Pensamiento Crítico

Argentina: Novedades amenazantes que dejó el balotaje

Por Horacio Ghilini | Tiempo Argentino. | 24 Noviembre 2015

Si no te molesta te llamo compañero”, le dijo un ex compañero al actual presidente electo. Fue en un acto realizado hacia fines de septiembre del año corriente por el saliente jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma. El pedido fue una confirmación del camino elegido por algunos dirigente, pocos es cierto, que optaron por hacer de sus sindicatos un territorio extraño al movimiento obrero. Extraño por ajeno, inédito por desintegrador de la unidad de las organizaciones sindicales, cohesión  necesaria para transitar una época que combina lo peor de la historia del trabajo desde que se produjo la llamada revolución industrial con los avances de la revolución científica y tecnológica que da sustento a la mundialización de las corporaciones. Una época que combina súper explotación con extraordinarios avances en la productividad y expulsión del mercado, es decir de la sociedad, de mano de obra y población.
El progreso científico y técnico y la libertad absoluta de los capitales para moverse por el mundo configuran un escenario inédito que ha sido legitimado por las corporaciones de la comunicación y el entretenimiento, al punto que los muros y vallas electrificadas que impiden mediante el daño físico llevado hasta la muerte, el desplazamiento de las personas mientras que la circulación del dinero no tiene impedimento alguno.
Debemos situar en el contexto internacional el devenir del movimiento obrero y de sus organizaciones sindicales y lo que ocurre con los trabajadores. Es ese marco global el que da sentido y devela la finalidad de los hechos que apuntan a un constante avance sobre reivindicaciones y derechos laborales considerados en algún momento parte inescindible del orden constitucional y político de los países con economías más avanzadas. Los últimos doce años fueron una excepcionalidad en el contexto del mundo al que aspira a integrarnos el presidente electo. En su primera conferencia de prensa el candidato ganador de la alianza pro-radicales-coalición cívica, informó que su gobierno se orientará hacia la Alianza del Pacífico, organización supraestatal sobre la que advertimos en “Acuerdo Transpacífico, una nueva dependencia”, nota en la que se explica que ese ordenamiento significará para la Argentina bajar las persianas de miles de fábricas que producen para el mercado interno.
Bien lo dice el documento de trabajo originado en el MASA: “Unidad del movimiento obrero para enfrentar la concentración económica”. Esa es la disputa que viene traída por un gobierno dispuesto a cumplir el mandato del “círculo rojo”: los salarios argentinos deben establecerse en valores de maquila y los derechos laborales ajustarse a las necesidades de los grupos concentrados. No hay nada personal: está claro que a esos grupos y sus representantes jamás podremos preguntarles si les molesta que los llamemos compañeros. Mientras tanto, ya hemos tomado nota de que el presidente electo establecerá el estado de emergencia en la seguridad para establecer el control sobre todo el territorio nacional. Vamos a extrañar los 12 años de paz social que vivimos hasta el balotaje.