Pensamiento Crítico

12 de octubre, ni descubrimiento ni resistencia indígena

Por Edien Méndez | Resumen Latinoamericano | 13 Octubre 2016

En épocas recientes se ha generado un debate entre quienes, desde visiones izquierdistas y derechistas, hacen abstracciones a cerca de la historia de Nuestra América. La afirmación de “descubrimiento” o “resistencia” sólo encaja en la lógica de ver el pasado desde posiciones separadas de la realidad material predominante de dicha época; realidad que condujo, en esencia, a producir cambios en la forma de vida material y espiritual en todo el hemisferio. Ambas afirmaciones son válidas desde posiciones relativas, que en concreto no son lo esencial ni lo determinante para conjurar la maldición que en 524 años se posó sobre nosotros. Son válidas en el sentido de que para los colonos, eran tierras desconocidas y por tantos descubiertas “en primera instancia”; y por otro lado, para los que aun mantienen las características ancestrales biológicas de nuestros antiguos amerindios, representan el comienzo de una larga lucha que finalizó inmediatamente se impuso la nueva forma de vida. Plantear retroceder a las condiciones precolombinas de vida de aquella época constituiría una actitud reaccionaria y absurda.

Para entender el problema analicemos un poco esas condiciones materiales de vida entes de la llegada de los españoles.

Se sabe, por estudios arqueológicos, antropológicos, geológicos, biológicos y todos los lógicos que podamos imaginar, que las principales comunidades: las mayas, las aztecas y las incas; representaban las más organizadas y desarrolladas sociedades prehispánicas de la época. Dichas comunidades tenían patrones culturales y materiales semejantes, por ejemplo: sus dioses estaban basados en deidades naturales, perceptible a los sentidos; vinculadas al medio ambiente; eran creencias que no se fundamentaban en la dominación de un pueblo contra otro, ni de una clase social contra otra, por tanto no las podemos considerar como religiones. Por otro lado, la producción de los medios de vidas esenciales también tenía características semejantes; la agricultura, la ganadería, la pesca, la caza, la alfarería, orfebrería, entre otros, no estaban basados en actividades de carácter económicos; es decir, dichas actividades carecían de las formas económicas que regían, para la época e incluso en la actualidad, la vida social en el resto del planeta. A pesar del desarrollo social y cultural de estos pueblos, se imponía la lógica productiva de tipo comunitaria y familiar; la forma de intercambio predominante era el truque, pero no un trueque a manera mercantil, sino basado en satisfacer necesidades sociales; el trabajo era colectivo y la distribución de los productos del trabajo también eran colectivo; las comunidades o pueblos generaban excedentes que luego eran intercambiados por productos no producidos; no hay constatación alguna de que existiera algún tipo de moneda que rigiera el carácter no mercantil del trabajo. El oro sólo era usado como adorno y no representaba ningún valor de cambio y mucha menos monetario; igual suerte corría el cacao y el maíz. No se puede afirmar tampoco la existencia del impuesto como categoría económica, por la simple actividad de centralizar los excedentes y redistribuirlos entre los miembros de la comunidad como en el caso, por ejemplo, de los Tamsa en los Muicas en Colombia, ya que no hay evidencia de que existiera la propiedad privada y el trabajo enajenado. Las formas de poder no estaban basadas en la dominación de una clase social por otras, es decir, que probablemente no existía ninguna contradicción entre el interés colectivo y el interés particular que pudiera manifestarse en forma de Estado, tal cual lo era en el resto del mundo para la época y lo es actualmente; en ese sentido, la policía, las leyes, los tribunales y las cárceles no tenían ninguna lógica de existencia en ausencia de la propiedad privada. Tampoco había contradicción entre la ciudad y el campo, ya que no hay evidencia alguna de la existencia de la propiedad de la tierra y la propiedad de la industria o del trabajo manufacturado. Podriamos afirmar, ya que no hay estudios profundos al respecto, que las fuerzas esenciales de nuestros nativos, su cosmovisión de vida, su ser genérico, fue abructamente interrumpido al imponerseles una nueva forma de vida basada extrictamente en la existencia del capital. La invasión y con ella el saqueo y la violencia clasista medieval sólo fueron medios útiles a la nueva cultura. La religión impuesta era imposible sin la existencia de categorías materiales económicas; el egoismo, la avaricia, la idea de desarrollo basado en la riqueza indiviual tuvieron que haber surgido en ese periódo convulsionado. ¿Cómo imponer una prohibición sagrada contra el robo, sin que esta categoria hiciera parte de la vida social de los conquistados? ¿Cómo se prohibía lo que no existía? Al final el judío-cristianismo fue el instrumento que bendijo la maldad impuesta: el capital.

12 DE OCTUBRE: DÍA DE LA IMPOSICIÓN DEL CAPITAL EN AMÉRICA