Pensamiento Crítico

Evo: «mi Dios son mi papá y mi mamá y, segundo, la Madre Tierra. La misma naturaleza es el ser supremo»

Joaquín Lavín | Diario El Mercurio, de Chile. Desde La Paz, Bolivia. | 30 Agosto 2006
Es mi segunda visita a La Paz en menos de treinta días. Quiero conocer a fondo lo que piensa un Presidente en el que los bolivianos tienen puestas tantas esperanzas. Lavín es es un político de derecha chileno. Colaboró con el régimen militar de Augusto Pinochet y fue alcalde de las comunas de Las Condes y Santiago en democracia. Se postuló a la presidencia de Chile en 1999, perdiendo frente a Ricardo Lagos en segunda vuelta por un estrecho margen y fue uno de los dos cantidados de la coalición Alianza por Chile (junto a Sebastián Piñera) a presidente en 2006, sin conseguir pasar a segunda vuelta, siendo superado por su compañero de Alianza. Milita en la Unión Demócrata Independiente. Tomado de Wilkipedia

Joaquín Lavín entrevista para "El Mercurio" al Presidente de Bolivia: Evo por dentro

Me recibe a las ocho y media de la mañana, el jueves 24 de agosto. Él está en Palacio Quemado desde las cinco. Conversamos casi dos horas en su despacho de trabajo: una mesa con los diarios del día revueltos, como recién analizados; informes de prensa preparados por sus asesores; una pizarra con plumones de diferentes colores en que están anotadas las tareas urgentes. Entre ellas, una lista de países en que hay que nombrar rápido embajador: China, Venezuela, Brasil y España. En la mesa, un notebook y varios libros, trabajos pendientes de ministros. Al lado, un pequeño living donde cuelga un retrato del Che Guevara. Más libros, un informe de Naciones Unidas sobre la droga y el crimen, una gran cantidad de pañuelos desechables Elite y remedios para el resfrío. "Evo está con alergia", cuenta su jefe de gabinete. Hay papeles del vicepresidente. Se nota que trabajan muy en equipo en esta misma sala. El presidente es muy sencillo. Cálido. Casi tímido al hacer recuerdos de su infancia. Me dice que nos saquemos una foto con el Che detrás. Se ríe, como haciendo una diablura. Se da tiempo para autografiarnos su famosa "chompa", que se vende como souvenir en 10 dólares en la cadena de tiendas Punto Blanco. Salgo del Palacio Quemado a las 10 y media de la mañana. Morales lleva ya más de cinco horas de trabajo. El cielo de La Paz está limpio y soleado. Hace frío. Destaca el monte Illimani, muy nevado. La gente se ve alegre. Caminando a su trabajo en orden.

ECONOMÍA: «Nuestra nacionalización no es expropiación»

-Se ha hablado mucho de que el objetivo de su gobierno es el "desmantelamiento del estado colonial". También que hubo racismo y que las oportunidades ante la vida siempre discriminaron a los indígenas. -Le pongo dos ejemplos muy sencillos de esa discriminación. En el Colegio Militar, los hermanos indígenas no podían entrar. Nunca ha habido un general Condori o un general Vilca. O en la Iglesia, ¿cuándo ha habido un obispo Mamani o de apellido indígena? Lo mismo entre los magistrados de la Corte Suprema. Los pueblos indígenas fueron humillados. Ese fue el estado colonial. Por eso estamos apostando por un cambio profundo. Una revolución democrática, pacífica. -En términos políticos, su gobierno se diferencia de la izquierda tradicional. ¿Se siente más cerca de Chiapas que del Partido Comunista? -Este es un gobierno de los movimientos sociales. No es de los partidos tradicionales, ni de los de derecha ni de los de izquierda. Queremos el cambio, pero no para vengarnos de nadie. Lo que queremos es que todos tengamos los mismos derechos. Que haya igualdad de oportunidades. -Presidente, hablemos ahora de Bolivia y de sus problemas económicos. En un país en que el 50 por ciento vive bajo la línea de pobreza y que necesita crecimiento, ¿no cree que su política económica, de nacionalizaciones, reforma agraria, va hoy en contra de lo que se necesita para crecer? Mientras el mundo va a la globalización, Bolivia va a políticas que ya son parte del pasado en otros sitios. -Aquí la reforma agraria no es parte del pasado, porque nunca ha habido. Estamos apostando por una revolución agraria. Habrá redistribución de la tierra, con propiedad comunitaria. Y la mujer podrá ser por primera vez dueña de la tierra también. Entregaremos tractores a los municipios para que los compañeros agricultores los puedan usar gratuitamente, bajo la administración del municipio. Hay un problema de mercados. Un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Bolivia, si lo firmamos, es seguro que va a eliminar a los pequeños agricultores e incluso a los agroindustriales. Apostamos por un país orgánico y ecológico, y esos son los productos que vamos a vender, especialmente a los europeos. -Y en las nacionalizaciones, ¿qué sectores de la economía deben estar, a su juicio, en poder del Estado boliviano? -Los recursos naturales. -¿Cuáles son? ¿La tierra, el gas, el agua...., la luz eléctrica...., los ferrocarriles (Luksic)...? -Todos los recursos naturales. Renovables y no renovables. La lucha por la tierra de Tupac Amaru y Tupac Katari sigue vigente. Hablo de los recursos naturales. Los servicios son otra cosa. Pero el agua... sin agua no podemos vivir. El agua no puede ser privatizada. Estamos haciendo una ley marco para que el agua no sea un negocio privado, sino un servicio público. -¿No le preocupa que todo esto afecte a la inversión extranjera y al crecimiento? -La nacionalización que estamos haciendo es mediante el diálogo. Quiero que me entiendan: los pueblos indígenas somos de la cultura del diálogo. Nuestra nacionalización no es expropiación. Pero queremos socios, no patrones. Socios, no dueños de nuestros recursos naturales. Ahora el gas es nuestro. Pagaban el 18 por ciento de impuestos y el 82 por ciento era para la empresa. Será al revés: 82 por ciento para el Estado y 18 por ciento para la empresa. Y van a ganar dinero. Menos, pero van a ganar. En todo caso, habrá negociaciones con todas las empresas. El vicepresidente irá a negociar a Brasil. Queremos que nos devuelvan las refinerías. Por supuesto que Petrobras ha puesto dinero en esas refinerías, y vamos a pagar. Hay que compartir las ganancias, como las medierías en la agricultura. Comparto las ganancias, pero la tierra sigue siendo mía. Los inversionistas recuperarán su inversión y tendrán ganancias, pero recuperaremos el control del Estado de nuestros recursos naturales. Estamos justamente ahora viendo el tema de los contratos.

EVOLATRÍA: La polémica de la estampilla

-Todos los presidentes han tenido su imagen en estampillas. Yo veía las de Banzer, las de Paz Zamora. No estoy pensando en esas cosas. Vinieron de la empresa de correos y me dijeron: "Evo, necesitamos tu imagen en una estampilla". Me trajeron las muestras. Me sorprendieron. Pregunté: "¿Cuánto cuesta esto?". Y les dije en broma que protestaba porque me van a vender en 6 bolivianos (alrededor de 0 chilenos). Les dije: "Bueno, si esto es común con todos los Presidentes, háganlo". Esa es la verdad sobre este tema. -Hoy los opositores dicen: "Evo ególatra". No lo dicen por mí, lo dicen por el odio a los pueblos indígenas. Cuando tenían estampillas Banzer, Sánchez de Lozada, Paz Zamora, todos los ex presidentes, nunca nosotros dijimos nada. Pensábamos: "Mejor, ¡por lo menos así podemos conocer al Presidente por estampillas!

MI VISIÓN:

Tan cerca, tan lejos: se llega en dos horas a La Paz, pero pensamos tan distinto y somos perfectos desconocidos. Chile tiene que preocuparse. No sabemos casi nada de Bolivia y de lo que está pasando. No es un Presidente más: Evo Morales es distinto. Tiene más apoyo que el que ha tenido nunca un Presidente boliviano. Es, entonces, una gran oportunidad cosechar acuerdos con él. La pobreza duele: más del 50 por ciento de las personas vive bajo la línea de pobreza. Si Bolivia creciera el 4 por ciento al año, el 10 por ciento más pobre se demoraría ciento sesenta años en cruzar esa línea. Aquí puede estar nuestro gran aporte. Somos expertos en todas las políticas que ellos necesitan para enfrentar la desnutrición infantil y tener una política social de verdad. De espaldas al mundo: se ve difícil que Bolivia pueda tener éxito aplicando políticas que van contra la lógica económica. Son anti-TLC y mientras ellos van a las nacionalizaciones y reforma agraria, el mundo viene de vuelta. Hablan de respetar la "etnoeconomía". ¿Cómo crecer en esas condiciones? Discurso sesentero: En el discurso hay algo del marxismo, de la lucha de clases. Pero es un nuevo discurso al que se suman el indigenismo y el ecologismo. Falta equipo: Bolivia es hoy el reino de los sociólogos, los antropólogos, los planificadores. Falta capacidad de ejecución en el gobierno. José Miguel Insulza me comentó durante su visita a Chile que los gobiernos que pasan a la historia tienen tres características: un cuento, un relato que contarle al país, un gran equipo y una gran capacidad de comunicación. Evo tiene de sobra la primera y la tercera. Pero le falta el equipo. Y se nota. El mar: En medio de esta verdadera revolución, no veo que el tema del acceso al mar sea prioridad uno para Morales. Dice que no al "gas por mar", que no hay condicionamientos. Pero a la hora de los quiubos no parece atreverse a venderle gas a Chile sólo como un negocio. Queda todavía mucho por avanzar.

CUMBRE CHILE-BOLIVIA: "Pronto se van a reunir los cancilleres de los dos países. No será en Chile ni en Bolivia"

-Presidente, ¿qué sintió cuando Ricardo Lagos levantó la voz al Presidente Mesa en la Cumbre Iberoamericana y habló de "relaciones aquí y ahora"? -No somos sólo de la cultura del diálogo. Primero somos de la cultura de la vida. Los enfrentamientos no son solución. Escuchar la confrontación en esa cumbre fue una decepción. Estaba convencido de que toda esa estrategia del Presidente Mesa, confrontacional, era profundamente equivocada. Creo que hay que apostar a la diplomacia de los pueblos, la diplomacia militar, empresarial; la gente de la calle, la gente pobre, puede perfectamente entender esto. Visité Chile por primera vez en abril de 2003 y un periodista de TV, que me llevó a un programa a las doce de la noche, me entrevistó a matar: "Tú eres el primer enemigo de los chilenos" o algo así. Yo le dije: "Voy a volver más adelante en otras condiciones y ya lo van a ver". No me equivoqué. Volví como Presidente. -¿Y cómo ve la situación ahora cuando se acordó incluir el tema marítimo en la agenda? -Justamente mi segunda reunión de hoy, a las seis de la mañana, fue con el canciller David Choquehuanca. Y le puedo decir que pronto se van a reunir los cancilleres de los dos países. No será en Chile ni en Bolivia, tampoco en Estados Unidos por si acaso (ríe). Van a avanzar en una agenda de trece puntos. -Usted invitó al Presidente Lagos cuando asumió el mando. -Y no me equivoqué al hacerlo. Estaba preocupado, tenía miedo que los compañeros le hicieran una contramanifestación. Así es que le dije al compañero Álvaro (el vicepresidente Álvaro García Linera) que hablara especialmente con los de El Alto para tranquilizarlos y decirles que éste iba a ser un gobierno diferente y que no queríamos la confrontación. Y estuvo muy bien. Recibí al Presidente en mi casa, muy modesta; se asustó un poco al pasar por la cocina, pero no tenía otro lugar para reunirme, y ahí Lagos nos habló de una agenda sin excluir temas. Después me impresioné cuando fui a la transmisión del mando en Chile, y la gente empezó a gritar "mar para Bolivia". Vi una pancarta que decía "mar para Bolivia" y entonces se los dije tímidamente: "Muchas gracias por lo de mar para Bolivia". Y la gente empezó a gritar. Yo no sabía qué decir. Estaba emocionado. Ese es el sentimiento de los pueblos. -¿Está consciente de que la gran mayoría de los chilenos no está dispuesto a hablar de soberanía y que se prefiere plantear el acceso al mar sin soberanía, con fórmulas más expeditas, concesiones, arriendos...? -Lo entiendo perfectamente. Pero veo que ahora es diferente. Será un proceso, pero veo una apertura. -¿Son posibles todavía fórmulas como el acuerdo Pinochet-Banzer, de Charaña, que incluía cesión de mar pero con compensación territorial por parte de Bolivia? -Hay tantas fórmulas. Les estoy pidiendo a las Fuerzas Armadas, a ex cancilleres, que vean cuáles serán las propuestas. El Presidente Lagos me informó en detalle de todas las conversaciones que hubo en el pasado, por qué fracasaron avances como ése, lo que nunca aquí informaron los gobiernos. Hay buenas bases para seguir avanzando, con compensación, sin compensación, pero el tema de fondo es que entre Bolivia y Chile debe haber relaciones diplomáticas, no solamente comerciales. Estoy feliz y quiero agradecer al Ejército chileno, porque acaba de condecorar a nuestro general en jefe Fredy Bersati, un general que apuesta por el cambio en democracia. -Más allá del tema del mar, ¿estaría dispuesto a vender gas a Chile, sólo como un negocio cualquiera, conveniente para los dos, sin condicionarlo a todas estas conversaciones? -Mire...(duda unos segundos). Condicionarlo, no. No estoy de acuerdo en los chantajes. Pero también tiene que haber racionalidad. Hay un sentimiento del pueblo boliviano también, que dijo "gas por mar" en un referéndum. No lo comparto. El Presidente Mesa se equivocó. Yo nunca habría metido en una pregunta "gas por mar". El tema es... hablando a calzón quitado, que a Chile le sobra el mar, tienen mucho. A nosotros nos sobran algunos recursos naturales. Entonces tenemos que entendernos para que haya cierto equilibrio. Complementariedad entre nuestros países. No quiero que se entienda como chantaje, pero si analizamos bien, ¿en qué les afecta a los chilenos darnos un pedazo del mar? ¡No les afecta nada! Tienen tanto. Quiero agradecer algunos conceptos de la Iglesia Católica, incluso del empresariado chileno, que tienen la conciencia de que nos complementemos. -¿Qué solución dibujaría? -No quiero adelantarme. Sería un error decir "devuelvan lo que era de Bolivia'' (mirando el mapa), pero tiene que haber alguna forma de ir resolviendo este tema.

CUBA, VENEZUELA Y EL RESTO DEL MUNDO: «Yo admiro a Fidel y no tengo por qué tener miedo de decirlo»

-Vamos al tema del llamado eje Fidel-Chávez-Morales. ¿De verdad usted siente cercanía con esos Presidentes? ¿Hay afinidad ideológica? -La campaña del "Podemos" (sus opositores), que hasta el nombre lo copiaron de Chile, porque allá hay un Podemos, se basó en que Chávez, Chávez y Chávez...Que Fidel, que Chávez... Con esa campaña nos hicieron ganar más votos. El pueblo no cree en ese discurso. -¿Pero la afinidad existe? -Se lo digo: yo admiro a Fidel. Lo digo públicamente. No tengo por qué tener miedo de decirlo, aunque Estados Unidos no me dé la visa. Por supuesto que también somos diferentes. Cada región tiene su propia particularidad. Lo admiro a él como persona. Por su solidaridad. Esta "operación milagro" de la que tanto se habla... al principio yo mismo no creía, pero cuando veo cómo los compañeros se benefician, es fantástico. Vamos a operar de la vista a peruanos, argentinos, brasileños y me gustaría instalar también un puesto cerca de la frontera para que los chilenos que quieran puedan operarse de la vista, cerca de la frontera, en Sabaya. Son operaciones de por lo menos 1.000 dólares que hacemos gratis. Llevamos 30 mil operados en Bolivia. Son treinta millones de dólares. No nos piden nada a cambio. Es solidaridad. -Admiro también a Fidel por lo que ha hecho en salud y educación. En Cuba resolvieron ese problema. Con bloqueo económico y todo Fidel nos da cinco mil becas para estudiar allá. Cuando Fidel me ofrecía el avión para que yo viajara, antes de asumir el mando, me daba no sé qué aceptarle. Ellos son pobres. Les pregunté cuánto costaría un viaje ida y vuelta a Europa. Me dijeron que cien mil dólares. Yo me asusté, ¿cómo que cien mil dólares? Lo rechacé. Me vine un poco peleado con Fidel por ese tema. Me decía: "Evo, no puedes ir solo". Yo tenía reservado pasaje en un vuelo comercial, de Bolivia a Europa, y después a China, de ahí a Sudáfrica, después a Brasil. Luego me empezó a llamar Chávez: "Evo, tienes que aceptar mi avión...Fidel me ordenó que te convenciera que tienes que aceptar mi avión". Hablamos cinco veces en una noche, y al final me convenció porque me dijo que si no perdía autoridad ante Fidel. Pensaba mientras viajaba: "Antes dormía en el hotel mil estrellas, cuando caminaba con mis llamas, y ahora en hoteles cinco estrellas". -¿Bolivia va a votar por Chávez en el Consejo de Seguridad de la ONU? -Todavía no está comprometido. Lo verá la Cancillería. Pero es un tema de bloques. Admiro de Chávez su política petrolera. Con menos de dos dólares llenas el tanque de gasolina en Caracas. Aquí con treinta dólares. También admiro la forma en que Lula maneja la economía. Compartimos experiencias, nos complementamos, pero aquí ninguno de ellos influye en nada. Llamo a muchos Presidentes para hacerles consultas. Admiro al Presidente de Francia, a Chirac, lo he llamado varias veces. Es de edad, y en mi cultura hay un respeto único por las personas mayores. Me ha dado muy buenos consejos. En Viena, en el pasillo, me dijo: "Bien, Evo. No te preocupes de la prensa". Le dije que la prensa me está tergiversando, y él: "Preocúpate sólo de tu pueblo". La oposición dice que Fidel y Chávez me instruyeron la nacionalización. Totalmente falso. Lo tenía decidido de mucho antes. -Una de las preocupaciones de la amistad con Fidel es que lleva 48 años en el poder. Al respecto, ¿no hay rasgos autoritarios en su gobierno? -No. Les hemos dado representación a las minorías en la Asamblea Constituyente. Hemos buscado un sistema electoral que los incluya a todos. Eso es democracia. ¡Qué autoritarismo!

EL MUNDO DE EVO: «Mi Dios son mi papá y mi mamá, y la Madre Tierra»

-Vengo de una familia muy humilde, campesina. Mis padres eran analfabetos. Mi papá me llamaba en la noche, cuando yo tenía ya como siete años y me decía "vamos a letrear" y leíamos un poco. Estudié en la escuela de Orinoca, mi pueblo. Intenté seguir en la ciudad, en Oruro. Me mantenía tocando trompetas en las bandas musicales, fui panificador. Panificaba desde la una a las seis de la mañana. -¿Amasaba el pan? -Sí. A veces no tenía ni para comer. Fabriqué ladrillos, pero tuve problemas de salud con el calor del horno. El año 71 hubo una gran sequía en el altiplano, la comunidad no hallaba qué comer. Comíamos maíz con charqui. Mi papá tenía algunas llamas y ovejas, y por eso no nos faltaba el charqui. Recuerdo que todos los días al desayuno maíz, al almuerzo maíz, a la cena maíz. Mi hermana mayor se escapó a Santa Cruz donde unos familiares, y volvió mucho después con un quintal de arroz. El arroz era un lujo para nosotros. -Finalmente, llegué hasta tercero medio, y mi papá me dijo: "Tú no sirves para los estudios, anda a trabajar con las llamas". Me sacó del colegio. No salí de bachiller, obligado a dejar el colegio por razones económicas. Con mi papá arreábamos nuestras cincuenta llamas desde Orinoca hasta Oruro; son siete días de caminata para buscar alimento. Nunca se me va a olvidar que un carro que pasó por el camino de tierra espantó a las llamas y nos costó más de un día volver a encontrarlas. Una vez, mientras arreaba las llamas, vi pasar un bus, y los pasajeros iban tirando cáscaras de naranjas y de plátanos por las ventanas. Las recogí y me las comí, especialmente las naranjas. Desde ese día mi sueño fue andar en ese bus. -¿A qué hora se levanta? ¿Cuántas horas duerme? ¿Cómo es su ritmo de trabajo? -Llego al Palacio a las cinco de la mañana, donde tengo mis primeras reuniones. En promedio, estoy siempre aquí a las cinco. Tengo testigos (mira a su jefe de gabinete que ya nos ha contado que él llega antes todavía para esperar al Presidente). Cito a los ministros a esa hora. Hasta las protestas son ahora a las cinco de la mañana (ríe). Como saben que vengo a esa hora hay gente que me espera con sus pancartas. Me acuesto a las once, a las doce. A veces me duermo una media hora de siesta después del almuerzo para descansar un poco. Pero sólo a veces. -¿Y su ropa la sigue lavando usted mismo? -Siempre he estado acostumbrado a lavarme toda mi ropa. Después como diputado, cuando tenía tanto que hacer, no tenía tiempo. La mandaba a lavar. Pero mis calzoncillos y calcetines sagradamente los lavaba yo. -¿Y lo sigue haciendo? -Por supuesto. Al momento de ducharme, los lavo. -¿Es católico usted? ¿Cómo afectan sus creencias a su visión de la vida? -Mis padres me enseñaron a rezar. Con mi madre hablábamos sólo en aymara. Pero ella me enseñó el Padrenuestro en español. Fue lo primero que supe del español. Mi mamá hablaba mal español, pero rezaba el Padrenuestro. En todas las comunidades, aún en las más pobres, hay un templo. Había misa una vez al año en Orinoca. Y ahí estaba yo. -¿Va a misa todavía? -Sólo de vez en cuando. Pero para mí, mi Dios son mi papá y mi mamá y, segundo, la Madre Tierra. La misma naturaleza es el ser supremo. Cuando voy a misa y llega el momento de rezar, yo estoy pensando siempre en mi papá y mi mamá. ¿Y sabe por qué? Porque cuando he tenido tantos problemas aquí en Bolivia, como dirigente sindical, como político, acusado de todo, de terrorista, de narcotraficante, les rezaba a mis padres pidiéndoles que me ayudaran y siempre resultaba bien. -¿Cuál es el sentido profundo de hacer una fogata al interior del palacio presidencial? -Pedir a la madre tierra, a la naturaleza, a nuestros cerros, a la Pachamama, que nos ayude a resolver nuestros problemas. Para mí el Dios es la misma naturaleza. -¿Y no ve estas creencias como antagónicas con la religión católica? -La religión me enseñó a ser respetuoso, pero mis verdaderas creencias son en mis padres y en la Madre Tierra. -¿De qué forma influyen esas creencias en su visión económica? Si la tierra es Dios, ¿puede haber propiedad privada sobre la tierra? -En mi comunidad no había propiedad privada. Y no la hay hasta ahora. Hay propiedad comunitaria. Propiedad colectiva. Un año puede cultivar uno y al lado otro. Cinco años después puede ser diferente. Van rotando. En la zona ganadera lo mismo. Puede que yo no vea mis llamas en veinte años. Pero ahí están mis llamas. La tierra es de la comunidad. Hoy se habla de terrenos baldíos o de tierras fiscales. ¿Sabe lo que pienso de la tierra? Para mí no hay terrenos baldíos o tierras fiscales. ¡Qué tierras fiscales! Siempre han tenido dueño. La tierra es de los aymaras, de lo quechuas, de los guaraníes, de tantas otras nacionalidades. Cuando los terratenientes dicen hoy "nos están avasallando", ellos fueron históricamente los avasalladores.