Pensamiento Crítico

Un pueblo que se reinventa, Pachalum Quiché, en la Guatemala profunda

Mirja Valdés de Arias | El Periódico. Desde Guatemala. | 06 Agosto 2006
Esta es la historia de un pueblo que en 20 años alcanzó y superó a sus vecinos. Que se atrevió a soñar y a cumplir sus sueños motivado por la gestión de dos de los cuatro alcaldes que ha tenido. Pachalum es algo que no se esperaría encontrar en un rincón de Quiché. Es la huella de dos alcaldes, el anterior y el actual, aseguran pobladores. • Un estudio del Ministerio de Energía y Minas indica que en los alrededores se encuentra una piedra semipreciosa, el granate. Un collar de esta puede costar entre Q800 y Q1,000. • • A pesar de su geografía accidentada son productores ganaderos. A través del ganado estabulado, ensilan pasto, por lo que no necesitan grandes extensiones de terreno. • • Empiezan a hacer pruebas de crianza de tilapia para abastecer a toda la región. • Pachalum, Quiché, es la tierra de los Valdez, los Elías, los Roca y los Duarte. Un lugar donde los hombres alzan su sombrero y las mujeres esbozan un saludo al conocido y al extraño que transita a su lado. Sus habitantes presumen no padecer del problema de maras; de caminar por calles pavimentadas por las que abajo corre agua potable a través de una eficiente red de drenajes. Es la huella de dos alcaldes, el anterior y el actual, aseguran pobladores, quienes hace dos años festejaron a lo grande cuando la Oficina del Alcalde y la Junta de Comisionados del Condado de Miami-Dade, Estados Unidos, los laurearon junto a otras cuatro municipalidades latinas, por realizar "una de las mejores prácticas en gobiernos locales del hemisferio", según se lee en el diploma. En 2004, la Agencia de Cooperación estadounidense (AID, por sus siglas en inglés) también los mencionó junto a otros siete municipios en su estudio "Mejores Prácticas Municipales de Guatemala". El municipio no tiene deudas en los bancos ni en el Instituto de Fomento Municipal (Infom), sin embargo, realizan obras como la que están por inaugurar. Se trata de una "megaescuela", donde sus niños aprenderán a leer y escribir en español e inglés. En Pachalum se atreven a soñar. "A soñar y a realizar los sueños", asegura Selvin Boanerges García Velásquez, el alcalde. Habla de este y otros proyectos que espera realizar durante su gestión, y otros que quiere dejar encaminados para que los concluya quien lo suceda en el puesto, tal y como lo hizo su antecesor. Ambos convencieron a sus coterráneos, incluso a quienes viven fuera, a tributar para ver mejoras en el pueblo. La mayoría de los 11 mil pachalunenses viven de las remesas provenientes de Estados Unidos, dinero que saben no será para siempre. Sus autoridades buscan opciones para una economía sostenible. Veinteañeros En 20 años, Pachalum superó a Joyabaj, su antes cabecera municipal. Al municipio se llega por una carretera serpenteada, a veces cuesta abajo y otras cuesta arriba. Toda está asfaltada, lo que no siempre fue así. El maestro Mario Barrios recuerda una ruta polvorienta hacia la aldea. "Cuando vine a la escuela no había agua potable ni energía eléctrica en la mayoría de hogares". Barrios evoca el año 1982. A diferencia de comunidades cercanas, el enfrentamiento armado no los golpeó. Sin embargo, el abandono en que Joyabaj los tenía motivó las diligencias de los vecinos, quienes el 8 de julio de 1986 convirtieron su terruño, de 73 kilómetros cuadrados, en el municipio 330, el tercero más joven del país. El apoyo gubernamental fue escaso para los dos primeros alcaldes en tiempos de Jorge Serrano Elías. En 1993, Reynabel Estrada Roca, un maestro de primaria de 28 años, se convirtió en el tercer alcalde de la localidad. Llegó a ordenar la casa, a planificar, dice Rony Linares, director de la ONG Acciones para el Desarrollo, dedicada a prestar asesoría a municipalidades. "Y lo hizo a corto y mediano plazo, para asegurar la continuidad de los proyectos aunque él no estuviera en el cargo". La verdad, no hizo falta, porque Estrada ejecutó en diez años casi todos sus planes al mantenerse al frente de la alcaldía durante tres períodos: el primero, de dos años; las siguientes dos administraciones, de cuatro años cada una. Lograr acuerdos no le fue tan complicado, Linares dice que el secreto es que Pachalum es una población muy homogénea. El 90 por ciento es ladino y el 10, indígena. Como cualquier alcalde, construyó drenajes, atendió la distribución de agua potable y pavimentó las ocho avenidas y diez calles, bautizadas todas con nombres de flores. Su mérito estuvo en la optimización de los Q189 mil de su asignación trimestral del 8 por ciento (cuando era municipalidad de cuarta categoría) a través de obras por administración. "Consistía en comprar los materiales en el pueblo y contratar albañiles de Pachalum. Algunos dirán que aumentó nuestro pasivo laboral, pero generamos empleo (y generó una cadena de empleos) que nos permitió ejecutar obras a menor precio", recuerda ahora Estrada desde su oficina en el Congreso. Una obra que les costaban Q100 mil con una constructora, a la corporación le salía en Q50 mil. Pachalum tenía otra cara y sus vecinos lo notaron. En poco tiempo pasaron de 7 mil a 11 mil habitantes y la plusvalía del municipio aumentó. Un terreno de 20 por 20 metros en el casco urbano de Pachalum se cotiza en US$75 mil; en el kilómetro 12 de la carretera a El Salvador, por el mismo espacio hasta US$100 mil. "Vieron desarrollo, bienestar y se nos empezó a venir gente a vivir, lo cual nos complicaba las cosas", recuerda el entonces alcalde. Estrada comprendió que era imposible hablar de desarrollo si los municipios que lo rodean no lo tenían, y surgió "Convergencia de los 8". En principio una asociación y ahora una mancomunidad conformada por El Chol y Cubulco, de Baja Verapaz; San Martín Jilotepeque, de Chimaltenango; San Juan Sacatepéquez y San Raymundo, de Guatemala, y Joyabaj y Pachalum de Quiché. Los ocho mantienen relaciones comerciales, educativas y planean juntos convertir la región en un área turística. De hecho, la comuna pachalunense cuenta con un hotel de 16 habitaciones (construido en el segundo nivel del mercado en tiempos de Estrada). "Tenemos el potencial para ser turísticos: los ocho pueblos de la Convergencia estamos a la ribera del Motagua, aquí cerca está el sitio arqueológico Mixco Viejo, y tenemos una zona montañosa excelente para un circuito de ‘canoping’ entre Quiché, Baja Verapaz, Chimaltenango y Guatemala", enumera Estrada. García, su sucesor, cumplió 30 años y maneja el mismo discurso y un poco más. Él habla de un Centro de Convenciones para el que ya tiene el terreno. "Tengo un pariente en los EE.UU." A un costado de la "megaescuela" hay una vivienda con mosaicos de piso cerámico en toda la cornisa. En el garaje hay un vehículo de modelo reciente y al fondo la bandera estadounidense con un águila y la leyenda "Peace". En Pachalum, todos tiene un pariente en Estados Unidos. En un breve ejercicio para comprobarlo, ocho de ocho adolescentes sentados en las afueras de la iglesia católica, respondieron "yo" al preguntarles ¿quién tiene familiares en Estados Unidos?: "A mis papás", reconoció Claudia Valdez. "Mi mamá acaba de venir", aseguró Alex Velásquez. "A mi hermano", contestó Shirley Pinzón Elías. Y así, los demás. La mayoría de sus emigrantes se encuentran en Nueva Jersey, más de 2 mil, según conteos del alcalde. También están en Los Ángeles, Nueva York y Tennessee. "Es importante proveer de oportunidades a nuestros jóvenes para que no tengan que irse. Una población preparada busca mejores alternativas de vida", explica García, quien de no ser por un accidente en su último año de la carrera de magisterio, también habría inmigrado hacia al norte, en 1994. Estrada, el ex alcalde, observó el fenómeno en su pico más alto a finales de los 90. Prestó atención a las veces que los adolescentes salían a estudiar diversificado a Santa Cruz, Quiché o a la capital. Ese era el paso corto, el largo lo daban (y lo dan) hacia Estados Unidos. Pensó en proveerles carreras que les permitieran encontrar trabajo en los alrededores. La pregunta era cuáles. Contrató los servicios mercadológicos de la firma Humana XXI para tomar la mejor decisión. A través de encuestas y diálogos focales en Pachalum y los alrededores, evidenciaron sus sospechas respecto a la enorme desintegración familiar que padecían, recuerda Ana María Jerez, consultora de Humana XXI. Identificaron las posibilidades de trabajo en el municipio que sirvieron para decidir qué carreras abrir: mecánica industrial, mecánica automotriz, dibujo técnico en construcción, electricidad y electrónica, y hace poco se sumaron las de secretaria bilingüe y hotelería y turismo. "Todas se imparten en el Instituto Tecnológico por Cooperativa", menciona Jerez, quien incluso armó el expediente para dar trámite a la apertura del establecimiento. En la presente administración, según Selvin García, otro gran avance en la educación del pueblo será la "megaescuela". El joven alcalde no para de hablar de las 18 aulas, del diseño Montessori en preprimaria, de la tecnología de punta que espera instalar y de conseguir becas para los docentes. Habla de la asesoría que le presta la doctora en idiomas Daisy Mesquita, una brasileña encargada de elaborar el currículum que permita a los niños aprender inglés y español. La escuela contará con un médico cubano, que desde ya paga la Municipalidad de Pachalum, y una psicóloga, una misionera del Instituto Secular San Bonifaz, de España. En fin, no para de hablar de la obra de Q6 millones construida bajo la misma escuela de Estrada, sin endeudarse. El único aporte externo para construir la "megaescuela" es del Consejo Departamental de Desarrollo (Codede) de un Q1 millón 800 mil. Lo demás ha sido con la asignación bimestral del 10 por ciento a la comuna, Q1 millón 900 mil y otros ingresos de contribuciones por mejoras, casas y arbitrios, y contribuciones voluntarias, alrededor de Q500 mil al año. "En las visitas hechas a Nueva Jersey hemos convencido al hermano afuera para que sus parientes en Pachalum, quienes reciben los envíos, contribuyan", detalla García. El ingreso per cápita de los vecinos del pequeño Pachalum es alto a partir de las remesas lo que permite a la corporación municipal cobrarlo todo: ese hotel de cuatro pisos sobre el mercado, dado en concesión, le genera Q250 mil al año; un café net, en el lobby del hotel, Q96 mil; el uso del campo de fútbol, Q20 mil; el coliseo taurino Q6 mil, y el coliseo deportivo, Q30 mil. No cobran Impuesto Único Sobre Imuebles (IUSI), pero serán proyecto piloto del Sistema de Registro de Información Catastral. Con esa información esperan recaudar el impuesto. Dentro del mismo Quiché, el municipio es un lunar en el mapa de pobreza y desigualdad de Guatemala (Segeplan, 2005). Mientras el 42 por ciento de la población de Joyabaj vive en extrema pobreza, en Pachalum esa cifra alcanza solo el 10 por ciento. "Proyectos", sin duda, es la palabra que más se menciona en la comuna pachalunense, y que sin cuestionarse si podrán, se lanzan a realizarlos. Pero no es una cuestión de suerte o casualidad, los alcaldes de Pachalum miden cada paso que dan. El pequeño saltamontes Desde el principio, Reynabel Estrada Roca pensó en cómo darle continuidad a sus proyectos: pensó en la planificación de los mismos y en preparar a su sucesor. Hay una sonrisa y un silencio de por medio al preguntarle si él preparó como su sucesor a Selvin García. La misma respuesta se obtiene de García, el actual alcalde. "Selvin era el brazo derecho de Reynabel", lo describe Rokael Cardona, presidente de la Asociación Poder para Todos, el asesor de las mancomunidades que negocian combustible con Venezuela. Las tres contiendas electorales las ganó Estrada apoyado por el Partido de Avanzada Nacional (PAN), siempre contra un oponente del Frente Republicano Guatemalteco (FRG). García participó por la Gran Alianza Nacional (Gana), también contra el FRG. Estrada renunció a la comuna para impulsarse como diputado, por la Gana, por Quiché, y lo sucedió su concejal primero, García. Tenía 28 años, la misma edad que él cuando fue electo alcalde en 1993. "Para entonces trabajaba en la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), en el área de inmigrantes. Pedí un año de permiso". En ese tiempo llevó a buen término su primer proyecto, el de descentralizar el servicio de agua potable y dejarlo en manos de una asociación de vecinos. Su éxito se basa en la prestación de un buen servicio y el fomento de la corresponsabilidad de los usuarios. Sin embargo, García renunció a la PDH a finales de ese año cuando ganó las elecciones para alcalde de Pachalum. "El Patojo", como lo llaman, goza de la simpatía de sus coterráneos, que de pequeño vieron con su caja de lustrador al octavo de nueve hermanos. Se graduó de maestro en Quiché y de abogado en la Universidad de San Carlos, el mismo año en que se convirtió en alcalde . "Reynabel fue un buen alcalde, yo trabajo por ser mejor que él, y quien venga tiene que superarnos", asegura García. Él prefiere no hablar de una reelección. Hay quien asegura que está listo para lanzarse como diputado de su departamento. Por si acaso, hay tres jóvenes en su corporación, uno de ellos el concejal primero, que siguen de cerca a García en esto de ser jefe edil.