

El modelo fue la banca privada suiza, que alberga cerca de 30% de los activos globales offshore. La confidencialidad bancaria ha sido una característica de la ley suiza desde 1934. Durante décadas, los extranjeros pudieron tener cuentas personales que sólo se identificaban internamente por cifras. En Suiza, la evasión de impuestos es una ofensa administrativa, no un delito. Las autoridades se niegan a cooperar con las investigaciones tributarias de otros países, aunque hacen excepciones en asuntos criminales. Si bien Suiza y otros centros offshore no son miembros de la UE, dependen de las naciones europeas para el comercio. Las autoridades suizas accedieron a un acuerdo. El nuevo impuesto de retención obliga a los bancos suizos a retener una porción de los intereses acumulados en cuentas de ahorros de ciudadanos de la UE que no viven en Suiza, y entregar parte de ese dinero a las autoridades tributarias nacionales. El impuesto se aplica a ahorristas que no han reportado todos sus activos a las autoridades de su país.

Los banqueros suizos dicen que el impuesto y el empuje constante para restringir la confidencialidad están desalentando a los europeos ricos a mantener su dinero en Suiza. Singapur no pertenece a la UE ni a la Organización de Cooperación y el Desarrollo Económico, por lo que no ha enfrentado la misma presión. Al mantener el dinero en Singapur, los europeos pueden evitar el nuevo impuesto, dicen algunos banqueros.

En una respuesta escrita a preguntas sobre sus políticas, el Ministerio de Finanzas de Singapur dijo que los pedidos de información de autoridades impositivas de otras naciones son considerados bajo los términos de acuerdos internacionales diseñados parea evitar la doble tributación. Singapur tiene acuerdos de este tipo con 50 países, dice un vocero del ministerio.

Singapur se promociona como una nación sin corrupción e implacable contra el crimen. Al igual que Suiza, Singapur dice que coopera con las autoridades extranjeras en las investigaciones de lavado del dinero y el financiamiento al terrorismo. "Nuestro sistema bancario y financiero es abierto y transparente, y nuestras reglas se hacen respetar rigurosamente", dice la Autoridad Monetaria.

Obsesión por el crecimiento económico

Por Girish Mishra, Znet en español. Traducido por Adam Moorman y revisado por Alfred Sola

Desde principios de los 90, se le ha atribuido cada vez más importancia a la tarea de hacer subir la tasa de crecimiento económico. De hecho, se ha convertido en la meta principal de los gobiernos que llegan al poder en el centro del imperio. Se ha enfatizado que la única manera de lograrlo es siguiendo los diez puntos del consenso de Washington, que se pueden resumir en liberalización, privatización y globalización. Hace tiempo ya que los seguidores de este modo de pensar, y sus partidarios del mundo académicoasí como los medios de comunicación, anuncian que ésta es la manera de salvar la India. A Nehru le echan la culpa de haber limitado las posibilidades tanto de la economía india como de las fuerzas del crecimiento económico a través de sus "desastrosas ideas y modelos socialistas"! El resultado fue lo que los medios de comunicación y algunos académicos occidentalistas apodaron "la tasa Hindú de crecimiento económico" que oscilaba alrededor de un medio de 3 a 3.5 por ciento por año. Actualmente se afirma que, siguiendo la receta del consenso de Washington India ha podido aumentar la tasa anual de crecimiento económico al 7-8 por ciento. Se afirma también que dentro de poco llegará al 10 por ciento, y que en un futuro no lejano ganará a China, lo que quiere decir que se verá aceptado como miembro del club de las superpotencias mundiales. Pero entonces surge una pregunta incómoda: ¿pondrá fin a los problemas de desempleo en todas sus formas, el analfabetismo, la pobreza, las enfermedades, la disparidad económica entre regiones etc? Antes de intentar responder a esta pertinente pregunta, hay que aclarar todas las connotaciones del crecimiento económico.

Rara vez se diferencia entre crecimiento económico y desarrollo en el habla común, se suelen tratar como sinónimos. Sin embargo, en la economía del desarrollo tienen connotaciones distintas. El crecimiento económico sólo supone un incremento sostenido en el volumen de bienes y servicios que un país produce anualmente, expresado en general como el Producto Interior Bruto (PIB). El volumen total de bienes y servicios puede aumentar mediante el uso de una mayor mano de obra, sin que la productividad cambie, o mediante un aumento de productividad sin ningún cambio o incluso con un declive, de la mano de obra, o incrementando tanto la mano de obra como su productividad. Es obvio que existe una posibilidad de "crecimiento sin empleo", es decir, el PIB puede aumentar sin crear nuevas oportunidades de empleo, o incluso echando a los trabajadores de sus puestos.

Por otro lado, el desarrollo económico es un concepto mucho más amplio, que incluye no sólo el crecimiento (es decir un incremento sostenido del PIB), sino también cambios técnicos e institucionales. Sin crecimiento no hay desarrollo, pero si un país experimenta crecimiento esto no quiere decir que también tenga desarrollo económico, por lo menos a corto plazo. Dicho de otra manera, el desarrollo económico implica crecimiento económico junto con cambios de la distribución del PIB y de la estructura económica. A su vez, estos cambios implican una mejora del bienestar material del sector más pobre de la población; un declive de la parte relativa del sector primario del PIB y un incremento correspondiente de la parte de los sectores secundario y terciario, además de una mejora del nivel y calidad de la educación y formación de la población obrera que tenga como resultado que el país sea capaz de originar la mayoría de los avances tecnológicos. Dudley Seers ha señalado las diferencias entre el desarrollo y el crecimiento de manera muy clara: "¿Qué ha pasado con la pobreza? ¿Qué ha pasado con el paro? ¿Qué ha pasado con la desigualdad? Si las tres situaciones han mejorado, no cabe duda que éste ha sido un periodo de desarrollo en el país. Sin embargo, si uno o dos de estos problemas centrales ha empeorado, y sobre todo si han empeorado los tres, sería de extrañar entender el resultado como desarrollo, aunque el sueldo por persona haya subido." ("The Meaning of Development", International Development Review, December 1969). A la larga, el desarrollo lleva a cambios en los valores, actitudes y visiones para el futuro de la población, y en la sociedad y la vida política. Se ven cambios de gran envergadura en la organización del comercio, la producción y las finanzas. Las relaciones sociales basadas en jerarquías, costumbres y tradiciones se ven desplazadas por otras basadas en los contrctos, y con el paso de los años se vuelven cada vez más impersonales.

A lo largo de las décadas de los 60 y 70 varios países experimentaron tasas elevadas de crecimiento sin desarrollo apreciable. Por ejemplo, en un país como Arabia Saudita existía una tasa de crecimiento económico muy alta debido a un incremento tanto de la producción como del precio del petróleo, pero la mayor parte de este aumento del PIB se vio acaparada por unas cuantas personas y no se produjo ningún cambio en los valores, actitudes o visiones sociales. Además, la vida política y la jurisprudencia seguían en un estado medieval. Es obvio que no se vio ningún desarrollo económico. H.W Arndt hizo hincapié en que "Las políticas de desarrollo deben tener como objetivo mínimo el crecimiento con equidad. Aún mejor, se debería considerar como prioridad la tarea de satisfacer las necesidades básicas." (Economic Development. The History of an Idea, 1987, p.4). Dudley Sears criticó de manera severa la obsesión por el crecimiento económico: "Al contrario de lo que se suele imaginar, lo que se necesita no es acelerar el crecimiento económico, que incluso podría ser peligroso, sino cambiar la índole del proceso de desarrollo." Aplazar para más adelante la redistribución de ingresos y riqueza era un paso equivocado. "De modo inevitable, los que disfrutan de ingresos elevados...intentarán mantener su privilegio, más dispuestos a recurrir a la violencia que a renunciar ese privilegio."

Obviamente, los que quieren desviar la atención de la redistribución lo consideran como una consecuencia afortunada del crecimiento, y son, de hecho partidarios de la teoría de "el goteo económico". Ésta implica que con el pasar del tiempo, los beneficios económicos de los sectores ricos caerán gota a gota a los sectores pobres. Por poner un ejemplo, ya que los ricos tendrán más coches, harán falta chóferes, limpiadoras y mecánicos, lo que supondrá que una parte de sus ingresos llegará a los sectores más bajos.

John Kenneth Galbraith ha sido un crítico constante de esta teoría. Ya en 1958, había expresado su esperanza: "En los países avanzados...un aumento de la producción es una alternativa a la redistribución. Es más, ha podido aliviar la tensión creada por la desigualdad...Mucho mejor concentrar el esfuerzo en aumentar la producción, una meta compartida por los ricos y los pobres, ya que les trae beneficios a ambos...En este caso los hechos son irrefutables." Sin embargo, quedó completamente decepcionado. Tras una década revisó su opinión de manera drástica, sobre todo a la luz de lo que pasaba en los países en vías de desarrollo: "En los países subdesarrollados, el simple objetivo de expandir la producción, reflejando ésta la demanda según a pirámide de ingresos, no nos proporciona una guía satisfactoria. Existe, en primer lugar, una población muy grande que suele estar cerca, o a veces por debajo, del nivel de subsistencia. Los hambrientos tienen un derecho especial a los recursos, y asimismo las medidas que remedien esta privación. De la misma manera, existen mayores argumentos contra el consumo de bienes de lujo por parte de los ricos." En los 90, atacó la estrategia del "goteo económico" para la redistribución con una crítica severa. La siguiente cita deja clara su opinión: "El goteo económico, esa metáfora poco elegante que sugiere que si se le da suficiente comida a un caballo, terminada la digestión quedará algo para los pájaros." No hace falta añadir que promover esta estrategia no hace más que insultar a la población en general. El actual vicepresidente de la Comisión India de Planificación ha seguido fielmente esta estrategia y ha escrito diversos informes supuestamente de investigación en importantes revistas expresando su apoyo a la teoría.

Desde que esta obsesión por el crecimiento económico se puso de moda, ha ido subiendo el desempleo, acentuándose la disparidad entre las regiones, y aumentando la desigualdad. Los ricos y la clase media alta se han contagiado de una "Fiebre consumista", y el consumo manifiesto de estos grupos ha impulsado el soborno y la corrupción, la tensión social y delitos de todo tipo. Ningún incremento de la presencia policial o despliegue de paramilitares podrá acabar con estos problemas hasta que se abandone la obsesión por el crecimiento económico.

El conflicto gasífero entre Rusia y Ucrania

Por Ricardo De Dicco, investigador del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales (IDICSO) de la Universidad de Salvador y del Centro de Estudios del Pensamiento Económico Nacional (CEPEN) de la UBA.

Si bien la disputa comercial y el litigio jurídico formaron parte de la crisis coyuntural entre Moscú y Kiev de finales de 2005, cuya normalización de las relaciones ruso-ucranianas en el ámbito gasífero tuvieron lugar el pasado 4 de Enero de 2006 (a favor de las pretensiones del Kremlin), no caben dudas que desde la denominada "revolución naranja" de 2004 las tensiones se han ido acumulando entre Rusia y Ucrania, en un contexto de avance de la política exterior de EEUU sobre Ucrania para expandir su influencia militar sobre las ex repúblicas soviéticas con el objeto de ganar posiciones estratégicas en el control de la energía, y de la Unión Europea (UE) en su interés estratégico de sumar a Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Por consiguiente, y considerando que Rusia no puede impedir a Ucrania sumarse a la OTAN, y que, por otra parte, necesita frenar el avance de EEUU sobre sus ex territorios, el instrumento de poder utilizado por Vladimir Putin fue mostrarle a Viktor Yushenko la fuerte relación de dependencia económica y energética que Ucrania tiene con Rusia mediante la fijación de un precio político del gas natural siberiano, en pleno arribo del tenaz invierno, que por su crudeza suele provocar incrementos significativos en los precios de los combustibles derivados del petróleo.

En suma, la jugada del Kremlin fue más que estratégica, ya que ni EEUU ni la UE están en condiciones ahora de financiarle a Ucrania el precio político fijado por Putin. Como fuera mencionado antes, no se trata sólo de un problema comercial y/o jurídico. Se trata de la lucha por el poder de control de la energía entre Rusia, EEUU y la UE. Y Rusia ha comenzado a recuperar las posiciones perdidas durante la era Boris Yeltsin, el premier ruso más favorable que han tenido EEUU y la UE.

Ahora bien, ¿cómo han logrado normalizarse las relaciones ruso-ucranianas? Muy fácil, mediante la introducción de los principios de mercado de general aplicación en las prácticas internacionales, que en este caso somete a la compañía gasífera ucraniana Naftogaz a cumplir los compromisos contractuales con la gigante rusa Gazprom. Es decir, Gazprom le venderá a U$S 230 por cada mil m3 a la compañía RosUkrEnergo (propiedad del Gazprombank y del Raiffeisenbank Austria), quien a su vez se lo entregará a Naftogaz en U$S 95 por cada mil m3 y cuyas diferencias las compensará Gazprom con carburantes provenientes de Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán. El contrato firmado con fecha 1º de Enero de 2006 estipula que los pagos de Naftogaz se realicen en efectivo y no en carburantes.

No obstante, urge la necesidad de preguntarse cuán relevante es desde la óptica política el hecho de que Kiev se haya acercado a Occidente, manifestando simultáneamente un distanciamiento de la esfera de poder de Rusia, quien busca a toda costa tener bajo control los territorios que antes pertenecieron a Moscú.

En efecto, EEUU y la UE fueron los que se acercaron a Ucrania, apoyando financieramente la elección de Yushenko para impedir que el favorito de Rusia, Viktor Yanukovich, acceda al poder en Kiev. Pero, como fuera mencionado anteriormente, este acercamiento a Occidente ha puesto a Ucrania en una difícil situación, porque el poder financiero de EEUU se encuentra limitado por las incursiones bélicas que viene desempeñando en Afganistán, Pakistán e Irak, y los problemas de los fondos comunitarios de la UE imposibilitan que ésta brinde apoyo financiero a Ucrania, sumado a ello los escándalos políticos de corrupción y la imposibilidad de Yushenko de nombrar a un primer ministro y de la Rada Suprema (parlamento ucraniano) de disponer de las leyes pertinentes para conformar un Gabinete de gobierno, todo lo cual será echado a la suerte en las elecciones legislativas de Marzo.

Ahora bien, de continuar Kiev después de tales elecciones parlamentarias esta disputa "jurídico-comercial" como chivo expiatorio de la lucha política con Moscú, dará por resultado una profunda crisis política, económica y social en la ex república soviética que podría devenir en un caos institucional. Sobre todo cuando se consideran las opciones de contingencia que viene elaborando Rusia desde el año pasado, más precisamente la construcción y ampliación de varios gasoductos que llegarían a Europa sin atravesar Ucrania: uno de ellos pasaría por el Mar Báltico a Europa Central y Oriental, y otro a través de Grecia con destino Europa Mediterránea y los Balcanes, una ampliación del gasoducto con destino a Turquía y su posterior expansión hacia los Balcanes y otra ampliación del gasoducto que atraviesa Bielorrusia y Polonia con destino Europa Central.

Como estas opciones han tenido un fuerte apoyo de la Duma (parlamento ruso), Ucrania tendrá que elegir entre: aceptar la relación de dominación con Rusia de por vida, o intentar mantenerla hasta tanto pueda lograr acuerdos energéticos (gas natural y derivados del crudo) con Irán y Turkmenistán, quienes podrían proveerla de hidrocarburos y, por consiguiente, convertirla en competidora de Rusia por el abastecimiento a Europa. No obstante, cabe destacar que en el caso de Irán la posibilidad de lograr un acuerdo gasífero se ve muy lejana, considerando el particular accionar del Kremlin en pos del futuro del programa nuclear iraní.

Otro punto para destacar es el impacto de este conflicto en Europa por su dependencia hidrocarburífera. Según datos del informe estadístico mundial 2005 de BP, Rusia concentra el 27% de las reservas gasíferas del planeta, colocándose en el primer lugar; y también es el principal productor mundial, ya que concentra el 22% de la extracción gasífera. En 2004 exportó más de 148 mil millones de m3 de gas natural, de los cuales 122 mil millones de m3 se exportaron a la UE y los 26 mil millones de m3 restantes a países NON-UE (como Suiza y Turquía), en particular de Europa del Este. En la actualidad, Europa (UE + NON-UE) importa de Rusia el 44% del gas natural que consume; más precisamente, la UE le compra a Rusia el 23% del gas natural que consume, y los países NON-UE casi el 100%. Según las prospectivas energéticas del Ministerio de Economía, Desarrollo y Comercio de la Federación Rusa, para 2010 se espera que las exportaciones de gas natural a la UE alcancen los 137 mil millones de m3, y en 2030 alrededor de 155 mil millones de m3. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los gasoductos de exportación hacia la UE atraviesan Ucrania y Bielorrusia. Del gas que llega a Ucrania, un 85% continua camino hacia Europa y el resto queda en el país de Viktor Yushenko, para abastecer a algunas centrales térmicas pero en particular para la producción de gas licuado de petróleo (GLP) envasado en garrafas y tubos que compran sus compatriotas que carecen de provisión de gas natural por redes.

En este contexto, debe considerarse que la mayoría de los países europeos consumidores del gas siberiano, por un lado, deben estar alertas y ser conciliadores en la evolución de los tratados de integración energética entre Rusia y Ucrania, y, por otro lado, deben planificar opciones de contingencia que aseguren el propio abastecimiento energético, es decir, diversificando las fuentes de energía primaria y también la provisión de gas natural importado. Con respecto a la importación gasífera, en este momento hay muy pocos países que están más preparados que la mayoría para afrontar esta coyuntura, gracias a una excelente diversificación del riesgo de abastecimiento gasífero proveniente de varios proveedores y a una baja dependencia hidrocarburífera. Un ejemplo de ello es Francia. El país galo consumió en 2004 alrededor de 45 mil millones de m3 de gas natural, donde un 82% fue suministrado vía gasoducto y el 12% restante vía buques metaneros en estado líquido (gas natural licuado –GNL–). De Rusia proviene vía gasoducto, y representa el 23% de sus importaciones totales de gas natural; un 35% proviene de Noruega, 22% de Holanda y Bélgica, 2% del Reino Unido (todos vía gasoducto), 16% de su antigua colonia Argelia y 2% de Omán y Nigeria (los tres últimos son importaciones de GNL). Por otra parte, Francia satisface casi el 80% de su demanda de energía eléctrica con centrales nucleares, ya que el principal destino del gas es el sector industrial. En el caso de Austria no es así, pues el 77% del gas que consume proviene de Rusia, el cual se destina a la generación de energía eléctrica, insumo industrial y calefacción-cocción; situación delicada tiene también Alemania, quien importa de Rusia el 41% del gas que consume, 28% de Noruega, 24% de Holanda y el resto del Reino Unido; y en menor medida Italia, cuya importación de gas siberiano representa el 35% del gas que consume, mientras un 11% proviene de Noruega, 15% de Holanda y el 39% restante de Africa del Norte (Nigeria y principalmente Argelia).

En suma, si bien no caben dudas que en el mediano y largo plazo gran parte de Europa tendrá que satisfacer sus necesidades energéticas con gas natural siberiano, incluyendo países exportadores como lo son hoy el Reino Unido, Holanda y Noruega, ya que sus reservas se agotarán en la próxima década, resulta importante la diversificación tanto de los proveedores gasíferos como de las fuentes de energía primaria, a fin de disminuir la dependencia con Rusia y la hidrocarburífera en sus matrices energéticas, respectivamente. Es decir, por un lado resultaría conveniente para los europeos aumentar su importación de gas natural licuado (GNL), (1) evaluando la posibilidad de concretar acuerdos de largo plazo con países como Indonesia, Australia, Emiratos Arabes Unidos, Qatar (tercera reserva mundial) y mayores volúmenes de Argelia e importar vía gasoducto de países como Arabia Saudita e Irán (segunda reserva mundial), y, por otro lado, desarrollar fuentes de energía primaria alternativas a los hidrocarburos (nuclear y eólica) y combustibles renovables (hidrógeno-vehicular), cuya transferencia tecnológica y ayuda financiera a los países menos desarrollados del Viejo Continente debería ser una obligación por parte del directorio franco-alemán con sede en Bruselas.

Nota: 1) Cuando se habla de gas natural licuado (GNL), se hace referencia al metano, que es el principal componente del gas natural, el cual sufre una drástica disminución de su temperatura en una planta de licuefacción de gas natural: a -160º C (proceso criogénico), reduciéndose de esta forma su volumen en aproximadamente unas seiscientas veces, lo que facilita su posterior almacenamiento y transporte en buques metaneros, mucho más costosos que los buques que transportan petróleo crudo y/o derivados; una vez que el buque llega al país de destino, se lo vuelve a procesar industrialmente, ésta vez en una planta de regasificación, para ser luego transportado vía gasoducto a los centros de consumo: distribuidoras troncales, centrales térmicas, fraccionadoras y plantas petroquímicas. Tal proceso industrial (licuefacción y regasificación), con su peculiar sistema de transporte, sugiere que el precio del GNL pueda duplicar o incluso triplicar el valor del gas natural que se transporta por gasoducto.

El sucio secreto del ministro de exteriores Taro Aso

Por Christopher Reed periodista que vive en Japón. Para contactos: christopherreed@earthlink.net. http://www.counterpunch.org/reed02022006.html Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens

Desde Tokio: La "máxima prioridad" de Japón en las nuevas conversaciones con Corea del Norte abiertas el sábado 4 de febrero en Beijing ha sido el caso de 15 de sus ciudadanos que fueron secuestrados y llevados a Pyongyang entre 1977 y 1983. Pero ha brillado por su ausencia en la agenda de Tokio otra vergüenza irresoluta: décadas de desplazamiento forzado de coreanos hacia Japón para trabajar –la esclavitud de un millón de coreanos– entre los cuales había 12,000 peones obligados a trabajar en condiciones grotescas en minas de carbón de propiedad de una firma que sigue siendo dirigida por la familia del ministro de exteriores japonés, Taro Aso.

Sospechan que los secuestros de hombres y mujeres japoneses para que enseñen su idioma en escuelas de espías norcoreanas podrían llegar a sumar 70. El escándalo actual, constantemente destacado por los medios japoneses, sigue indignando a la gente y es un escándalo internacional desde todo punto de vista. El anterior, pero incomparablemente peor maltrato de coreanos durantes tres decenios, es apenas mencionado en Japón, y la conexión del ministro de exteriores sigue siendo un tabú. En otros países un semejante episodio sería intolerable en la persona de un funcionario tan importante del gobierno.

Los trabajadores coreanos en las minas fueron sistemáticamente mal remunerados, explotados, subalimentados y confinados en la miseria. Sufrieron de mala salud crónica, de frecuentes fallecimientos por condiciones poco sanitarias o accidentes laborales, estaban bajo una vigilancia permanente de una brutal policía secreta, pero a pesar de todo lograron escapar de la desesperación. Fueron sólo liberados por la derrota de Japón en 1945, y enviados a casa sin compensación alguna. Ni ellos ni sus familias sobrevivientes han recibido desde entonces un solo centavo en reparaciones personales, a pesar de los sendos ruegos de las Coreas.

Aso no puede argüir que una generación lo separa de semejante desgracia familiar, porque comparte la ausencia nacional de Japón de desagravio por las brutalidades y atrocidades cometidas contra los pueblos asiáticos durante su guerra imperial de agresión de 1931–1945. Incluso en sus declaraciones antes de llegar a ser ministro de exteriores en octubre pasado y después, muestra una insensibilidad poco compasiva ante los sentimientos coreanos – y muestra una actitud de impertérrita supremacía racial. (El año pasado en una observación que refleja el fascismo de los años treinta, Aso describió a Japón como "una nación, una civilización, un lenguaje, una cultura, y una raza, como no existe algo comparable sobre la tierra.")

Dirigió la Aso Cement Company, como se llamaba entonces la antigua Aso Coal Mines en la prefectura Fukuoka de la isla sureña de Kyushu entre 1973 y 1979, en la que entró a la política. Durante esos años nunca encaró su terrible legado corporativo de trabajo esclavo. En la actualidad sigue relacionado con la compañía. En 2001 inició una empresa conjunta con Lefarge, fabricante de cemento francés, pero sigue bajo la dirección de su hermano menor, Yutaka Aso. En diciembre pasado, el embajador francés en Tokio condecoró a Yutaka con la Legión de Honor en una ceremonia en la que participaron como invitados distinguidos el ministro de exteriores Taro Aso y su esposa.

Al parecer fue un tributo adecuado a una familia forjada en las mejores tradiciones de la historia reciente de Japón. La prominencia de Aso data de su tatarabuelo, Toshimichi Okubo, samurai y uno de los cinco nobles más poderosos que dirigieron el derrocamiento en 1868 de la centenaria era del shogunato, que marcó el comienzo de los tiempos modernos. Su bisabuelo, Takakichi, fundó la firma minera Aso en 1872 que llegó a poseer ocho minas en los ricos campos carboníferos Chikuho en Kyushu, que fue la mayor de tres corporaciones familiares que explotaron minas en un área que producía la mitad del carbón japonés.

Como descendiente de aristócratas rurales, Aso, se graduó de la universidad que tradicionalmente educa a la familia imperial, estuvo en Londres, en su universidad, ingresó a lo que entonces era Aso Industries, y ascendió rápidamente a director antes de llegar a encabezar la compañía. Completando la tradición aristocrática, formó parte del equipo japonés de tiro con rifle en la Olimpíada en Montreal de 1976.

Siguiendo a su antepasado samurai, un abuelo fue Shigeru Yoshida, cinco veces primer ministro de Japón entre 1946 y 1954, conservador autocrático que, convenientemente para la familia Aso, realizó en los años cincuenta una purga de "rojos" en los sindicatos de la minería del carbón. La esposa de Taro Aso suma al brillo del poder de la familia como hija de Zenko Suzuki, primer ministro de 1980 a 1982, del Partido Liberal Democrático (conservador). Incluso existe un lazo con la realeza. La hermana de Aso, Nobuko, se casó con el príncipe Tomohito de Mikasa, primo del emperador, que recientemente hizo noticia con su oposición a la proposición –para una familia imperial privada de herederos varones– de que se permitiera que una mujer ocupara el trono del crisantemo. Tomohito sugirió que se continuara la línea varonil mediante concubinas, una tradición imperial que haría retroceder varios siglos a Japón.

A pesar de su excelente linaje, parece que Aso no se ha convertido en un caballero. No sólo ignora la historia de su compañía, sino ha insultado al pueblo coreano que sacrificó tanto en aras de la fortuna de su familia.

Por la fuerza de las armas, Japón anexó toda la península coreana en 1920 y la gobernó como su propiedad colonial durante 35 años, tratando a sus habitantes como ciudadanos inferiores y sirvientes de sus amos imperiales. En 1939, cuando el control japonés se reforzó por la escalada de la guerra, su parlamento aprobó una ley obligando a los coreanos a adoptar nombres japoneses, castigando a aquellos, y a sus hijos, que se negaron a hacerlo. Sin embargo, poco antes de llegar a ser primer ministro, Aso se refirió a esos cambios forzados de nombres como "voluntarios" y sugirió además que al pueblo de la República de Corea le había ido mejor bajo el talón de hierro de Tokio.

Es posible que la actitud de Aso provenga de que su familia dispuso de miles de siervos coreanos durante tantos años. La historia exacta de esa época no ha sido oficialmente registrada –por cierto no en la versión Aso–Lafarge, en la que los años de los treinta a los cincuenta están en blanco–. Pero tres historiadores aficionados locales en la prefectura Fukuoka de Kyushu, Eidai Hayashi, Takashi Ohno y Noriaki Fukudome, con la ayuda de un coreano residente en Japón, Kim Guan–yul, han reunido los hechos y cifras relevantes para presentar un cuadro espantoso, gran parte del cual han registrado en sus diversos libros.

Aunque Tokio no aprobó hasta 1939 la Ley Nacional General de Movilización que obligó a todos los súbditos coloniales, incluyendo a los de Taiwán y Manchuria en China, a trabajar dondequiera le conviniera a Japón, los historiadores descubrieron que mucho antes de ese año, estaban embarcando trabajadores coreanos a las minas Aso en Kyushu. Se desconocen las cifras exactas, pero fueron varios miles, especialmente después de una famosa huelga de 400 mineros en una mina Aso en 1932. En los años después de 1939, calculan los historiadores, la cifras en la región Chikuho aumentaron a más de un millón – su cifra es de 1.120.000 – aunque la cifra oficial del gobierno de Tokio es de sólo 724.287. La tarea de los mineros era descender a filones difíciles para extraer carbón embarcado exclusivamente para uso militar.

Se les pagó un tercio menos que a sus homólogos japoneses. Para los coreanos el salario correspondía a unos 50 yenes al mes, pero era menos de 10 yenes después de confiscaciones obligatorias por alimentos, vestimenta, vivienda y ahorros forzosos de los trabajadores solteros. Los jóvenes solteros eran multados para impedir la gran cantidad que escapaba frecuentemente, pero incluso en este caso, los "ahorros" a menudo no les eran devueltos y simplemente faltaban en sus bolsillos. Todos los trabajadores trabajaban bajo tierra durante 15 horas por día, siete días a la semana, sin vacaciones.

Sus "viviendas" eran inmundas chozas abarrotadas, con seis a siete pequeñas habitaciones en cada una, y los solteros vivían y dormían sobre una estera tatami, que medía 1 metro por 2 metros. No había calefacción ni agua potable. Los servicios higiénicos eran agujeros en la tierra. Una cerca de 3 metros de alto circundaba el perímetro. Así que eran prisioneros, vigilados por sus guardianes, la odiada policía secreta "del pensamiento" kempei–tai que aterrorizaba a Japón y a sus colonias durante el período fascista.

Pero la kempei–tai mantenía estadísticas, que fueron obtenidas por los tres historiadores. Establecieron que en marzo de 1944, las minas Aso tuvieron un total de 7.996 trabajadores coreanos de los cuales 56 habían fallecido recientemente, y una asombrosa cantidad de 4.919 que había escapado. En toda la provincia de Fukuoka, el total de fugitivos fue de un 51,3% pero en Aso Mines fue de un 61,5% porque las condiciones eran "aún peores", dijo Fukudome.

La mayoría de los trabajadores sufrió de desnutrición, ya que recibían sólo un puñado de arroz por mes, suplementado por cereales de calidad inferior. No se suministraba carne, a gente que es más consumidora de carne que los japoneses, que hasta hoy prefieren pescado.

¿Y los muertos? En la región Chikuho donde la última mina Aso cerró a fines de los años sesenta, el templo budista Hoko sigue en pie. Allí un sacerdote solitario cuida cientos de tumbas anónimas en las que yacen los restos de coreanos muertos. En otros sitios, cientos de otras sepulturas no tienen identificación, según los historiadores.

Pero se trata de un país confuciano, en el que los restos de los antepasados constituyen un hecho de profunda importancia. En este aspecto intervinieron las relaciones internacionales. En 2004, el parlamento de Seúl votó unánimemente, con una excepción, para formar la Comisión de la Verdad sobre la Movilización Forzada Bajo el Imperialismo Japonés, dirigida por su presidente, el doctor Jeon Ki–ho, y compuesta por otros miembros, incluyendo a dos ministros del gobierno. Comenzó sus investigaciones a comienzos del año pasado y visitó 234 ciudades en 16 provincias coreanas para encontrar sobrevivientes o sus familias, realizó audiencias, y recogió evidencia de numerosos testigos. El doctor Jeon también visitó Japón para investigar y aclarar lo que llama audazmente sus "atrocidades".

En lo que primero pareció un golpe político magistral, los coreanos también informaron que habían compilado una lista de 2.600 compañías japonesas que explotaron mano de obra forzada coreana, y que deberían saber de los restos de los que murieron. Una firma destacada en la lista era Aso Mines, pero la compañía se ha negado a responder al pedido. Un portavoz dice sólo que la compañía no puede investigar el paradero de los restos, agregando, en lo que puede haber sido una verdad accidental, que "aunque pudiésemos", los registros no están disponibles. "Hubo docenas de compañías mineras en Kyushu en la época y todas utilizaron mano de obra forzada," dijo el portavoz Akira Fujimoto.

La comisión, que también investiga el escándalo de las "mujeres de confort", el insultante eufemismo que describe a miles de mujeres asiáticas forzadas a la esclavitud sexual para servir a los guerreros imperiales del ejército de Japón, todavía no ha publicado el informe prometido. Hasta ahora los medios japoneses han ignorado casi por completo sus actividades.

Un argumento importante de los que buscan reparaciones de un Japón vergonzosamente renuente, es que aunque ha presentado numerosas "disculpas" de sinceridad diversa, ninguna equivale a una expiación adecuada. Y la expiación incluye la compensación financiera de la que, se calcula, Japón ha pagado el equivalente de un 1% de lo que ha desembolsado Alemania.

Un ejemplo de una disculpa insustancial provino del propio Taro Aso en diciembre del año pasado, en el 40 aniversario de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Japón y Corea del Sur. Dijo: "Japón toma a pecho los sentimientos del pueblo surcoreano en relación con el pasado y tratará sinceramente los diversos temas que originan del pasado desde un punto de vista humanitario. Creemos que en el proceso de realizar esfuerzos semejantes, la comprensión mutua y una relación de confianza para la construcción de una relación orientada hacia el futuro de Japón y Corea del Sur se verá reforzada."

Nótese que no menciona la palabra "disculpa", de importancia crucial, y por cierto no hay mención de expiación o de algo sobre el tema vital de las reparaciones. En este caso, el argumento que Japón utiliza constantemente es que el tratado de normalización firmado en 1965 acordó lo que había que pagar – míseros 800 millones de dólares – pero esto fue sobre todo para subvenciones y préstamos a bajo interés. Nada fue destinado a pagos personales por heridas o daños sufridos. Tal vez sea más importante que en 1965 se desconocía todavía mucha información sobre la dimensión de las atrocidades japonesas. Dos ejemplos: Ni sus ataques de guerra biológica en China por su tristemente célebre Unidad 731, ni el vasto ejército de "mujeres de confort" eran de conocimiento público en aquel entonces.

Mientras tanto, al mundo le queda el ministro de exteriores de Japón y sus "sinceros tratos" respecto a los crímenes de guerra irresolutos de su nación. Por sus antecedentes puede haber pocas esperanzas de que ayude a disipar la vergüenza. Apoya resueltamente las visitas al santuario bélico Yasukuni en Tokio que han causado serios problemas para sus relaciones exteriores con China y las Coreas, en particular desde que el primer ministro Junichiro Koizumi rindió su quinta visita en octubre pasado. Sólo hace poco, Aso empeoró las cosas al instar al emperador a que lo visitara, un acto que el palacio imperial ha evitado sensatamente desde los años setenta.

Lo que muestra el contrasentido de las afirmaciones de Aso y Koizumi es que sólo rendían homenaje a los muertos en la guerra, como un presidente de USA que dirige una plegaria en el cementerio nacional de Arlington. Sin embargo, el santuario Yasukuni es shinto, así que las almas de sus 14 criminales de guerra de clase A conservados allí son consideradas como "kami" lo que significa dioses. Uno de ellos es el primer ministro durante la guerra general Hideki Tojo, que aprobó la Unidad 731 entre otros crímenes, y otro el general a cargo de la Violación de Nanking, en la que en 1937 los soldados japoneses masacraron horrorosamente a más de 300.000 chinos, sobre todo civiles, en un frenesí que duró siete semanas.

En las conversaciones de "normalización" con Japón en Beijing, la República Democrática Popular de Corea podría presentar el tema de los trabajadores forzados, mientras los japoneses destacan los secuestros. Sólo dos días antes del inicio de las conversaciones, sus medios identificaron a un secuestrador norcoreano buscado para ser extraditado. La guerra de propaganda continuó.

Pero para algo que se parezca a lo que es normal en nuestro mundo moderno – en una nación como Alemania por ejemplo – seguramente habrá algunos requerimientos mínimos. ¿No sería el más mínimo que haya un ministro de exteriores con las manos limpias de viles asociaciones con una atrocidad de la guerra, especialmente si es tan peligrosamente similar a otro tipo de secuestro, pero en escala masiva?