Pensamiento Crítico

«Calcuta no es solo desgracia y miseria»

Xavier Moret | El Periódico de Cataluña. Desde Barcelona. | 05 Agosto 2006
Ana Briongos (Barcelona, 1946) opta siempre por entrar a fondo en los países a los que viaja. Ha vendido alfombras en el mercado iraní de Isfahán, trabajó en una agencia de Air France en Afganistán (cuando no volaba allí Air France, que ya tiene mé- rito) y acaba de publicar ¡Esto es Calcuta! (Ediciones B), un libro en el que cuenta la historia de un reencuentro entre un barcelonés casado y separado de una india, y en la que la ciudad de Calcuta emerge como la gran protagonista. --Fue usted a Calcuta por primera vez para acompañar a un amigo. --Es la historia de un viejo amigo, Andrés, dibujante de El Víbora, que se casó con Nilufar, una india de Calcuta. Tuvieron dos hijos y ella vivió unos años en Barcelona. Cuando se separaron, ella se quedó en la India. El interés de mi amigo por volver a verla siempre estuvo allí, pero nunca tenía suficiente dinero. Era evidente que nunca iría solo y por eso le propuse acompañarle. --¿Cuál fue su primera impresión de Calcuta? --Al principio me sabía mal tener que ir a una ciudad marcada por la miseria. Pensaba que habría sido mejor ir a Bombay o a Nueva Delhi, ya que de Calcuta solo se habla de la desgracia. Pero al final me conformé. Al fin y al cabo, iba con Andrés a ver qué pasaba, sin ninguna idea preconcebida. Me instalé en un apartamento y fui entrando en la ciudad, que en el libro se transforma en otro personaje. --¿Y cambió su idea de Calcuta? --Estoy enganchada a Calcuta, una ciudad muy interesante, que no es solo desgracia y miseria. En mi libro he querido contar el día a día y dar una imagen distinta de La ciudad de la alegría, de Dominique Lapierre. --¿Abunda allí el turismo de la mala conciencia? --Es la ciudad con más oenegés por metro cuadrado del mundo. Todas van a salvar el mundo a Calcuta. Algunas hacen cosas importantes, pero otras sobreviven y basta. Me parece bien que los jóvenes ayuden a los enfermos, pero sus estancias son solo de 15 días. Luego vuelven y se olvidan. Lo malo de esta actitud es que acostumbran a determinadas capas de la sociedad a vivir de la caridad. --¿Qué opina de la madre Teresa? --Allí es muy respetada. Se remangó y se puso a cuidar a la gente, pero se convirtió en una figura mediática... y aceptaba dinero de quien fuera. Se la criticó, por ejemplo, porque acep- tó dinero de dictadores como los Duvalier, pero ella decía: "Mejor que me lo den a mí que lo usen para comprar más armas". --Penélope Cruz y Nacho Cano también fueron a Calcuta, ¿no? --Fueron a hacerse la foto. La organización que montaron, supongo que de buena fe, acabó como el rosario de la aurora, y la gente lo sabe y no quiere saber nada de ellos. --Su manera de viajar se basa mucho en conocer a la gente. --Se trata de ir tirando del hilo. Entras en contacto con un grupo de gente, haces amistades y vas ampliando el círculo. Ellos me ayudan allí y yo procuro hacerlo desde aquí. Empecé en 1968, a los 20 años, en Afganistán, y sigo manteniendo todas las amistades. --Tiene usted facilidad para dar con historias de interés humano. --Me encuentro como si la vida fuera una novela. O una película. --En La cueva de Alí Babá (Lumen) cuenta cómo se puso a vender alfombras en el bazar de Isfahán. ¿Cómo se metió allí? --Yo había conocido en Irán a gente universitaria que hablaba inglés y francés, muy culta, pero vendiendo alfombras pude conocer a la gente del bazar, a mujeres que iban con el chador. Aquella experiencia me permitió conocer de cerca a los que apoyaron la revolución. --¿Se encontrarán algún día Oriente y Occidente? --Yo pensaba que sería fácil que nos conociéramos y entendiéramos, porque a nivel personal no es difícil, pero hay discursos que están por encima y lo distorsionan todo. Es una pena, porque se radicalizan las posiciones, las religiones, las identidades... --¿Cómo viven los musulmanes en la India? --La partición de 1947 fue una herida de la que aún se habla. La mayoría de los musulmanes se fueron entonces a Pakistán, pero los que no lo hicieron, porque no podían o porque querían formar parte de un país laico, quedaron en la India como ciudadanos de segunda. Les faltan líderes, son pobres y propensos a escuchar discursos que hablan de venganza. Pero hay muchos millones de musulmanes y solo hay disturbios de vez en cuando. En la mayoría de barrios conviven sin problemas. --Conviven también la miseria y los millonarios. --Es un contraste tremendo. Ahora está surgiendo una clase media importante gracias a la informática. Además, a los ricos-ricos les gusta aparentar y mostrar un gran lujo. Esto también forma parte del país. En las películas y en las obras de teatro quieren ver esto, y no pobres. Bollywood refleja todo este mundo.