Pensamiento Crítico

Costa Rica: El matrimonio entre los poderes político, económico y mediático

Alfonso J. Palacios Echeverría. | Kaosenlared, desde San José. | 15 Agosto 2006
En los países desarrollados y todavía más en los países en vías de desarrollo se está dando un fenómeno cada vez más amplio y generalizado que consiste en la unión de tres de los poderes más importantes, actualmente, en las sociedades modernas y postmodernas: el poder político, el poder económico y el poder mediático. Y ello trae aparejadas una serie de consecuencias sumamente graves, sobre todo para quienes no tienen acceso a los círculos en donde se definen las estrategias de desarrollo social. Pero los representantes de dichos poderes se cuidan escrupulosamente de que no se perciba esta combinación de fuerzas, aunque en países como el nuestro la unión de los tres es evidente y de una vulgaridad repugnante. Todo ello es una muestra más de cómo el objetivismo y el relativismo extremo o infundado intervienen en la instalación de la perversidad en las relaciones y los procesos sociales. Se trata del ejercicio del poder y la persuasión para crear la imagen de una sola verdad, para uniformar, censurar y combatir el pluralismo de ideas. En el plano de la comunicación, es el jugar con los contenidos contradictorios en los mensajes que se envían a los ciudadanos, creando en el receptor el doble vínculo o paradoja, de manera que no vea alternativas, que se equivoque siempre, salvo cuando acepta la dominación de terceros. La existencia de estas vinculaciones perversas se refiere a las interacciones negativas y nos muestra que se ha superado el filtro de los controles sociales, los cuales deberían preguntar por la justicia o responsabilidad social de la organización pública a través de la cual operan estas fuerzas, dejándonos a los ciudadanos como observadores externos, incapaces de reaccionar ante las transgresiones a las normas del orden instituido, los principios éticos y la moral. Esta realidad, esta ecuación que junta los tres poderes a los que nos estamos refiriendo, está basado en ideologías, premisas y procesos recurrentes, no en casos aislados. Son relaciones de poder pero con respaldo cultural o estructural, no son accidentales o coyunturales. Y el rol de estas conexiones es permitir el acceso al aparato institucional público, así como la desactivación y el aislamiento de los controles sociales, a través de una red de corrupción que implica tráfico de influencias, la financiación de partidos políticos y futuros gobernantes, el manejo interesado de los medios de comunicación social, de los organismos de censura o responsables del control ciudadano, y otros lugares en donde se forma la opinión pública. Y la perversidad implica que se han establecido condiciones de destrucción y degradación dentro de la organización pública y respecto de su contexto. Algunos ejemplos son tan evidentes en Costa Rica y a la vez tan ignorados por los ciudadanos que lo que causan es pena y dolor. Pena porque demuestran hasta dónde hemos descendido y dolor por percibir la indiferencia de los ciudadanos, amaestrados como animales domésticos, para no darse cuenta de lo obvio y por lo tanto no condenar socialmente a los corruptos. Veamos algunos ejemplos de cosas relacionadas con noticias de los últimos días: a) un excandidato a la presidencia de un partido político era, a su vez, el abogado de un grupo de inversionistas extranjeros que actualmente están siendo perseguidos por la justicia de su país de origen, al momento de la campaña política, lo cual hace pensar de inmediato si existió o no existió algún apoyo económico para su campaña, cuando claramente está comprobado que dichos inversionistas son delincuentes connotados en sus país de origen. Claro que no se puede comprobar nada, porque mecanismos para ocultar las fuentes de fondos de la precampaña –no supervisada por el Tribunal Supremo de Elecciones- son casi imposibles de detectar. b) la prensa calla sospechosamente cuando el presidente de la república en ejercicio se aumenta el sueldo en más del 40% y posteriormente se anuncia un "ajuste" de sueldos para los empleados públicos del 3.5%, y nadie protesta a nivel de la prensa escrita o televisiva. c) se procede desde la Presidencia de la República a proponer la eliminación del Concejo Nacional de Producción (CNP), y luego a dejarlo como solamente responsable de la Fábrica Nacional de Licores, con quienuna empresa del actual gobernante y su Ministro de la Presidencia tiene un contrato que les concede el monopolio de distribución de uno de sus productos, indispensable para la fabricación de licores. Así pues, cuando ya habían obtenido mediante resolución judicial el haber roto el monopolio de la fabricación del "guaro" la instalación de futuras fábricas de este producto es cosa solamente de tiempo. Y finalmente declaran que el tema lo sacarían de la agenda legislativa "para que no se convierta en un tema político", en un acto de cinismo sin límites. d) se anuncia el envío de proyectos de ley a la Asamblea Legislativa para crear nuevos impuestos, que pagarán irremediablemente los asalariados, los más pobres, y la menguada y empobrecida clase media, pero no se dice por ninguna parte que el actual gobierno hará algo para eliminar exenciones impositivas injustificadas, incrementar la recaudación y perseguir la evasión que corroe las finanzas públicas. Como tampoco se dice que se controlará el gasto en las organizaciones públicas. e) en el Instituto Mixto de Ayuda Social, que durante años no ha sido más que un elefante blanco, se descubre la disposición aprobada por su Junta Directiva de realizar una fiesta para funcionarios e invitados por el monto de siete millones de colones, a fin de conmemorar un aniversario más de ineficiencia, inefectividad e improductividad. Todas estas cosas, y muchísimas más, suceden a diario. Algunas se conocen y otras no, porque los laberintos de la administración pública son inconmensurables. Algunas son de conocimiento público porque es tal la evidencia que es imposible ocultarlas, y otras son "archivadas" en los medios de comunicación con una discreción extraña. Los procesos de corrupción y perversión no son momentos o accidentes en la vida de la organización pública, y no hay razones para esperar que estos procesos necesariamente se cambien por reacciones provenientes de la propia organización, en especial cuando recordamos que se han originado (sin imposiciones) en ella misma. Tampoco se resuelven mediante actos aislados como la remoción de jueces, ministros o presidentes ejecutivos, o el dictado y aprobación de nuevas leyes. Porque estas reacciones puntuales no afectan la cuestión estructural, que es la continuidad de las conexiones entre los distintos niveles de los sistemas perversos o la permanencia de los procesos que articulan las partes del mismo "negocio", aprovechándose de la incapacidad de reacción de los afectados: los ciudadanos, que permanecen en la ignorancia porque el poder mediático, socio de los otros dos, cuida muy bien qué puede darse a conocer y qué no. Estos procesos son crecientes, adoptan la forma de una espiral como ocurre en el esquema inflacionario, que muestra una relación perversa entre los salarios nominales, la demanda de bienes y la expectativa de incremento incorporada en los precios. Y las motivaciones de la desviación es posible que las encontremos en las relaciones de fuerzas, en los intereses políticos y económicos, o en los rasgos culturales más rígidos que están operando en la situación, como dogmas, prejuicios y creencias. Y lo cierto es que en estos casos los mecanismos de control social, ante estas distorsiones, provocan o permiten un desvío mayor en los siguientes ciclos de comportamiento, porque los anteriores no fueron eliminados ni subsanados. ¿Ha llegado el momento del levantamiento popular? ¿De la protesta ciudadana ante tanta corrupción? ¿Dónde están ahora los partidos nuevos que nos convocaban en una gesta contra la perversidad de las prácticas de gobierno de los partidos tradicionales? ¿Por qué hay tanto silencio? Realmente no lo comprendo, pero viendo lo que sucede en otros países no creo que en el nuestro tengamos más valentía que la demostrada por ellos, que es ninguna.

Una Sociedad Bipolar

En una carta de Francesco Guicciardini a Niccoló Machiavelli leí los siguientes inquietantes párrafos: "en el mar de desastres que es nuestra vida en la tierra, reconozco un solo objetivo: el ser humano es incapaz de invertir el curso de las cosas, pero puede estudiar esos fenómenos para que le sirvan de lección. Mantener una aguda mirada y una mente fría me parece ahora lo más necesario. No dejarse cegar por nada, ni dejarse arrastrar por nada. Hay que conformarse con el estado de las cosas: no se le puede oponer nada. No existe, como ya he dicho, un remedio contra el mal del mundo. El heroísmo no conduce a nada. Una persona sensata sólo puede hacer una cosa: intentar evitar, lo mejor que pueda, los golpes del destino y, en el caso de que no obstante lo alcancen, soportar su sufrimiento con calma. El único consuelo es la franqueza absoluta que nos proporciona una comprensión serena de lo ocurrido." El pesimismo que reflejan estas frases de Guicciardini -de hace unos quinientos años- es muy parecido al de quienes creen que la situación actual de este pequeño país es "producto de un destino manifiesto" contra el cual no se puede ni se debe luchar, después de casi medio siglo de saqueo del Estado por parte de los políticos de los partidos tradicionales y sus socios comerciales, y el próximo advenimiento de una situación peor, si se aprueba el Tratado de Libre Comercio con los EEUU, que es la puerta abierta para la aniquilación total de quienes no se encuentran en posición política o económica para "sacar provecho" de unas condiciones diseñadas para empobrecernos aún más. Pero, por otro lado, existen los que practican una entrega fanática a una idea que trasciende lo personal, para quienes el honor y la fidelidad a los valores ciudadanos son virtudes excelsas sin las cuales nunca se llevará a cabo nada importante. Son los que creen que es posible cambiar las cosas con voluntad política y una buena administración de los recursos del Estado. Esta situación de bipolaridad parece que se repite y se repite a través de la historia de los pueblos, estén ubicados en nuevos o viejos países, pues es parte de la naturaleza humana, de la eterna lucha entre el bien y el mal que las religiones y los cultos esotéricos han perpetuado durante siglos. Y mientras se escriben volúmenes y volúmenes de tratados morales, de ética aplicada en todos los campos de la actuación humana, lo que vemos siempre es el triunfo de los ladrones, los pillos, los deshonestos, los mentirosos, los corruptos.Porque curiosamente es más importante la picardía que la inteligencia. Así pues, el análisis frío y desapasionado de la actual situación nos lleva a concluir que los costarricenses se han dejado embaucar durante decenios por una imagen idílica de sí mismos, de su país, de su régimen político, de su democracia, de sus gobernantes, de sus instituciones políticas y sociales, de las organizaciones públicas.Todo ello como parte de una estrategia muy bien concebida y aplicada durante años mediante un sistema educativo perverso y unos medios de comunicación masiva deshonestos y parcializados. Imagen idílica, digo, que es un velo puesto ante los ojos para no reconocer la verdad de la situación nacional, en donde la corrupción de siempre ha hecho metástasis y ha invadido todos los niveles y manifestaciones sociales. Por otro lado, los neoliberales se quejan por todos los medios de comunicación diciendo que las corrientes contrarias a su forma de concebir el Estado y el desarrollo los han "satanizado", sin recordar que ellos mismos han "satanizado" también las izquierdas progresistas sea cual sea su modalidad, y lo continúan haciendo no solamente a nivel local, sino que como controlan los medios de comunicación masiva, manipulan las noticias locales sobre movimientos sociales, sindicatos, universidades, y a nivel internacional sobre Krichner, Morales, Lula, Vásquez, Chávez y Bachelet y cualquier otro gobernante latinoamericano que no esté totalmente alineado con su pensamiento político-económico, y de rodillas ante el imperio norteamericano. ¿Entonces somos incapaces de invertir el curso de las cosas, como decía Guicciardini, y tendremos que aceptar un TLC impuesto por el imperio a su medida, que de libre comercio tiene bastante poco y en cambio está plagado de la imposición artera de medidas que lo favorecen solamente a él? ¿O seremos capaces de tener la dignidad y entereza suficiente como para rechazarlo en la Asamblea Legislativa, cuando hablan voces autorizadas en su contra, se presentan argumentos contundentes acerca de los vicios ocultos y otros no tan ocultos, se señalan las lesiones a la dignidad del país, su constitución y las leyes fundamentados en estudios y análisis serios? Resulta ahora que cualquiera que se presente a la comisión de asuntos internacionales de la asamblea legislativa y con el respaldo de estudios serios adverse dicho tratado, es víctima de su ideología "de izquierda", que no representa a nadie excepto a su intereses gremiales. Pero no dicen nada los medios de comunicación acerca de quienes lo defienden es precisamente porque están en juego sus "intereses gremiales".Hemos llegado al ridículo, la falta de seriedad, la hipocresía sin límites, la ocultación de los verdaderos móviles, todo ello respaldado por ingentes sumas de millones que respaldan una campaña mediática falaz en contra de todos aquellos que se opongan a los intereses económicos que impulsan un tratado que vende la patria y solamente los favorecería a ellos. Nunca antes, en la historia de este pequeño país, había sido tan claro y transparente cómo los intereses económicos de unos pocos, muy pocos, manipulando el poder político en donde colocaron a sus representantes, realizan los esfuerzos más descarados, engañosos y falaces para que se tomen medidas que los favorecerían a ellos solamente.Nunca antes se había visto un desprecio tan enorme de todos los ciudadanos, sobre todo de los más pobres, de los más necesitados, de los que más se han visto golpeados por la inopia en que han dejado a las organizaciones públicas en base a un saqueo sistemático de los recursos públicos. Por ello, a los representantes del pueblo que constituyen el primer poder de la república: la Asamblea Legislativa, los juzgará la historia por haberse colocado de uno de los dos únicos lados de la balanza en un caso como éste: el de la defensa de la nacionalidad y de los ciudadanos, o el de la traición al juramento que formularon cuando asumieron sus cargos y se entregaron a los dictados de sus partidos políticos, que a su vez responden a los intereses económicos que privan por encima de sus supuestas ideologías políticas. Nada ha cambiado en la historia de la humanidad, ni creo que cambie tampoco. Y desde ese punto de vista Guicciardini tiene razón. Pero, por otro lado, y siguiendo la corriente optimista, podemos avanzar, y un pueblo avanza cuando su bienestar depende de las fuerzas autónomas del propio pueblo, cuando sus empresas se diversifican y articulan más y mejor, generan más empleos productivos, cuando sus trabajadores salen de la informalidad y viven su trabajo con responsabilidad, dignidad y derechos, cuando la sociedad civil va consiguiendo su autonomía, cuando el poder político cumple sus misiones y ejerce sus potestades con sumisión a la Ley, cuando los funcionarios públicos están a la orden del gobierno pero al servicio de la gente y todos actúan dentro de la legalidad... cuando la cultura del clientelismo es sustituida por la cultura creciente de los derechos, única que permite al pobre mirar a los ojos a cualquiera y mirar su país como tierra de esperanza. (*) El autor es Director del Instituto Latinoamericano de Investigación y Capacitación Administrativa y Profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica)