Pensamiento Crítico

Retos de la Planificación en un Contexto de Políticas Públicas Participativas y Protagónicas III

Por Dr. Javier Rodríguez | GISXXI | 18 Noviembre 2014

Retos de la Planificación en un Contexto de Políticas Públicas Participativas y Protagónicas III

La Ética de la Mujer y el Hombre nuevo necesaria para un cambio de paradigma

En las dos entregas anteriores sobre éste tema[1], se expuso acerca de la necesidad de un nuevo paradigma en las metodologías de planificación y de gestión de las políticas públicas bolivarianas. Teniendo como impulsor principal para la invención de éste nuevo paradigma, al Comandante Chávez, quien en reiteradas ocasiones, aupaba y exigía a sus colaboradores de “resemantizar”, críticamente, todos los procesos de gestión en todos sus niveles. Por otra parte, tratamos también los principios de la gestión pública desde una perspectiva clásica weberiana, de la neoliberal y la perspectiva deliberativa. De la crítica a estos principios, construimos una propuesta para “resemantizar” los mismos y darles la justa ubicación en nuestro nuevo paradigma de “planificación estratégica situacional participativa y protagónica”[2].

Lógicamente, un nuevo paradigma de gestión y, por ende, de planificación, debe ser acompañado de una nueva subjetividad. Es precisamente el estudio de los valores éticos de  esta nueva subjetividad lo que inspira este ensayo. Para ir más allá del razonamiento clásico y neoliberal normativo, donde los principios del modelo de planificación y gestión deberían determinar la ética en el comportamiento del “funcionario” público, en nuestra propuesta debemos buscar, a priori, los valores que deben conformar el accionar de la servidora y del servidor público. En un proceso de grandes transformaciones sociales como el de la revolución bolivariana, la historia demanda el parto de la mujer y el hombre nuevo, como protagonistas de la nueva realidad transformada, y el ámbito donde ese y esa protagonistas son esenciales, es en el ejercicio del servicio público.

La pregunta es: ¿cómo caracterizar el accionar de la mujer nueva y del hombre nuevo, para que desde su subjetividad se desprendan los valores éticos necesarios para el nuevo paradigma?

Para realizar el análisis nos basamos en la relación “acción – beneficio”[3] que nos permite, desde esa perspectiva, caracterizar el comportamiento humano en su cotidianidad. Veámoslo gráficamente: en el eje (x) desplegamos la escala de los beneficios – perjuicios que las acciones cotidianas puedan ocasionarnos a nosotros mismos; mientras que en el eje (y)  desplegamos la escala de los beneficios – perjuicios que las acciones cotidianas puedan ocasionar a los demás, a la familia, a la comunidad, la colectividad en general. Se formarán entonces, cuatro cuadrantes que desde ya, caracterizan el comportamiento humano en su accionar cotidiano (ver gráfico 1).

En el sentido de las agujas del reloj, iniciando por el cuadrante superior izquierdo, vemos cómo las acciones que producen beneficios para sí y perjuicios para los demás, son acciones clasificables como acciones egoístas. Mientras, en el cuadrante superior derecho, encontramos las acciones que producen perjuicio sea par sí que para los demás, son estas acciones clasificables como estúpidas. Siguiendo hacia la parte inferior derecha encontramos las acciones clasificables como altruistas, en el sentido que producen perjuicio o perdida para sí, mientras que garantizan beneficio para los demás. En fin, el cuadrante inferior izquierdo muestra las acciones inteligentes, las que producen beneficio para sí y para los demás.  Los cuadrantes se relacionan perfectamente en sus diagonales, vemos como el opuesto al egoísmo se encuentra el altruismo, mientras que opuesto a la estupidez se perfila la inteligencia.

Profundizando el discurso y dividiendo los cuadrantes en partes iguales, podemos caracterizar el egoísmo, la estupidez, el altruismo y la inteligencia. Entonces encontramos una herramienta interesante para evaluar nuestras acciones y darle el justo perfil ético (ver gráfico 2). En cada cuadrante se obtienen dos categorías de acciones, iniciemos por la categoría de las acciones oportunistas y analicemos. El oportunismo es el valor portante de la cultura capitalista, la cual, exalta su virtud de inteligencia, vista como la habilidad de obtener mayores beneficios para sí. Esto se traduce en “el más vivo” en nuestro país, sólo que si ser oportunista es bueno, y ser el mejor oportunista se mide por la capacidad de aumentar el beneficio para sí, entonces mientras todas y todos nos hacemos mejores oportunistas, esto significa, menores beneficios para los demás, para la familia, para la colectividad, para el país. Si el oportunismo mueve nuestras acciones, llegará pronto el momento en el que se romperá el delgado hilo que nos divide de ser ladrones, que es el subcuadrante inmediato hacia arriba en el gráfico 2. Entramos en el egoísmo, acciones para beneficiar a sí mismos, perjudicando a los demás. Pero vemos también una categoría que es peor que ladrón: Corrupto, quien al beneficiarse a sí mismo, produce un daño desproporcionado a los demás. Quien se roba y hace negocio con los alimentos del programa de alimentación escolar, para hacer un ejemplo, es peor que un ladrón, porque lo que ganará es inferior al daño económico y moral que produce a las familias que se benefician del hecho que sus hijos puedan comer, sano y balanceado en la escuela.

Pasamos al cuadrante de la estupidez y acá se desprenden dos categorías bien conocidas: los apátridas, quienes sacrificando algo de sí, producen un daño desproporcionado a los demás, véanse, las y los guarimberos; tragan humo y gases altamente nocivos para la salud, mientras bloquean el libre tránsito a sus propios vecinos, impidiendo el libre ejercicio de las actividades económicas comerciales y laborales que les sustentan, y que éste Estado de derechos le garantizan en revolución. Para no citar cada vez que personeros opositores salen a hablar mal de su propio país al exterior, en algunos casos, pidiendo que lo invadan militarmente. No hay calificativo pronunciable. Siguiendo al subcuadrante sucesivo encontramos las acciones masoquistas estúpidas son difíciles de entender y explicar, sólo podemos decir que son acciones no meditadas que producen un daño desproporcionado para sí, respecto al perjuicio que producen a los demás, al igual que las del subcuadrante que les sigue en bajo, ingenuidad, acciones que desde un sacrificio desproporcionado para sí, terminan beneficiando a los demás. Podemos sólo decir que los opuestos de estas dos categorías de acciones, son el oportunismo y el ladronismo, que encuentran asidero cada vez que bajamos la guardia, y pagamos cualquier precio especulativo que nos presenten los comerciantes capitalistas, convirtiéndonos en víctimas y vehículo para el despliegue de la guerra económica, pero este es otro argumento.

Los dos subcuadrantes que faltan son: Luchadores y Luchadoras que han sacrificado tanto de sí, en función de grandes beneficios para sus comunidades y que son hoy la base más sólida de la revolución bolivariana, inclaudicables, pero que por sectarismos locales, aún no hemos atendido y colocado en los justos espacios para que desplieguen toda su fuerza creadora, sin seguir sacrificando. En fin, el subcuadrante del Hombre y la Mujer Nueva, quienes todo lo que hacen, comporta un beneficio desproporcionado para los demás, es amor por la Patria, por el pueblo, por su cultura, por sus manifestaciones, por sus poderes creadores y transformadores. Son necesarios y necesarias en la administración pública, son éticamente el evaluar de la acción cotidiana; son el despertar del sujeto histórico, son el ser contrahegemónico, la poderosa herramienta para ese mundo mejor posible.

El presidente Maduro, nos llama a reflexionar sobre la ética revolucionaria, pueda esta humilde herramienta, ser de utilidad para todos y todas en esa reflexión. Los cuadrantes opuestos al Hombre y la Mujer nueva y a los luchadores y luchadores, son los corruptos y los apátridas que si ensanchan sus filas, la destrucción de la Patria será inevitable, por el contrario, si militamos hacia el amor patrio, construiremos esa potencia económica y social que nuestro Comandante eterno vaticinó.

Dr. Javier Rodríguez
Director de la Línea de Investigación Modelos de Gestión de las Políticas Públicas GISXXI
javx2012@gmail.com