Pensamiento Crítico

Macri no lo tiene "en carpeta"

Por Rodolfo O. Gianfelici | PrensaMare | 23 Junio 2016

Santa Fe - Argentina.

El gobierno ya lleva 6 meses. Mauricio Macri ha cumplido la octava parte del mandato y el consumo general, sigue en baja. No se avisora que ello pueda revertirse. Los pronósticos económicos no son los mejores para lo que resta del 2016. Ya hasta desde el…: mismo gobierno ‘dan por perdido’ este año y piensan en el 2017.

Afirman que controlando la inflación, se producirá una reactivación en ese año. Pero lo cierto es que en esta denominada “crisis” (que no es tal), existen ganadores y existen perdedores. Las promesas reactivadoras…: de Mauricio Macri, Gabriela Michetti y el funcionariado nacional no aparece. La actividad económica no da signos de mejoras. Las consecuencias de la fortísima devaluación, de la inflación y de los tarifazos en los servicios públicos se notan en todo el país.

Solamente los sectores adinerados y los medios de comunicación (formadores de opinión) desconocen o no quieren ver la realidad. Sus promesas electoralistas y de las primeras semanas de gobierno ahora se trasladan al 2017.

Macri pensaba una inflación anual del 25%, pero de enero a mayo (5 meses) ya se está en un 40%, siendo optimista. Inclusive desde el propio macrismo adelantan que este año cerrará con un 30 al 35% de inflación. Y si bien seguramente se desacelerará, ello se debe a que los formadores de precios, las grandes cadenas comercializadoras y las multinacionales han visto caer sus ventas en forma vertiginosa, y no pueden aplicar más aumentos.

Desde todos lados (basta ver las publicidades) se crean estrategias para incentivar a los compradores. Pero el tema es que no existe plata en los bolsillos. En mayo, las ventas minoristas cayeron un 9,2%, según la CAME. De esta forma se acumulan 5 meses consecutivos de retracción (todos, de lo que va del año!).

Se conoció que aumentaron las ventas (en volumen) del orden del 0,2% en hipermercados, supermercados y locales de cercanía. Pero en autoservicios y almacenes retrocedieron un 5,7%. Así, en este año, la caída es del 1,3%. Todos los hogares…: han recortado sus compras del hogar. El poder adquisitivo es muy menor, comparado con setiembre u octubre de 2015. Los consumidores cambian sus hábitos de compras y dejan de lado las marcas de primer nivel, vendiéndose más las 2º y 3º marcas.

Se asiste a una combinación…: de factores que preocupan sobremanera. Por un lado la caída de ventas; por otro el excesivo aumento de costos; y por otro: la falta de futuro. Por lo cual, ante lo imprevisible, las empresas más pequeñas (en todos los ámbitos y rubros), ya trabajan a pérdida y comienzan a achicarse, sin saber hasta dónde.

En medio de esta situación, muchos comercios apelan a ofertas, y promociones. Antes se recurría a esta estrategia -que atraía más visitas-, y el consumidor (además de comprar la oferta), aprovechaba y se llevaba otros productos. Pero ello no ocurre actualmente. Se compra exclusivamente lo que está en oferta. La situación es tan grave que se suman más y más días con promociones, que se extienden en el tiempo. Eso no es una muestra de más ventas, sino de todo lo contrario: las empresas no logran los resultados esperados.

El poder adquisitivo está muy deteriorado y solo se compra lo que se necesita. Nadie compra de más, ni mucho menos hace stock de nada. Es por ello que se ofrecen descuentos por unidad (no por cantidad). El comprador recorre más, busca promociones y elige marcas de menor valor. Adquiere productos en envases o formatos más económicos (de menor cantidad). En el rubro de electrodomésticos, las cadenas más poderosas apelan a campañas de ofertas durante los fines de semana con descuentos de hasta el 50% (y hasta en 18 cuotas sin interés!).

Los mismos comercios que en pleno auge de ventas (con los dos gobiernos de Cristina Fernández) aplicaban elevadísimos intereses a sus productos, ahora ofrecen vender productos al mismo valor pagando al contado que en… 18 cuotas!.

Se ha caído la venta…: de alimentos de primeras marcas. De golosinas, como de bebidas en general (con y sin alcohol,). Se paralizó la cosmética, y es crítica la de indumentaria. Crecen las segundas y terceras marcas. Un dato para entender lo que pasa, es que en el ‘país de la carne’, sigue cayendo el consumo de carne vacuna. Han crecido dentro de dicho rubro las ventas de cortes más económicos (como de carnes porcina y de pollo).

Los analistas perciben que los consumidores más adultos -que sintieron la crisis del 2001 con la huida de Fernando de la Rúa-, rápidamente se han adecuado y volvieron a los hábitos de consumo de esa etapa tan dolorosa e imprevisible. Tanto que en ese sector social, un 90% de esas personas modificaron drasticamente sus preferencias en los rubros alimentos.

A los jóvenes les está costando algo más esta adaptación, porque muchos no eran consumidores (de importancia) en el 2001. Comenzaron a ser consumidores (“con dinero propio”) durante las dos anteriores administraciones peronistas, sin conocer las etapas críticas (que soportaron sus padres y abuelos). Para ellos es algo totalmente nuevo, y no saben cómo ‘acomodarse’ o adaptarse.

La única forma de revertir este presente es con la recuperación del poder adquisitivo de la gente (de los sectores populares). Algo que para Macri y sus funcionarios, no es un tema que “tengan en carpeta”.