Pensamiento Crítico

Argentina: ¿Qué efectos generaría la devaluación que promete Macri?

Por Agustín Castro Volpe | Notas.org.ar | 20 Noviembre 2015

Al ingresar al primer año de la Licenciatura en Economía enseñan que una devaluación es una política cambiaria cuyo objetivo es aumentar la competitividad dando como resultado un aumento en las exportaciones y una disminución de las importaciones para así mejorar el saldo de la balanza comercial. Esto se debe a que si se realiza dicha política, con la misma cantidad de dólares se va a adquirir una mayor cantidad de pesos y por ende aquel poseedor de dólares podrá consumir más. Por el contrario, aquel que tenga pesos en su poder va a tener que juntar una suma mayor para acceder a bienes del exterior que cotizan en dólares, siempre que los precios se mantengan sin aumentos.

Ahora bien, esto sucedería en las economías “desarrolladas” tales como Estados Unidos, Alemania o Japón. cuya estructura productiva se basa en la industria. El caso argentino dista mucho de los países mencionados anteriormente, a menos que se tenga la ingenuidad de suponer que un país latinoamericano como el nuestro ha logrado alcanzar esos niveles de desarrollo, en este mundo donde las principales potencias tienen un doble estándar en política económica, en el sentido de que pregonan y llaman al libre comercio en el sector industrial, mientras que aplican políticas proteccionistas al sector agropecuario.

Por consiguiente, si tenemos en cuenta que Argentina no es parte de ese grupo de países privilegiados en el mundo, sino que por el contrario, posee, en términos del ingeniero Marcelo Diamand, una “estructura productiva desequilibrada”, la política cambiaria mencionada anteriormente no tendría únicamente el efecto del aumento de competitividad.

Esto se debe a que este concepto involucra la existencia de dos sectores en la economía. Uno que opera competitivamente a escala internacional, logrando así abastecer de dólares a la economía doméstica, y otro que es ineficiente a nivel mundial, que precisa de los dólares del sector anterior para desarrollarse ya que los bienes de capital y una parte importante de sus insumos son importados. En nuestro país, los sectores serían el agropecuario, puesto que tenemos uno de los suelos más fértiles del mundo, y el industrial donde el salario mensual de un obrero es de aproximadamente 1100 dólares, comparándolo con China que es de 150.

Teniendo en cuenta esta estructura productiva, y aceptando que el tipo de cambio en estos últimos doce años se ha tratado de fijar, rompiendo con las recetas tradicionales, a niveles que permitan el desarrollo y el aumento de la potencialidad de la industria, “responder con una devaluación sería catastrófico” según Pedro Páez, Superintendente de Poder de Mercado de Ecuador.

Tomando el dólar oficial a 9,57 pesos (10/11/15), si se devaluara a los niveles que indican desde Cambiemos (1 dólar = 16 pesos), es decir ,si se devalúa un 67%, daría como resultado una mayor competitividad al sector agropecuario. Sin embargo, si se piensa desde otra perspectiva, es decir desde el panadero que va a adquirir el trigo, para molerlo y producir el pan para luego venderlo en su local, este se va a encontrar con que el precio del trigo aumentó un 67% (suponiendo en este ejemplo que no existen retenciones a la exportación, otro de los pilares del equipo económico de Cambiemos) porque el productor del trigo sigue vendiendo su producción en el exterior a 168,47 dólares la tonelada.

Por consiguiente, en el mercado interno ahora se ofrecerá a $2695,52 y no con el tipo de cambio anterior donde era de $1612,26. En síntesis, la devaluación generó un aumento de los precios en la misma cuantía en todos los bienes que contienen trigo y las demás “commodities” exportables (soja, maíz, carne, etc.) que básicamente corresponde a lo que una sociedad consume en su canasta básica alimenticia, dándose entonces un aumento de su costo.

Asimismo, al ser una sociedad que valoriza más el dólar que el peso, y que mantiene el precio de venta de los bienes acorde a la evolución de la cotización de la moneda norteamericana, la política cambiaria generaría un aumento de precios de otros bienes y servicios. Basta recordar la última devaluación explícita del gobierno actual, que se dio en enero del 2014, la cual tuvo como resultado el cierre de los comercios ya que no sabían a qué precio vender sus productos. En consecuencia, la variación del tipo de cambio generó un aumento en los precios.

Por otra parte, como se mencionó anteriormente, importar se volvería más caro porque se necesitarán más pesos para adquirir la misma cantidad de dólares que antes, entonces disminuirán las importaciones, mejorando así la balanza comercial. Empero, como nuestra industria utiliza maquinaría y componentes importados para su producción, los costos aumentarían y un propietario del negocio se vería obligado a reducirlos, o si considerase que a los costos actuales sería inviable su negocio, optaría por retirarse del mercado. En ambas situaciones, se reduciría la cantidad de trabajadores contratados, aumentando así el nivel de desempleo industrial.

La devaluación que en un principio nos prometía aumentar nuestra competitividad y así obtener más dólares para nuestra economía, dejó como resultado un aumento de los precios internos que se resume en un aumento de la inflación; y una disminución de la oferta industrial que se vuelve en una reducción de puestos de trabajo para el país. Se trasladó, de este modo, riqueza de la ciudad al campo, de la industria al sector agropecuario, del pueblo a los propietarios de tierras.

Retomando la promesa de un tipo de cambio único a 16 pesos del candidato a presidente Mauricio Macri, sin especificar sus otras propuestas tales como la desregulación de las exportaciones, importaciones, mercado de trabajo, etc. que generarían un efecto recesivo aún mayor, ¿quiénes van a poder estar mejor? ¿Se podría llegar a la tan prometida y ansiada pobreza cero? ¿Es éste un verdadero cambio?

Agustín Castro Volpe – @gordocv