Pensamiento Crítico

Un extraordinario artículo sobre Cuba y Fidel

Rolando Alfonso Borges | Diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. | 15 Agosto 2006
En el diario Granma, aparece esta mañana uno de esos artículos que surgen de las propias entrañas de un autor, en el cual se mezclan con solidez y notable coherencia, los sentimientos, la ideología y la posición política. El autor pasa revista a la situación de Cuba a raíz de la enfermedad de Fidel, y describe tres ideas que esa situación le ha motivado.

La Revolución en las entrañas

Diariamente, por razones que me impone mi trabajo, estoy obligado a leer y releer noticias de todo el mundo y, en particular, las que provienen del imperio y de sus seguidores de fuera y también, por qué no, de los pocos asalariados que tienen dentro del país. En estos días todo ha resultado más complejo, pues a lo tradicional se ha sumado la enorme avalancha de solicitudes de noticias, rogatorios, reafirmaciones de apoyo, versos, décimas, canciones acerca de la salud del Comandante, llegadas por escrito con las más disímiles caligrafías, por correo electrónico desde Cuba y los más recónditos lugares del planeta o simplemente mediante llamadas telefónicas, recibidas con infinito amor por las operadoras de la pizarra del Comité Central del Partido que, por citar ejemplo, en cifra de 3 165 se produjeron en los primeros ocho días después de darse a conocer la Proclama de Fidel. Ilustres analistas, analistas de "medio palo", pseudoanalistas, cubanólogos, traidores y traidorzuelos han convertido en la razón principal de sus análisis y mensajes, el tema Fidel Castro, salud, sucesión, continuidad, socialismo y hasta supuestas pugnas de poder entre "designados" o no, aspirantes o no al desempeño de cargos temporales en el gobierno mediato o futuro. La primera idea que se me reafirmó, por bien conocida, es cuán lejos de la realidad (y perdonen que les ofenda con la mención de algunos nombres) están los Montaner, Oppenheimer, Suchliky, Calzón, Díaz-Balart, la Loba Feroz, Ninoska, Calatayud y otros especímenes, quienes desde su óptica neoliberal y de capitalistas salvajes especulan de la mañana a la noche. Vacíos de poder, pugnas intestinas, balones de ensayo para ver lo que piensa el pueblo, supuesto "terror" en las calles, desobediencia civil, llamados a la insurrección, a "consumar" el magnicidio, a realizar huelgas el día 13, llamados a no trabajar para los comunistas, a tener en cuenta los "mensajes" de la SINA, a esperar la orden de alzamiento y otra sarta de sandeces, forman parte de sus furibundas diatribas, compungidos por el "sufrimiento" de nuestro pueblo que "privado" del derecho a la educación, la salud, la seguridad social, la tranquilidad ciudadana, está ansioso de que Estados Unidos venga a restablecer el "orden" imperante en 1958 y le devuelva "todo lo que ha perdido", desde luego, después de aplicar tres días y no más, sólo tres días de licencia para matar a los comunistas, cederistas, federadas, anapistas, que han mantenido tan injustamente en el poder por 47 años a Fidel, enfermo hoy, como todos los humanos, aunque en su caso sea menos frecuente por su tradicional excelente salud y hábitos de ejercicio físico cotidiano, y a quien no queremos ver ni con un simple catarro. Olvidan o quieren hacernos olvidar el plan de machete, el palmacristi, el bicho de buey, la tortura, las pocas casas de socorro, las cédulas para la atención médica, la poliomielitis, el parasitismo, el tiempo muerto, los prostíbulos de Colón, Pajarito, Barrio Pila, la Enmienda Platt, las intervenciones yankis, las sociedades de color, los negros y mestizos dando la vuelta por fuera y los blancos por dentro, en muchos de los parques de la Isla. Olvidan o quieren hacernos olvidar que recibieron a los asesinos y sus fortunas con los brazos abiertos en Estados Unidos, también a torturadores y connotados ladrones; que nos regaron fósforo vivo, quemaron El Encanto, volaron La Coubre, causaron cientos de muertos y heridos en Girón, en la lucha contra bandidos; que clamaron por borrarnos de la faz de la Tierra en la Crisis de Octubre, nos pusieron bombas y asesinaron decenas y decenas de compañeros en misiones diplomáticas, en labores de pesca, que segaron la vida de 73 personas en el avión de Barbados, asesinaron a los que llevaban la luz de la enseñanza a las montañas y pantanos de Cuba y del mundo, a los que han llevado la salud adonde nunca había llegado; que nos bloquean, nos privan de alimentos, medicinas, maquinarias, que tenemos que pagar mucho más caro que otros países para adquirir lo elemental para vivir. Basta recordar también la enfermedad de la roya que padeció la caña, el moho azul que sufrió el tabaco, la fiebre que obligó al sacrificio de la masa porcina, y el dengue criminal que afectó a la población y que tan dolorosas consecuencias tuvo en los niños. Se ha conocido que tales padecimientos fueron por obra de la acción enemiga, mediante la introducción de agentes químicos en acto claramente genocida. Se empeñan en hacer creer al mundo que nuestras calamidades son fruto de la incompetencia para dirigir y no de sus permanentes intentos, durante más de 47 años, de rendirnos por hambre y desesperación echando mano a cuanto medio han tenido a su alcance para frenar nuestro desarrollo a lo largo de diez administraciones norteamericanas, cuyo denominador común ha sido querer ponernos de rodillas y recuperar las propiedades nacionalizadas que nunca quisieron negociar y con ello incorporarnos a su esquema "democrático" de dominación mundial. Atribuyen al "terror impuesto" por las FAR y el MININT, los temibles CDR, y no sé cuántos argumentos más, el hecho de que nuestro pueblo no se haya alzado en armas (que las posee y de verdad hace 47 años), no se hayan producido desórdenes, haya disminuido notablemente el delito en estas semanas; no pueden explicarse que la gente tenga confianza en que la dirección del Partido no le miente, que se realicen mítines de apoyo mañana, tarde y noche, asistan masivamente y con el mismo fervor que en los primeros años al trabajo voluntario para homenajear a Fidel con esfuerzos, resultados y obras para el pueblo; que lloren o se desesperen por saber a su líder enfermo, se unan cientos de artistas en el mayor espectáculo organizado en poco tiempo para cantarle a la Patria, a Fidel, al Fidel que también es Raúl, es el Partido, es nuestro pueblo, es continuidad para siempre. Porque Fidel nos enseñó la lección de unidad que tanto nos diferencia de ellos; a pesar de sus calumnias e improperios, esa unidad que nuestra gente conoce nos permitió llegar hasta aquí desafiando al imperio con la frente bien alta, es la que nos permite sentirnos orgullosos de ser cubanos en cualquier rincón del universo —Argelia, Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Sudáfrica, Namibia, Haití, Guatemala, Nicaragua, Paquistán, Indonesia, Venezuela, Timor Leste, Bolivia, y más aún en nuestra propia tierra. Es verdad que tenemos problemas, que la vida del cubano no es fácil por las causas anotadas, y nos quedan también muchos que no están a la altura de las circunstancias, no dirigen o trabajan bien y no prestan adecuadamente un servicio calificado a la población, pero lo verdaderamente cierto es que estos años de doble bloqueo han permitido realizar la mayor hombrada del pueblo cubano y de su Partido, guiados por Fidel: salvar la Patria, la Revolución y las conquistas del Socialismo y llegar hasta aquí "vivitos y coleando" a pesar de la potencia hegemónica mundial que ha puesto todo su arsenal para destruirnos. Estamos remontando la cuesta; cada día son más los que comprenden que para resolver los problemas que subsisten hay que luchar, pues si no, como nos dijo Fidel el 17 de noviembre del 2005, lo perderíamos todo. Es un hecho incuestionable. La segunda idea que se ha sembrado en todos nosotros es la reafirmación de que tenemos un pueblo encomiable, digno, unido, respetuoso, que es un fruto maduro de la Revolución; también guarachero, simpático, que se ríe de sí mismo en los momentos difíciles para hacerse la vida más fácil, pero que sabe, conoce la obra y el origen de sus defectos, que no teme, comprende que debemos cambiar lo que anda mal, pero por nuestros propios esfuerzos, y es consciente que lo alcanzado no nos lo arrebatará nadie. Sabe lo que sería perder la Revolución, perder el Partido, perder la unidad. Las lágrimas que brotaron el pasado día 12 en la noche, viendo el homenaje a Fidel que devino la Cantata a la Patria, o en la mañana del 13 al ver el Juventud Rebelde, la inmensa alegría de ver a Raúl recibiendo a Chávez y el rostro de los cubanos en la tarde del domingo son muestra inequívoca y explicación fehaciente de lo que preocupa y ocupa a los cubanos de hoy y el porqué hay tranquilidad en nuestras calles. La tercera idea es un llamado: ¡Restablézcase Comandante!, nuestro pueblo es garante y usted lo sabe, de que la Revolución llegó para quedarse, que la defenderemos con la sangre y las uñas si fuera necesario bajo la dirección del Partido que usted forjó, con la segura conducción de Raúl y con quienes mayoritariamente en nuestro pueblo llevamos la Revolución en las entrañas.