Pensamiento Crítico

Reino Unido: El fracaso de May

Por varios autores | Actualidad RT / Rebelión / El Confidencial. | 09 Junio 2017

Crisis política en vez de triunfo: ¿Por qué fracasó el plan de May y qué pasará ahora?

Actualidad RT. Redacción.

La primera ministra británica, Theresa May, ha ganado las elecciones, pero su partido ha perdido la mayoría absoluta. ¿Qué le ha salido mal y cuáles serán las consecuencias?

Ningún partido ha logrado la mayoría absoluta en las elecciones anticipadas en el Reino Unido. Según los resultados oficiales, el Partido Conservador obtuvo318 escaños, mientras que el Partido Laborista, el segundo más votado, ha conseguido 261.

En vez de reforzar su posición de cara a las negociaciones para el 'Brexit', la primera ministra Theresa May ha conseguido un 'hung Parliament', es decir, un 'Parlamento colgado'. 

¿Qué es un 'Parlamento colgado'?

Se trata de una situación política en la que ningún partido posee una mayoría absoluta de escaños en la Cámara de los Comunes, es decir, no llega a obtener 326 escaños de los 650, por lo cual, no puede formar un Gobierno por sí solo.

¿Ha pasado alguna vez?

En los últimos 100 años, solo ha pasado dos veces:

  • En 1974, cuando el Partido Laborista obtuvo 301 escaños frente a los 297 de los conservadores, y el primer ministro conservador Edward Heath tuvo que dimitir.
  • En 2010, cuando el Partido Conservador liderado por David Cameron ganó con 306 escaños, 20 menos de los necesarios para contar con la mayoría.

¿Por qué ha pasado?

Las elecciones no estaban previstas hasta el año 2020, pero la primera ministra británica expresó su voluntad de celebrarlas de manera anticipada. Según ha recordado el analista político Ron Aledo, May las convocó para "fortalecer su posición política y así poder negociar de una manera más fuerte y directa" el 'Brexit' con la Unión Europea. Sin embargo, en lugar de ello sale "debilitada", lo que "compromete bastante" su posición política.

Para Aledo, la posición de May se vio perjudicada por la movilización de los jóvenes, los más contrarios al 'Brexit'. Los votantes proeuropeos "han intentado vengarse quitándole la mayoría a May".

Según destaca el portal Meduza, la razón principal del "fracaso" de May —que "en vez de la esperada estabilidad ha obtenido una crisis política"— es el programa electoral del Partido Conservador, que no proponía nada nuevo excepto medidas de austeridad, algunas de las cuales provocaron fuertes críticas. Por el contrario, el manifiesto de los laboristas ofrecía una serie de reformas radicales, y estas promesas de cambios les han permitido ganar votos.

Además, los recientes atentados terroristas en Mánchester y Londres han socavado en cierta manera la confianza de los ciudadanos en las autoridades actuales.

¿Qué ocurrirá ahora?

A pesar de estos resultados y de las peticiones de dimisión tanto por parte de Jeremy Corbyn como por parte de miembros de su propio partido, Theresa May ya ha anunciado que no renunciará.

En vez de ello, para formar un Gobierno se apoyará en un acuerdo con el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), que ha obtenido diez escaños.

A pesar de este respaldo y aunque May logre formar un Gobierno, la propia líder del DUP, Arlene Foster, ha indicado que a la primera ministra le va a "resultar difícil sobrevivir" a falta de una mayoría, y ha dado a entender que de momento no hay ningún pacto entre los dos partidos.

¿Cómo afectará al 'Brexit' el resultado electoral?

El desenlace de las elecciones ha sumido en la incertidumbre las futuras negociaciones del 'Brexit'. Según señala 'The Guardian', el Parlamento Europeo considera que la pérdida de la mayoría absoluta por parte del Partido Conservador podría provocar "dificultades" para gobernar, e incluso una "rebelión" parlamentaria. Así pues, el deseo de May de logar una negociación más "dura" del 'Brexit' se vería truncado.

En la misma línea, unas de las condiciones que pondría el DUP sería un 'Brexit' más suave que el que planeaba la primera ministra.

Geoff Caddick / AFP

Con todo, la primera ministra ha anunciado que las negociaciones con Bruselas sobre el 'Brexit' comenzarán  el próximo 19 de junio.

¿Cuáles son otros resultados?

Según los resultados oficiales, el Partido Nacional Escocés (SNP) contaría con 35 escaños en el Parlamento, mientras que los Liberal Demócratas lograrían 12. El Partido Unionista Democrático (DUP) ha conseguido 10 escaños frente a los 7 y 4 escaños del partido irlandés Sinn Fein y el galés Plaid Cymru, respectivamente. El Partido Verde logra un escaño.

El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) y el Partido Unionista del Ulster (UUP) no han obtenido escaños en el Parlamento.

El líder de UKIP, Paul Nuttall, ha dimitido tras el fracaso electoral para permitir que su partido empiece "una nueva era con un nuevo líder".

Brexit, terrorismo y ajuste en la campaña británica

Por Federico Larsen. Rebelión.

Este jueves en el Reino Unido se celebraron elecciones generales anticipadas. Lo que debía ser un trámite para los conservadores se transformó en un profundo debate sobre el modelo de país.

La campaña electoral británica se puso más interesante de lo que cualquier analista podía pensar en sus comienzos. Cuando en abril pasado la actual primera ministra, Theresa May, anunció la convocatoria a elecciones generales anticipadas, nadie podía prever un escenario como el que se presentó a pocas horas de los comicios.

En ese entonces la estrategia de May era clara: una victoria contundente, con más de 18 puntos de ventaja, le entregaría una mayoría sólida en la Cámara de los Comunes y hundiría las esperanzas del cuestionado líder opositor, Jeremy Corbyn, de construir una alternativa sólida a su gobierno conservador. Una vez cerrado el trámite electoral, y refrendado su liderazgo, -Theresa May asumió tras la renuncia de David Cameron, necesita entonces legitimar su cargo en elecciones-, podría encarar su plan de divorcio de la Unión Europea y negociar las cláusulas del famoso Brexit con mayor espalda. Sin embargo, varias sorpresas se interpusieron en su proyecto.

En primer lugar, su estrategia frente a los negociadores europeos se vio rápidamente entorpecida por la firmeza con la que éstos se opusieron a las pretensiones británicas. No habrá aceleración del proceso, cuyo comienzo fue fijado para el 19 de junio próximo, ni contemplaciones acerca de lo que el gobierno británico deberá pagar en concepto de obligaciones asumidas con los 27 países de la Unión Europea (UE): 100.000 millones de euros.

Ante el desafío, la primera ministra, digna representante de los Tories ingleses, redobló la apuesta prometiendo una salida “dura” de la UE y beneficiosa para los británicos. “Strong and Stable” (“Duro y estable”), se convirtió en el lema de la campaña conservadora. Pero esta primer sorpresa comenzó a resquebrajar el apoyo “seguro” con el que contaba antes de comenzarse la campaña.

El segundo punto de inflexión se registró el 16 de mayo pasado, cuando el candidato del Laborismo, Jeremy Corbyn, presentó su programa electoral. En él, el otrora partido de los trabajadores e intelectuales de la izquierda inglesa, devenido en ejecutor del neoliberalismo de fin de siglo, renovó su imagen y volvió a seducir al progresismo británico.

Nacionalización de trenes, agua, correos y energía, impuestazo a los salarios más altos, protección del empleo, garantía de los derechos ciudadanos a los europeos residentes en el país y aumento al 26% del impuesto a las transacciones financieras, son algunas de sus propuestas. El Laborismo de Corbyn despertó el interés de miles de británicos, y especialmente de los sectores más jóvenes y contrarios al Brexit, con una campaña antiajuste que parece haber dado en el blanco.

El tercer cambio en el escenario político del Reino Unido llegó con los atentados de Manchester y Londres de las últimas semanas. En ambos casos, los dos principales candidatos intentaron acumular consensos a partir de enrostrar al otro sus pecados frente a la crisis terrorista. Y esto a pesar de haber vivido la década con la menor cantidad de actos de este tipo en la historia reciente del país.

May denunció cierta simpatía de su oponente hacia grupos como Hamas o Hezbollah, por unas declaraciones que Corbyn había pronunciado en otro sitio y tiempo. El opositor pidió que el gobierno haga público un informe confeccionado por el gobierno desde principios de 2016, que revela la financiación que reciben los grupos jihadistas en el Reino Unido, y que complicaría a uno de los principales socios internacionales de los conservadores, la monarquía saudita. Asimismo, Corbyn culpó a la primera ministra de acompañar los recortes de presupuesto que sacaron de las calles a 20 mil policías armados, los mismos que los medios convirtieron en héroes tras su intervención en los ataques del sábado en la capital.

Ese es, en efecto, el hilo conductor de la campaña laborista: anular los efectos de los siete años de ajuste conservador sobre la sociedad, principal causa, según ellos, del voto favorable a la salida de la UE.

En octubre de 2010, el gobierno británico anunció un ajuste fiscal que redujo en 130.000 millones de dólares el gasto estatal y eliminó medio millón de puestos de trabajo en el sector público. En 2011 los estatales protagonizaron la más grande huelga de la historia del sector en el Reino Unido. Aprovechando la ola austericida que se cernía sobre toda Europa tras la crisis financiera de 2008, los sectores más nacionalistas en ese entonces lograron sumar consensos en contra de los culpables: la UE y los migrantes. En 2013 el entonces primer ministro David Cameron impuso el mayor ajuste fiscal de la historia del Reino Unido. Disminuidos los subsidios sociales, los destinados a los hogares de bajos recursos, reformadas las prestaciones sociales públicas, Londres decidió al mismo tiempo alivianar en un 5% la presión fiscal sobre los salarios más altos. En 2015 otros 37.000 millones de euros fueron arrancados del gasto social.

Así y todo, May sigue siendo la gran favorita para estas elecciones. Si bien las encuestas marcan la pérdida de unos 15 puntos respecto a abril, la ventaja promedio que los diarios británicos muestran a horas de los comicios sigue dando por ganadores a los conservadores con una ventaja de entre tres y cinco puntos. Para el laborismo, obligar a May a un gobierno de minoría y la pérdida de representantes en el legislativo, ya podría considerarse una victoria, frente a las perspectivas de hace unos meses.

May pierde el órdago y debilita su posición ante el Brexit

El Confidencial. Redacción.

David Cameron perdió el órdago del Brexit y su sucesora ha seguido ahora sus mismos pasos. A Theresa May la partida no le ha salido como esperaba. Adelantó de manera voluntaria unos comicios para fortalecer su liderazgo, pero ha salido más debilitada que nunca ante Bruselas y ante sus propias filas. El Partido Conservador ha sido la fuerza política más votada en las elecciones generales celebradas este jueves en Reino Unido, pero se da ya casi por imposible que consigan la mayoría absoluta que tenían en mente hace tan solo dos meses, cuando llegaron a sacar hasta 22 puntos de ventaja a la oposición laborista.

El lento recuento electoral no finalizará hasta esta tarde, pero la encuesta publicada anoche a pie de urna por la BBC -que les quitaba 12 escaños- no parece que vaya mal encaminada. 'Los tories', que antes de que se convocaran los comicios partían con 330 asientos en Westminster, quedarían lejos de la cifra mágica de 326 que les habría permitido dos cosas clave. Primero, entrar con la cabeza alta a las negociaciones con Bruselas, que empiezan dentro de once días. Segundo, pasar luego sin problemas en la Cámara de los Comunes toda la compleja legislación para convertir en británica la normativa comunitaria que a día de hoy siguen aplicando. La libra ha caído en picado.

¿Sigue el Brexit entonces adelante? Una de las opciones que se planteaba justo ahora hace un año para parar el temido divorcio era convocar comicios. Pero tanto 'tories' como laboristas (las dos formaciones más votadas) se presentaban con un manifiesto donde se comprometían a sacar al país de la UE. Por lo tanto, sí, los planes para abandonar el bloque comunitario tras más de cuatro décadas de relación continúan.

No obstante, May –cuyo cargo incluso ya se ha puesto en duda por parte de George Osborne, el que fuera 'Chancellor tory'- se encuentra ahora en una situación sumamente compleja. No está en una posición de exigir ni dentro ni fuera de casa, ni mucho menos de seguir amenazando con “mejor no acuerdo que mal acuerdo”. Su plan era un “Brexit duro" con el Reino Unido fuera de la UE y del mercado único. Pero una débil mayoría hace todo más difícil tras estas elecciones, donde el terrorismo ha acaparado la recta final de la campaña.

Cuando adelantó los comicios, el objetivo siempre fue una barrida histórica a la oposición similar a la que logró Margaret Thatcher sobre Michael Foot en 1983, cuando superó a los laboristas por 144 asientos. La cifra se antoja ahora imposible. En las filas 'tories' se había dicho que cualquier número que bajara de una ventaja de 50 se consideraría un “fracaso”.

Desde luego que para May supone una derrota personal importante. Este era al fin y al cabo su primer examen con las urnas. Se mudó a Downing Street el año pasado tras la dimisión de Cameron y su intento por legitimizar sin problemas su puesto ha quedado malogrado. En estas elecciones, el gran vencedor, aún sin haber superado en escaños al rival, ha sido Jeremy Corbyn. Sus propias filas aún siguen perplejas. La mayoría de los diputados laboristas nunca llegaron a aceptar a su líder, ni cuando fue elegido por primera vez en 2015 ni cuando volvió a salir con el voto de las bases en 2016, tras la revuelta interna del gabinete organizada por el triunfo del Brexit.

Es muy probable que los 'tories' decidan gobernar en minoría y contar para momentos concretos con el apoyo de los unionistas

Esta campaña, sin embargo, le ha ofrecido la plataforma en la que mejor se desenvuelve, encuentros en la calle con la marea 'corbynista' que le dio las riendas de la formación, una marea formada sobre todo por jóvenes a los que les ha prometido acabar con las tasas universitarias. Los laboristas podrían ganar ahora 34 asientos respecto a los anteriores comicios.

Por su parte, junto a los 'tories', otro de los grandes perdedores han sido los independentistas escoceses de Nicola Sturgeon. La ministra principal escocesa quiere convocar otro plebiscito de independencia antes de que Reino Unido abandone la UE y estas generales eran el mejor termómetro para valorar el apoyo al norte de la frontera. En los comicios de 2015, el SNP hizo historia al hacerse con 56 de los 59 escaños que corresponden a la región en Westminster. Pero ahora podrían llegar a perder decenas de asientos.

Y por último está el Ukip: ¿alguien se acuerda de Nigel Farage? El partido anti-UE y anti-inmigración que forzó la convocatoria del referéndum ha desaparecido del mapa político. Sumido en una crisis de liderazgo tras la marcha de Farage, su existencia carecía ya de sentido y sus votos se han ido ahora -casi a la par- a conservadores y laboristas.

¿Qué posibilidades hay de formar gobierno?

La pregunta es: ¿qué posibilidades hay de formar gobierno? La última vez que Westminster tuvo un “Hung Parliament” (Parlamento sin mayorías) fue en 2010, cuando David Cameron tuvo que acudir al apoyo de los Liberal Demócratas. Tras cinco días de duras negociaciones, finalmente se llegó a un acuerdo de coalición.

En esta ocasión, sin embargo, los de Tim Farron -que con su mensaje pro Europa podrían incrementar en seis su número de escaños- no están dispuestos a permitir que May se quedara en el Número 10. Primero porque ya aprendieron la lección y tras gobernar con los 'tories', el electorado les castigó soberanamente en 2015 dejándoles solo con 9 asientos. Segundo, porque mientras los conservadores prometen ahora un Brexit duro, los Liberal Demócratas quieren llevar a otro referéndum el acuerdo final que se alcance con Bruselas.

Por lo tanto, es muy probable que los 'tories' decidan gobernar en minoría y contar para momentos concretos con el apoyo del Partido Unionista Democrático (DUP), la formación monárquica y anglicana más importante de Irlanda del Norte, que esta madrugada ya ha ofrecido públicamente su mano a May.

En 1974, cuando se acabó también con "Hung Parliament", el conservador Edward Heath había ganado por sorpresa cuatro años antes y decidió convocar elecciones anticipadas para que electorado le diera “un mandato firme”, exactamente la misma estrategia empleada ahora por May. Pero los británicos no le escucharon (como no lo han hecho con May) y consiguió 297 escaños, frente a los 301 del laborista Harold Wilson. Aun así, Heath se aferró al poder durante cuatro días intentando buscar pactos. Finalmente dimitió y Wilson se trasladó a Downing Street. El laborista convocó elecciones ocho meses más tarde. Consiguió mayoría absoluta convirtiéndose así por cuarta vez en primer ministro.

Westminster, sin embargo, no puede permitirse ahora este periodo de inestabilidad. Según el calendario marcado con Bruselas, se prevé que el Reino Unido abandone el bloque para otoño de 2019. El divorcio supone ahora para Londres renegociar, al menos, 759 tratados internacionales. Además de las negociaciones con la UE, el Gobierno electo deberá dibujar sus nuevas relaciones con 168 países, según un estudio publicado por 'Financial Times'.

Entre los tratados internacionales sobre la mesa, deberá lidiar con 295 acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio, así como 202 textos de regulación compartida que abarcan desde normativa antimonopolio hasta políticas de intercambio de datos.

El rotativo británico agrega que también requieren atención 69 acuerdos pesqueros, que establecerán el acceso a determinadas aguas y cuotas de capturas, 65 pactos de transporte, en su mayoría en relación a la aviación, 49 acuerdos aduaneros, 45 en el sector de la energía nuclear y 34 relacionados con la agricultura. "El precedente más cercano en el que se puede pensar es la suspensión de un país. Se va a empezar prácticamente de cero. Será un proceso difícil y repetitivo", señaló al 'FT' el exabogado del Gobierno británico Andrew Hood. En definitiva, un panorama 'perfecto' para un Ejecutivo sin mayorías.