Pensamiento Crítico

Guatemala: El ladino (oligarca y racista) feo

Por Red de Jóvenes Chemol Txumb´al | ALAI-AMLATINA | 19 Noviembre 2014
La semana pasada, Martín Banús, columnista del Diario La Hora de Guatemala, publicó una columna titulada “El Indígena Feo” ( http://lahora.gt/el-indigena-feo/ ) La columna circuló ampliamente por las redes sociales y recibió su merecida crítica por su contenido exhibidamente racista. Lastimosamente, el pensamiento racista no es algo inédito en Guatemala sino una parte del discurso habitual que recorre los medios de comunicación dominantes del país.
 
 
De alguna forma u otra, la ideología representada tan descaradamente por Banús es compartida en algún grado por la mayoría de la oligarquía ladina guatemalteca.   La Prensa Libre, por ejemplo, publica casi semanalmente opiniones de sus columnistas Humberto Preti, Alfred Kaltschmitt, y Pedro Trujillo que reproducen esta corriente de pensamiento racista ilustrada tan enfáticamente por Banús (aunque estos intentan atenuar su mensaje). Apenas la semana pasada Kaltschmitt publicó este artículo ( http://www.prensalibre.com/opinion/Los-popolistas_0_1248475143.html ) que equipara al indígena que defiende su territorio con el excremento.
 
Para desenmascarar la ridiculez de este pensamiento tan demagógico y racista, quisiéramos dar la vuelta a la tortilla y ofrecer aquí una reflexión sobre “El ladino (oligarca y racista) feo.” Tristemente, creemos que la reflexión que compartimos aquí, si fuera publicada a nivel nacional, generaría mucha reacción de los centros de poder del país. Una cierta parte de la población se sentiría ofendida y tomaría acciones para defender su derecho a la dignidad. El hecho de que la columna de Banús no genere la misma reacción alrededor del país solo da testimonio del alarmante nivel de racismo tan arraigado en el país. En vez de ser un ataque a la población ladina, esperamos que esta reflexión despierte a los ladinos que se han acostumbrado al racismo en contra de los pueblos indígenas de Guatemala. 
 
El ladino (oligarca y racista) feo
 
Los medios de comunicación, dominados por la oligarquía ladina guatemalteca, nunca revelan la verdad sobre el origen de la riqueza del pueblo ladino oligarca y racista. 
 
Cada vez que leemos sobre ellos, es para galardonar su gran contribución a la economía del país; haciendo crecer el PIB, creando empleos, atrayendo inversión extranjera, volviendo la tierra productiva y llevándonos a todos hacia el bendito y anhelado “progreso y modernidad.” Es cierto que hay una parte de este pueblo honesto y trabajador, pero también es imperativo reconocer que la gran mayoría de pueblo ladino oligarca y racista nació en su situación de riqueza producto de una herencia acumulada por una historia de violencia, opresión y abuso. Esta riqueza acumuladora está arruinando el país por su aferrada intención de mantener un estilo de vida lujoso que está obscenamente divorciado de la realidad del resto del país, comenzando con su tradición de la acumulación y concentración de la riqueza. 
 
Para poner solo un ejemplo, si tan solo el 1% de los ladinos oligarcas y racistas tomara la decisión renunciar sus segundas (o terceras) casas de vacación, sus carros de lujo, sus vacaciones a Miami para ir de shopping, etc. —como hacen los pueblos éticos y solidarios—sería un pueblo admirable que contribuyera a la construcción de una sociedad más justa y con más equidad e inclusión. Pero, inexplicablemente, lo auto-denominados “dirigentes del país” se aferran a sus adicciones consumistas así llevando el país a la división, la pobreza, y la desigualdad vergonzosa. Al mismo tiempo, se atreven a echar la culpa por los problemas del país a los mismos pobres e “indígenas atrasados.” 
 
Dicen entender y controlar las políticas fiscales, los indicadores macroeconómicos, y el mercado libre pero no conocen la realidad de cómo vive la mayoría de la gente del país. La historia enseña que ningún pueblo consigue vivir en paz si esta supuesta paz está construida sobre una orden social tan nefastamente injusta e desigual. 
 
El problema del pueblo ladino oligarca y racista es que despojan pueblo tras pueblo tras su insaciable afán de enriquecerse a cualquier costo. ¡Es una barbarie de egolatría y voracidad materialista!
 
Quienes no nacimos con un padre millonario o dentro de una sociedad que les abre miles de puertas hacia la opulencia hemos aprendido a cultivar la tierra y construir nuestro propio Buen Vivir desde nuestro conocimiento y cosmovisión ancestral. El pueblo ladino oligarca y racista, sin embargo, se huye de cualquier vinculo con la Madre Tierra que nos sostiene a todos y todas prefiriendo confiar ciegamente en su propio esfuerzo. 
 
Ellos hasta se consideran que han superado la necesidad de cultivar su propio alimento. Su comida se consigue en grandes supermercados o lujosos restaurantes donde la comida ha viajado miles de kilómetros y ha sido inyectado con tantos químicos que ni se reconoce como tal. Pronto vendrá un día cuando este sistema alimentario que sostiene al pueblo ladino oligarca y racista se desplomará bajo el peso de su propio insostenibilidad. Y este pueblo, que nunca pudo acomodarse a las leyes constantes e inapelables de la misma naturaleza que exigen que el ser humano se reconoce a sí mismo como parte (y no separado y superior) del mundo natural, sufrirá por su ceguera y egocentrismo. 
 
El ladino oligarca y racista también es deforestador nato. Sus manos sin callos seguro nunca han tocado un machete o una hacha pero su desenfrenado consumo termina con miles de hectáreas de bosque cada año. Su dieta de carnívoro obliga la deforestación de las últimas selvas del planeta. Las emisiones de sus carros, sus industrias y sus infinitos comodidades de lujo han cambiado hasta el mismo clima del planeta poniendo en riesgo la sobrevivencia de todos. 
 
¡Pero se dicen ser defensores de la economía verde y practicantes de la responsabilidad social corporativa! Insisten que hacen su parte al organizar un “fundraiser” para proteger alguna especia en peligro de extinción. Tal vez reciclan una decima parte de su basura o hasta abogan para la energía renovable en el país a través de la construcción de hidroeléctricas (aunque este último tal vez no sea tan altruista como son accionistas de la empresa multinacional encargada de la construcción de estas presas…en territorio de los indígenas no más). 
 
La verdad es que el ladino oligarca y racista de hoy proyecta una actitud de superioridad ingrato que le vuelve ciego al sin fin de malos que genera al país. No obstante, en la profundidad de su ser se presiente que la sociedad que ha construido pronto será derrotada por una más sensata y justa fundado sobre los valores humanos. 
 
Se considera superior al Estado y por eso paga pocos impuestos al esconder gran parte de su riqueza en cuentas “offshore” en algún paraíso fiscal. Ni considera que sea importante votar porque sabe que puede comprar cualquiera que llega a la presidencia para que sus privilegios sigan intactos. Además, generalmente es narco, machista, y violento. 
 
Solo Dios sabe que siente el ladino oligarca y racista mientras que anda de lujo en lujo en su mundo de fantasía construido sobre la injusticia, la violencia histórica y la farsa del ser humano que se considera por encima de la misma Madre Tierra. 
 
Sus hijos de 13 y 15 años andan drogándose en las discotecas más exclusivas de París mientras la de 18 ya estudia en la facultad de economía de la Universidad de Chicago para seguir reproduciendo lo mismo de siempre. 
 
¡Que llegue un día cuando artículos como el de Banús (y este también) ya se vuelven innecesarios porque TODOS los pueblos de Guatemala aprendan a convivir en la igualdad, justicia y respeto mutuo!