Pensamiento Crítico

España: ¿Cambio a la vista?

Varios | Público.es / AndalucesDiario.es | 21 Diciembre 2015

La izquierda podrá formar Gobierno

Por Juan Antonio Blay, Público.es

MADRID.- El veredicto de las urnas de este 20-D abre las puertas a un Gobierno de izquierdas para la nueva legislatura poniendo fin de forma abrupta a cuatro años de mayoría absoluta de un Ejecutivo presidido por el conservador Mariano Rajoy. La suma de los escaños del PSOE y de Podemos, con otros apoyos como el de IU, podrían conformar un apoyo estable a un Gobierno progresista frente a una opción de fuerzas conservadoras.

El resultado de la jornada electoral ofrece, al mismo tiempo, un escenario político radicalmente diferente al que se ha conocido en España desde 1977: el bipartidismo, finalmente, ha quedado deshecho con la irrupción en el Congreso de los Diputados de dos fuerzas políticas prácticamente inexistentes o irrelevantes hace dos años como son Podemos y Ciudadanos, aunque con bastante más peso del partido morado.

 
 

La primera consecuencia del escrutinio es la configuración de un arco parlamentario en el Congreso de los Diputados con la presencia de cuatro grupos políticos con fuerza suficiente para condicionar el día a día de la actividad parlamentaria y el control al Gobierno que pueda conformarse en base a alianzas totalmente novedosas.

Grafico Resultados 20D

El PP ha sufrido el mayor retroceso en escaños de un partido político en unas elecciones después del que supuso la práctica desaparición de UCD en 1982, al pasar de la holgada mayoría absoluta de 185 escaños en el Congreso de los Diputados obtenida en 2011 a las 123 actas parlamentarias de ahora. No obstante, ha sido la fuerza política más votada con un 28,71% de los sufragios, un resultado que, en principio, es insuficiente para que Mariano Rajoy siga siendo el inquilino del Palacio de La Moncloa.

El PSOE, con 90 escaños y el 22,02% de los votos, ha logrado mantenerse como segunda fuerza en votos y en porcentaje. De esta forma, su líder, Pedro Sánchez, no sólo puede lograr mantenerse al frente de la formación socialista sino que, además, aparece a priori como el más serio candidato a encabezar un Ejecutivo progresista para la nueva legislatura. De cualquier forma, la formación socialista obtiene su peor resultado en unas elecciones generales desde 1977, muy por debajo de los 110 escaños que logró en 2011 con Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato.

A escasa distancia se ha situado Podemos, la formación morada que lidera Pablo Iglesias, que ha conseguido 42 escaños a los que hay que añadir otras 27 actas parlamentarias logradas por las diversas coaliciones en las que participa: En Comú Podem, con 12, en Catalunya, donde ha sido la primera fuerza en votos y escaños; Compromís-Podem-Es el moment, con 9, en la Comunitat Valenciana, y En Marea, con 6, en Galicia. En total, la formación de izquierdas aglutina 69 escaños en la Cámara Baja, con más del 20% de los votos, siendo la tercera formación en escaños. Tendrá, sin duda, un papel protagonista clave para poder formar un Ejecutivo progresista.

La otra formación emergente, Ciudadanos, que encabeza Albert Rivera, ha logrado 40 asientos en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, y un 13% de los votos, una cifra sensiblemente inferior a las expectativas que desde la formación naranja se habían marcado y que, incluso, pronosticaban la mayoría de los sondeos.

El galimatías sobre su posición para modificar los aspectos penales sobre la violencia machista y la declaración a última hora de Rivera proclamando su opción de abstenerse para facilitar la investidura del candidato del partido más votado le restaron, sin duda, apoyos horas antes de la votación. No obstante, Ciudadanos se presenta en el escenario político con voluntad de no ser un mero comparsa en un panorama que se presenta muy abierto.

La hora de los pactos

¿Qué va a pasar ahora?, ¿qué Gobierno puede formarse? De entrada, una gran coalición entre el PP y el PSOE está descartada. Esta posibilidad ya fue rechazada por los líderes de ambas formaciones, Rajoy y Sánchez, de forma explicita durante la campaña electoral. A partir de ahí el abanico de opciones se abre, pero no mucho, aunque ciertamente con soluciones muy diferentes a las conocidas hasta este momento en España. En cualquier caso, conformar un acuerdo parlamentario para sustentar un futuro Gobierno requerirá intensas y largas negociaciones, también desconocidas hasta ahora.

Un Gobierno con Rajoy al frente apenas tiene opciones. El PP y su líder han descartado cualquier coalición o cooperación con otras fuerzas políticas. Ideológicamente, tan solo aparece Ciudadanos como posible socio, aunque ambas formaciones se quedan en una minoría de 163 escaños. Es una cifra alejada de los 176 escaños de una mayoría absoluta en una cámara de 350 asientos. Fuera de Ciudadanos no hay apoyos posibles para Rajoy, dado el alejamiento del PP con Democràcia i Llibertat –la nueva marca de Convergència–, que cuenta con 5 escaños, y con el PNV, con otros 6.

La oposición de PSOE y Podemos, junto a otras formaciones, a un Gobierno en minoría de Rajoy hace imposible que la abstención de Ciudadanos permitiese a Rajoy ponerse al frente de un Ejecutivo en minoría. Por lo tanto, la opción con más posibilidades pasa por una coalición en la bancada de la izquierda.

Una cosa son las actitudes en la campaña para conseguir votos y otra muy distinta el escenario que se abre una vez conocido el resultado

PSOE y Podemos suman 159 escaños, a los que cabría añadir los dos de Unidad Popular-IU. El cuasi-empate 163 a 161 es factible decantarlo en el lado progresista con el apoyo del único escaño de Coalición Canaria (en Canarias esta formación gobierna junto con el PSOE) y el respaldo de ERC, que cuenta con 9 escaños en esta legislatura. Además, el PSOE mantiene buenas relaciones con el PNV, un partido que ha mantenido serios enfrentamientos con el PP en la legislatura que ha finalizado con la votación de este domingo.

Ahora bien, una alianza con estos ingredientes requiere unas negociaciones muy duras, si se tienen en cuenta las declaraciones realizadas desde el PSOE y desde Podemos sobre una posible coalición. Sin embargo, una cosa son las actitudes en una campaña electoral para conseguir votos y otra muy distinta el escenario que se abre una vez conocido el resultado.

Hay que tener en cuenta que una de las dificultades estriba en la compleja composición de los escaños logrados por Podemos: los asientos parlamentarios de esta formación son 42, el resto hasta 69 quedan englobados en tres grupos parlamentarios diferentes. Los 12 de En Comú Podem, los 9 de Compromís-Podemos-Es el momento y los 8 de En Marea.

Estos tres grupos, que han logrado los porcentajes suficientes para constituirse como tales en el Congreso de los Diputados, tienen en su seno intereses muy concretos en lo territorial, lo cual puede condicionar el peso específico de Podemos, y de su líder Pablo Iglesias, en una negociación con el PSOE ya que, formalmente, serán cuatro los grupos que deberán entablar conversaciones con Pedro Sánchez y sus colaboradores. El compromiso de una consulta soberanista en Catalunya, prometida por Iglesias y En Comú es tal vez el escollo más difícil.

El Senado, con el PP al filo de la mayoría absoluta, puede dificultar también el curso político. Será uno de los factores a tener en cuenta en una legislatura que, de no conseguir un Gobierno, está abocada a tener una vida muy corta, ya que no puede descartarse en un horizonte no muy lejano la convocatoria de nuevas elecciones generales. De entrada, no hay límite para la primera sesión de investidura tras la constitución de las cámaras el próximo día 13 de enero.


Primer asalto a los cielos

Por Arturo González, Público.es

Hecho aposta y con ánimo destructivo no se podrían conseguir unos resultados electorales más complejos y de difícil coordinación que los habidos.

Y sin embargo han sido lógicos y normales: más de siete millones de personas aún sostienen a un partido de derecha extrema como es el PP, algo que no se derriba en un día y a pesar del éxito conseguido de abrir importantes boquetes en el asalto a los cielos en su primera fase.
El PSOE no termina de cuajar su recuperación y crédito, y queda en terreno de nadie.
Podemos fue el gran triunfador de la noche. Era imposible obtener mejor resultado, y sus expectativas son crecientes.
Ciudadanos había enseñado el viernes la patita de su sumisión ideológica y, consecuentemente, lo pagó.
Izquierda Unida, con su estrepitoso fracaso, cabalga a velocidad de vértigo hacia su desaparición total.
Y los partidos nacionalistas se mantienen en sus postulados y números.
Unos resultados, repito, lógicos, y a la vez un perfecto desastre para la hora de negociar.

Ante la gran pregunta de ¿ahora qué?, ¿quién será el Presidente del Gobierno?, yo creo que lo más sensato, prudente e inteligente es permitir, por muy tenebroso que nos parezca, que Rajoy siga gobernando, con una oposición que pueda apartarle del poder en cuanto cometa algún abuso de los acostumbrados durante su mayoría absoluta. Rajoy maniatado y dirigido, Rajoy pelele, que sin duda aceptaría ser dada su ambición, su malsano concepto de la democracia, y no consideraría una humillación.
Cualquiera otra solución, como un pacto multitudinario de izquierda, quedará condenada al fracaso y causaría serios perjuicios, y abortaría por largo tiempo la posibilidad de una izquierda esplendorosa. Por mucho ten con ten que haya resulta imposible que el PSOE se entienda con Podemos por sus graves diferencias políticas e ideológicas, ni con las pretensiones de los nacionalistas. Se negociará durante semanas eternas, pero al final los acuerdos se diluirán. Convocar elecciones sería la catástrofe definitiva y regalarle por derecho un nuevo triunfo sólido al PP, sin haber conseguido transformarlo en una derecha civilizada, equiparable a la europea. Los presupuestos están aprobados y al menos durante un año – el tiempo de madurar y de organizarse, de meter el berbiquí en lo caduco y en lo rural -, España podría funcionar discretamente antes de comenzar el segundo asalto a los cielos. Rajoy con taca-taca es la solución provisional.


El cambio posible e improbable

Por Fernando López Agudín, Público.es

No es cierto, como  reiteran desde ayer todos los publicistas bipartidistas que ocupan  las tertulias televisivas, que España vaya camino de convertirse en un país ingobernable como lo fuera antes de la abdicación de Amadeo I, el primer rey huelguista como lo denominara Engels. No hay más que observar los resultados electorales para que salte a los ojos la existencia de una mayoría amplia de progreso que facilitaría un gobierno estable. Si se suman los votos de PSOE, PODEMOS e IU, sin contar con los obtenidos por la izquierda nacionalista, puede fácilmente elaborarse una alternativa gubernamental basada en un mínimo programa común. Lo que ocurre es que el bipartidismo, que tiende siempre a socializar las pérdidas, intenta socializar su aplastante derrota electoral. Rajoy ha perdido sin que Sánchez haya ganado. El primero va tener muy complicado renovar en la Moncloa, el segundo siente ya en su cogote el aliento de  Susana Díaz que en la misma noche electoral tuvo el mal gusto de recordar que ella venció ampliamente en su feudo andaluz mientras que la lista de su secretario general pasaba a ser la cuarta fuerza en Madrid.

El recambio, protagonizado por ese bipartidismo ampliado  a Ciudadano, ha sido barrido. El PP ha perdido más de 60 diputados, el PSOE unos 20 y Ciudadano pese a conseguir un resultado notable se queda por debajo de las expectativas alimentadas por los sondeos.  La misma política de recortes produce los mismos efectos. Quien gobierna se descalabra, el fracaso de ayer de Rajoy es el mismo que experimentó Rubalcaba en 2011, quien va de jefe de la oposición se hunde, acercándose cada vez más la pasokización, y quien intenta aparecer como la  expresión del recambio se queda sólo en una muleta inservible de los lisiados peperos y sociatas . De estos datos electorales se desprende un serio problema político. Difícilmente pueden formar un gobierno estable ,salvo que se le eche una mano desde fuera del centro derecha. Porque en esta ocasión ya no cuentan con ese comodín de CiU tan bien retribuido desde Madrid. Una vez que han descubierto oficialmente la corrupción de Pujol que realmente encubrían, desde que en 1986 presionaran a los magistrados para que se archivara la causa sobre Banca Catalana, no pueden recurrir a este salvavidas.

 

Es justo en este punto donde se reedita desde anoche el nuevo pulso político entre el cambio, que ha ganado estas elecciones, y el recambio que las ha perdido. Derrotados electoralmente intentan dar la vuelta a su derrota ganando políticamente lo que perdieron en las urnas. A medida que pasen las horas van a aumentar extraordinariamente las presiones para que el PSOE ayude al centro derecha a formar un gobierno que burle a sus electores. Bien sea por activa  o por pasiva, Angela Merkel con el IBEX-35 van a pasar la muy considerable factura de las ayudas económicas recibidas por Ferraz desde los muy lejanos tiempos de Willy Brandt o de las muchas condonaciones de sus deudas por los bancos.  Su irresoluble problema es que  su electorado ha apoyado el cambio progresista y que no seguiría a estos  socialistas sentados en consejos de administración o muy asiduos a las puertas giratorias en su propuesta de suicidio. Los socialdemócratas del PSOE,  la inmensa mayoría de sus militantes, no aceptarían estas proposiciones deshonestas de los socioliberales del PSOE como esta minoría tampoco aceptaría ir de la mano de Pablo Iglesias.

Si es así y así parece ser, la espada de la Merkel pende sobre el cambio posible no para imponer el recambio sino para hacerlo imposible hoy. Si ese empate social en el interior de Ferraz prefigura un empate político,  millones de electores se sentirían traicionados  en sus ansias de cambiar la política económica y social de la sociedad española. Pero sería una victoria pírrica para el bipartidismo. El movimiento popular que acaba de barrerlo, lo barrería mucho más en unas elecciones anticipadas que se convocarían si lograran formar un gobierno contrario a la voluntad popular manifestada en las urnas. Toca a los socialistas optar por el modelo Papandreu, que ha condenado al Pasok a la más completa irrelevancia política, o por el modelo Costa, que ha llevado al Partido Socialista Portugués a gobernar en Lisboa. La experiencia griega señala que la gran coalición con la derecha terminó con el triunfo de Alexis Tsipras, la portuguesa muestra que sólo el viraje a la socialdemocracia permite la supervivencia del socialismo. En cualquier hipótesis, lo irreversible es el ascenso del movimiento popular en España simbolizado por PODEMOS. En efecto, sí se puede si se quiere.


Los 922.000 votos de IU truncan el ‘sorpasso’ de Podemos al PSOE

Por Antonio Avendaño, AndalucesDiario.es

IZQUIERDA UNIDA FRENA A PODEMOS

 

Una mala noche, lo que se dice propiamente una noche de perros solo la tuvo Izquierda Unida, que vuelve a los dos disputados que ya tuvo en 2004 y en 2008. Al final, lo suyo no fue muerte sino susto, pero un susto con sabor a muerte. ¿Logrará IU resucitar del batacazo del 20D? No es su primer batazo ni sería su primera resurrección.

Los demás partidos salvaron unos los muebles, otros la cara y otros las esperanzas, pero no fue una noche redonda para ninguno de ellos, ni siquiera para Podemos aunque sus 69 diputados y el discurso de Pablo Iglesias puedan inducir a pensar lo contrario. Podemos se ha convertido en primera fuerza en Cataluña y el País Vasco, pero cambiaría tan valiosos cromos por ese cromo mayor que era adelantar al Partido Socialista. Al no ponerse delante de los de Pedro Sánchez, el partido morado no podrá acercarse ni de lejos a materializar sus sueños de cambio: las ‘tres condiciones’ que anoche puso Pablo Iglesias para pactar con otras fuerzas son poco más que un brindis al sol.

Su victoria en los dos territorios más problemáticos de España no puede ocultar el hecho de que no ha logrado ponerse por delante del PSOE ni siquiera en el peor momento de éste. Si no lo ha logrado ahora, difícilmente lo logrará en el futuro, salvo que el PSOE se equivoque más allá de lo verosímil.

No es fácil que Podemos supere ese techo de 69 diputados: puede hacerlo, claro, pero solo a costa de dejar de ser Podemos. A la izquierda del Partido Socialista ya no hay más votos esperando a Podemos. Bueno, sí los hay, pero están en manos de Izquierda Unida, con cuyos 923.000 votos Podemos sí habría podido adelantar a los socialistas. IU está viva no por sus dos diputados sino por su casi millón de votos: los que finalmente han impedido el ‘sorpasso’ de Podemos en relación al PSOE.

A la postre, parece que el análisis de Alberto Garzón era más certero que el de Pablo Iglesias. ¿Acaso la confluencia con IU habría espantado, como temía la dirección de Podemos, a los votantes moderados? Los resultados de las candidaturas unitarias de Valencia, Galicia y Barcelona no parecen indicarlo. Los 922.000 votos de IU son la penitencia que las urnas han impuesto a Podemos por su pecado de soberbia.

 

CREER O NO CREER EN PEDRO SÁNCHEZ

 

En Andalucía el PSOE vence pero por la mínima. Ha ganado pero ha estado a punto de perder. Su hegemonía pende de un hilo. No son tiempos, pues, para grandes celebraciones, aunque a Susana Díaz no se le olvidó anoche subrayar que se había ganado en Andalucía pero no se había ganado en España. De los 90 diputados socialistas en el Congreso, 22 son andaluces, es decir, 22 son del PSOE de Susana Díaz.

Los resultados del 20D no han resuelto el dilema que tienen los socialistas con Pedro Sánchez. Pese a haberse quedado en 90 diputados, que es un resultado casi imposible de empeorar, el líder federal ha aguantado y salvado los muebles al conservar esa segunda plaza que muchas encuestas le negaban. Las elecciones no lo han matado… pero tampoco lo han hecho más fuerte. El 20D lo ha dejado como estaba y esa no es una buena noticia.

¿Es Pedro Sánchez el líder que puede lograr que su partido remonte en el futuro? Demasiados socialistas creen que no. No es un problema de las diferencias que tenga con Susana Díaz: es un problema del propio Sánchez, capitán bastante idóneo para navegar con las aguas en calma pero no tanto cuando hay mar gruesa y las galeras enemigas se aproximan peligrosamente a su popa.

Eso es lo que, a fin de cuentas, tiene que decidir el PSOE en general y Susana Díaz en particular: si Pedro Sánchez sí o Pedro Sánchez no. La campaña ha impuesto una tregua en las hostilidades entre Madrid y Sevilla, pero las diferencias entre ambos son insalvables. Si el PSOE andaluz no cree en Pedro Sánchez como capitán para estos tiempos difíciles, debería obrar en consecuencia. O empezar a creer en él.

 

CIUDADANOS Y LAS ENCUESTAS

 

Albert Rivera puede decir de las encuestas y su patrimonio electoral lo que decía el santo Job del Señor y de las riquezas que éste le había dado: la demoscopia me lo dio, la demoscopia me lo quitó, bendita sea la demoscopia. Las encuestas habían otorgado últimamente a Ciudadanos unos resultados tan maravillosos que los conseguidos ayer le saben a poco.

Los de Rivera muy importantes para garantizar la gobernabilidad del país, pero solo si el PSOE colabora en esa gobernabilidad. Aunque en distinto grado que Ciudadanos, el problema del PSOE es que no puede no colaborar en esa gobernabilidad, pues lo separan demasiadas cosas de Podemos como para pensar seriamente en un pacto entre ambos que, además, sería insuficiente y necesitaría apoyos nacionalistas, siempre problemáticos. Una de las cosas que separan al PSOE de Podemos la política territorial y Cataluña, obstáculo hoy por hoy insalvable entre ambos.

Ciudadanos es, además, el partido que más fino tiene que hilar en esta legislatura. Todas las miradas estarán puestas en él: no puede negarle el apoyo al PP pero no puede darle tanto apoyo que lo haga –por supuesto, a costa de Ciudadanos– demasiado fuerte. Y cuidado con equivocarse: PP, PSOE e IU tienen más margen que Podemos y Ciudadanos para equivocarse; cuando lo hacen pagan un precio, pero ese precio no es la vida. A los dos nuevos partidos, todavía sin cuajar, cualquier error importante puede costarles la misma vida. Sea como fuere, en el PP ya estarán haciendo cábalas sobre cuál será el precio de Ciudadanos por dejar que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente, aunque dan por seguro que será alto.

 

RAJOY LOGRA SALVARSE. O NO

 

Las encuestas le han hecho, en general, justicia al PP. Ha sacado el número de diputados que no todas pero sí muchas de ellas auguraban. 123 diputados: hace unos años, incluso unos meses esa cifra habría sonado horriblemente en los oídos populares, pero anoche sonaba a ¡estamos vivos! Los tiempos están tan malos que pudo haber sido peor. Si el PSOE hubiera logrado acercarse más a los resultados del PP y sumado una mayoría con Ciudadanos, Mariano Rajoy sería hoy un presidente desahuciado, pero sus 33 diputados de ventaja sobre Sánchez le han salvado la vida ya que Ciudadanos, ciertamente, no puede elegir: le guste o no, tendrá que apoyarlo… de momento.

El país, en todo caso, no cree en la recuperación económica que el Gobierno le asegura machaconamente que está disfrutando. Las pérdidas millonarias de votos al PP así lo atestiguan. Y aun así…el PP ha ganado: poco y mal pero ha ganado. Para cuánto tiempo dé esa pobre victoria es una incógnita, pero muy pocos apostarían hoy que dará para toda la legislatura.

Rajoy será un presidente preso de la aritmética. Todo serán grilletes en la legislatura que se avecina. ¿Y en esas condiciones vale la pena haber ganado? No hay ni un solo político en el mundo que dijera que no.