Pensamiento Crítico

Palestina, el desafío de la democracia

None | 12 Febrero 2006

Mi felicitación al pueblo de Tierra Santa

Por Israel Adam Shamir, Vox Populi. www.israelshamir.net. Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Maria Poumier, revisado por Caty R.

Queridos compatriotas, hijos e hijas de Palestina, habéis desafiado las órdenes de los muertos en vida, habéis ignorado las amenazas de sus lacayos en Washington, Londres y Bruselas. Habéis elegido el partido de la fe y la resistencia. Habéis manifestado vuestro espíritu incólume bajo la opresión. ¡Me siento tan orgulloso de vuestro noble atrevimiento, de vuestra terca creencia en Dios, de su rechazo desafiante al diktat de Tel Aviv!

Más aun, bajo la ley militar extranjera, sois el pueblo más libre del mundo, el más vertical y el de más resorte. Más libres sois que los Usamericanos que se doblegaron bajo el Patriot Act, más libres que los europeos que repiten las instrucciones de Washington y acosan a Irán con amagos de sanciones y guerra. Sois más religiosos que el Vaticano, donde se juega con la idea desatinada de embellecer a Judas con vistas a caerle en gracia a los judíos. Ni siquiera podéis moveros de una aldea a otra sin el permiso judío, y sin embargo, sois libres espiritualmente y eso es lo que más importa. Hoy, cuando todavía matan a vuestras hijas e hijos, no pueden matar vuestro espíritu indomable.

Vox populi – vox Dei, decían los romanos: la voz del pueblo es la voz de Dios y, como cualquier oráculo, se puede interpretar de varias maneras. Se puede ver como la elección normal y conforme a la ley del partido de oposición, después de que el partido gobernante se excedió en su permanencia. O se puede ver como el cambio de generaciones en el poder. Se puede entender como un rechazo a la voluntad de la Autoridad Nacional Palestina de abandonar a los refugiados y renunciar a Al Aqsa, un rechazo a su incapacidad para atraer a la joven generación de Marwan Barghuti y a los guerreros de la Intifada. Se puede entender como el voto por un gobierno limpio, sin corrupción.

Pero estaremos errando si no tomamos en cuenta la lección espiritual de esta elección. El Islam es una forma autóctona, oriental, del cristianismo, cercana a la iglesia nestoriana del Padre Juan. Es una fe en la solidaridad y la igualdad. El pueblo autóctono de Tierra Santa rechazó el paradigma materialista neoliberal de Mammón, y ha elegido el camino propuesto por el gran poeta anglousamericano T.S. Eliot, que proponía crear una verdadera sociedad cristiana. Podemos seguir su ejemplo y elegir la solidaridad y el espíritu, en lugar del consumismo y la agresión.

La Tierra Santa no será profanada ni podrá serlo. La idea insana de convertirla en una base militar, un refugio para rufianes y la capital mundial y judía de las agencias de encuentros gay ha fracasado. El Islam es excesivamente generoso y tolerante hacia todos los creyentes, ni los cristianos religiosos ni los judíos píos tendrán problema alguno con lo que decidan sus hermanos. Tampoco los de mente libre tienen por qué temer: gozarán de los beneficos de una sociedad que los proteja. El gobierno de Hamas en Bethlehem ha demostrado que no hay por qué temer. Los dirigentes de Hamas han expresado su voluntad de compartir el poder con sus hermanos del Fatah.

¿Debería el parlamento dirigido por Hamas reconocer al Estado judío supremacista y racista? En absoluto. Debe rechazar la partición e invitar a todos los residentes permanentes en Tierra Santa a formar juntos una nueva autoridad para la Palestina entera, desde el río Jordán hasta el mar. Debe retomar la lección de Grecia, que se negó a reconocer la ex república macedonia de Yugoslavia con el nombre de Macedonia, porque este nombre ya tiene dueño. De la misma forma, el noble nombre de Israel no le corresponde al Estado judío. Puede pertenecer a la iglesia cristiana, como creemos nosotros, o bien a los judíos religiosos, como piensan ellos, o incluso a los descendientes carnales del Israel histórico, los samaritanos de Nablús, pero no es un título que le convenga al Estado sionista. No deberíamos usar el sagrado nombre de Jerusalén como sinónimo del gobierno sionista tampoco. Occidente nunca ha llamado al gobierno de la República democrática alemana RDA con el nombre de Berlín, lo que les habría dado la legitimidad de la cual carecían: la llamaron "Gobierno de Pankow", siguiendo a los vecinos de Berlín, la ciudad donde estaban basados. De la misma forma, podemos referirnos a la autoridad judía por el nombre de su sede de facto, Tel Aviv, y procurar sustituirla por un gobierno identificado con la ciudad santa de Jerusalén.

El Estado judío racista nos prohibió, a nosotros, sus ciudadanos, participar en esta elección, y os impidió a vosotros votar en la Knesset en Jerusalén. Que estas elecciones separadoras de autóctonos y ciudadanos adoptivos, todos hijos de la Tierra Santa, sean las últimas.

Palestina: ¿ni sionismo ni Hamas?

Un buen ejemplo de cómo el proceso impactó sobre muchos de estos grupos es el Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica palestino). Nació en Palestina, en la franja de Gaza, durante 1987, en la primera Intifada, con un papel aún poco importante con relación al resto de organizaciones palestinas. No es ningún secreto que la organización fue alentada por el clero iraní y apoyada, en diversos momentos, por Libia y por Arabia Saudita. Lo más significativo es que nació bajo el beneplácito directo del gabinete de Isaac Shamir. El sionismo alentaba una corriente islamista para contrarrestar el peso de las organizaciones nacionalistas y marxistas palestinas. Pero después de la segunda Intifada (2000), el papel liquidador de la dirección de Arafat y Al Fatah, su renuncia a la lucha por la destrucción del Estado de Israel y la sumisión a las burguesías árabe y europeas, alentaron el crecimiento, con peso de masas, de corrientes como Hamas, que radicalizó sus posiciones y se ha converti do en una referencia para miles de luchadores en el mundo árabe.

En otros artículos se ha analizado la traición de la dirección palestina de Arafat y el salto aún mayor que se da con Abu Mazen, presidente de la ANP (Autoridad Nacional Palestina). Es interesante la visión de los dirigentes llamados tunecinos que tiene Sami, un joven líder de la primera Intifada: "Cuando estaban en el extranjero, creíamos que era gente de bien. En realidad, solo han venido a hacer negocios, para amasar dinero. No son como nosotros, son individualistas. Saben que esto durará poco, así que se dedican a hacer negocios y a invertir en el extranjero. (...) Se acondiciona una zona de la playa en Gaza, se ponen en alquiler casitas para los veraneantes. Se abre un restaurante distinguido, Le Moulin, que sirve platos caros, organiza sesiones de bingo y fiestas con bailes. Se trata de lugares selectos donde este círculo social restringido se refugia a los que también tiene acceso determinados ciudadanos de Gaza cercanos al entorno de la ANP".

Los acompañan las grandes familias burguesas de Nablus (base de apoyo de la ANP) que presionan por el fin de la Intifada y mandan a sus hijos a estudiar a EE.UU. o Europa. Toda una generación de jóvenes, los de la primera y la segunda Intifada, se encuentran "desorientados por el fracaso del nacionalismo palestino y por los errores de sus gobernantes"

Ante eso, Hamas crece haciendo pie en los campamentos de refugiados más pobres, reclamando para sí la bandera de la lucha por la destrucción del Estado de Israel y "la reconquista de toda Palestina" y la propuesta por "recuperar la unidad de la primera Intifada". Como contracara, la ANP ofrece "emplear masivamente a los jóvenes de la primera Intifada en las fuerzas de orden para afianzar el poder(...) el acceso a la profesión de policía o de militar es una alternativa al paro". En 2003, la policía palestina tenía más de 50.000 integrantes (los acuerdos de Oslo preveían 9.000). Su misión es reprimir a todos aquellos que se niegan a acatar las ordenes de la ANP. Los islamistas pasaron a ser objeto de la represión más brutal, que también afecta a militantes del FPLP e, incluso, de Al Fatah.

En muchos campamentos de refugiados y barriadas, la solidaridad de la población con los perseguidos ha ido creciendo en forma constante y las mezquitas se convirtieron en lugar de encuentro y homenaje a los caídos.

Los islamistas aparecen entonces como los más resueltos a enfrentar, a su manera, al estado sionista (enclave imperialista en Oriente Medio) y logran bases cada vez más profundas en el pueblo palestino. Pero quienes son consecuentes con la posición de que el islamismo es una corriente profeudal o fascista, no habría ninguna posibilidad de hacer ningún acuerdo con Hamas para luchar contra el sionismo y el imperialismo. La única línea posible es ¡Ni sionistas ni Hamas!, adoptada efectivamente por mayoría de la izquierda proimperialista que, sin ninguna vergüenza, pone un signo igual entre Hamas y Sharon, entre el opresor y quien, a su modo, lucha del lado del oprimido.

La dramática experiencia argelina

En diciembre de 1991, Frente Islámico de Salvación (FIS) ganó la primera vuelta de las elecciones legislativas argelinas y tenía prácticamente asegurada la mayoría absoluta en la segunda vuelta. Poco después, en enero de 1992, renuncia el presidente Chadli Bendjedid y el Ejército argelino asume el poder, suspende las elecciones, ilegaliza al FIS y comienza la represión. Miles de militantes y simpatizantes del FIS son internados en campos de concentración en el desierto del Sahara. La izquierda argelina, que tantas veces condenó los golpes militares, optó por el silencio confortable o por el apoyo entusiasta a los militares, como el propio partido comunista (PAGS) que, desde tiempo atrás, defendía la ilegalización del FIS. El argumento repetido es que "el FIS es fascista". Los amantes de la democracia por encima de todo y de las elecciones como panacea universal se declararon resueltos animadores del sable, todo en nombre de "combatir el fanatismo islámico".

¿Pero el FIS era fascista?. Basta despejar la superficialidad y la intoxicación mediática para ver que esa orgnización no fue otra cosa que un enorme aparato electoral burgués, nacido para llevar al terreno electoral e institucional la revuelta social argelina. Fue el intento de un sector de la descompuesta burguesía argelina, con la colaboración de sectores del enorme aparato del Estado, por preservar su espacio en medio de la crisis económica, social y política. Por su parte, el golpe militar fue la apuesta del imperialismo, especialmente el europeo, para aplicar los planes neoliberales y cerrar la crisis abierta con el estallido social de 1988.

Recordemos que la caída del precio del crudo, en 1986, trajo consecuencias dramáticas en un país donde las rentas petroleras representan hasta el 98% de los ingresos. El país perdió hasta el 50% de los ingresos y se hundía en la crisis económica. El FLN, representante del ejército, y la burocracia parásita del estado rentista petrolero, emprendieron el proceso de "liberalización" de la mano del FMI. Se pusieron a la orden del día las reformas económicas y políticas, la privatización del sistema financiero, la apertura del subsuelo a las multinacionales petroleras, la devaluación del dinar, los ajustes de precios, la congelación de salarios, el cierre de empresas públicas y los despidos (el desempleo llegó al 17%) y la deuda Externa se disparó hasta los 20.000 millones de dólares.

En ese cuadro general, una oleada de huelgas convocadas por la UGTA (la principal fuerza sindical argelina) fue acompañada, el 4 de octubre de 1988, por una enorme manifestación de jóvenes estudiantes y de los barrios más pobres. Los ministerios, los bancos, los almacenes y las tiendas de lujo fueron asaltados y destruidos. El gobierno declara el Estado de sitio, comienza la represión y los enfrentamientos con la policía, con un saldo de cerca de 500 muertos y miles de detenidos.

La "transición"

En medio de una profunda división interna, el régimen intenta conducir una "transición" que recompusiera la situación. Los diferentes clanes del FLN y del Ejército, con la colaboración directa de los que después serían dirigentes del FIS. Se legalizaban las asociaciones políticas y se reformaba la Constitución. Las elecciones municipales y legislativas formarían parte del proceso de "apertura". En ese cuadro de crisis, estallido social y falta de dirección nace el FIS, en marzo de 1989. Con el movimiento de masas en el centro de la escena, en medio de la crisis económica y de las instituciones, desde un sector del propio régimen se alentó inicialmente la formación del FIS para intentar "integrar" a los sectores que protagonizaban el descontento social.

En 1990, en los comicios municipales, las primeras elecciones pluripartidistas desde la independencia, el FIS ganó con el 55% de los votos, en medio del hundimiento estrepitoso del FLN. Toda su política se centraba en las futuras elecciones legislativas y en la convocatoria a una Asamblea Constiuyente, como modo de encausar y cerrar la crisis. Como prueba de ello, se comprometieron a hacer un llamado para levantar la huelga de la limpieza de Argel y poner a sus militantes a limpiar las calles.

La primera Guerra del Golfo

La primera Guerra del Golfo fue una prueba para todas las corrientes argelinas. Al inicio, el FIS apoyó a Kuwait, es decir a Arabia Saudita y EE.UU. contra Irak. Fue el PT de Luisa Hanune (una organización ligada al lambertismo) quien, en septiembre de 1990, convocó en Argel la primera manifestación contra la intervención imperialista en Irak. Su éxito provocó un cambio de posición en varios partidos argelinos: el FNL, el propio PT y otros partidos y personalidades constituyeron el Comité de Apoyo al pueblo iraquí que, poco después, organizó una nueva manifestación con más de 200.000 personas.

Entre los trabajadores y la juventud, la simpatía con el pueblo iraquí era masiva. La base del FIS se hallaba totalmente desorientada y empezaba a hacerse preguntas sobre su partido. Esa presión popular, llevó al FIS a cambiar completamente de posición y, junto a otras fuerzas, movilizaron un millón de personas para pedir armas y campos de entrenamiento para ir a combatir a Irak. Esta posición generó divisiones en el interior del FIS y le costó la ruptura con sus padrinos saudítas y la sentencia a muerte que le dictó el imperialismo.

Las masivas movilizaciones contra la intervención imperialista en Irak se producen a la par que el régimen acrecentaba su sumisión al FMI. Las elecciones legislativas se realizan en medio de una crisis social galopante y la vigencia del estado de sitio, con miles de activistas presos, incluyendo varios de los principales dirigentes del FIS. Por eso, algunas fuerzas políticas (como el PT) llaman al boicot a las elecciones. ¿Qué hicieron los dirigentes del FIS ante esta situación? Participar de las elecciones y llamar a su base a hacerlo. ¿Fue esa la conducta de una organización fascista?. Esta política muestra lo que eran en esencia: un aparato electoral para canalizar el descontento social. Y se jugaron a ello, incluso al costo de perder un sector de su base: entre las elecciones municipales y la primera vuelta de las legislativas el FIS perdió mas un millón y medio de votos. A pesar de ello, triunfó ampliamente. Después vino el golpe.

Los derechos de las mujeres

Uno de los argumentos mas usados para justificar el golpe militar y la represión al FIS fue que su llegada al poder suponía "un amenaza para los derechos de las mujeres". Una vez más, algunas dosis de verdad se utilizan para dar credibilidad a grandes mentiras. En 1984, cuatro años antes de que naciera el FIS, el gobierno "laico" del FLN aprobó el Código de Familia por el que ninguna mujer argelina puede casarse sin permiso de su tutor, obligatoriamente un hombre, un familiar o un juez si la mujer no tiene familia; La resolución favorable de una solicitud de divorcio hecha por mujer es prácticamente imposible. Los golpes o las palizas no se consideran razón suficiente. La mujer puede comprar su libertad pagando, eso sí, el precio que estipulan entre el juez y el marido. Cuando el hombre solicita el divorcio, se concede automáticamente, con derecho a quedarse con el domicilio conyugal, lo que provoca el drama de miles de mujeres que deambulan por las calles. Las mujeres deben obediencia al marido, al padre y al suegro.

Desde su aprobación, miles de mujeres salieron a la calle a protestar contra él. Pero la "defensa de las mujeres argelinas frente al integrismo" fue uno de los cínicos argumentos para apoyar a los mismos militares golpistas que aprobaron el Código. Hace apenas unos días, el proimperialista régimen argelino que "defendió la democracia" ha vuelto a ratificar sus contenidos básicos.

El GIA y la guerra civil

Después del golpe militar. Argelia vivió una guerra civil de hecho: se estiman hasta 150.000 muertos en estos 12 años. El FIS se desmoronó como un castillo de naipes ante la represión. Pero los atentados, los crímenes en aldeas o el secuestro y asesinato de extranjeros en forma indiscriminada fueron colgados a los "islamistas". El GIA (Grupo Islámico Armado) fue presentado como la continuidad del FIS.

Esta es, sin dudas, una de las manipulaciones mediáticas más vergonzosas. El GIA surge efectivamente de una ruptura del FIS después del golpe militar. Lo que el gobierno argelino, el imperialismo europeo y sus medios ocultan es que, de hecho, el GIA "declaró la guerra al FIS" y lo convirtió en objetivo de sus ataques. En enero de 1994, se jactaba de haber "ejecutado a setenta traidores" del FIS y, en 1995, asesinaba en París al exiliado fundador del FIS, el imán Abdelbaki Saharaui. Varios trabajos de investigación han denunciado la infiltración militar del GIA y la implicación militar en actos que se la achacaron. En realidad, todo indica que el GIA acabó siendo una especie de "franquicia" bajo la que actuaban grupos aislados e infiltrados hasta los tuétanos.

Hay otro factor material que operó a lo largo de la sangrienta guerra civil argelina. Desde hace años, se fue generando un mercado paralelo, conocido como trabendo, basado en el contrabando, que aumentó con el proceso de recolonización como forma de acumulación para un sector de la burguesía argelina desplazada del estado rentista. El trabendo genera entre el 30 y el 60% de los ingresos familiares. Un periodista señala: "Una economía de ‘pillaje’ permite a caudillos locales, dirigentes de la guerrilla islamista y militares apropiarse de nuevos recursos y mantener de esa manera el nivel de violencia (...) así, parte de esa inmensa población en crisis social, política y económica encuentra en el maquis o el cuartel además de un empleo una vía de progreso social".

La resistencia iraquí

La posición frente a la resistencia iraquí es hoy sin duda la clave de cualquier política revolucionaria frente a la guerra en Irak. Aquí cabe, nuevamente, la misma pregunta: se puede calificar a los islamistas iraquíes de "fascistas". Tenemos un primer problema, ya que los islamistas iraquíes están divididos y enfrentados, literalmente, a los tiros. Dos organizaciones que se reivindican islamistas son los principales soportes políticos de la ocupación imperialista: el Partido Islámico de Predicación (Hizb Al Daua al Islami), al que pertenece el actual primer ministro, Ibrahim Al Yafari, y el Consejo Superior de la Revolución Islámica (CSRI). Por el otro lado, organizaciones que reivindican su fe islámica, como el ejército Mehdi, dirigido por el clérigo chiíta Muqtada al Sadr, y grupos sunnitas combaten al invasor armas en mano. ¿Alguien con algún grado de seriedad puede llamar "fascistas" a quienes luchan por la independencia de su país y por echar al invasor imperialista?

En otros artículos de este número de Marxismo Vivo se realiza un análisis del carácter de esta resistencia, se exponen nuestras diferencias y críticas a corrientes como las de Al Zarqawi y se desarrolla una polémica con Gilbert Achcar, dirigente del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional quien, con argumentos similares a los que hemos analizado y criticado, aquí se niega a apoyar de modo incondicional la lucha de esa resistencia contra el invasor. La conclusión de ese debate es que las posiciones de Achcar acompañan, con argumentos de izquierda, la posición del imperialismo francés y sirven a esa política.

Triunfo de Hamas ensombrece el panorama económico de Palestina

Por Fawzia Sheik, agencia IPS

Las perspectivas económicas de Palestina tras el triunfo electoral de partido islamista Hamas se vuelven aun más sombrías, ante la posibilidad de que se suspenda el pago de salarios a los funcionarios públicos y de que los países donantes suspendan su ayuda.

En respuesta a la negativa de Hamas a abandonar las armas y reconocer el derecho a su existencia, Israel podría retener la transferencia de entre 45 millones y 55 millones de dólares recaudados en concepto de impuestos en nombre de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Mientras, representantes de países y organizaciones donantes se reúnen a puertas cerradas para discutir la posibilidad de detener la ayuda internacional al gobierno palestino a menos que el Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) se comprometa a un desarme. Unas 34 naciones y agencias donantes entregan cada año su asistencia a la ANP. La Unión Europea, el principal contribuyente, destina 600 millones de dólares, seguida por Estados Unidos, con 400 millones.

"El recorte de la asistencia y de los impuestos en los territorios ocupados podría derivar en una hambruna a gran escala y en un caos político", dijo a IPS el sociólogo Jamil Hilal, de la Universidad de Birzeit, en Cisjordania. "La fragmentación de los territorios palestinos por los puestos de vigilancia y la muralla de separación, que los palestinos llaman el 'muro del apartheid', ha incrementado los niveles de desempleo", añadió.

Un tercio de la fuerza laboral palestina está desempleada, y la pobreza aumentó a causa del muro que Israel construye alrededor de Cisjordania para impedir el ingreso de atacantes suicidas a su territorio, ya que restringe el movimiento de trabajadores y materias primas. Según el Banco Mundial, el desempleo en la ANP se duplicó desde la segunda intifada (insurrección popular palestina contra la ocupación), y casi la mitad de los 3,6 millones de palestinos viven por debajo de la línea de pobreza. Además, el déficit presupuestal de la ANP ascendió a 800 millones de dólares, según el último informe del organismo multilateral divulgado en diciembre.

"La expansión fiscal de la ANP es insostenible. A menos que se revea, derivará en una bancarrota funcional", alertó el Banco Mundial, y consideró improbable que el gobierno palestino pueda pagar los salarios a empleados públicos o prestar servicios sociales básicos.

El ex presidente estadounidense Jimmy Carter (1977-1981), que el mes pasado lideró un equipo de observadores internacionales en los comicios parlamentarios de la ANP el 24 de enero, es partidario de darle a Hamas una oportunidad. Un corte de la ayuda hará que los palestinos, en especial policías, maestros y trabajadores de la salud, se vean severamente afectados. El agravamiento de la situación económica podría desencadenar un nuevo capítulo de violencia contra Israel.

El movimiento islamista ha insistido en que no abandonará las armas mientras Israel no se retire hasta las fronteras existentes en junio de 1967, cuando ocupó Jerusalén oriental, Gaza y Cisjordania.

Hamas ganó popularidad ante la caída de prestigio de Al Fatah, acosado por denuncias de corrupción y criticado por su incapacidad de restaurar el orden.

El independiente Centro de Israel y Palestina para la Investigación y la Información, con sede en Jerusalén, señaló que Hamas seguramente apelará al respaldo de países islámicos como Arabia Saudita, Irán y Qatar, así como organizaciones humanitarias musulmanas.

De hecho, el movimiento ya inició conversaciones con Riyadh, que otorga todos los años 40 millones de dólares de ayuda.

"Creo que obtendrán suficiente dinero para pagar los salarios", dijo a IPS Gershon Baskin, del Centro, aunque alertó que no habrá fondos para inversiones en infraestructura.

Solo el pago de los sueldos a funcionarios públicos demanda entre 35 millones y 45 millones mensuales.

Baskin sostuvo que, si bien no todos los países musulmanes tienden a traducir su solidaridad con Palestina en apoyo financiero, Hamas tendrá una "mejor oportunidad" de recibir ayuda de parte de Irán.

Sin embargo, el movimiento no desea depender de la ayuda internacional. Su agenda económica incluye planes para reducir los sueldos de legisladores y combatir la corrupción, investigando a ex miembros de gobierno.

Hamas no reconocerá a Israel a cambio de castillos en el aire

Por Khalid Amayreh, Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística, por Carlos Sanchis

Uno de los principales factores que ha contribuido a la atronadora victoria electoral de Hamas sobre al-Fatah el 25 de enero ha sido indudablemente la inutilidad y el fragante fracaso del proceso de paz de Oslo.

De hecho, queda con creces claro que el espurio proceso ha fracasado absolutamente en recuperar derechos palestinos o, siquiera, en aliviar seriamente la represión de Israel, similar a la de los nazis, de los palestinos.

El propio Acuerdo de Oslo era tan vago, tanto que ambos, la OLP e Israel lo vieron no sólo diferente, sino contradictoriamente.

Israel vio el acuerdo como un arreglo conveniente que habría, más o menos, mantenido la ocupación intacta, mientras daba una autonomía limitada a los casi diezmados palestinos, Israel retendría casi todos los recursos y los palestinos recibirían casi todas las obligaciones.

Cuando el fallecido líder Palestino Yasser Arafat le dijo a su pueblo que el acuerdo les daría en el futuro un estado independiente con Jerusalén Oriental como su capital, Simón Peres, el proverbial "paloma de paz," dijo bastante desdeñosamente que "nosotros no podemos cuidarnos de los labios de Arafat, dejémosle soñar; soñar no va contra la ley."

En lo que se refiere a la OLP, cuyo liderazgo sobresalió en la inútil retórica sobre la " liberación" y la " estadidad" y el "Sha'ab al Jabarin" (el incontrarrestable pueblo de Palestina) y buscó consistentemente venderle a los palestinos una interpretación mendaz de Oslo, a saber, una promesa de liberación y un estado viable con Jerusalén Oriental como capital.

De hecho, ninguna parte del Acuerdo de Oslo fue más escandalosa en su "vaguedad constructiva" que en el problema del reconocimiento mutuo.

La OLP, ávida por desembarazarse de la crisis financiera y política aguda que siguió a la Segunda Guerra del Golfo (la invasión iraquí de Kuwait y la subsiguiente derrota de Iraq por una coalición liderada por los estadounidenses) estuvo de acuerdo rápidamente en reconocer a Israel sin siquiera especificar sus fronteras.

A cambio, Israel nunca de acuerdo en reconocer un pretendido estado palestino, solo, bastante renuente y parsimoniosamente, estuvo de acuerdo en reconocer a la OLP como el único representante del pueblo palestino.

El reconocimiento de la OLP no fue más que un acto simbólico, desprovisto de cualquier importancia concreta en términos políticos. De hecho, el reconocimiento no implicó ningún reconocimiento israelí de derechos palestinos o entendimiento alguno de que la ocupación de Cisjordania, Franja de Gaza y Jerusalén Oriental tendrían que ser concluidas.

De hecho, la profunda y subsiguiente expansión de colonias judías en Cisjordania, ante las narices de la OLP y de la comunidad internacional, demostraba más allá de cualquier duda que Israel no haría y no reconocería un estado llamado Palestina, a pesar de la aceptación de Israel ( sin sinceridad) de la "Hoja de Ruta." De hecho, un país que realmente quiere la paz con sus vecinos no construye cientos de detestables colonias en tierras robadas, y no transfiere ciento de miles de sus ciudadanos más fanáticos y odiosos (los colonos talmúdicos) a los territorios ocupados. Y, obviamente, Israel ha hecho todo eso y más, al tiempo que incluso ha tenido la osadía de decirle al mundo que no tiene en el lado palestino socio alguno para la paz.

La semana pasada, cuando se dio la oportunidad a la población palestina de los territorios ocupados de votar en unas elecciones democráticas, expresó su absoluto desencanto con este escándalo ignominioso y finalmente decidió desechar a la camarilla corrupta y mentirosa que le dio 12 años de decepción, mentiras, y un estado policial sin estado, cuyo modus operandi consistía en la corrupción, el despotismo, el nepotismo crónico así como la subordinación total a la insolencia judía y la sumisión al chantaje estadounidense.

El pueblo palestino votó a Hamas porque ha sido estafado por la OLP, por los estados árabes vecinos (la mayoría de los cuales no son más que serviciales títeres al menor gesto de los EE.UU.), estafado por la comunidad internacional, cuando ha sido atormentado y casi diezmado por un Israel insolente cuyos poderosos círculos judíos en los Estados Unidos controlan, casi completamente, la política y a los políticos estadounidenses.

El pueblo palestino es sincero acerca de la paz, pero no es tonto o incauto. Puede reconocer fácilmente el proceso de una paz auténtica del de un proceso de un engaño auténtico. Permitió ser engañado y estafado una vez, pero no permitirá ser engañado y estafado de nuevo. Le dimos a lo que nosotros pensamos que era un proceso de paz el beneficio de la duda, pero no lo daremos a lo que es manifiestamente un proceso de impostura el beneficio de la duda.

Es verdad que Hamas no tiene ningún milagro para ofrecer en este momento puesto que el pueblo palestino, incluyendo al propio Hamas, todavía está bajo la más nefaria y deshumanizante ocupación, no diferente de la ocupación nazi de Europa.

Hamas será honesta con el pueblo palestino y no buscará venderle castillos en el aire y no le dará promesas fantásticas basadas en las clásicas mentiras estadounidenses y en la clásica mendacidad sionista.

Es más, Hamas no será intimidado por hipócritas demandas occidentales que, no sólo ignoran la perdurable violación judía de Palestina y esclavitud de su pueblo, sino que exige que las víctimas violadas hagan esfuerzos sostenidos para acomodar al violador Israel y muestre deferencia por sus sentimientos.

Hamas no hablará sobre la destrucción de Israel. Hamas no puede destruir Israel. Y Hamas no quiere realmente destruir al Israel nuclear.

Pero Hamas no le dará un gratuito reconocimiento a Israel ni dará por vencido el más intrínseco derecho a resistir ante el vil ocupante. Todo tiene un precio, porque la verdadera paz sólo es fruto de la justicia.

Hamas estará deseoso y preparado para dar a Israel un reconocimiento de facto , una paz abierta, si Israel está de acuerdo reconocer un estado palestino soberano en el 100% de Cisjordania, la Franja de Gaza, y Jerusalén Oriental y permitirles a los refugiados palestinos volver a sus casas de las que fueron expulsados a punta de pistola cuando Israel fue creado en 1948.

Hamas no aceptará ceder siquiera un centímetro de los territorios de 1967.

Es innecesario decir, que la frontera del 4 de junio de 1967 tiene un simbolismo psicológico superior, además de su importancia política. Uno tiene que ser palestino para entender este simbolismo, y nosotros no traicionaremos nuestras propias almas.

Hamas también tiene la voluntad y está preparado para detener todas las formas de resistencia violenta si Israel tiene la voluntad reciproca de detener su lasciva agresión diaria, los actos de asesinatos, las demoliciones de la casa y este organizado, institucionalizado terrorismo de estado contra nuestro pueblo.

Para abreviar, Hamas quiere ser el socio de una paz auténtica, no un inferior vencido suplicante implorando por todo a Israel y a los EE.UU., desde permisos de viaje a una reunión con funcionarios menores norteamericanos.

Hay una nueva casta de líderes palestinos con los que el mundo tendrá que tratar ahora.

Estas personas orgullosas y dignificadas no serán intimidadas por los palos o inducidas por las zanahorias. Ni permitirán ser chantajeados por la ayuda extranjera, como Hamas Khalid Mish'al señaló recientemente.

Para abreviar, la pelota está en el patio de Israel y de los EE.UU. Si quieren una paz histórica basada en las resoluciones de la ONU y en el principio de paz por territorios, ahora es tiempo.

Si dicen no, debido a su naturaleza insolente y arrogancia de poder, entonces estarán solamente vindicando sólo la ideología de Hamas existente desde hace tiempo, de que Israel y paz es un oxímoro inherente, cuando uno aparece, el otro desaparece.

Objetividad y alienación: de la libertad de elegir a la promesa de ser elegido

Por Ariella Atzmon, http://arielaatoz.blogspot.com Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens, revisado por Manuel Talens

Al principio fue la PALABRA, Dios hablando, seguida más tarde por la prohibición de lo figurativo, y los hijos de Israel se quedaron distantes en un mundo de palabras sin cosas. El diagnóstico de Freud propone esta condición de distancia como una neurosis obsesiva y Lyotard adopta la hipótesis de la psicosis [1]. Por ello, para evaluar el hecho distintivo del judaísmo tenemos que comenzar por liberarnos de los lazos de la corrección política.

Un análisis de los dos sinónimos ALIENACIÓN y DISTANCIAMIENTO personifica la brecha entre el punto de vista que se refiere a los seres humanos como celebradores de la libertad de elegir y la autoconvicción judaica de ser elegidos. Ser judío significa que como reacción a estar unido en una alianza mutua con Dios, en la que la expresión de su nombre está prohibida, los judíos se ven recompensados con la promesa de "ser elegidos". La adopción de una línea psicoanalítica sería útil para especificar la conducta política judía afligida por síntomas de distanciamiento. Argumento que la prohibición mosaica de la figura icónica es mucho más significativa que lo que los inventores de la expresión ‘tradición judeocristiana’ están dispuestos a conceder, y sobre la que intentan correr un velo. El reexamen del nacimiento de la expresión ‘tradición judeocristiana’ revela desde el punto de vista filosófico un intento judío de hacer caso omiso de la infinita divergencia entre el judaísmo y el cristianismo. La expresión, acuñada en 1964 en USA por 120 rabinos, fue una conspiración deliberada para excluir al Islam y dar la impresión de que el judaísmo y el cristianismo son religiones europeas monoteístas de la misma familia, que rinden culto al mismo Dios, comparten los mismos textos sagrados y los mismos estándares éticos. Fue forjada para crear un consenso religioso de que la adopción del judaísmo conjuraría el peligro del antisemitismo. Por lo tanto, antes de utilizar la terminología judeocristiana para demarcar la cultura europea de otras tradiciones, sería recomendable que se subrayara el parentesco entre el judaísmo y el Islam, en lugar de su pretendida proximidad con respecto al cristianismo. Como invención política, oculta el hecho de que no hay principios compatibles compartidos por el judaísmo y el cristianismo. Las dos religiones tienen valores éticos bastante opuestos y concepciones contrastantes de Dios y los seres humanos. Y, así, toda la historia occidental puede narrarse con referencia al perdurable choque que separó a las dos religiones.

Ya que los síntomas del distanciamiento se atribuyen a la identidad judía, tenemos que definir lo que significa el distanciamiento, a diferencia de la alienación. El distanciamiento se define como una morbilidad mental, una separación espiritual y mental del mundo, que se presenta como una ausencia de empatía por los asuntos terrenales. Por lo tanto, la observación del Otro sin compromiso emotivo, entre la neurosis y la psicosis, constituye el diagnóstico del distanciamiento.

La alienación, por otra parte, es un alejamiento del sentimiento impuesto al sujeto humano por circunstancias externas. En el mejor de los casos es una exteriorización intencional de experiencias; en el peor,es el caso en el que el hombre está condicionado para alienarse de lo que son realmente sus funciones y creaciones y, en lugar de controlarlas, ellas lo controlan (como en la teoría marxista). La alienación no es un estado mental intrínseco como el distanciamiento, sino algo condicionado.

En realidad, los judíos no están alienados, sino distanciados. A través de la historia, la presencia de judíos fue evidentemente central en todos los asuntos terrenales. Más de un 50% de los puestos en la administración Bush están en manos de judíos. Podemos identificar a judíos como iniciadores de ideologías y como figuras centrales que iniciaron reformas y revoluciones sociales y culturales. Esto prueba claramente que los judíos no están alienados, sino distanciados de las funestas consecuencias de sus acciones. A pesar de que se los considera el eterno Otro por antonomasia, la presencia judía y su indiscutible influencia es evidente en todos los campos de la vida política y cultural. Se sugiere que la adhesión al papel de Otro por antonomasia, con inclusión de las tendencias separatistas, se relaciona con una trascendencia de lo figurativo, que queda sólo dentro del juego de palabras y sin iconos. El judaísmo se caracteriza por la prohibición de representar a Dios en imagen. Se rinde culto a un Dios que no puede verse. La percepción sensorial vino después de la idea abstracta. ¡El oído escucha la escritura, y la escritura proviene de un Dios ausente! Así que lo que se considera como un triunfo judaico de la intelectualidad sobre la sensualidad, renuncia a la complimentaridad del discurso/figura.

Entre los salvajes, por ejemplo, prevalece lo figurativo y, por lo tanto, no tienen filosofía, ni política deliberativa. El salvaje resuelve el cumplimiento de su deseo dentro de la organización existente y mediante la fachada cultural ritual que satisface el deseo de saber. En la polis griega, a la inversa, el retor iniciaba un uso laico del discurso, en el que la palabra debe sonar racional. El nacimiento del logos dio a luz a la ciencia. En el helenismo, los rituales paganos fueron orientados hacia la era teatral y al teatro retórico. El helenismo convirtió lo mágico en mito, en teatro. Lo dionisiaco encontró la etapa apolínea de la retórica que conduce al camino de la lógica. Es la ruta que los occidentales han tomado desde entonces. En el judaísmo, la prohibición de la satisfacción figurativa de deseos se convirtió en neurosis e incluso en psicosis. Y cuando se deforma el equilibrio entre la triada natural significado-significante-referente, prevalece el distanciamiento. Por lo visto, el hecho de desechar el referente, incluyendo al significante, se ajusta al espíritu del posestructuralismo. Pero lo que se considera como una virtud según el posestructuralismo llegó demasiado lejos en el judaísmo, hasta la psicosis, es decir, al narcisismo y a la paranoia [2]. La tradición judía transformó la exclusión del icono figurativo en ritos ceremoniales repetitivos, en los que el ritualismo irracional compensa por el icono prohibido. En el sionismo laico, los rituales religiosos se vieron sustituidos por ceremonias patrióticas nacionalistas.

Según Lacan, el imaginario representado por lo figurativo contrasta con lo simbólico, articulado como un lenguaje discursivo. Los espacios de lo inexpresable que inspiran a la obra de arte provienen de elementos rechazados, ausentes como palabras audibles, pero retenidos como cosas visibles. El judaísmo excluye la figura, excluye lo mágico, excluye la reconciliación, se niega a admitir el parricidio y, por lo tanto, no hay arte en el judaísmo. Lyotard pregunta: ¿Dónde ubicar esta religión? La marca empírica de su diferencia es el odio que inspira: el antisemitismo. La circuncisión como alianza con la palabra está amputada de lo imaginario, sin lograr un ingreso al orden simbólico. Mediante la circuncisión, el judío se ve apresado en una doble negación, bloqueado dentro de lo simbólico, es decir ‘el nombre del padre’, mientras al mismo tiempo se censura el nombre del padre. Sin un orden simbólico, se bloquea también el acceso a la ciencia. Por ello, el judío se queda distante sin ciencia y sin arte, vaciado de deseo humano, donde se arruina el equilibrio entre el principio del placer y el de la realidad. En cuanto se reprime el deseo de matar a Dios, que es el motivo clave de la ciencia, y se niega el escape hacia el arte, los judíos se ven apresados por la psicosis, distanciados de la realidad, con la inclsuión de todos sus síntomas.

La diferencia entre la neurosis y la psicosis según sus respectivas posiciones con respecto al lenguaje es que el esquizofrénico trata las palabras como si fueran cosas, percibe la realidad por lo significado, sin significantes. La gente corriente hace frente a las palabras y su presentación de las cosas a través del ensayo y el error. Pero, mientras el neurótico se confunde con las discrepancias de la realidad, el esquizofrénico no tiene los medios para probar la realidad. El intento de recuperar cosas a través de su aspecto verbal, sin recurrir a imágenes, mientras todo permanece en el reino del lenguaje articulado, produce una actitud esquizofrénica, distante de la realidad. Termina en actos inhumanos, injusticias causadas sin siquiera un guiño. No es ser poco ético, sino carecer de un sentido de la ética. Mientras la neurosis es un choque entre el cumplimiento del deseo y la realidad, la psicosis ocurre cuando el sujeto se vuelve contra el mundo exterior, barruntando un enemigo (antisemitismo) tras cada esquina. Si dialéctica significa compromiso y reconciliación, el psicótico no es dialéctico. Por lo tanto, la política judía, incluido el sionismo, no manifiesta compromiso ni reconciliación.

La patología narcisista se reconoce por el egocentrismo y una falta de empatía. Cuando este trastorno se combina con un sentido de superioridad, genera hostilidad y paranoia que lega a futuras generaciones la misma mentalidad de víctima. Se manifiesta por la legitimación del robo de tierras de ausentes, declarándolo "una decisión sionista apropiada". En pos de la ‘supervivencia’ judía, el sionismo distorsiona la historia y justifica la discriminación. ¡Por lo tanto, el sionismo es tan poco ético como el judaísmo!

La actitud hacia la narración e historia del pasado es otra señal del distanciamiento y de la actitud poco ética del judío. El judío evade lo visible y así la historia se convierte en un texto religioso. No es realidad, sino palabras. Todas las tradiciones resucitan sus grandiosidades olvidadas mediante la reconstrucción del pasado. Mientras que la épica homérica recordó la gloria helénica, para los judíos ortodoxos, incluidos los sionistas laicos, el legado del pasado está grabado dentro de las páginas sagradas de la biblia. Hasta la actualidad todos los tipos de sionismo consideran la biblia como un documento legal que corrobora los derechos a la Tierra Prometida. En Grecia, el principio del placer reinó libremente en el homerismo, pero la religión judía excluye el principio del placer y, por lo tanto, prohíbe la base de la escritura histórica. Para los occidentales, la historia es una reactivación de los recuerdos en un intento de interpretar el pasado; para los judíos, la historia es una actividad teleológica que no está destinada a ayudar a comprender el pasado, sino que relata el curso de la historia para sus fines. La aparición del judaísmo mesiánico puede comprenderse a la luz de la actitud judía básica ante la historia. Creen que el advenimiento del Mesías será el fin de la persecución de los judíos y el día del Juicio Final de los gentiles. Mientras en otras religiones monoteístas el juicio de Dios se dirige a los individuos, en el judaísmo, el juicio de Dios está revelado en la historia de la nación. Se espera que el reino de Dios se materialice en un nuevo reino, bajo un mesías davídico. Pero la discrepancia en el judaísmo es que, a pesar de la promesa de Dios, Dios es remoto e invisible y las relaciones con sus creyentes están mediadas a través de la tradición de legalismo de los rabinos. Dios no encuentra el judío practicante en la vida diaria real, en la que los seres humanos encuentran a sus prójimos y se responsabilizan de cómo sus actos afectan las vidas de otros [3].

La penosa actitud histórica recayó sobre todos los tipos de sionismo. Aunque el sionismo religioso fue establecido sobre la base de las aspiraciones nacionalistas a ser elegidos, a la espera de que Dios restaure la antigua gloria del pueblo, los sionistas laicos, inspirados por las ideologías europeas del Siglo XIX, conspiraban a favor de un Estado judío nacionalista, racista. La derecha radical estaba dedicada a la idea primordial de sangre y raza, mientras que la izquierda estaba extáticamente confundida entre el socialismo internacional y las aspiraciones nacionales. Está claramente probado que el sionismo fracasó en el punto en el que el pensamiento ideológico pareció emanciparse de la esfera religiosa e intentar cumplir con la tarea de la desmificación. Yo argumentaría que el nacionalismo judío de nuestros días, manifestado por la conducta colonialista y racista israelí, se basa profundamente en el distanciamiento judío de la realidad. El hecho de que el sionismo laico nunca haya tratado seriamente de reflexionar críticamente sobre sus elementos contradictorios innatos es sintomático de la antigua psicosis de flotar en el reino de las palabras.

El Estado de Israel refleja una división entre los que perciben el judaísmo como basado en una alianza mutua entre los hijos de Israel y Dios, y los que están fijados en la idea de la categoría de Estado. Aparte del antagonismo entre las dos percepciones, como en el tiempo de los profetas, cada una de estas posiciones no permite la existencia de una comunidad judía bajo sus propias hipótesis básicas. En cuanto a la primera idea, mientras exista una promesa de continuar con el modo de vida judío y la ley de la Halachá, la existencia de un Estado judío independiente no es condicional; mientras que el punto de vista sionista, al propugnar la noción de la categoría de Estado, se traba en la terminología contradictoria de la definición de Israel como un Estado judío democrático. Por lo tanto, a partir del momento en que colocan el prefijo judío antes de la palabra Estado, desmantelan a renglón seguido el sentido de democracia. De todas las numerosas complejidades relacionadas con la noción de un Estado judío, quiero argumentar algo sobre las perplejidades asociadas con la noción de judíos laicos, que es una singularidad en sí misma. Para el ortodoxo, la identidad judía significa una práctica completa de la ley sin compromiso alguno y, por lo tanto, no causa ningún problema. Sus dificultades emergen precisamente en Israel como un Estado judío democrático y laico. La verdadera oscuridad sale a la luz cuando judíos laicos comienzan a lidiar con su identificación como judíos. La mayoría de los israelíes tratan de evitar este problema cuando pretenden que lo que une a todos los judíos es el antisemitismo, como si el antisemitismo fuera una característica inherente del mundo. Como reflejo de sus propias animosidades hacia los gentiles, los judíos están totalmente convencidos de que una necesidad innata del gentil consiste en explotar la máxima otredad del judío como chivo expiatorio. El plan de estudios israelí culpa a otras religiones, sobre todo al cristianismo, de orquestar el odio hacia los judíos a través de la historia, como si la predisposición segregacionista fuera una invención cristiana. Los libros para niños están saturados de inquisición y pogromos e ignoran las circunstancias que condujeron a esos eventos históricos. Los judíos israelíes lloran a sus niños muertos mientras hacen caso omiso de sus propias atrocidades, que llevaron al mártir palestino a perpetrar su desesperado acto.

Algunos judíos israelíes laicos recitan la consigna de que el judaísmo no es una entidad homogénea, que hay muchas versiones del judaísmo. Se identifican como judíos caracterizados por la gloriosa tradición cultural judía de erudición. Pero ese falso orgullo se derrumba fácilmente cuando se les pregunta qué quieren decir con cultura judía o cuáles son las principales virtudes de la erudición judía. Su ignorancia se basa en motivos religiosos y políticos, que desdibujan la narrativa sobre la caída de Jerusalén y el nacimiento del cristianismo. Los judíos en general, y los judíos israelíes en particular, carecen de conocimientos sobre los fariseos, los saduceos, y los esenos, como paradigmas oposicionales judaicos.

Beit Hallahmi (1993) en su libro Original Sins [Pecados originales] elabora una exhaustiva perspectiva general que aclara los antecedentes para la distorsión del hebraísmo en la tradición rabínica. La tradición rabínica es responsable de lo que se llama cultura judía o genio judío durante 2000 años de exilio. Achaca a esa tradición el origen de la segregación e intolerancia judías. En el exilio, después de la caída de Jerusalén, se hizo cargo la tradición judía y se convirtió en la fuerza propulsora detrás de todas las características de la identidad judía. El dictamen rabínico interpretó la ley dictada en los cinco libros de Moisés, la versión escrita de la tradición oral que fue reunida en seis volúmenes llamados la Mishná. Es el núcleo de la interpretación ulterior en el Talmud. Beit Hallahmi argumenta que la Mishná fue en realidad una nueva versión del judaísmo.

La tradición rabínica está vinculada a los fariseos, que trataron de modificar la dureza de la ley mediante la interpretación y la inferencia. En realidad, los que vincularon con éxito toda la vida, hasta en sus más ínfimos detalles a la observancia de la Ley, fueron los autoritarios. La escuela conservadora opuesta a los fariseos, los saduceos, rechazaba cualquier tradición establecida por la actividad escriba. Desaparecieron después de la caída de Jerusalén y la presentación de la ley por parte de los fariseos se convirtió en la piedra de toque de la erudición judía. El engaño desenfrenado sobre la profunda erudición judía prevalece entre los judíos. La tradición esplendorosa de erudición es en realidad una memorización de montones y montones de reglas como si se relacionaran con la ley judía. El judaísmo es una religión en la que el hombre en relación con Dios está concebido en términos legalistas, en la que la ética se equipara a la obediencia y el temor ante Dios. No hay teología en el judaísmo.

Estos espacios oscuros en la narrativa de su pasado ‘nacional’ causan aún más ignorancia, que termina en un distanciamiento de la realidad. Los mismos que ensalzan la cultura judía y su profunda erudición, carecen de todo conocimiento sobre el estilo del saber judío. El joven judío laico israelí no se ve frente a un rollo del Pentateuco o ante una página del Talmud. Pero aunque los judíos israelíes son totalmente ajenos al pilpul judío (método de interpretación del Talmud), son muy entusiastas cuando se trata de elogiar la erudición judía.

En un brillante artículo, Meron Benvenisti declara que el sionismo está condenado si no convierte su base ideológica. Yo argumento que lo que causa la conducta sionista no es la ideología, sino más bien una genuina morbosidad típica de la identidad judía. Yendo un poco más lejos, diría que no existe ninguna posibilidad de que cambie un pueblo afligido por la morbosidad del distanciamiento y que, por lo tanto, está condenado, a menos que decida redescubrir críticamente su ser interior a través de la autorreflexión y aprenda a ser más alienado que distanciado.

Notas

[1] The Lyotard reader, Oxford: Basil Blackwell 1989.
[2] Se llega a refutar la cercanía del postmodernismo y del posestructuralismo con respecto al judaísmo. El posestructuralismo como giro lingüístico se relaciona con la naturaleza artística del lenguaje en el que se desmantelan todas las oposiciones binarias. Como el judaísmo tiene que diferenciar entre lo laico y lo profano, judíos y gentiles, kosher y TRAIFAH, el judaísmo toma una ruta divergente del posestructuralismo.
[3] Butmann R., 1956, Primitive Christianity, (The Fontana Library)
http://www.thehandstand.org/archive/june2005/articles/thechosen.htm
http://thehandstand.org/archive/june2005/articles/edcell.htm
http://www.aup.fr/news/pastconf/programs/2005_imise.htm
www.geocities.com/lostraniero85
Texto original: http://arielaatoz.blogspot.com/2005/09/detachment-and-alienation-from-freedom_17.html

Munich, una película sionista

Por Uri Avnery, Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüistica, por Carlos Sanchos

SI UNO quiere entender lo que hicieron los palestinos el día de las elecciones, tiene que ver la película "Paradise Now" que ha sido nominada al Oscar a la mejor película extranjera después de obtener varios prestigiosos premios internacionales. Lo explica mejor que un millón de palabras.

Sus creadores- el guionista-director, Hani Abu-As'ad de Nazaret, y los actores, son palestinos. (Amir Harel, uno de los productores, es un judío israelí.)

Los dos personajes principales, Said y Khaled, son terroristas suicidas. La película plantea una cuestión que está preocupando a todos en Israel, y quizás a todo el mundo: ¿Por qué lo hacen? ¿Qué hace que una persona se levante por la mañana y decida explotarse en medio de una muchedumbre de gente en Jerusalén o en Tel-Aviv? Y alguna gente también se pregunta: ¿Quiénes son? ¿Cuál es su fondo? ¿Cómo llegaron a estar así?

Hoy, mucho tiempo después de que fue hecha, la película también contesta a otra pregunta: ¿Por qué eligió la gran mayoría de palestinos al mismo grupo que envió a estas personas a que se explotaran?

La película contesta estas preguntas. No con eslóganes, no con discursos de propaganda, ni con un informe académico. No predica, alaba o enfurece. Cuenta una historia. La historia lo dice todo. Y puesto que no muchos israelíes van a verla, yo me permito hacer lo que generalmente no se hace: contar la historia de la película hasta casi el fin.

LA ESCENA DE APERTURA crea la atmósfera: Suha, una joven y bonita mujer palestina de buena familia, criada en Francia, se acerca a un punto de control militar, uno de los innumerables bloqueos de carreteras que puntean el paisaje de Cisjordania. Ella se enfrenta a un acobardado soldado, una cara con bigote bajo un casco de acero, con un chaleco anti balas. Sus ojos se encuentran. Él no habla. La mira de arriba abajo y de abajo arriba. Registra su bolso, despacio, despacio. Sus ojos no se partan de sus ojos.

Cuando termina, él le devuelve sus documentos - casi. Cuando ella intenta tomarlos, él levanta su mano. Le permite a ella que haga un esfuerzo. Al final, sin una palabra, él le pide con un movimiento de cabeza que siga adelante.

Simplemente unos minutos - minutos en que la humillación total, el miedo mutuo y el odio fluyen juntos. El espectador siente que la mujer está a punto de explotar. Pero no nada pasa. Ella sigue.

…Dos hombres jóvenes, en sus tempranos 20 años, en Nablus, la ciudad central del norte de Cisjordania. Prácticamente desempleados, como casi todos los hombres jóvenes de Nablus. No tienen ningún futuro. Ninguna esperanza. Ni siquiera sueños. No pueden hacer nada más para ayudar a sus necesitadas familias. Ellos viven en el fondo, en una mezcla de fastidio, frustración y desesperación. Incluso la taza de té que un servil pero terco muchacho les vende por 20 céntimos está fría.

Son barbudos, pero no fanáticos. Religiosos como todos los demás, no más. Nacieron bajo la ocupación y están viviendo bajo la ocupación. Nablus está rodea por todos los lados por barricadas. No hay trabajo. Nada. Sólo abandono y deprimente pobreza. La ocupación es el hecho central de sus vidas. Todo empieza con la ocupación, todo acaba en ella.

…Uno de ellos, Said, se encuentra a Suha. Algo surge entre ellos. Justo entonces los dos jóvenes reciben el mensaje: han sido escogidos. Mañana llevaréis a cabo un ataque suicida en Tel-Aviv.

…Un edificio abandonado sirve de cuartel general a los clandestinos. Preparaciones finales: Las barbas son afeitadas. Su pelo cortado. Se ponen trajes buenos. Se dejan fotografiar. Una charla de ánimo corta, sin patetismo, del jefe, una "persona en búsqueda" que es una leyenda viviente (todavía vivo). El ataque es en venganza por el "asesinato selectivo" de un camarada.

La dos se miran silenciosamente mientras se ajustan los cinturones con explosivos. Se les avisa que éstos no pueden quitarse sin explotar. Un momento escalofriante: los dos ven sus fotos en los carteles que precederán al hecho.

…DE CAMINO. La valla está cortada. En el otro lado, un jeep militar de repente se acerca. Khaled se desliza hacia atrás a través de la brecha, Said continúa su viaje a Israel. Llega a una parada de autobús, espera, ve a una mujer que juega con su niño pequeño. El autobús llega. La mujer y el niño entran. En el último minuto Said duda, le hace gestos al chofer de que continúe - sin él.

…Entre los camaradas, cunde el pánico. ¿Dónde está Said? ¿ Ha desertado? ¿Los ha traicionado? ¿Ha escapado?. Lo buscan por todas partes. Said, todavía llevando el cinturón explosivo, en secreto regresa a Nablus, busca a Khaled. Se encuentra con Suha. Mientras se abrazan, Suha le dice que es el modo equivocado, que no debe hacerse daño a los civiles, que eso no logrará la liberación de la ocupación. Pero Said le pide al jefe intentarlo de nuevo, darle una segunda oportunidad. Surge un detalle importante: El padre de Said fue un colaborador y había sido ejecutado. Said quiere erradicar la terrible mancha, la vergüenza que lo ha perseguido desde la niñez. "Él era un hombre bueno, pero débil," dice. "Los israelíes se aprovecharon de su debilidad. Ellos son los culpables."

…Finalmente, los dos camaradas llegan a Tel-Aviv. Para los jóvenes, atrapados en Nablus, Tel-Aviv parece algo de otro mundo - brillante, rico, inalcanzable. Rascacielos. Muchachas en bikinis. Gente retozando en la playa.

En el último momento, Khalid vacila e intenta convencer a Said para abandonar la misión. Pero Khalid regresa a Nablus solo. Said sigue para vengar la muerte de su padre.

....Escena Final Said se sienta en el autobús, rodeado por soldados y civiles. La cámara enfoca a sus ojos. Los ojos llenan la pantalla. Estamos petrificados por lo que va a pasar en un momento…

Todos esto relatado en un lenguaje cinematográfico refrenado. No hay casi ninguna declaración verbal. A simple vista, una historia trivial, incluso con momentos de poca densidad: Khaled está recitando su mensaje de despedida ante la cámara de video, la cámara no funciona adecuadamente y le toca repetir la filmación del mensaje una y otra vez. Sus camaradas están de pie alrededor y comen. Él los mira, para y tiene que empezar de nuevo. Y de nuevo. Un interludio cómico.

ESTUDIÉ las caras de la gente al salir de la cinemateca de Tel-Aviv después de la proyección. Estaban callados y pensativos. Por primera vez en su vida han visto a los terroristas que están matándonos, a quiénes se explotan entre niños, hombres y mujeres. Han visto a jóvenes corrientes que se comportan y reaccionan como personas corrientes. Han visto la ocupación desde el otro lado, la parte inferior.

Me senté en la oscuridad del cine y me hallé en una situación de total disonancia: nosotros, las víctimas intencionales, que podríamos fácilmente haber estado en ese autobús, lo vimos todo a través de los ojos de nuestro asesino. Un pensamiento nos golpea: que la fuerza aquí no ayudará . Si nosotros matamos a esos dos, otros dos ocuparán su sitio. El Muro detendrá a algunos de ellos, pero no a todos. El Servicio de Seguridad, con la ayuda de colaboradores, impedirá algunos de los ataques, pero no puede impedirlos todos ellos - y los hijos de los colaboradores vendrán a vengarse. Cuando hay personas como estas, que crecen en esas condiciones, algunos de ellos siempre alcanzarán sus objetivos.

La película no proporciona soluciones. Ni siquiera pretende ser equilibrada. Nos expone a la cara una realidad que no conocemos, desde un ángulo al que no estamos acostumbrados - y nos tortura con la tensión de una emoción conflictiva.

Y quizás también nos incita a pensar sobre una solución que causará que Said y Khaled fueran en una dirección diferente. Una solución que acabará con la humillación, con la dignidad personal y nacional aplastada, con la privación y la desesperación.

Pocos días después, vi otra película que está nominada para los Oscars, la muy alabada película de Steven Spielberg, "Munich". Vino a suceder que la vi en Alemania, no muy lejos del mismo Munich.

Al salir del cine, mi anfitrión alemán quiso saber lo que yo pensaba de ella. Espontáneamente, sin pensar, dije lo había sentido de principio a fin: "¡Hastío!"

Sólo después he tenido tiempo para ordenar las impresiones que había acumulado durante esta muy larga película. ¿Qué me había hastiado tanto?

En primer lugar, el estilo de Spielberg, una combinación de la técnica cinematográfica más alta y el contenido cultural más bajo. Tiene pretensiones de profundidad, con nuevas y reveladoras comprensiones, pero básicamente no es nada más que otro western estadounidense, donde los tipos buenos matan a los tipos malos y la sangre fluye como el agua.

Algunos políticos judíos protestaron contra la película por igualar a los "terroristas" con los "vengadores". Y de hecho, en varias partes de la película a los "terroristas" les es permitido declamar algunas frases en su defensa, sobre la injusticia hecha a ellos por los judíos y sobre su derecho a una patria. Pero eso es sólo un homenaje verbal de boca afuera, un simulacro para dar una impresión de equilibrio. Pero en el retrato del ataque de Munich –fragmentos del cual se dispersan a lo largo de la película– los árabes aparecen como criaturas miserables, feas, desaliñadas, pusilánimes, todo lo contrario que Avner, el vengador israelí que es guapo y decente, valiente y bien limpio –para abreviar, el hermano joven de Ari Ben Canaan, el superhombre de "Éxodo"–.

Los árabes no tienen ningún remordimiento de conciencia, pero los israelíes tienen escrúpulos en cada intervalo entre los asesinatos. Ellos dudan cada vez que ellos explotan / disparan / abaten a uno de sus "objetivos"- qué hacen, por supuesto, 'únicamente después de asegurar la seguridad de la esposa y de los niños de la víctima. Ellos no son sólo asesinos, ellos son asesinos judíos. Como un eslogan satírico israelí dice: "Dispare y llore."

La presentación del propio asunto es altamente manipuladora. Sustrae a espectador algunos hechos muy pertinentes. Por ejemplo:

- Que las autopsias mostraron que nueve de los 11 atletas israelíes fueron muertos por las balas de los, patéticamente inexpertos, policías alemanes. (Los informes de las autopsias permanecen secretos hasta este mismo día, tanto en Israel como en Alemania. Pero una persona poderosa como Spielberg debe conecerlos.)

- Que fue Golda Meir y sus colegas alemanes - grandes héroes, cada uno de ellos - quién rubricó el destino de los rehenes, cuando rechazaron la demanda de los secuestradores de llevarlos a un país árabe, donde seguramente habría sido intercambiados por prisioneros palestinos encerrados en Israel.

- Que los palestinos que fueron asesinados en venganza por Munich no tenía nada que ver con el asunto. El Mossad estuvo buscando blancos fáciles y escogió a diplomáticos de la OLP destinados en capitales europeas que estaban bastante desprotegidos.

Pero más que nada, sentí repulsión por la ramplonería spielbergeniana que atraviesa la película entera e incluye escenas de sexo explícito que son tanto gratuitas como particularmente antiestéticas.

La película no contribuye en nada a una comprensión del conflicto. Es básicamente una película rutinaria de gángsteres que Spielberg centra en el conflicto israelo-palestino para recolectar los tan esperados Oscars que le han eludido hasta ahora.