Pensamiento Crítico

Argentina: Macri reprime, el pueblo se moviliza

Por Carlos Villalba | Miradas al Sur | 29 Diciembre 2015

Los últimos días de 2015 transitan por la Argentina con una impronta de cosa diferente, de fenómeno tan nuevo como extraño. El gobierno recién estrenado sigue al pie de la letra el libreto anunciado, con métodos que no respetan los mandatos formales de las leyes, presiona a funcionarios para que renuncien antes del cumplimiento de sus mandatos y hasta avanza con intervenciones como las producidas sobre la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y se mueve, alegremente, hacia una realidad social y económica achicada, exclusiva y malhumorada.

Devalúa, genera un bestial aumento de precios y priva al Estado de ingresos públicos a través de la quita o la disminución de cinco puntos anuales en las retenciones a la soja. Las “siete grandes” exportadoras de granos de siempre –Aceitera General Deheza, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus Commodities, Molinos Río de la Plata, Vicentin y Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), además de Noble Argentina– junto a grupos, que también venden al exterior como Aluar, Pan American Energy, Techint o Volkswagen fueron los que abrieron las bolsas para recibir el megarregalo navideño del gobierno del PRO.

También cumple las amenazas de Patricia Bullrich, ahora ministra de Seguridad, y de María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires desde el 10 de diciembre, y reprime, les tira con los gendarmes y sus balas de goma a los trabajadores de Cresta Roja que, efectivamente, cortaban parte de la autopista que lleva al aeropuerto de Ezeiza.

El comienzo del diálogo con el “negociador” impuesto por el juez Thomas Griesa, por acuerdo entre Carlos Melconian y Paul Singer, jefe de los buitres que apuntan a llevar al país a la bancarrota, constituye un impulso a la rueda de la deuda externa, cuyo paso central será el ingreso de unos US$ 20.000 millones, ofrecidos por la banca internacional que ocupó con sus hombres la mayoría de los puestos en Economía y en los organismos reguladores de áreas claves para el país como gas, petróleo o electricidad.

Para los que vivieron la Argentina de los últimos 12 años, es el reino del revés, en el que “nadie baila con los pies”, aunque… cuando el dólar sube anuncian que “baja” porque no supera los $15, tras haberlo recibido a $10.

Movilizaciones

En paralelo, desde hace una veintena de días, plazas, calles, teatros o casas de comida, asisten a otra rareza: la de multitudes –de 500 mil, 10 mil, 2 mil o de 200– que se reúnen a partir de convocatorias informales, muy poco orgánicas o digitales o por el atractivo de distintas figuras, del arte o la política y, al encontrarse entre iguales, explotan, expresan su identidad y, sobre todo, asegurando que van “a volver”, como sucede a partir del 9 de diciembre, día de la despedida a los doce años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
Mientras todo eso sucede, se mantiene un fenómeno que se disparó a comienzos del mes de noviembre. Entre la primera vuelta electoral nacional y el balotaje, ante la inercia de los aparatos partidarios, fueron centenares de miles de personas, hombres y mujeres, pibes, maduros y ancianos, los que salieron a la calle con sus papelitos, subieron a los colectivos con sus discursos que explicaban lo que pasaría si Macri ganaba las elecciones, como sucedió. Distintas organizaciones sociales, los grupos que se rebautizaron como “movimientos populares” a partir de la prédica del papa Francisco, hicieron lo propio. De los diez puntos de ventaja que tenía el Cambiemos del Pro sobre el Frente para la Victoria, la diferencia final se redujo a menos de 3 puntos y 704.860 votos. El pueblo empujó a Daniel Scioli que, a su vez, se puso la campaña al hombro.

La siguiente parada fue la del 9 de diciembre en Plaza de Mayo con la multitud y Cristina como protagonistas excluyentes. Tras 12 años en el gobierno, un movimiento que se había caracterizado por copar las calles y realizar una y otra vez reuniones imposibles de empardar por ningún otro sector, volvió a juntarse en la que tal vez fue el más grande de todos sus actos. Y era una despedida. Con promesa de regreso.

A horas de asumido Macri, la Plaza de Mayo volvió a llenarse de gente, que esta vez salía en defensa de la Ley de Medios que los nuevos funcionarios ya empezaban a vulnerar, lo que terminó de concretarse el pasado miércoles 23; muchas ciudades del interior repitieron el espectáculo de participación y protesta. Días después, el escenario fue la Plaza del Congreso, donde otra expresión multitudinaria volvió a defender la normativa que dio origen a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) que, por mandato de la ley debía dirigir Martín Sabbatella hasta 2017. Los convocados, invitados por los bloques parlamentarios nacionales del FpV, también se expresaron contra la designación anticonstitucional de los jueces que Macri mandó a la Corte Suprema “en comisión”.

Las plazas

3 movilizacionFueron pocos días, sin embargo lucen como un cronograma largo de la participación. Es diciembre, las temperaturas son elevadas, los domingos no invitan a moverse demasiado y los temas económicos, como no sean las subas de precios o las ofertas de fin de semana, no son en general tema favorito de mujeres y hombres de a pie. Sin embargo, había unas 10 mil personas en el mediodía del domingo 20.

Ahí estaba Axel Kicillof, el ministro detestado por el actual oficialismo y las cadenas de medios que limaron sus políticas y abrieron la cabeza de tantos a los devaluadores del presente. Con remera oscura, voz aguda y didáctica de profesor de economía sin corbata, se encontró con una multitud que jamás creyó que se reuniría al aceptar el convite de un grupo de vecinos que querían que se acercara a dar una charla, cuyo anuncio “no salió en ningún diario ni en ningún medio”.

Habló de los ataques mediáticos que sufrió el gobierno kirchnerista, de “los blindajes” que protegieron a los opositores de entonces, que hoy se convirtieron en un “cepo mediático”, donde hay una única voz” actual es la del macrismo, sus jefes y sus socios.

Desde diferentes ciudades y distintos espacios culturales, como el Teatro Gran Rex o el Centro Cultural Torquato Tasso, día a día se reportan expresiones de las plateas que acompañan a los espectáculos, con el nuevo grito popular que anuncia la decisión de “volver”.

Son personas que se expresan a su aire, que se lanzaron al fenómeno de la participación, se reúnen y opinan. Algo diferente a las organizaciones sociales y políticas; una expresión que tienen herramientas de comunicación como el Facebook “Resistiendo con aguante”, que convoca a más de medio millón de personas y expresa día a día opiniones sobre la nueva realidad.

Son tiempos de acciones duras por parte del gobierno. Son días de movilización de diferentes grupos de la sociedad argentina; es el impulso de doce años de participación sin represión, tal vez, también, sea el comienzo de una etapa tan nueva como diferente, engendrada en plazas, calles y en cualquier escenario en el que los grupos se reconocen en intereses compartidos.